Kitabı oku: «Descripción de Grecia. Libros I-II»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 196


Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por FRANCISCO JAVIER GÓMEZ ESPELOSÍN .

© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008

López de Hoyos, 141, 28002 Madrid.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO299

ISBN 9788424932282.

INTRODUCCIÓN
I. PAUSANIAS: FECHA DE SU VIDA Y DE LA COMPOSICIÓN DE SU OBRA

Pausanias vivió y escribió durante el s. II de nuestra Era, una época en que Grecia y todos los países que él conoció formaban parte del Imperio Romano. En esta época, la de los Antoninos, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio, que ha sido considerada como uno de los periodos más felices de la historia romana, había paz, prosperidad y seguridad. Grecia continental, al contrario de la Grecia periférica, estaba arruinada. Muchos tesoros griegos habían desaparecido ya, cientos de estatuas llevadas a Italia, otras destruidas en sus lugares de origen, muchos lugares convertidos en ruinas: de la famosa Tirinte quedan unas murallas ciclópeas (Pausanias, II 25, 8; VIII 33, 3); de Tebas, la acrópolis (VIII 33, 2; IX 7, 6); Delos y Micenas ya no son nada (II 16, 5, y VIII 33, 2). Pero Grecia, por su pasado, era un testimonio imperecedero de una cultura superior y universal, y el griego, la lengua de esa cultura elevadísima por la que sienten gran entusiasmo los emperadores, que fueron grandes protectores de la cultura griega, fundaron y fomentaron escuelas y bibliotecas, emprendiéndose así la restauración del clasicismo griego.

Así pues, en esta época que mira hacia el pasado, que quiere conservar la civilización griega que desaparece, encaja perfectamente una Descripción de Grecia , como la que Pausanias nos ha legado, con sus monumentos, su historia, sus leyendas, una Descripción que pretende transmitir, como otras obras de otros autores, la cultura helénica.

Sobre la fecha en que vivió y compuso su obra, la Helládos Periḗgēsis , título que aparece en Esteban de Bizancio y la en mayoría de los manuscritos, tenemos en el propio Pausanias no pocos datos e indicaciones. Pausanias escribió los diez libros de que consta su obra probablemente entre el 160 (al menos después del 143) y el 180 (al menos después del 175), por tanto casi enteramente en el reinado de Marco Aurelio, en contra de la opinión del siglo pasado que daba las fechas 117-138, basada en los pasajes en los que Pausanias se refiere al año 125 con las expresiones kat’emé, ep’emoû, kath’hēmâs, eph’hēmôn , “en mi tiempo” : así la institución en Atenas de la phylḗ de Adriano (I 5, 5) o la olimpiada 226.a (V 21, 15), que tuvieron lugar en dicho año 125. Pero ahora se está de acuerdo en que Pausanias se refiere no a lo que estaba escribiendo entonces, sino a que había nacido por entonces. Esas expresiones cubren toda la vida del autor 1 .

Alusiones importantes en su obra a fechas son las siguientes: en I 19, 6, hace referencia al Estadio de Atenas, reedificado en mármol blanco por Herodes Ático en el 143; en consecuencia, el libro I debió de ser escrito después del 143. El Odeón de Herodes en Atenas aún no estaba construido cuando comienza el libro I : si la mujer de Herodes, en cuya memoria fue construido el Odeón, murió en el 160, el edificio sería más tardío. Para el libro V tenemos una fecha significativa: el 173 d. C., pues afirma (V 1, 2) que han pasado 217 años desde la restauración de Corinto, que tuvo lugar en el 44 a. C. El libro VIII (43, 6) menciona la campaña de Marco Aurelio contra los germanos y los sármatas (167-176). El último libro, el X, es exactamente datado por la mención de la invasión de los costobocos (X 34, 5) en el año 170 2 .

II. PATRIA

El mundo griego periférico, a diferencia de la Grecia Madre, especialmente la provincia de Asia, que era una de las más prósperas de Oriente, conoce un renacimiento artístico y literario, además del económico, y las clases más cultas y ricas vuelven su mirada a la madre patria, que es la cuna de la cultura de la que ellos se alimentan. De ese mundo periférico proceden, con excepciones como Plutarco y Herodes Ático, originarios de la Grecia Madre, muchos de los grandes autores de la época, como Dión Crisóstomo, Dión de Prusa, Elio Arístides, Luciano, Antonino Polemón, y también Pausanias, por lo que podemos deducir de su obra.

