Kitabı oku: «Prosas fugaces»

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Poeta y editora argentina. Desde 1995 vive en la ciudad de Nueva York. Originalmente publicados en España y distintos países de Latinoamérica, varios de sus libros se publicaron en traducción en Italia, Quebec, Rumania, Francia, Brasil, Inglaterra, Líbano y Estados Unidos. En 2017 se publican las antologías El Michaux (tintas) y otros poemas (Puebla, BUAP), Todo alumbra (Quito, El Ángel), Antología poética (San Juan de Puerto Rico, Trabalis) y El desierto y el oro (Sgo. de Chile, RIL/Aérea). La editorial Monte Ávila publica en 2018 la antología Mansión nocturna. Ese mismo año Editorial Excursiones publica en Buenos Aires Glosa continua. Ensayos de poética. En 2019 la editorial Palabrava, de Santa Fe, incluye en su colección Anamnesis el libro Otras lenguas, con fotografías de Roffé y poemas de Inés Aráoz. En 2020 aparece en edición digital el libro de fotografías Homenaje a V. H. / Tribute to V. H. (Buenos Aires, Vuelo de Quimera // New York, The Bridge Art Press). Desde 1998 dirige el sello Ediciones Pen Press (www.edicionespenpress.com). En 2020 la III Global Conference of University Researchers on Hispanic Issues dedicó un panel de homenaje a su trayectoria. En 2021 participó como Poeta Homenajeada en el encuentro Poesía en Abril, auspiciado por DePaul University y el Instituto Cervantes de Chicago, y la fundación Casa Bukowski Internacional le concedió el Premio de Poesía por su trayectoria. Entre otras distinciones, recibió las becas John Simon Guggenheim (2001) y Civitella Ranieri (2012).



Roffé, Mercedes

Prosas fugaces / Mercedes Roffé; editado por María Magdalena; Nicolás Cerruti. - 1a edición. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Las Furias, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-48302-3-4

1. Literatura. 2. Ensayo. 3. Poesía. I. María Magdalena, ed. II. Nicolás Cerruti, ed. III. Título.

CDD A860



EDICIÓN María Magdalena / Nicolás Cerruti

DISEÑO Romina Luppino

ISBN 978-987-48302-3-4

Edición en formato digital: marzo de 2022

Conversión a formato digital: Libresque

No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito de los editores. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.


Índice

  Cubierta

  Sobre Mercedes Roffé

  Portada

  Créditos

  Prosas fugaces

  The radiance of things

  Humildades

  Los valores y los números

  Poesía transterrada

  En pequeño formato

  Mis dos mundos

  Outsiders

  Hambre

  R. T

  El chiste y su relación con la poesía

  Traducir… ¿qué?

  «¡Qué bien escribe!»

  Poetas jóvenes

  De los ritmos

  The double life of Veronique

  Los pulidores de lentes

  Onfray: un hedonismo sin amigos

  Transparencias

  Poetas que gritan, poetas que susurran

  De la cita hecha sangre, I

  Traducción vs. Escritura… otra vez

  Sobre la unidad

  El Rilke de Ferreiro

  La capacidad de historiarnos

  Los modos del exilio

  Vislumbres

  Filosofías

  ¿Cuándo se termina un libro?

  ¿Por qué escribo poesía?

  Su cuello de gacela

  Sutra covers

  Sontag y las fotógrafas

  La caída en el sueño

  De milagros y melancolías

  Sobre el mito del vate

  Intuición

  La expresión simbolista, I

  La expresión simbolista, II

  Sintagmas del Holocausto

  Una muestra de Rothko

  Erratas

  Yeats y los símbolos

  Confianzas

  Talentos

  Diálogo con Giacometti

  Desmembramientos

  Una poética

  Lógica

  Espacio = silencio

  Primera intuición de la poesía

  Calder, I y II

  La poeta y su circunstancia

  Sobre el arte tardío

  Salvedades

  Sobre lo mismo

  Cierta forma de ahogo

  Recurrencias

  Nostalgia de la naturaleza

  Traducciones, I

  Un pasaje de Rilke

  Descubrimientos

  Una receta a medias

  La otra Tsvetaeva

  De salones y otros encuentros

  La poesía, lo poético

  Consagraciones

  En cuanto a la prosa…

  Lecciones de lecto-escritura, 1

  The long run

  Elogio de la abundancia

  La caída

  Traducciones, II

  Lo cuidadoso del modo

  La ‘A’

