Kitabı oku: «Antes que termine el día»

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ANTES QUE TERMINE EL DÍA

Cuando encontrar el amor, el éxito y la felicidad es solo cuestión de tiempo

Pedro Romero



Antes que termine el día es un libro que nos relata experiencias del autor y nos propone un aprendizaje para encontrar el éxito de la felicidad.

Todos los seres humanos tenemos un estilo de vida de acuerdo a nuestras creencias y valores, sin embargo siempre llegará el momento en que aprenderemos y desecharemos prejuicios y paradigmas.

Antes que termine el día nos abre la puerta para encontrar un nuevo camino hacia el éxito.

Y que nuestra perspectiva nos acerque a valorar las maravillas que tiene reservada Dios para nosotros.

Romero Romero, Pedro Luis

Antes que termine el día / Pedro Luis Romero Romero. - 1a ed. - Villa Sáenz Peña : Imaginante, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8447-81-0

1. Autoayuda. I. Título.

CDD 158.1

Edición: Oscar Fortuna.

© 2021 Pedro Luis Romero Romero

© De esta edición:

2021 - Editorial Imaginante.

www.editorialimaginante.com.ar

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Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright.

ISBN 978-987-8447-81-0

Conversión a formato digital: Libresque

INTRODUCCIÓN

Hola. Para mí, este libro es una linda experiencia en contacto con ustedes. Escribo con el objetivo de aportar un granito de arena o la primera piedra para que tú construyas una vida basada en sueños y logres la felicidad plena. No soy ejemplo de ello ni soy dueño de la verdad, como todos los que escriben tampoco lo son. Todos tenemos una vida llena de preguntas y nos vamos respondiendo la mayoría de ellas. Las preguntas que conseguimos contestar se dan a medida que vamos cometiendo errores.

En este camino, los momentos difíciles me han ayudado y comprometido a hacer cambios pequeños o a tomar grandes decisiones en mi vida, a conocerme, a exigirme. Las dificultades son necesarias para mejorar, desarrollar nuestra actitud, carácter, talentos y valores. Encomendarse a Dios es indiscutible, pero somos dueños de nuestra vida. Y también somos responsables de su resultado por tanto, debemos preocuparnos por lograr esa felicidad que en el fondo de tu corazón deseamos.

Recuerda que la vida te ha hecho lo que eres, pero dependiendo de las decisiones que tomaste.

Reconocer cómo eres, lo que quieres mejorar y cambiar, es positivo y te ayudará a lograr tu felicidad. Cada día es un privilegio, una oportunidad de vivir y una razón para agradecer a Dios el maravilloso regalo de la vida.

La vida, a pesar de que fue muy difícil para mí, es hermosa, estuvo llena de regalos de Dios. En nuestras vidas, más rico es el aprendizaje cuando vivimos las experiencias personales con errores y consecuencias, para volcarlas a otras personas y así lograr beneficio para los demás. De no haber cometido errores, hubiese sido imposible discernir entre lo correcto y lo que no lo es. De no haber lamentado esos errores, me hubiera sido imposible aprender, porque no hubiera conocido el fracaso.

Entre las respuestas que me di en la vida, entendí que siempre debo dejar espacios en mi alma para que nuevas experiencias y aprendizajes lleguen. Espacio también para el amor, para las nuevas sensaciones que viva. Entendí no vale la pena llenar mi alma de rencores, de malos recuerdos y de buenos incluso, cuando no te desprendes del pasado y te convences de que no vendrán mejores tiempos que los que tuviste y no se hace nada por el futuro. Comprendí que todos los días son nuevos y que debemos comenzar, sin importar el ayer, y que solo debemos llenar el alma de cosas buenas.

También entendí que debí deshacerme de todo lo que era inútil y que no contribuía a mi vida. Y muchas veces estuve convencido de que estaba en lo correcto, y me equivoqué. Sobre esto último logré entender más y cambié mi forma de ver las cosas.

La vida me ha enseñado a saber valorar, a saber esperar, a luchar por lo que uno quiere. Pero con muchos errores. Quizás haya cometido mil y un errores más que ustedes, por eso quiero aportarles algo que la vida lo graba permanentemente: el aprendizaje. Aprendí, sobretodo, que sobreponer tus intereses a los demás no te hará feliz. Mientras no seas desprendido y te preocupes primero por la felicidad de tu entorno, no estarás en esa carrera tan maravillosa de la felicidad. Aprendí que para lograrlo debemos revisar todos los días nuestras acciones y darle tiempo e importancia a nuestro cambio de actitud.

