Kitabı oku: «Entrenamiento de la velocidad en el deporte (bicolor)»

Yazı tipi:

Entrenamiento de la velocidad en el deporte

Agradecimientos

• Ron Palmer

• Keiran Noonon

• Clayton Kearney

• Emma Lincoln-Smith

• Jeff Pross

• Howard Wells

• Familia Collins

• Amanda Cartaar

• Dr. Martin Lynch

• Nigel Rowden

• Phil Blake

• George Lazarou

• Darren Clarke

• Danny Aboud

• Familia Magee

• Sportsmaster

Exención de responsabilidad médica:

Los ejercicios y los consejos de este libro no pretenden sustituir de ninguna forma la orientación y los consejos médicos. Se vende entendiendo que el autor y el editor no están comprometidos a proporcionar consejos médicos. A causa de las diferencias entre individuos, debería consultar a su médico y fisioterapeuta para determinar si estos ejercicios son seguros para usted. Consulte a su médico y fisioterapeuta antes de empezar este o cualquier otro programa de ejercicios. El autor y el editor no aceptarán ninguna responsabilidad de lesión o daño ocasionados a cualquier persona como consecuencia de la participación, directa o indirecta, del uso y la aplicación de cualquiera de los contenidos de este libro.

Entrenamiento de la velocidad en el deporte

Cree el cuerpo más rápido que jamás haya tenido con el entrenador australiano Body Coach®

Paul Collins



Copyright de la edición original: © 2009 Paul Collins (texto y fotos) y Meyer & Meyer Sport (UK) Ltd.

Esta obra se ha publicado según el acuerdo con Meyer & Meyer Verlag

© Todos los derechos reservados

Imágenes: Paul Collins y Peter Green

Título original: Speed for Sport

Autor: Paul Collins

Traducción: Belén Blanco Tort

Diseño cubierta: David Carretero

Edición: Mª Ángeles González Moreno

© 2015, Editorial Paidotribo

Les Guixeres

C/. de la Energía, 19-21

08915 Badalona (España)

Tel.: 93 323 33 11 – Fax: 93 453 50 33

http://www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

ISBN: 978-84-9910-530-7

ISBN EPUB: 978-84-9910-656-4

BIC: WSD

Diagramación: Editor Service, S.L.

Índice

Unas palabras de The Body Coach®

El autor

Capítulo 1: Introducción

Capítulo 2: Modelo de entrenamiento de velocidad para el deporte Fastfeet® Fase 1: Actividad previa

Capítulo 3: Fase 2: Calentamiento

Capítulo 4: Fase 3: Actividad principal

Rapidez del primer paso y agilidad (RPPA)

Capítulo 5: Rutinas de reacción (RR)

Capítulo 6: Rutinas específicas de carrera (REC)

Capítulo 7: Rutinas con vallines (RV)

Capítulo 8: Escalera de velocidad (EV)

Capítulo 9: Saltos de línea (SL)

Capítulo 10: Rutinas de potencia con balones medicinales (RPBM)

Capítulo 11: Rutinas pliométricas (RP)

Capítulo 12: Entrenamiento de velocidad multidireccional (EVMD)

Capítulo 13: Carrera con resistencia (CR) y entrenamiento de sobrevelocidad (ES)

Capítulo 14: Sesiones de entrenamiento de velocidad por intervalos

Capítulo 15: Evaluación: velocidad, agilidad y potencia

Capítulo 16: Fase 4: Enfriamiento

Capítulo 17: Fase 5: Recuperación

Capítulo 18: Fase 6: Mantenimiento

Índice temático

Body Coach®, The Body Coach®, Fastfeet®, Quickfeet®, Speedhoop®, Posturefit®, Spinal Unloading Block®, Australia’s Personal Trainer™, Collins-Technique™, Collins Training Method™ y Speed for Sport™ son marcas registradas de Paul Collins.