El conocimiento detallado de Lidia así como las referencias a leyendas, monumentos de allí, que él mismo ha visto, en particular la región del monte Sípilo, a la que se asocia la leyenda de Tántalo y de sus hijos, apuntan a esta región como lugar de origen. Su patria pudo ser la ciudad de Magnesia del Sípilo, que menciona varias veces en su trabajo. Pausanias dice expresamente que quedan todavía vestigios de que Pélope y Tántalo vivieron par’hēmîn “entre nosotros” (V 13, 7).

Algunos filólogos han interpretado este pasaje en el sentido de que Pausanias vivió allí durante algún tiempo, dado que los hombres de letras viajaban mucho en el s. II 3 .

Aunque no se puede afirmar con seguridad, sí se puede conjeturar que es originario de esta región de Lidia, concretamente de Magnesia del Sípilo, porque dice explícitamente “entre nosotros” cuando se refiere a la región del monte Sípilo, porque sus descripciones de esta región son exactas y su conocimiento demasiado preciso como para que no se trate de su país de origen, y, en definitiva, por ese amor a la tierra que manifiesta al hablar de la zona.

También menciona muy frecuentemente a Pérgamo y sus monumentos, famosa por su gran biblioteca y sus santuarios, especialmente el de Asclepio; conoce lo relativo a las ciudades de Asia Menor occidental, su estado actual, su historia, su mitología; y en el libro VII trata extensamente la colonización jónica, con grandes alabanzas a su clima, sus santuarios y otras maravillas (cf. especialmente VII 5, 4 y 10).

III. OTROS ESCRITORES DEL MISMO NOMBRE

Como de Pausanias solamente sabemos lo que él mismo nos dice, y no se habla nada de él ni en su época ni posteriormente, incluido el periodo bizantino, algunos eruditos lo han identificado con escritores de su tiempo que tienen el mismo nombre.

La única mención de Pausanias, el pasaje VIII 27, 14, está en un contemporáneo suyo, Eliano (Varia Historia XII 61), pero ha sido considerada una interpolación por Diller 4 . El primer signo de que ha sido leído viene, unos 350 años después de la muerte del autor, con Esteban de Bizancio, que lo utilizó para tomar de él nombres de ciudades griegas y sus étnicos.

La hipótesis de que no era otro que el sofista Pausanias de Cesarea de Capadocia, discípulo de Herodes Ático, citado por Filóstrato (Vidas de los Sofistas II 13) fue hecha en el 1506 por Xilander-Sylburg en su edición de Pausanias y se mantuvo hasta 1766, en que fue puesta en duda por Goldhagen y Siebelis. A esta identificación se han hecho las siguientes objeciones: la comarca de Capadocia es ignorada en la larga lista de “autopsias” atestiguadas en la Periegesis ; el periegeta menciona varias veces a Herodes Ático sin decir que es discípulo suyo; ni Filóstrato ni La Suda, que mencionan trabajos del sofista, citan la Descripción de Grecia como obra del sofista Pausanias.

Otros han optado por un Pausanias de Antioquía junto al Orontes, autor de una obra histórica sobre Siria, al cual hace referencia Esteban de Bizancio, sin duda el mismo que el cronógrafo citado por Malalas, pero el estilo y las intenciones de ambos autores son diferentes 5 .

Galeno (de locis affectis III 14), por su parte, conoce a un sofista llamado Pausanias, venido de Siria, que había vivido en Roma, pero no dice que sea de Siria. La referencia es insuficiente para sacar conclusiones.

Otro Pausanias del s. II es el autor del léxico ático conocido por Focio, Bibl . 153, y numerosas citas en los comentarios de Eustacio, un léxico similar al de Elio Dionisio de la época de Adriano. De este Pausanias nada se sabe.

La tesis del origen damasceno de Pausanias, al que menciona Constantino Porfirogéneta, en el s. X , entre los más famosos escritores de geografía, ha sido particularmente defendida por Robert y tomada en consideración por Pasquali y Regenbogen 6 basándose en las referencias de la Periegesis , que muestran un cierto conocimiento de Siria y Palestina, sin duda mucho menos numerosas que las consagradas a Lidia o a Jonia. Pero Diller 7 ha demostrado que Pausanias de Damasco es un contemporáneo y colega de Menipo, geógrafo menor del s. I a. C., y autor de un periplo en trímetros cómicos comúnmente conocido como Pseudo-Scymnus .