En este libro les relato momentos de mi vida, pero también expreso lo mucho que tengo para decirles desde mi corazón. Les cuento mis vivencias y les doy consejos útiles desde mi humilde punto de vista, porque las experiencias de otros nos sirven para no cometer los mismos errores. Les cuento también experiencias positivas que tuve con personas a las que motivé o traté, ya que estas experiencias nos sirven para lograr aprender de los demás.

No tuve la fortuna de tener a mis padres a mi lado; sin embargo, los amo. Esto me motivó a tener una familia cuando crecí y ser el mejor padre, pero cometí muchos errores. Crecí en la calle, no tuve un guía, sino lo que yo podía filtrar y que consideraba positivo para mí. Sin embargo, se toma de lo bueno y de lo malo. Y comenzaron mis aciertos y errores que te los relataré con el aprendizaje tomado.

Dios me ha dado todo. Él ha predestinado una vida para nosotros, debemos identificar qué es y tomar decisiones. Si acertamos, lo tendremos, si no, entonces fracasaremos, pero Dios nos da nuevas oportunidades. Todo depende de nosotros. Dios te dirá cuándo y dónde, aunque no pueda decirte el por qué, pero siempre espera lo mejor de nosotros. Hacemos el 50% con nuestra actitud para la vida y nuestras decisiones.

Aprendí que debemos fijarnos metas y, luchar por conseguir nuestros objetivos para así tener una recompensa por las metas cumplidas. Aprendí que, en el camino que nos toque vivir, no nos debemos olvidar de celebrar un cumpleaños, de vivir el amor, de besar a nuestros hijos, de darle la mano a alguien que lo necesita, de darle la oportunidad a otros (así como nosotros la tuvimos); porque esos momentos no vuelven a repetirse y quizás nunca más tendremos la opción de vivirlos y mucho menos de recuperarlos.

Para tener amor, para contribuir y no destruir, para pelear por lo que amamos y no desfallecer.

En este libro te transmitiré mis experiencias y mi humilde forma de ver las cosas. He añadido también citas interesantes de otros autores en negrita, las cuales podrán ayudarte a ser mejor en el modesto aporte que puedo ofrecerte.

Dios sabe que el propósito de este libro es aportar; tengo mucho que darte y lo hago con el amor más grande hacia ti. Que Dios bendiga tus pasos. Convierte tu primera osadía en realidad, termina de leer este libro y solo comprende que trato de darte algo, no soy el dueño de la verdad, solo quiero lo mejor para ti.

Pedro Romero

Esta humilde obra se la dedico a mi padre, que me hace mucha falta; a mi abuelo, que me dejó un gran aprendizaje; a mis hijos, que son mi razón de ser y mis profesores en la vida; y al amor que encontré después de tanto camino recorrido.

Capítulo 1
LA VIDA HA MATADO EL SUEÑO QUE HABÍA SOÑADO

Tenía hambre y no tenía ni un centavo. Caminé y caminé para tener la oportunidad de recibir algo por algún trabajo. Vi un aviso, necesitaban una persona que limpiara las habitaciones de un pequeño hotel. En la entrevista el dueño del hotel, luego de conversar brevemente, me dijo: “Hijo, veo un gran brillo en tus ojos, pero también veo tristeza. Me han llamado la atención tus ganas de trabajar. ¿Qué quieres lograr más adelante en tu vida?”. “Quiero ser grande –le dije–. Tener un hogar y una familia”. “Entonces te haré un favor, vete y persigue tus sueños”. A partir de ahí, mis sueños jamás se desvanecieron. El camino era muy duro, pero la vida no me quitaría la fe.

Tenía solo diecisiete años, muchos sueños, no me sentía frustrado, sino más bien, siempre pensaba que la oportunidad sería al siguiente día. Creo que mi forma de ver las cosas hicieron que mi vida, desde ahí, fuera distinta, porque veía que muchos de mis amigos se desvanecían entre los problemas y terminaban robando, drogándose y perdiendo su vida. También la puedes perder no haciendo nada para lo que estuviste predestinado, abandonándote a tu suerte sin adicionar nada positivo, sino más bien destruyéndote en tus frustraciones.

LA VIDA HA MATADO EL SUEÑO QUE HABÍA SOÑADO

(Traducción de la canción I dreamed a dream. Les Miserables).