Unas palabras de The Body Coach®

Una gran ventaja en el deporte consiste en ser capaz de moverse una fracción de segundo más rápido que el oponente, ya que en muchas circunstancias ese mínimo lapso de tiempo determina la diferencia entre ganar y perder. Sin duda, algunos atletas están dotados genéticamente de velocidad o un elevado porcentaje de músculos de contracción rápida, responsables de las acciones musculares explosivas, que les permiten correr rápido. No obstante, cada uno de nosotros tiene un determinado porcentaje de fibras musculares de contracción rápida para las acciones musculares explosivas y fi-bras musculares de contracción lenta para actividades más relacionadas con la resistencia.

Para maximizar nuestro potencial de velocidad he diseñado el modelo de entrenamiento de seis fases Fastfeet® de velocidad para el deporte Speed for Sport™, que incorpora un plan paso a paso del ciclo completo de entrenamiento que un atleta emprende en cada sesión. Con la aplicación de las rutinas de entrenamiento de velocidad y técnica que aparecen en Entrenamiento de la velocidad en el deporte (Speed for Sport™), aprenderá a entrenar su cuerpo para activar las fibras musculares de contracción rápida y así poder maximizar su potencial de velocidad. Y aún más importante, aprenderá seis fases para el desarrollo de la velocidad que le llevarán a un nuevo nivel de condición física y a una velocidad de relámpago. Estas fases son las siguientes:

Fase 1: Ejercicios de actividad previa.

Fase 2: Secuencia de calentamiento adecuada, que incluye flexibilidad dinámica.

Fase 3: Rutinas de actividad principal de velocidad, habilidades e intervalos que incorporan el trabajo de velocidad pura y el entrenamiento de agilidad con equipamiento.

Fase 4: Enfriamiento eficaz y rutinas de estiramiento.

Fase 5: Actividades de recuperación, que incluyen el revolucionario bloque de descarga de columna Spinal Unloading Block®.

Fase 6: Fase de mantenimiento continuo para un acondicionamiento y evaluación corporales eficaces durante todo el año.

A pesar de que el cuerpo necesita entrenar rápido para ser rápido, también necesita las fases de apoyo que ofrece el modelo de entrenamiento de seis fases Fastfeet® de velocidad para el deporte Speed for Sport™ para optimizar el potencial global de velocidad. Si mejora el conocimiento y la comprensión de su cuerpo y practica rutinas de velocidad, reacción y rapidez y métodos de recuperación, estará creando el camino hacia el éxito. Esto es así porque los elementos de velocidad pueden enseñarse y desarrollarse, ya que correr es una habilidad que puede aprenderse.

Entrenamiento de la velocidad en el deporte se centra en descomponer la habilidad de correr e introduce una serie de rutinas para mejorar los patrones de movimiento recto, lateral y multidireccional para los atletas principiantes o avanzados. Aplicar estas rutinas como parte del programa de seis fases Fastfeet® de velocidad para el deporte Speed for Sport™ de una forma regular permite abandonar los viejos hábitos y asimilar los nuevos.

Incorporar rutinas adecuadas de técnica y velocidad como se describe puede fomentar el desarrollo de potencia y mejorar la eficiencia biomecánica. Cuanto más biomecánicamente correcto se vuelva el cuerpo, más suaves serán los movimientos de carrera que conduzcan a una mayor velocidad y eficiencia a medida que va mejorando su condición física y fuerza. Cuanto más eficiente sea, menos energía utilizará, lo cual dará lugar a una mayor capacidad de mantener velocidades rápidas a lo largo de distancias establecidas.

Entrenamiento de la velocidad en el deporte presenta más de 100 rutinas de fácil referencia y puesta en práctica que incluyen la revolucionaria escalera de velocidad Speedhoop® y el método de entrenamiento Collins Training Method™ (MEC), que se centra en el movimiento explosivo de los primeros 6 segundos. También incluye ejemplos de sesiones de velocidad por intervalos, para que obtenga una sesión para todo el cuerpo que hará que vuelva a por más. Así que, sea cual sea el deporte o la actividad física que practique, Entrenamiento de la velocidad en el deporte (Speed for Sport™) proporciona la información práctica necesaria para dar apoyo a atletas y entrenadores de todos los grupos de edad y niveles de habilidad para mejorar la velocidad, la agilidad, la reacción y la rapidez que se necesitan en el deporte.