Parece, pues, que lo mejor, a falta de datos decisivos, es no identificarlo con ningún otro escritor del mismo nombre y atenernos a la opinión tradicional de considerar a nuestro autor un griego nacido sin duda no lejos de Magnesia del Sípilo.

IV. VIAJES DE PAUSANIAS

La paz y la seguridad de que disfrutaba el Imperio Romano durante el s. II d. C. permitía viajar con relativa seguridad, por negocios o por placer, y sin trabas de lengua, ya que con el latín y el griego el viajero podía hacerse entender en todo el imperio. De la obra de Pausanias se deduce, unas veces porque lo dice expresamente, otras porque su descripción detallada así lo demuestra, que viajó por muchos países. Conoce gran parte de la zona occidental y central de Asia (Tróade, Misia, Jonia, Caria, Galacia, Frigia). Nos habla de Jordania, del lago Tiberíades, del Mar Muerto, de Antioquía, Siria, Palestina. Estuvo en Egipto, donde vio las pirámides, el coloso de Memnón en Tebas, el oasis de Amón. Conoce también Bizancio, Tasos, Rodas, Delos, Andros, Egina. Estuvo en Italia, en Roma, en las ciudades de Campania, pero probablemente no en Sicilia: su descripción del estrecho de Mesina no está de acuerdo con la realidad. Nos ha descrito bien Cerdeña, aunque no pretende haberla visto. De Grecia continental, aunque no ha descrito la parte norte, conoce Tesalia, fue a Macedonia y tal vez al Epiro (por lo menos habla con cierta familiaridad de Dodona, de su oráculo, de los ríos de la Tesprótide). Es probable, pues, aunque no necesario, que haya viajado por todos estos lugares que demuestra conocer.

Aunque no sabemos cuándo, por qué y de qué modo viajó Pausanias, evidentemente estos viajes eran muy costosos, lo que quiere decir que Pausanias disponía de abundantes medios económicos, necesarios para realizar estos viajes. Su contemporáneo Apuleyo gastó en viajes la mayoría de la fortuna que heredó, y Pausanias viajó todavía más que él. Probablemente procede de alguna familia rica que puede proporcionar a su hijo una sólida educación. Desde luego, no hubiera podido realizar estos viajes siendo un hombre de escasos recursos económicos.

V. CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA: ESTRUCTURA , CONTENIDO , MÉTODO , FIN Y PÚBLICO
1. Estructura

La Helládos Periḗgēsis consta de diez libros, en los que describe la región del Ática, Mégara, Corinto, la Argólide, las restantes regiones del Peloponeso, Beocia, Fócide y parte de la Lócride. Es, pues, una descripción solamente de la Grecia continental, pero no de las islas, ni de Asia Menor, ni de las colonias occidentales, sino de la Grecia madre. Y dentro de la Grecia continental falta parte de la Lócride, la Dóride, Etolia, Acarnania, Epiro y Tesalia. Lo descrito es aproximadamente la provincia de Acaya del Imperio Romano, aunque ésta incluía también Etolia. En VII 16, 10, cuando habla de Hellás parece efectivamente referirse a la provincia de Acaya, que en su tiempo representaba lo que se llama comúnmente Grecia. Excluía el Epiro (que incluía Acarnania) y Macedonia (que incluía Tesalia). Etolia, sin embargo, sí pertenecía a la provincia de Acaya. Las comarcas de Etolia, Acarnania, Tesalia, tenían poco interés para Pausanias desde el punto de vista histórico, artístico y cultural, además de que las dos últimas no pertenecían a Grecia. No describe tampoco Eubea, aunque ha leído historias locales de allí (VIII 14, 12) y describe el camino de Tebas hacia Calcis (IX 18 ss.). Finalmente, de la Dóride y de la Lócride oriental no trata en absoluto, y de la Lócride occidental, muy brevemente al final del libro X.

Como la obra carece de una introducción o prefacio y de un epílogo, e incluso Pausanias nunca le da un título, ya que, como hemos dicho, el de Helládos Periḗgēsis es el que le da Esteban de Bizancio y es el de la mayoría de los manuscritos (otros la llaman Historíai ), no sabemos si la intención del autor era la descripción de toda Grecia, aunque ello se puede deducir de I 26, 4, cuando dice que tiene que describir pánta tà Hellēniká , “toda Grecia” o más literalmente “todos los asuntos griegos”, pero de una manera selectiva, “eligiendo lo más digno de mención” (III 11, 1). A decir verdad, lo indefinido de pánta tà Hellēniká abre la puerta a todas las posibilidades. La obra podría extenderse indefinidamente.