Yo soñaba un sueño en tiempos pasados, en los que la esperanza era fuerte y la vida valía la pena ser vivida. Soñaba que el amor nunca moriría, soñaba que Dios siempre perdonaría.

Entonces yo era joven y sin miedos, y los sueños eran creados, usados y desechados, no había que pagar rescate alguno, no había canciones que no se cantaran ni vinos que no se probaran.

Pero los tigres llegaron en la noche con sus voces suaves como trueno mientras diezman tu esperanza y transforman tus sueños en vergüenza…

…Yo tenía un sueño sobre lo que sería mi vida, tan diferente al infierno que estoy viviendo, es tan diferente ahora de lo que me parecía sería.

La vida ha matado el sueño que yo había soñado.

Esta canción tan linda la escuché por primera vez en Gran Bretaña tiene talento, interpretada por Susan Boyle como una bella melodía. Al traducirla, me pareció una de las canciones más lindas y profundas que haya escuchado porque tiene mucho que decirnos. Y sobre esto quiero escribirles, de no desfallecer aun cuando nuestros sueños se hayan quebrado; y nuestras esperanzas, huido.

Pero también me llamó la atención la historia de Susan Boyle, la intérprete. Era una mujer de cuarenta y siete años que quería triunfar a esta edad, con mucho talento, pero también con mucho temor. Pero se decidió a hacerlo. Les relato textualmente lo que ella dijo cuando pasó a la final de este concurso:

“Para empezar, me sentía perdida y sola. Quería convertirme en una cantante profesional. Después de la muerte de mi madre, en el 2007, cuando empecé realmente a estar sola, solía llorar mucho. No me sentía capaz de arreglármelas por mí misma, de hacer frente a las cosas; sabía que ella quería que yo hiciera algo con mi vida. Pero al atreverme a participar en el concurso, las cosas cambiaron. Cuando quedé en segundo lugar, no recuerdo nada, pero creo que era necesario para darme cuenta de que debía cambiarlo todo. [...Solía ser una suerte de espectador, miraba al mundo desde afuera. Y ahora soy parte de este mundo y, a pesar del temor que me provoca, me integro porque ahora me siento mejor conmigo misma, capaz de hacer frente a las cosas y de formar parte del sueño. Estoy preparada para ser parte de esto, para no renunciar a partir de ahora a mis sueños. Solamente tenía que creer en mí […]”.

Susan Boyle quedó en segundo lugar en Britains Got Talent; sin embargo, hoy es una gran estrella de la música porque se propuso encontrar el camino que aparentemente se había cerrado para ella. Ella aprendió que no se debe renunciar a los sueños.

Sabemos que si tenemos talento y nos apasionamos, logramos sin duda alguna el éxito esperado. Sin embargo, hay muchas personas con talento que mueren sin demostrarlo. Y así mueren nuestros sueños también. El secreto es creer en ti, tener fe y ser dedicado.

Jamás la inmovilidad y la falta de fe han sido buenas soluciones a los obstáculos. Por eso debemos mirar con una sonrisa optimista todos los retos que la vida nos ponga en frente. Siempre con amor.

Siempre estamos a tiempo de crecer, de levantarnos, sin importar la edad ni el género, menos de dónde vengamos o qué tengamos. Ante los ojos de Dios todos tenemos las oportunidades, pero solo debemos tomarlas, y para tomarlas hay que buscarlas incansablemente.

Cada vez que me fue mal, sentí que todo no saldría como lo había esperado. Pero recordé cuál es mi propósito y el ímpetu que le dediqué desde el inicio. Entonces nuevamente tomé fuerza para lograr mi sueño.

Muchos de nosotros hemos dejado sueños atrás pensando que son imposibles. Y lo imposible está en lo que pensamos o creemos de nuestra capacidad de lograr.

Yo perdí muchos sueños pero aún tengo muchos más por lograr. Y siempre pensé que jamás me debería dar por vencido. El secreto es que ames, te dediques y determines que es tuyo y nada ni nadie te lo puede quitar. Haz una pausa y comienza con mucha fuerza, establece un inicio y nunca, pero nunca pares hasta conseguirlo.

También hay algo importante que debes tener en cuenta. Mirar el pasado, así como compararte con los demás, solo te hunde en el fracaso si es que lo utilizas como uno de los medios de superación. Mira hacia adelante con una perspectiva positiva, aun cuando las cosas estén funcionando mal. Créeme que cuanto más difícil se ponga tu camino, más grande y duradero será el bienestar que deberás cuidar.