Espero trabajar con usted.

Paul Collins

The Body Coach®

El autor


Paul Collins, Australia’s Personal Trainer™ (entrenador personal de Australia), es el fundador de los productos de acondicionamiento físico, libros, DVD y sistemas de asesoramiento educativo The Body Coach®, los cuales ayudan a la gente a ponerse en forma, perder peso, tener un buen aspecto físico y sentirse bien. Paul es asesor desde los 14 años y ha entrenado personalmente a atletas de una gran variedad de deportes – atletismo, squash, rugby, golf, fútbol o tenis, entre otros–, así como a equipos de primera categoría, como la selección australiana de karate campeona del mundo, el equipo de rugby 15 de primer grado de Manly o miembros de los equipos australianos de natación olímpico y paralímpico de renombre mundial. Además, como atleta también ha destacado por méritos propios, ya que ha jugado en la liga de rugby nacional, ha sido jugador de squash de grado A, campeón nacional de karate budokan y campeón de atletismo de Masters Athletics de Nueva Gales del Sur.

Galardonado con el prestigioso premio de instructor de fitness del año de Australia, Fitness Instructor of the Year Award, Paul es considerado por sus colegas el «entrenador de entrenadores», ya que ha educado a miles de instructores de acondicionamiento físico y entrenadores personales y ha aparecido en televisión, radio y medios impresos internacionales. Durante los últimos años, Paul ha realizado presentaciones para la industria del fitness australiana y en asociaciones deportivas nacionales, entre ellas la asociación de entrenamiento de atletismo, la asociación de profesores y entrenadores de natación, la liga de rugby o la federación de karate. Asimismo, ha viajado fuera de Australia para presentar una serie muy entretenida de seminarios empresariales sobre salud y bienestar para empresas centrados en Body for Success™ in Life and in Business (Un cuerpo para el éxito en la vida y en los negocios).

Paul tiene el título de licenciado en Educación Física de la Universidad Australiana de Educación Física. También es entrenador y asesor cualificado, entrenador de fuerza y acondicionamiento por la Comisión de Deportes Australiana y entrenador de levantamiento de peso olímpico por la Federación de Levantamiento de Peso Australiana. Como entrenador personal certificado por Fitness Australia, Paul combina más de dos décadas de experiencia como talentoso atleta, entrenador y mentor para ayudar a personas de todos los grupos de edad y niveles de habilidad a conseguir su potencial óptimo.

En su tiempo libre, a Paul le gusta competir en atletismo, viajar, comer y ver películas. Vive en Manly Beach, Sídney (Australia).

Para obtener más información visite la página www.thebodycoach.com.

Capítulo 1

Introducción


Introducción

En muchos deportes, la velocidad es un factor importante para lograr el éxito. La velocidad en sí misma hace referencia a la rapidez del movimiento de una extremidad, como las piernas de un esprínter o los brazos de un boxeador.

Este libro se centra en la velocidad de carrera por tierra en múltiples direcciones: adelante, de lado, en diagonal, con ángulo, con virajes y atrás. También hace referencia a la rapidez del primer paso, la aceleración y la velocidad de reacción con el objetivo de mantenerle por delante de sus rivales en la competición.

Las bases para desarrollar la velocidad provienen de los preceptos básicos del movimiento, y es necesario aplicar varios principios de entrenamiento y practicarlos regularmente de forma continuada. Esta concepción forma parte del método de entrenamiento Collins Training Method™ (CTM) y del revolucionario modelo de seis fases de entrenamiento de velocidad para el deporte Fastfeet®.

A medida que se van mejorando el nivel de condición física y la técnica de carrera, también lo hace la eficiencia biomecánica, incluida la sinergia entre los grupos musculares, las fibras musculares y el sistema nervioso central (SNC), lo cual permite una mayor producción de potencia y una recuperación más rápida tras esfuerzos intensos. Por lo tanto, igual que usted practica las habilidades necesarias para su deporte, también debe practicar aquellas relacionadas con la velocidad, la agilidad, la reacción y la rapidez. El objetivo de este programa es darle acceso a estas rutinas para mejorar su velocidad para el deporte.