  Perfumes y colores

  La pregunta olvidada

  Y una puesta de sol y la sonrisa de un niño

  Categorías

  Una vez más, aquello

  Las hijas de blake

  Familia de poetas

  Le mot juste

  Citas, guiños, desencuentros

  Espectros

  Borges, el mismo

  De los ríos

  O del libro en el cielo

  Correspondencias

  Lluvia

  Giacometti o la repetición

  De Cicerón como Schumann

  Arte degenerado

  Jaime Rest

  Aclaración

  La tarde de un escritor

  Mantener limpio el instrumento —y el oído, alerta

  Polémicas

  Una danza moderna

  Del saber de los sueños

  El haiku

  Un libro «que no sabe hablar»

  Enantiosemia

  ¿Desde dónde se escribe?

  La rotundidad del poema

  L’avant garde antisemita

  Padres, madres, liróforos celestes

  Opera omnia

  La inspiración y después

  La belleza, otra vez

  El violín de Ingres

  Defendiendo el terruño

  On productivity

  La mano, la línea, el pincel

  En términos negativos

  Borradores

  Metáforas

  La belleza, ¿otra vez?

  Sincronías

  Series

  Necedades

  La obra sabe

  El estilo es el hombre

  El libro rojo

  Traducciones, III

  Fascinaciones

  Eleusis

  Titulares de plomo

  Tinta

  Lasitudes

  Mujercitas

  Dibujos

  Multiculturalismo U.S.

  El «tú» Del poeta inexperto

  Morir matando

  Del miedo al odio

  De sinónimos y connotaciones

  Mujeres que matan

  Infancia y escritura

  Sobre el término «música» referido a la poesía

  Juegos de niñxs

  Context as Grammar

  Teoría del ritmo

  De la cita hecha sangre, II

  Diferencias

  Uno

  Dos visionarios

  Poéticas

  Generosidades

  ¿Somos todxs fotógrafxs?

  La escritura y el cuerpo

  Acerca de este libro

  Redes

  Las Furias editora



THE RADIANCE OF THINGS

Un puente, un río, un cielo… son hijos de dos madres: la idea de puente y la idea de belleza, la idea de río y la idea de belleza, la idea de cielo y la idea de belleza.

Por eso la realidad inmediata también puede ser radiante. Tanto cuanta sea la irradiación de belleza que recibe en su instancia encarnada.

HUMILDADES

Hay una anécdota, quizás apócrifa, que suele atribuírsele a Albert Einstein. Se cuenta que una vez, hablándole alguien de un joven físico, se lo describió como «muy prometedor y muy humilde». A lo que se dice que Einstein replicó: «¿Cómo puede ser humilde, si todavía no descubrió nada?»1.

LOS VALORES Y LOS NÚMEROS

En el universo humano hay valores que, a diferencia de los de la bolsa, no se miden en números. La poesía y la paz son dos de ellos. Pienso de cuántas maneras se podría responder la pregunta por el sentido de la poesía en nuestra época, y cuántas de ellas serían igualmente válidas. Me pregunto incluso con cuántas coincidiría sin dejar de sentirme fiel a mí misma. Tal vez una de las respuestas más lúcidas a esta pregunta haya sido la que, quizás indirectamente, dio Muriel Rukeyser en su magnífico ensayo The Life of Poetry. En esas páginas, al analizar el miedo —la fobia, el rechazo— que la poesía produce en algunas personas, Rukeyser interpreta que ese miedo deriva del poder de la poesía para conectarnos con nosotros mismos. Claro que no faltarán aquellos que —a un lado y otro del mapa poético universal— quieran ridiculizar esta concepción de la experiencia poética, siendo para ellos la mera existencia de un «sí-mismo» un detestable resabio del cual habría que depurar el arte todo.

Peor tal vez, la tendencia más reciente a considerar que ese sí-mismo sea la obligada y única materia de todo arte y no-arte.

POESÍA TRANSTERRADA

No sólo los grandes traslados, como el emigrar o el exilio, sino todas las experiencias vitales afectan de un modo u otro lo que uno escribe. Lo que uno lee, en principio. Y lo que uno escribe. O más bien, cómo se escribe. Digo «se» escribe porque hay que reconocer que no siempre se tienen las riendas de lo que se vuelca en la página. Se puede tener las riendas del pulido de lo que se ha escrito (esa piedra pómez de la que habla Catulo, para limar los bordes ásperos de su libellum). Todas las oportunidades que uno va teniendo por estar en un lugar (y las que va perdiendo por no estar en otro) indudablemente tienden a afectar ese ser que llamamos «poeta» en tanto receptor y transmisor del poema.