Y no te compares jamás. Siempre habrá alguien que tendrá más y otro menos. Concéntrate en lo que debes hacer y en el camino, no olvides recoger el buen aprendizaje y dar a quien necesita de ti.

Pero si la vida te da la oportunidad y tú eres necio en reconocer que la tienes a la vista, pues no esperes que Dios haga algo por ti después. Dios no bajará a decirte que tienes que aprovecharla, él te dio el talento para identificarla. No todo está perdido, aún hay tiempo para cambiar las cosas. Cuando las puertas aparentemente se cierran para ti, al final de tu vista siempre encontrarás la forma de cómo llegar a una nueva oportunidad.

El factor común de toda persona que llega lejos con sus sueños y aprovecha su oportunidad son las horas de dedicación que le pone a las cosas. Va a lograr más aquel que más apasionado esté. Regularmente sentimos mucha pasión por aquello que está respaldado por un talento, es a eso a lo que debemos darle mucha dedicación y disciplina.

La disciplina es vital en el ser humano. Debemos saber manejar nuestra dosis de disciplina diaria mediante el autocontrol. Y buscar una motivación y un logro al final, que nos mueva a seguir siendo disciplinados en lo que deseamos conseguir.

Si tenemos disciplina, si nos motivamos por nuestro talento, el tiempo volará y no solo lograremos lo que buscamos, sino también lo haremos con mucho gusto. Esta disciplina debe estar muy atada a cada cosa que hagas, a cada rol que cumplas, a cada actividad que lleves a cabo, como el trabajo por ejemplo.

Cuando funciona tu disciplina y deseamos crecer, tenemos que ser claros en nuestras ideas, concisos en lo que decimos, convincentes, consistentes en lo que pensamos y, sobretodo, comprometidos. Al lograr serlo, difícilmente nos daremos por vencidos. Renunciar o claudicar es el error más común, pero el peor de todos, cuando las cosas se ponen difíciles y no hacemos nada o muy poco para cambiarlas. Por tanto, no te juntes con gente que es ruidosa y no te suma, sino te resta, porque creerás que te irá mal como a ella. Al final, sea cual sea el resultado, tú eres el responsable de tu destino. Para lograr lo que esperas, tendrás que hacer enormes sacrificios y no cesar en tu pasión por lo que quieras ser, porque no existe pasión inferior a otra, todas son importantes en la medida de tu enfoque.

Pero hay algo muy importante: de nada te sirve soñar, proyectarte, tener buenas intenciones si no tienes tolerancia. Porque generarte un buen propósito y ser feliz necesita de tu tesón para resistir y comprender que no todos los días son de tu color favorito. Sin embargo, tienes que ofrecer la misma sonrisa porque tu sueño al final se cumplirá.

Y esto significa que no te compares con los demás, solo mira tu vida, lo que tú esperas de ti en función de tu entorno; por ejemplo, tu familia. No estés preocupado por si las personas cambian, si las situaciones se tornarán diferentes... si el mundo cambiará para que tengamos uno mejor. Preocúpate por tu actitud, por qué puedes hacer para contribuir a que el mundo cambie. Cada día cómo sumarás acciones a tu vida para que tu entorno sea diferente. Si los demás no cambian e hiciste lo correcto, hiciste más que el mínimo.

Todo jugará en tu contra y pretenderá hacerte desfallecer. Eres solidario y no lo son contigo. Das la mano, pero cuando necesitas de alguien, no recibes nada, se desentienden o se justifican diciendo que no pueden. No te saludan si no te conocen. La cortesía y la educación tienen relación directa con la construcción de relaciones.

Cada día el mundo se aleja más de ser uno en el que los valores y el amor sean el eje de la vida de los humanos. Algo podemos hacer:

 No desfallecer, importa lo que hagas sin fijarte en lo que los demás hagan.

 No criticar.

 Aportar siempre en positivo.

 Resaltar las buenas obras.

 Criar convenientemente a tus hijos y saber que ellos prefieren jugar contigo antes que jugar frente a un video juego, aunque no lo creas.

 Ama y demuestra tu cariño, los momentos perdidos no se recuperan.

 No decaigas jamás.

 No seas parte de la depresión de los demás, sino más bien alienta.

 Perdona y olvida.

 Ama a pesar de que la otra persona no te dé lo que esperas.

 Da sin esperar recibir.

Verás que tu vida y tu entorno se transformarán maravillosamente.

“Escoge el trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Confucio.