Establecer unos fundamentos sólidos

La capacidad de moverse rápidamente adelante, de lado, en diferentes ángulos y atrás puede relacionarse con la rapidez con la que se puede acelerar y desacelerar mientras se estabiliza el centro corporal y se mantiene una buena coordinación muscular y conciencia corporal y un buen equilibro. Para que esto suceda, como punto de partida se requieren unos fundamentos sólidos de fuerza central y de condición física general. Esto significa que las estructuras de apoyo adecuadas se ponen a punto para poder avanzar a partir de ellas. En muchos casos, es posible que los atletas ya hayan establecido estos fundamentos sólidos, y para poder continuar mejorando su velocidad es necesario que se centren en potenciar sus puntos débiles mediante tests y evaluaciones.

Variaciones de velocidad

En los deportes de equipo es raro que un atleta corra en línea recta o llegue a la velocidad máxima: compare un corredor de 100 metros con un jugador profesional de fútbol, rugby o tenis y verá las diferencias debidas a las exigencias multidireccionales de cada deporte. Por esta razón, cuando se habla de velocidad de carrera se deben hacer dos consideraciones iniciales.

En primer lugar, la velocidad en línea recta, como en los 100 metros lisos, requiere un centro de gravedad alto, una frecuencia de zancadas elevada y una amplitud de zancada óptima para moverse rápidamente hacia delante. En segundo lugar, la velocidad multidireccional –cambio de dirección, juego de pies, agilidad, aceleración, desaceleración, regateo y patrones de movimiento similares– generalmente demanda un centro de gravedad del cuerpo más bajo. Teniendo en cuenta esto, si se combinan una variedad de rutinas de velocidad en múltiples planos utilizando equipamiento de entrenamiento, se permitirá que el cuerpo desarrolle el equilibrio y la coordinación fundamentales para ayudar a mejorar la velocidad específica para el deporte.

En cuanto a las necesidades de su deporte, si se centra exclusivamente en la carrera de 100 metros lisos, los objetivos de entrenamiento variarán hasta cierto punto de los de un atleta de equipo, que necesita desarrollar una velocidad en línea recta y multidireccional y muchas otras variables, como se ha indicado.

Desarrollar velocidad

Desarrollar velocidad implica mejorar la eficiencia y poner en marcha las vías unitarias motoras correctas, que, a su vez, potencian el desarrollo de la fuerza en el músculo. Este complejo reclutamiento y puesta en marcha sincronizada de los músculos implica un proceso de aprendizaje motor que debe practicarse a elevadas velocidades para implantar los patrones motores correctos. Dentro de cualquier músculo existen cientos de unidades motoras disponibles para activar la contracción muscular, según el tipo de trabajo requerido y la intensidad y duración del mismo. Si las unidades motoras están activadas, entonces se produce más fuerza y, por consiguiente, se puede producir más velocidad. Establecer unos fundamentos sólidos mediante intervalos de entrenamiento regulares, en combinación con unas buenas prácticas de gestión corporal, mejorará la conexión dentro de estas unidades motoras y aumentará la producción de fuerza.

En distintos momentos durante la evolución del propio entrenamiento para desarrollar velocidad, puede parecer que alguna información contradiga informaciones previas, y viceversa. Esto ocurre porque lo que va bien para un atleta puede que no vaya bien para otro. Es posible que las rutinas sean distintas, que los requisitos de fuerza central sean distintos, que los períodos de recuperación sean distintos, etcétera. Por esta razón, como parte del método de entrenamiento The Collins Training Method™ (CTM), pronto le presentaré el modelo de entrenamiento Fastfeet®, que desempeña un importante papel en el desarrollo global de la velocidad para individuos y equipos deportivos.

Fuerza central

La fuerza central es determinante para mejorar la velocidad deportiva y el rendimiento atlético. La musculatura del centro del cuerpo es la base a partir de la cual se produce todo el movimiento. Los músculos de la región central abdominal ayudan a estabilizar la columna y proporcionan unos fundamentos sólidos para el movimiento rápido de las extremidades. La cintura escapular y los brazos aportan la fuerza y el apoyo para los movimientos más potentes de las extremidades superiores, mientras que los músculos de la cadera, la rodilla y el tobillo optimizan el movimiento de la parte inferior del cuerpo.