Dado el final un tanto brusco, se ha planteado la cuestión de si se ha perdido una parte de su obra o si Pausanias tenía la intención de escribir más y no lo hizo. El caso es que la falta de un epílogo no prueba de por sí que la obra hubiera quedado sin concluir o que se perdiese parte de ella, dado que también falta una introducción. Existen además otros datos: la cita de Esteban de Bizancio de un libro 11 de la Periegesis en su artículo “Tamina”, nombre de una ciudad de Eubea, ha llevado a suponer a algunos eruditos un libro 11 dedicado a Eubea que se habría perdido. La referencia ha sido explicada por A. Meineke (en su edición de E. de Bizancio, ad loc .) como un error de 11 en lugar de 1 (IA’ en lugar de A’), y de hecho pertenece no a “Tamina”, sino a “Tanagra”, citada en I 34, 1, que es la entrada siguiente a “Tamina”. En la obra no aparece semejante topónimo y del libro XI no hay rastros.

El libro X, en efecto, puede estar sin terminar a juzgar por la promesa que hace en IX 23, 7, referente a un tratamiento posterior de la Lócride, concretamente de la de Opunte, que no parece haber cumplido: da la impresión de que escribe con cierto apresuramiento y cansancio. Hay indicios de que pudo dejarlo sin terminar o de que ha llegado a nosotros incompleto. Tal vez murió antes de terminar su trabajo. Carecemos de datos para solucionar este problema. En cualquier caso, le faltaba poco 8 . El argumento fundamental para defender que el trabajo está acabado son las referencias cruzadas 9 . Son más de 100: 66 que remiten a lo que se ha dicho ya y unas 35 que anticipan lo que va a ser tratado después. Además, en los primeros libros hay muchas referencias a los últimos (VIII-X), pero ninguna a un libro posterior al X. Con lo cual podemos concluir que este libro fue el último que Pausanias escribió y tuvo la intención de escribir, y que desde un principio trazó el plan de su obra con todo detalle. Ya en el libro I remite al IX (I 24, 5 = IX 26, 2). Hay promesas aisladas que no ha cumplido, pero son pocos casos y es de extrañar que no se haya olvidado más frecuentemente.

Las muchas referencias cruzadas atestiguan también que Pausanias escribió los libros en el orden en que los conservamos y que la división actual también se debe a él 10 . Un argumento a favor de esto es el hecho de que Pausanias haya construido el comienzo de los libros de modo parecido. La distribución en libros corresponde, con la excepción del I (Ática y Megáride) a las divisiones geográficas y su sucesión corresponde exactamente al itinerario tomado por un viajero metódico.

En cuanto al libro I , algunos eruditos son de la opinión de que fue publicado separadamente bastante tiempo antes que los otros 11 . La prueba que aducen es que en los otros libros hay añadidos al libro I , correcciones o rectificaciones a sus aserciones y descripciones, que implicarían que éste había sido ya publicado, pues de lo contrario habría podido intercalar estos addenda en el lugar de su manuscrito que hubiera querido. Así, en VII 20, 6, Pausanias dice que no ha hecho mención en su descripción del Ática del Odeón construido en Atenas por Herodes Ático, porque la había elaborado antes de que comenzase su construcción; y en VIII 5, 1, rectifica su aserción de I 41, 2, a propósito de la época en que Hilo intentó regresar al Peloponeso.

Lo que es evidente es que el libro I se diferencia claramente de los restantes libros: la descripción de Atenas es mucho más breve e incompleta que las descripciones de ciudades de los libros posteriores. En Atenas falta una introducción histórica, que después es de regla. Pero, sobre todo, el orden topográfico de la descripción en el libro I es mucho menos observado que en los libros posteriores: hay frecuentemente grandes saltos y la descripción incompleta está dispuesta por agrupaciones de cosas, no siguiendo la sucesión de lugares en el terreno. Probablemente cuando compuso este libro no había establecido bien su método, ya claramente fijado en los siguientes.

