Kitabı oku: «Caja continua de voces I»

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COLECCIÓN PRIMEROS LIBROS

CAJA CONTINUA DE VOCES I

Serie heterogénea

PABLO MARTÍN RUIZ


Ruiz, Pablo Martín

Caja continua de voces I : serie heterogénea / Pablo Martín Ruiz. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tenemos las Máquinas, 2020.

(Colección primeros libros)

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-3633-26-3

1. Literatura Argentina. I. Título.

CDD A860

© Pablo Martín Ruiz, 2020

© Tenemos las Máquinas, 2020

Primera edición: junio de 2020

Edición en formato digital: agosto de 2020

EDICIÓN

Julieta Mortati y Edgardo Dieleke

DISEÑO

Julián Villagra

CORRECCIÓN

Martín Vittón

RETRATO DE CUBIERTA

Ana Carucci

EDITORIAL TENEMOS LAS MÁQUINAS

tenemoslasmaquinas@gmail.com

www.tenemoslasmaquinas.com.ar

Hecho el depósito que establece la Ley 11.723.

Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la autorización por escrito de los titulares del copyright

ISBN 978-987-3633-26-3

Conversión a formato digital: Libresque

A los otros, de donde nos llega el lenguaje

Ya agregados en un todo, la diversidad de naturalezas

por las que unos son opuestos a otros los separaría y

dispersaría si no hubiera un ser que los mantuviera unidos.

BOECIO, La consolación de la filosofía. 3, 12, 6

… porque en los libros cabía todo, y por su misma naturaleza

atraían la mayor diversidad de contenidos.

CÉSAR AIRA, El mago

I believe it’s a mistake to have a style.

CÉSAR PELLI

Nada es más poético que las transiciones y

las mezclas heterogéneas.

NOVALIS

¿Qué es esto?

EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA

Índice

  Cubierta

  Portada

  Créditos

  Dedicatoria

  Epígrafe

  Prólogo

  Pitagórica en doce mayor

  Reflexión errante sobre islas. E-mail a un amigo cubano que me proponía las islas como tema

  Palabras de cuatro letras que no existen

  El arte del retrato

  Descripción del corto de animación Tango (1980) del polaco Zbigniew Rybczyński

  Breve nota biográfica para el libro Viajar para contar

  Beckettiana

  Shea Stadium, 1965

  El Genji monogatari: el último avatar de la novela

  Círculos: un caballo de ajedrez sueña su geometría

  Cien libros en blanco

  Oda al diminutivo

  El paseo de Fedor

  De Turquía a Siria: seis días de un viaje alrededor del Mediterráneo

  Buenos Aires: superficies de contacto

  Notas en cuadernos y libretas (1992-2017)

  Arte poética (canción)

 Escollo. Traducción del poema en prosa «Achoppement», de Irène Gayraud

 Achoppement, de Irène Gayraud

  La letra X y la traducción puramente oulipiana

  Palíndromos

  Música escrita

  Monos letrados

  Noticia sobre el bostezo

  Lista de títulos imaginarios

  Fragmentos de cartas (1992-1997)

  Procedimientos de traducción

  Notas para un arte del superlativo

  Trece vistas de la nieve en Japón

  Mis lecturas

  Página moderadamente redactada

  Álamos cantan a la mosca

  Diario 2016 de libros, conciertos, películas, discos (primer cuatrimestre)