Mejorar la fuerza central le permitirá conseguir una mejor sinergia muscular y eficiencia del movimiento entre las extremidades superiores e inferiores. Cuanto más trabaje el sistema neuromuscular como una unidad, más beneficio conseguirá con el entrenamiento de velocidad, ya que su cuerpo se volverá más eficiente. La capacidad de cada uno de aguantar y mantener un centro corporal fuerte, sin movimiento, durante el entrenamiento o la competición mejora los resultados de velocidad.

Básicamente, todos los atletas necesitarán embarcarse en un programa semanal de entrenamiento de fuerza central para proporcionar el apoyo fundamental básico desde el cual se produce todo el movimiento dinámico. Esto incluye ejercicios para los siguientes grupos musculares utilizando el propio peso corporal y el equipamiento de entrenamiento apropiado:

Nota: Todos los ejercicios de fuerza central pueden emplearse como tests en sí mismos sobre los cuales mejorar, tanto la técnica como la fuerza. Puede encontrar ejercicios adicionales en los libros de The Body Coach®: Core-Strenght (Fuerza central) y Awesome Abs (Abdominales impresionantes).


RegiónGrupo muscularEjercicios y equipamiento
Extremidades inferioresArticulación del tobillo– pies, tobillos y pantorrillasArticulación de la rodilla– muslos e isquiotibiales• Peso corporal• Rutinas gimnásticas• Balón de gimnasia• Balón medicinal• Bandas de resistencia• Máquina de cables• Rutinas de equilibrio• Pliometría• Levantamiento olímpico• Pesas rusas
Extremidades inferioresArticulación del tobillo– pies, tobillos y pantorrillasArticulación de la rodilla– muslos e isquiotibiales
Extremidades superioresCintura escapular– parte superior de la espalda, pecho y hombrosArticulación del codo– bíceps, tríceps y antebrazo (también articulación de la muñeca)

Técnica de carrera adecuada

El aprendizaje de la técnica de carrera adecuada debe realizarse correctamente y sin que exista fatiga. Puesto que a muchos atletas nunca se les ha enseñado la mecánica de carrera idónea, corregir la técnica de uno mismo se convierte a menudo en un proceso continuo. A través de las rutinas básicas de carrera aprenderá las habilidades motoras fundamentales que forman la base sobre la cual se desarrollan y mejoran las demás habilidades. Introducir y dominar la marcha, por ejemplo, proporciona el aspecto técnico necesario para desarrollar velocidad cuando se corre a velocidades elevadas. Es posible que algunos entrenadores no estén de acuerdo con esto. Por consiguiente, el punto de vista que presento en Entrenamiento de la velocidad en el deporte consiste en dotarle de un conocimiento global de lo que necesita para trabajar con atletas de nivel principiante, intermedio, avanzado o élite. Puede que lo que funcione para algunos no sea necesario para otros, debido a las diferencias entre sus habilidades, niveles de velocidad, fuerza central y potencia global. Entender esto ayuda a aceptar que ciertas rutinas pueden desempeñar su papel en el entrenamiento de algunos atletas y no en el de otros, y que no deberían descartarse nunca.

Los atletas a quienes nunca se les han enseñado los aspectos técnicos de la carrera pueden sacar un gran provecho de aprender y practicar rutinas con una buena técnica tanto a velocidades medias como elevadas. Esto asegura que la técnica correcta se asimila y se transfiere al entorno competitivo. Con el tiempo, si la forma se va perdiendo, entonces será necesario que se vuelva a evaluar la condición física general y la fuerza central, a la vez que es posible que las distancias de entrenamiento se deban recortar e ir aumentando a un ritmo al cual el atleta se pueda adaptar, para asegurar así una buena transición técnica para el desarrollo de velocidad. Por lo tanto, lo que tal vez parezca inútil para un atleta de élite puede que sea fundamental para uno de nivel principiante o intermedio o para un niño como parte de su desarrollo.