2. Contenido

Los diez libros describen lugares, monumentos, obras de arte y relatan mitos, leyendas, hechos históricos, hechos maravillosos. Hay, pues, que distinguir dos elementos de los que él mismo habla en I 39, 3: los lógoi y los theōrḗmata , distinción especialmente puesta de relieve por Robert 12 . Los lógoi son los mitos, la historia, las reflexiones. Los theōrḗmata son las cosas que se pueden ver, las descripciones de los lugares y sus monumentos, de los que es guía y testigo, mientras de los 16-goi es sólo transmisor, dependiendo de las fuentes escritas u orales a su disposición.

α) Theōrḗmata . Con Pausanias recorremos casi todas las regiones de Grecia hasta sus más alejados rincones. Junto a las grandes ciudades y santuarios, como la ciudad de Atenas o el santuario de Apolo en Delfos, que contienen una gran cantidad de importantes edificios, monumentos y obras de arte, a los que Pausanias dedica muchas páginas, tenemos los medianos y los pequeños pueblos o templos, algunos de ellos en ruinas, en los que su relato es breve. Son varios cientos de sitios los que describe.

La exactitud de estas descripciones está asegurada por la comparación de su relato con el resultado de las excavaciones modernas. Numerosos sitios descritos por Pausanias han sido excavados y numerosos monumentos mencionados por él han sido identificados. Gracias a sus informaciones podemos dar nombre a un gran número de lugares antiguos en ruinas y a gran parte de los edificios y templos hallados en las excavaciones. Sin su libro no sabríamos muchas veces qué divinidad fue venerada en este o en aquel templo, qué utilidad tendría éste o aquel edificio, cómo se llamaba el lugar cuyos restos se han encontrado.

Así, el pasaje de Pausanias II 16, donde nos describe las ruinas de Micenas, dio pie a Schliemann para sus excavaciones en la acrópolis y el descubrimiento de las tumbas de los Atridas con sus tesoros.

Los resultados de las recientes excavaciones de la ciudad de Calípolis 13 confirman lo que Pausanias dice acerca de la destrucción (X 22) y su información es necesaria para entender la causa del fuego y fijar su fecha exacta.

El relato de la descripción de Mesenia (IV 31, 4-33, 3) está lleno de detalles que han sido ampliamente confirmados por los restos de los sitios excavados, trabajos de arte, inscripciones y monedas, y esos detalles, a su vez, han servido como llave para importantes descubrimientos y conclusiones 14 . Es un trabajo cuidadoso y concienzudo. Está demostrado que, cuando hay alguna contradicción, por lo general son los eruditos modernos los que están equivocados y no Pausanias.

A veces, aunque no muy frecuentemente, también describe el paisaje o los productos naturales del país. En general, las montañas, los ríos, las fuentes (algunos de los cuales pueden ser nombrados gracias a Pausanias) por donde pasa sólo existen en cuanto evocan un recuerdo del pasado, una historia de amor: así, lo que le interesa del río Iliso es que Bóreas arrastró a Oritía lejos de sus orillas y la hizo su esposa (I 19, 5); del río Selemno recuerda que fue un pastor enamorado de una ninfa y murió de amor (VII 23, 1 y ss.); el enamorado Alfeo continúa su curso a través del Adriático para reunirse con su amada en Siracusa (V 7, 2-3). Quizá en el libro VIII, dedicado a Arcadia, se puede apreciar más que en otros la capacidad del autor de sentir y representar la naturaleza y el paisaje, aunque siempre filtrado a través de la mitología y del pasado.

A veces habla también de los productos naturales: las palmeras de Áulide (IX 19, 8), los mirlos blancos del Cilene (VIII 17, 3), las conchas que pescan en Bulis para el tinte de púrpura (X 37, 3), la miel del Himeto (I 32, 1), las diversas clases de encinas arcadias (VIII 12, 1), las dos clases de gallos de Tanagra (IX 22, 4), los ungüentos de Queronea (IX 41, 7), etc.