EN PEQUEÑO FORMATO

No me atrae la monumentalidad. Sigo creyendo, de algún modo, en aquello que años atrás daba en llamar ecos —de una palabra en otras, de un poema o un poeta en otros, de los milenios pasados en el instante presente del poema— y que ahora percibo más bien como los armónicos entre dos o más realidades posibles, paralelas, interrelacionadas siempre por un sistema de correspondencias cuya caja de resonancia no es sólo la Naturaleza —como quería Baudelaire— sino también la más compleja red de la que formamos parte: la cultura y la anticultura, el circuito del poder y el de la falta de poder, el ámbito de los nombres grandiosos pero también el de lo pequeño indispensable.

MIS DOS MUNDOS

No importa que la meta sea en sí inalcanzable, no importa que el ideal quede por siempre diferido. Importa lo que moviliza, lo que inspira, lo que ayuda a intuirse siquiera como posibilidad. Me gustaría ir más lejos y dejar planteada al menos la pregunta acerca de si la poesía —y otras aproximaciones a la experiencia artística— no pertenecerían, precisamente, más a la esfera de lo real —es decir lo abstraído, intuido, incorpóreo, adivinado, contemplado— que a la de la realidad inmediata. Es decir, que si es verdad que las palabras toman vuelo y dejan caer de sí milenios, como decía Benn, ¿no sería igualmente cierto que cuando una palabra, un trazo, un movimiento, un ritmo, alcanza a convocar armónicos, esos armónicos no serían nunca de la cosa ahí, sino de lo real último, en el que la cosa, las cosas, y los hechos resultan trascendentes a su propia contingencia? Sólo así —diría— esas cosas, esos hechos, devienen aun si no universales, al menos compartibles.

OUTSIDERS

A veces pasa como con Michaux: se acerca a la pintura alguien que viene de otras tierras, otros campos, y expande y deslumbra y quiebra los bordes del arte todo. Otros gestos, otras señales, otros instrumentos. Otras manos, otras luces, otros surcos, otras huellas. El papel, la tinta, adquieren nueva substancia. El negro se profundiza, se ensancha, se enluce, se abrillanta. El blanco se entiza, se exaspera, crece, se aja, se cuartea, gime, muere, resucita.

Todo aquello de lo que algún maestro dijo alguna vez «no es así, así no se hace», va el forastero y lo hace, y aviva y fertiliza una tierra antes yerma.

HAMBRE

En la tradición budista se cree que existe un reino de espíritus malignos que tienen un hambre voraz, pero no pueden saciarse porque su garganta es del grosor de un alfiler. JOHN BABBS2

R. T.

Nadie podría decir que traiciona. Sólo que, por donde pasa, la traición se produce.

EL CHISTE Y SU RELACIÓN CON LA POESÍA

En el volumen de obra reunida de un poeta que admiro —y en poemarios de otrxs que no admiro tanto—, encuentro líneas que ilustran para mí el epítome de algo que, sin serlo, se quiere hacer pasar por un poema. No es que sea un mal poema. No es que sea un pasaje menos logrado que otros. Me refiero a textitos que constituyen más bien una observación —observaciones que algunos encontrarían lúcidas; otros, ingeniosas; otros, más o menos triviales. Pero —a la luz de cualquier poética—, costaría ver en ellos un esbozo de poema. ¿Un esbozo de artículo de opinión, tal vez? ¿O una humorada? Eso, sin duda.

¿De dónde ciertos poetas —amados, consagrados—, y no pocos lectores deducen que este tipo de observaciones merecen un lugar en un libro de poesía? ¿O será que las llaman poesía por ser palabras de alguien que escribe como el o la poeta que es, pero no precisamente aquí, sino en otro lado?

Encuentro algún apoyo a mi intuición en un pasaje en el que Kathleen Raine se refiere a Blake y a los dos claramente distintos órdenes de poesía que él propone:

The story is well known of nine daughters of Pierus who challenged the Muses, daughters of Zeus, and who were turned into magpies for their presumption. They would have fared better in the twentieth century; probably given prized for their realism. KATHLEEN RAINE3

La historia de las nueve hijas de Pierus, que desafiaron a las Musas, hijas de Zeus, es bien conocida. Por su petulancia, fueron transformadas en urracas. En el siglo XX les habría ido mucho mejor; probablemente, hasta habrían sido premiadas por su realismo.