  Ugetsu monogatari – multitraducción. Intento de agotamiento de un título japonés

  Cosas que consisten en sonido, que están hechas de sonido

  Otros títulos de la colección Primeros Libros

  Sobre este libro

  Sobre el autor

Prólogo

No me acuerdo si fue mirando mi biblioteca, caminando por Buenos Aires o pensando en la canción, que tuve la idea que ahora se concreta: hacer un libro que incluya textos que difieran entre sí todo lo posible. En términos de forma, género, contenido, estilo, tono, extensión, etc. O sea, lo contrario de un libro de cuentos o de poemas o de ensayos. Lo contrario de un libro que tuviera una unidad, o que fuera escrito con un estilo, o del que emanara algo reconocible como una voz. Lo primero que hice con esa idea fue descartarla. Me dije que era una idea tan simple que seguramente la habían tenido muchos antes que yo, y que si nadie la había concretado es porque era una mala idea. Y sin embargo fue una idea que se repitió con persistencia y que tuve que seguir descartando, hasta que de tanto descartarla la terminé adoptando. Porque los motivos que hacían de ese libro posible una mala idea (resumibles en un puñado de calificativos inmediatos: caótico, amontonado, desordenado, un rejunte, deforme, sin rumbo, descentrado), cada uno de esos motivos podía darlo vuelta y usarlo de justificación, transformarlo en virtud. Después de todo, lo que más me atrae de la literatura no es tanto tal o cual autor o libro o género sino la coexistencia de tantos autores, libros y géneros que leo, que me dan placer y que son muy diferentes entre sí. Entonces me propuse, tal vez insensatamente, reproducir esa variedad, ser yo mismo mi propia diversidad. Además, me dije, tal vez mejor que acumular textos redundantes que se confirmen unos a otros en su prolija uniformidad es acumular textos divergentes que abran entre ellos fisuras de sentido y legibilidad.

Me pasó en seguida que la idea me resultó estimulante para escribir. Se puede pensar como una forma de escritura con procedimientos o restricciones formales, el tipo de escritura que el Oulipo puso en el centro de su práctica creativa y que los autores de sonetos practican desde hace siglos. Con la importante diferencia de que se trata de un procedimiento que no se aplica a textos individuales sino a la relación que establecen entre sí: solo tiene sentido para un conjunto de textos. Es, para decirlo de alguna manera, un procedimiento relativo, definido por contraste. Obviamente se trata de un método que aspira a un efecto, como sea que se lo defina, que se hará más visible y tal vez más interesante a partir de cierto número de textos, ya que vive de la acumulación. Y que, bien mirado, no es más que una versión particular de algo que la literatura hizo desde siempre: escribir textos con la memoria de otros textos. Ya sea para imitarlos, para atacarlos, para negarlos, para continuarlos, para entenderlos, para desviarlos.

El resultado es este libro. Un libro que incluye cuentos, ensayos, poemas, seudopoemas, emails, crónicas de viaje, entradas de diario, cartas, listas, palíndromos, imágenes y anotaciones, entre otros géneros con y sin nombre. Muchos de los textos fueron escritos específicamente para este libro, otros lo preexisten. Algunos son buenos, otros son malos, algunos son livianos, otros son serios, algunos son irónicos, otros son inocentes. A veces creo saber qué texto es qué, otras veces no. A veces pienso que no es un procedimiento de escritura sino de lectura. Tal vez sea ambas cosas al mismo tiempo.

En general, leer un libro es adaptarse a un tono, a un registro, a un formato. A todo lo que este libro no propone. O sea que la de este libro es una legibilidad casi invertida que funciona por diferencia y choque. Los textos hacen chirridos de fricción entre sí, se miran unos a otros con desconfianza, no encajan armónicamente, casi en un sentido buscan refutarse. Lo que no quita que no formen una posible armonía de otro tipo, una especie de armonía de segundo grado que es también una armonía beligerante.

Si tuviera que pensar en antecedentes, se parece al tipo de libro póstumo que usualmente se publica de un autor célebre del que no quiere perderse nada: notas en cuadernos, cartas, borradores, proyectos, etc. Yo empiezo prescindiendo no solo de la celebridad (y de la muerte) sino también de todo reconocimiento. E invirtiendo la cronología, como si este libro dependiera de publicaciones futuras que lo justifiquen. Por qué no definirlo así: es una antología de libros futuros que no se van a publicar.

Puede también verse como una novela negativa, una novela por ausencia. Es un libro que incluye muchos géneros conocidos y otros nuevos y sin nombre. Excepto la novela. Pero justamente por eso. ¿No es la novela el género hecho de otros géneros, que absorbe y se apropia de la narración, del ensayo y hasta de la poesía? Este es un libro hecho de elementos heterogéneos, polifónico, como una novela. Se pone en escena una totalidad pero también de algún modo un vacío, ya que cada texto puede verse como parte de una serie incompleta o ausente. Es un libro que es la apoteosis y el absurdo de la novela, hecho de una unidad fragmentada que a cada paso se niega a sí misma. Es más: por qué no verlo como una novela de aventuras protagonizada por una heroína llamada Diferencia, que se pasea entre las nadas de significado que separan los textos, convencida de que su nombre alegórico es también el de una virtud de potencia poética.