β) Lógoi . Son de contenido histórico, mitológico, paradoxográfico. Los relatos históricos , al igual que los de otro tipo, aparecen inspirados por un determinado lugar, un monumento, etc. Los introduce para dar vida con hechos históricos a las descripciones de regiones, ciudades y monumentos. No parece que busque las causas de los últimos acontecimientos ni que haya intentado ser un historiador, por lo que no debería ser juzgado con los criterios aplicados a los historiadores. Tampoco está tan claro el que haya un plan histórico en la obra de Pausanias, como Ebeling ha querido ver 15 . Los pasajes históricos sirven para introducir una determinada región o ciudad, o para explicar el contexto histórico de un monumento (estatua honorífica, dedicación a los dioses, monumento público de los que cayeron en la guerra). Pero mientras sus descripciones se ha probado que son cuidadas y fidedignas, hay un gran número de errores y defectos en su narrativa histórica: así, en II 8, 4, cita al rey Antígono Gonatas como tutor de Filipo V, y en VII 74 a Antígono Dosón, esta última vez correctamente; en I 6, 8 identifica erróneamente al Ptolomeo honrado con la creación de la tribu Ptolemais en Atenas con Ptolomeo II en lugar de Ptolomeo III; también vio un trofeo en Mantinea de una batalla, en la que dice que luchó y murió el rey espartano Agis (VIII 10, 5-10): o el espartano no era un rey, o su nombre no era Agis, o no murió aquí; tal vez vio un trofeo de la batalla del 418 a. C. en Mantinea donde un rey espartano Agis luchó, pero resultó victorioso. Hay muchos pasajes como éste que plantean dificultades 16 . Otro error más grave lo comete en IX 32, 5 y X 35, 2, cuando habla de que Haliarto fue incendiada por los persas en lugar de en la guerra contra Perseo, que es lo correcto. Puede haber tergiversado una frase o confundido varios acontecimientos. Hay que tener en cuenta que, salvo cuando se trata de un monumento que ha visto o una inscripción, en que es testigo ocular, en el tema histórico tiene que depender de otros historiadores o informadores, puestoque la mayoría de lo que refiere es un pasado antiguo siempre para Pausanias, y es un problema difícil identificar sus fuentes.

En cuanto a los relatos míticos y religiosos , nos habla de cultos de diversas divinidades y héroes, sobrenombres de muchos dioses, sacrificios de distinta clase y de los más diversos tiempos, de las fiestas y procesiones, de las más diversas celebraciones y costumbres consagradas a través de la tradición. Tenemos cuentos populares, como los que hay en el folklore de muchos países: así, el del joven que vence al león y gana la mano de la princesa (Alcátoo de Mégara) (I 41, 3 ss.); el de Trofonio y Agamedes, que construyeron el tesoro de Hirieo y fueron pillados robando el tesoro (IX 37, 5 ss.); o el de la defensa que hace la serpiente del niño en Anficlea (X 33, 9 ss.). Recoge Pausanias muchos mitos, entre los que cabe destacar por su singularidad el de los amores de Posidón y Deméter bajo la forma de caballo y yegua (VIII 25, 5 ss.) o el de Atis y Agdistis (VII 17, 9 y ss.). Hay leyendas heroicas que sólo transmite Pausanias, como la del parricida Orestes en delirio que, acosado por las Furias, se come un dedo, a consecuencia de lo cual las Furias se convierten de negras en blancas, porque consideran este hecho como una expiación (VIII 34, 2 ss.); o la leyenda trágica de la muerte de Hirneto (II 28, 3 ss.). Asimismo nos narra costumbres como la de las vírgenes de Trecén que antes de su matrimonio dedicaban un bucle de sus cabellos en el templo de Hipólito (II 32, 2); o las muchachas de Mégara, que hacen libaciones antes de casarse en la tumba de Ifínoe y le ofrecen las primicias de su cabello (I 43, 4); o la de quemar las piernas de las víctimas sobre leño de álamo blanco en los sacrificios a Zeus en Olimpia (V 14, 2). Cuenta supersticiones como la creencia de que en cada sacrificio ofrecido a Zeus en el monte Liceo un hombre se metamorfoseaba en lobo, pero podía recobrar su forma primitiva si se abstenía durante nueve años de comer carne humana (VIII 2, 6); o la de que el agua de tal fuente cura la rabia (VIII 192-3). Percibimos, pues, algo de la abundancia multicolor de mitos, sagas e historias que se contaban en todas las ciudades griegas.

Los thaýmata o mirabilia son las cosas o fenómenos que producen asombro, que habían sido contenido de un género literario particular durante la época helenística, que también se cultivaba en la época imperial. Así nos cuenta que en el Orontes se halló un cadáver de gran tamaño, de más de once codos, que era de Orontes, de la raza de los indios (VIII 29, 4), y en IV 35, 10-13 hace una digresión sobre fuentes maravillosas, y nos habla de terremotos y de corrientes del océano, de animales y plantas extraños, de costumbres y objetos particulares.