Progresión de la técnica

El entrenamiento de velocidad está lejos de ser óptimo si las fibras neuromusculares no se han desarrollado para conseguir fuerza muscular, potencia y resistencia de velocidad. La fuerza central proporciona estabilidad en las articulaciones, mientras que la resistencia de velocidad provee de una condición física neuromuscular base para llevar a cabo un trabajo más exigente. Esto es importante porque el trabajo de velocidad se realiza rápidamente y los músculos y el sistema nervioso deben ser capaces de sobrellevarlo durante y después del entrenamiento semana tras semana. Así que, en términos de progresión de la velocidad para los atletas principiantes o intermedios, para mejorar la velocidad es necesario practicar la técnica de carrera en dos fases:

1) Ritmo de moderado a rápido (durante el aprendizaje)

2) Transferencia a carreras a la máxima velocidad sin perder la forma

En primer lugar, estas dos fases se consiguen paralelamente a la mejora de la condición física general. En cuanto se han establecido unos fundamentos sólidos, se debería realizar cada uno de los ejercicios a la máxima intensidad posible con una buena técnica, ya que si no se hace con el máximo esfuerzo, se entrenarán patrones neuromusculares distintos, lo cual puede acabar teniendo un efecto negativo en el desarrollo de la velocidad si perdura durante un tiempo suficientemente prolongado. Por consiguiente, el trabajo de velocidad en las sesiones de entrenamiento deportivo con un tiempo limitado debería programarse al principio de la sesión, y las distancias de esprín deberían ser mínimas para asegurar que se mantiene una buena técnica. También deben tenerse en cuenta unos períodos de recuperación adecuados.

Rutinas de entrenamiento de velocidad

A medida que mejoran la fisiología muscular y la comprensión y el conocimiento técnicos, los métodos de entrenamiento y la condición física, surgirán elementos técnicos más específicos que a veces quizás contradigan lo que se ha aprendido con anterioridad. Aceptar esta curva de aprendizaje es parte del desarrollo de velocidad. Piense que este aprendizaje de cómo correr rápido es como empezar a recibir clases de karate: se necesitan muchos meses para aprender las distintas técnicas antes de graduarse y poder obtener un cinturón más avanzado. A medida que va evolucionando para convertirse en un cinturón negro, durante muchos años de entrenamiento, la calidad mejora y las rutinas específicas se convierten en instintivas.

En ciertos casos, algunos atletas ya tienen una buena flexibilidad y cadencia y pueden avanzar mucho más rápido que otros, una vez que han demostrado que son competentes. Cuando se mira atrás desde este punto, la forma en que le han enseñado a uno empieza con términos de aprendizaje muy simples y se va volviendo cada vez más compleja. Esta capacidad de descomponer y explicar cada ejercicio al nivel adecuado para cada participante es crucial. Entrenamiento de la velocidad en el deporte describe las bases del entrenamiento para atletas como punto de partida para desarrollar, mejorar y mantener la velocidad.

Las rutinas para mejorar la velocidad para el deporte incluyen, entre otras:

• Técnica de carrera

• Rutinas de velocidad de pies

• Mecánica de velocidad de piernas

• Rapidez del primer paso

• Agilidad

• Rutinas de reacción

• Esprines cortos

• Carreras progresivas o ins and outs

• Fuerza central

• Fortalecimiento específico

• Esprín con arrastre

• Arnés o chaleco de resistencia de velocidad

• Esprines cuesta arriba

• Carrera de sobrevelocidad cuesta abajo

• Rutinas de sobrevelocidad con cuerda elástica

• Multisaltos

• Pliometría

• Levantamiento olímpico

Velocidad pura frente a acondicionamiento de velocidad

Cuando se trabaja con atletas es importante entender la diferencia entre los conceptos velocidad pura y acondicionamiento de velocidad para diferenciar los métodos de entrenamiento que es necesario aplicar a lo largo de la temporada. En términos simples, la velocidad pura se refiere a la «calidad del trabajo» –bajo volumen, elevada intensidad y esfuerzos de alto nivel de calidad a la máxima velocidad manteniendo una buena forma–, por lo que se intercalan períodos de descanso largos y las sesiones se realizan en unas condiciones de entrenamiento en las que los atletas se mantienen frescos y la fatiga no entra en juego. En general, el objetivo es desarrollar una velocidad de esprín pura.