Pablo Martín Ruiz, marzo de 2020

Pitagórica en doce mayor

Ofrenda en tanto vela, encendida

de la sonora intemperie a través

lluvias atestaban que el ronco canto

Testigo es alta la llama encendida

del sonido en solo viento a pesar

de mis manos a pesar sin cubrirla

Recobrado ese fuego, encendido

más allá mar de sonoros posibles

de lo que alzarse en la noche pudiera

Deletreado ese fuego, encendido

firmes son mis encima lentos pasos

de ardiente la distancia sumergida

Reflexión errante sobre islas
E-mail a un amigo cubano que me proponía las islas como tema

Una vez escuché decir que el camino más corto hacia la literatura fantástica es la expresión «en realidad». En realidad no hay más que islas, ¿no es cierto? Rodeadas de mar azul o de tundra blanca o de ajados desiertos de algún color aislado. Qué curioso que nuestra palabra para conjunto de islas, archipiélago, quiera decir, como diría el gran Isidoro de Sevilla, piélago entre los piélagos, mar de mares. Y el Helesponto, el ponto griego, el otro nombre para el mar de mares, ¿no era puente sólido en el origen de su deriva toponímica? Puente de agua que une islas que son un mar entre los mares, todo termina disuelto en lo que nunca pudo ser. ¿Y los límites? Primera lección: el lenguaje no desespera de límites sino que los devuelve a su nulidad original, a su desierto. ¿Y la huida? Qué más quiere la isla que desplazarse y huir, islas lanzadas a una deriva hecha isla en su movimiento, aislada, qué ironía, ambiciosas de probar inútilmente que la isla no es la unidad a la que aspira la ontología del insular cosmos. No hay que creer en ningún libro de metafísica en el que no aparezca la palabra isla. Heidegger decía. Me entero de que el frío que alienta los cuentos del siempre aislado Piñera no es el frío límite, irreal, insular, imaginado, cubano, aislado, caribeño, más amenazante aún y más siniestro que un huracán caribeño, sino el frío mío, el frío argentino que él conoció y vivió en Buenos Aires, el mismo frío que me acompañaba a la escuela primaria cuando resbalaba en la escarcha de las vías del tren en las frías mañanas del junio austral. Fría familiaridad, que conecta la literatura cubana en su extremo de sinrazón con mi extremo de recuerdos y calidez de memoria. Segunda lección: el frío, como el Helesponto, descubre una solidez en medio del mayor de los líquidos, y nos abraza desde el Cono Sur hasta la tundra boreal, claramente detestando la isla, dando batalla al brillo de los límites, enceguecido de uno. Heidegger decía. Percibo que el énfasis es el enemigo de la síntesis, porque siempre convoca a la redundancia gratuita, e incluso, hasta donde yo puedo ver, «redundancia gratuita» también es una redundancia, por cierto que gratuita, enfática. El énfasis, te decía, nos lleva directamente a la anulación de la síntesis. Yo lo vi con mis propios ojos. Hay algo bello en esa torpeza, en esa ceguera reiterativa del énfasis, que vuelve al lenguaje sobre sí mismo, lo sacude y lo despierta a la poesía.

La ceguera que aísla al barroco del clasicismo y que le da vida como retórica isla enfática. Redundancia, pleonasmo, batología: proliferan los nombres para dar más énfasis, nada más. Pero lo que quería decir, y no podía porque se me acaba de ocurrir, es justamente que el énfasis es tal vez la figura retórica que más explica, revela, exhibe, descifra de la historia universal de la literatura cósmica. ¿Qué es Virgilio, acaso, sino un Homero enfático? ¿Qué es Dante, acaso, sino un Virgilio enfático? ¿No es acaso Góngora un estallido de énfasis en medio de la lengua española? Y ahí viene Sor Juana, y contra todas las leyes de la probabilidad, y en una de las máximas muestras de genio disponibles, ¡enfatiza a Góngora! Heidegger decía.

Traedme, Musa, el verso de Caetano Veloso: «Y yo, menos extranjero en el lugar que en el momento». Eso: yo, menos aislado en el espacio que en el tiempo, menos fragmentado en el mundo que en la historia, me despido.