Pero no dejemos que la ironía —cuando no el conservadurismo— de Raine y sus reiterados ataques a las innúmeras huestes enemigas que suele concentrar en el concepto de «materialismo», nos impida continuar leyendo lo que podría arrojar alguna luz sobre el tema que venimos tratando:

For there is always an art of imitation which is not the product of imaginative inspiration but of the human personality, uninspired. Such verse is no without its value—it may have great wit, or political forcefulness, or it may be comic verse; but the two kinds of verse, so Blake wrote, «ought to be as two distinct things for the sake of eternal life». For the sake of eternal life because it is through imaginative inspiration alone that contact is made with the eternal mind. KATHLEEN RAINE4

Porque siempre hay un arte de imitación que no es producto de la inspiración imaginativa sino de la personalidad humana, carente de inspiración. A esos versos no les falta valor —pueden demostrar mucho ingenio, o cierto peso político, o pueden ser versos cómicos— pero los dos tipos de verso, como escribió Blake, «son como dos cosas distintas con respecto a la vida eterna». Con respecto a la vida eterna, porque es solo a través de la inspiración imaginativa que se logra un contacto con la mente eterna.

¿Sería muy extremo decir que, aun a riesgo de disentir con la cita, no se trata, simplemente, de dos «tipos» (kinds) de una misma especie, sino más bien, como se dice luego, de dos «cosas» (things) de naturaleza radicalmente distintas? ¿O será tal vez que el valor que Blake le da a la palabra «verso» (verse) admite un tipo de verso —como en verdad lo hay— completamente ajeno al concepto de poesía?

TRADUCIR… ¿QUÉ?

Buenos poetas hay en todos lados y en todas las lenguas. Pero llegado el momento de la traducción —de emprenderla o de leer alguna—, suelo elegir aquellos que no hacen más o menos lo mismo que muchos otros poetas en el mundo —aun cuando puedan hacerlo con gran calidad. Es decir, me interesa tanto que su poética se distinga de la poesía que se está escribiendo en su lengua como que se distancie con toda evidencia de la poesía que se está escribiendo o se ha escrito en la mía.

Más aún, cuando leo poetas en las lenguas de las que traduzco pienso qué efecto podrían producir sus obras en la poesía que se escribe en español. Me interesa que la traducción abra posibilidades de nuevas poéticas en mi lengua5.

«¡QUÉ BIEN ESCRIBE!»

Sale en el periódico un artículo firmado por un fiscal que desde hace años inspecciona las cárceles de su ciudad y denuncia abusos, maltrato, malas condiciones de vida… La nota —una radiografía del infierno— se complementa con una foto de agencia en la que, por entre las rejas, salen los brazos y manos de los presos, pulcros, blanquísimos, sin un rasguño, ni un vello de más. Lo mal escrita que está la nota —por pretender educir esa ajada interjección, «¡Qué bien escribe!»— me incita a denunciarla. Y no sólo por mal escrita sino por lograr distraer, con su artificiosidad, del punto de la cuestión, que no es precisamente su estilo. Sólo me retiene el hecho de que el hombre está dado a una causa noble, aun si del preso que visitó no nos dice nada, más que su condición infrahumana en una celda inmunda.

Con la intención de elegir algunas citas para fundamentar un artículo, consulto una antología donde se reúnen poemas del poeta que debo reseñar. Pero el libro no se abre en ningún poema sino en una especie de crónica sobre un encuentro en el que se debatían algunas experiencias claves de los poetas de esa generación. Le sigue otra crónica, esta vez sobre la lectura de una poeta ampliamente admirada que probablemente tuviera lugar en ese mismo marco. Otra vez: la voluntad de estilo sofoca todo lo demás. Se oye el esfuerzo. Se oyen palabras como forceps tratando de educir la misma interjección: «¡Qué bien escribe!» [Las itálicas aquí no indican sino el temblequear de una voz profundamente conmovida.]

Cómo circunvalar el mandato de escribir con el fin de procurar el beneplácito. Cómo lograr poner la mira en que no se note, en que no se haga notar, en que no destelle. Cómo procurar que así tal vez la prosa no trastabille en el escorzo que deschava la constante voluntad de seducir, su asmática ansiedad por aspirar al prestigioso título de «escritura».

₺306,96

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
23 ekim 2025
Hacim:
170 s. 17 illüstrasyon
ISBN:
9789874830234
Telif hakkı:
Bookwire
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