Por otro lado, el acondicionamiento de velocidad se centra en la «cantidad»: volumen elevado y trabajo de acondicionamiento con períodos de descanso cortos. Se puede decir que en el acondicionamiento de velocidad los atletas trabajan en condiciones de fatiga. Las series de repeticiones de elevado volumen con una recuperación mínima son características en general de los deportes de equipo, como el rugby o el fútbol, donde el rendimiento real está más relacionado con el acondicionamiento y con ser capaz de jugar a intervalos de elevada intensidad durante 80 minutos o más.

En ambos casos, el sistema neuromuscular tiende a fatigarse cuando trabaja a estas intensidades tan elevadas. Con la velocidad pura, por ejemplo, cuando la calidad disminuye, por lo general, es el momento de poner fin al entrenamiento de elevada calidad por ese día. Por otro lado, en el acondicionamiento de velocidad, ése es justo el momento en que empieza.

¿Rápido pero sin una buena condición física?

A menudo existe controversia respecto al hecho de que un atleta sea rápido pero no tenga una buena condición física. Con «tener una buena condición física» me refiero a la capacidad de realizar arranques repetidos a elevada velocidad en el entrenamiento manteniendo una buena forma. En consecuencia, la estrategia de entrenamiento para un atleta rápido que no tenga una buena forma física es posible que requiera series de desarrollo de elevada velocidad de corta distancia. Esto implica establecer una base de velocidad del atleta a partir de intervalos repetidos cortos durante un período, hasta que pueda establecerse una base de velocidad de calidad manteniendo una buena forma de carrera y entonces aumentar progresivamente las distancias de carrera a lo largo de ciclos semanales mediante un modelo de entrenamiento periodizado. Tal vez esta estrategia en sí misma contradiga las prácticas de entrenamiento de esprín tradicionales de distancias largas a distancias cortas. El hecho es que ambas estrategias de entrenamiento funcionan: depende de las exigencias del deporte. Por eso es tan importante evaluar al atleta para descubrir sus puntos fuertes y débiles como conocer los requisitos de energía específicos de cada deporte, para así poder aplicar una estrategia que funcione. Por consiguiente, con un atleta rápido que no tenga una buena condición física, la elección del entrenamiento dependerá de si el principal foco de atención del atleta es la velocidad explosiva, como sucede en el béisbol, o el desarrollo de velocidad en un entorno de equipo, como en el rugby.

De cualquier forma, ambos atletas deben tener un nivel adecuado de fuerza central y potencia elástica para superar la inercia cuando arrancan y se lanzan hacia delante, y también deben desarrollar una buena base de resistencia de velocidad para que se pueda mantener la máxima velocidad y poder repetir los intervalos a elevada velocidad, puesto que básicamente esto es lo que se requiere en la mayoría de los deportes de campo. Un deporte como el rugby, por ejemplo, precisa una combinación de resistencia, velocidad y potencia, ya que se juega en dos partes de 40 minutos cada una e incluye contacto físico. Por esta razón, es extremadamente importante un fondo de resistencia para respaldar estos arranques de intensidad tan elevada en este tipo de deportes. Con esto se consigue que el cuerpo –los músculos y el sistema nervioso central– sea capaz de manejar las potentes exigencias que le imponemos.

Sistemas energéticos

Los hidratos de carbono, las proteínas y la grasa de los alimentos que comemos nos proporcionan una importante forma de energía química. Para realizar actividades físicas, el cuerpo depende de la transformación de la energía química de estos alimentos en energía para llevar a cabo la contracción muscular. Esta energía se convierte en adenosín trifosfato (ATP), que se almacena en las células musculares y se descompone para suministrar a nuestro cuerpo energía para el movimiento. Se utiliza ATP continuamente en la actividad muscular y se vuelve a sintetizar para un uso repetido. Puesto que el ATP se almacena en cantidades muy pequeñas, debe reponerse constantemente para que la actividad pueda continuar.