2001

Palabras de cuatro letras que no existen


Taro Bene Odón Pafo Mado
Arol Tene Noro Pefo Bedo
Olar Tine Nopo Pifo Bodo
Doda Pona Sopo Difo Dobo
Tada Cona Opós Fodo Mobo
Onar Gona Asor Fedo Tobo
Doco Gopa Arso Fera Tibo
Pado Goca Saro Fira Tebo
Pamo Guna Sulo Fral Teno
Pemo Gena Suno Tros Leno
Relo Gera Nedo Oche Leto
Bera Dera Deno Code Leta
Bito Reda Nalo Core Leca
Namo Rade Nelo Reco Elta
Mite Meba Cafa Teco Alte
Edal Moba Feco Neco Olte
Edán Nola Faco Daco Itel
Dena Nolo Fapo Gaco Atel
Bena Olón Pofa Gado Alén

El arte del retrato

Viéndolo como atónito le preguntó: «¿Qué le parece?».

Y le dijo: «Señor, esta es la Teología de la Pintura».

ANTONIO PALOMINO, El museo pictórico y escala óptica

Testimonio

No es la primera vez que me preguntan cómo escribí ese cuento ni es la primera vez que lo contesto. Di respuestas diferentes, es cierto, pero no contradictorias. Digamos que de pronto pensé que una planta crecía dentro de mí. Digamos que sentí que tenía que lograr determinado efecto y que todo lo demás lo deduje, casi matemáticamente, en función de ese efecto. Digamos que fue como si el cuento mismo, transformado en una especie de ángel sin cara, me hubiera poseído durante tres días hasta que salió de mí, alumbrado con la luz oscura y viscosa de lo que ha pasado de la nada al cosmos. La verdad es que cuando llegué a la casa después del ataque, los padres me preguntaron si podía transformar lo que había pasado en un cuento. Les dije que sí, que podía. Les aclaré que no iba a ser un cuento realista. Les repetí lo que ellos ya habrían leído en algún lado:

—La realidad es el origen y el destino de toda literatura. El realismo es su enemigo.

—La literatura tiene más enemigos de los que usted cree —me respondió, enigmática, la madre—. Pero por favor escríbalo. Hágalo por ella.

Fragmento

Todos somos nuestra cara, pero no ella. No porque ella fuera hermosa o porque yo la quisiera. Quién sabe si la quise realmente, quién sabe si realmente la quiero. La alucinación es la verdad del amor. Nada lo pide más que una cara que lo pide. Y nada está más lejos de la literatura que una cara, que existe como para burlarse del lenguaje. Todo lo visual, me dirán, los colores, los innumerables blancos de la luz, me dirán, las cascadas de sombra de un cuerpo que se mueve. Y sin embargo nada como una cara escapa, como una bruma, de las manos impotentes del lenguaje. No hace falta inventar una esferita cantoriana, ni sótanos ni licores alucinatorios para llegar a la de-sesperación de escritor, porque toda cara ya lo es. Veo en tu cara un cristal que no deja de verme. Veo en tu cara un eco de constelaciones marinas, el zumbido de insectos de oro, la estela de los astros babilonios. Veo en tu cara las aguas de lluvias futuras, las máscaras de otras caras, el cristal que me mira mirándote. Veo en tu cara tu cara y el reflejo de tu cara y los espejos del vacío de tu cara, que colma el espacio. Veo en tu cara la disolución de tu edad, la caricia intangible de tu sexo, la precisa distorsión del retrato de tus padres. Veo en tu cara un abismo, una niña que se acuesta, el fruto de un árbol maduro, las lenguas ininteligibles de Babel, el martillo de un zapatero. Veo manos de ocho dedos, veo círculos de ángulos perfectos. Veo millones de sordos tapires, veo un iceberg derritiéndose hacia el sol. Veo en tu cara el universo que incluye tu cara que incluye el universo que incluye tu cara. Veo tu amorosa letra manuscrita, veo la amorosa carta con tu letra manuscrita, veo el amoroso sobre con la carta con tu letra manuscrita. Veo una moneda de veinte centavos que ya olvidé y veo una letra cercenada y extirpada de una lengua. Veo la víbora elegante y nupcial del Panchatantra, veo la gota de una lámpara de aceite que despertó al amante secreto en una noche remota imaginada en Asia Menor. Me dispongo a cantar la unión inalcanzable de tu cara simultánea y mi lenguaje sucesivo, el negro y el blanco de un ajedrez que no acaba, la bella y la bestia de mi cuento.

Yaş sınırı:
0+
Hacim:
221 s. 20 illüstrasyon
ISBN:
9789873633263
Telif hakkı:
Bookwire
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