Hoy es un nuevo día. Y al final de este debes analizar tus resultados. Las preguntas son: ¿hiciste algo más que sume a tu vida?, ¿aprendiste algo más?, ¿ayudaste a los demás?, ¿trabajaste más que ayer? Solo así nuestra vida tiene un hermoso sentido. Transformar todo en positivo es sonreírle a la vida y ser feliz.

No te levantes cada mañana pensando qué debes hacer para pagar tus cuentas o para vivir bien, lo cual muchos lo consideran éxito. No sobrevivas, levántate cada mañana con el objetivo principal de aprender algo, avanzar, sumar para ser feliz. Dicen que el que no sabe adónde va, ya llegó; es decir, si buscas la mediocridad, no mirarás más allá de ella.

A partir de que sepas qué hacer, redobla tus esfuerzos por conseguir tus sueños. Y si las cosas no resultaron, no te sientas mal. Comprende que estás en un constante aprendizaje y eres afortunado en lograrlo todo si asumes que tus errores son escalones para tu hermoso futuro.

Si bien es cierto, el tiempo no regresa y quizás desaprovechamos oportunidades en nuestra vida, podemos tener lo más cercano a nuestros más hermosos sueños. Por tanto, busca ese paraíso todos los días, pero ayudando a otros a que también lo consigan.

Pero ¿por qué no conseguimos nuestros objetivos? Porque el peor defecto del ser humano no es solamente no ser dedicado o comprometido, o mentir, o ser irresponsable, o no ser solidario, o no tener valores, la más clara deficiencia ni siquiera es su ignorancia, sino su necedad de no aprender del error y mantener su vida mediocre o, como dicen los coachs, mantenerse en la zona de confort sin tomar riesgos.

La fe ayuda a tener la energía para tu vida y a no desfallecer en llegar a tu meta. Con la fe lo puedes todo. Esta impulsa a lograr lo que aparentemente crees imposible. Con fe sueñas, das nuevas oportunidades, amas, renuevas tus fuerzas y emprendes desafíos.

La fe está dentro de nosotros. Deseo que tu fe sea más grande que tus sueños.

Pero a veces tenemos fe, trabajamos mucho y nos encontramos con oportunidades, triunfamos. Pero muchas veces pisoteamos estas oportunidades con soberbia y nos confiamos de que el buen resultado perdurará por siempre.

Pues debemos entender que para que perdure ese buen sabor en todo momento, debemos ser dedicados y disciplinados toda nuestra vida. Cada día debe sumar para un día de felicidad y éxito; y encontrarás días malos que deberás tolerar, pero aprenderás.

En eso consiste ser feliz, en una hermosa lucha por conquistarlo todo, saboreando y aprendiendo cada vez más.

Leí una historia de un sabio que fue consultado por el secreto de la felicidad.

Para ser feliz, debes tener en cuenta ocho secretos de un proverbio indio:

  El primero es saber que existe la presencia de un poder universal en todas las cosas de la vida y, por lo tanto, debes dar gracias por todas las cosas que tienes y por todas las cosas que te pasen.

  El segundo es que debes quererte a ti mismo, y todos los días, al levantarte y al acostarte, debes afirmar: “Yo soy importante, yo valgo, yo soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer”. Este paso se llama: autoestima.

  El tercero es que debes poner en práctica lo que dices que eres. Es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama: motivación.

  El cuarto es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o lo que es. Ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.

  El quinto es que no debes albergar en tu corazón rencor a nadie. Ese sentimiento no te dejará ser feliz, deja que las leyes del universo hagan justicia y tú perdona y olvida.

  El sexto es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que, de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor.

  El séptimo es que no debes maltratar a nadie. Todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.

  Y el último paso es levantarse siempre con una sonrisa en el rostro. Observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito, piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes, ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir algo a cambio, mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades.

En conclusión, solo es feliz quien se quiere a sí mismo. La vida nos pone siempre a prueba y depende de nosotros cómo la llevemos. La autoestima consiste en que debes quererte a ti mismo. Quererse a sí mismo logra muchas cosas en la vida. Cuando te quieres, aprendes a querer a los demás, porque es inherente al ser humano que te sientas idealmente cuando haces bien a otras personas de tu entorno.

Quererse a sí mismo también significa que debes acelerar en la vida, porque cuando crees que todo está bajo control, es que no estás haciendo nada por los demás y menos por ti. La vida debe vivirse con ese riesgo y adrenalina que te da el amor. Y el amor es una virtud grande que nos fue otorgada por Dios.

Hay gente que hace su trabajo por dar una mejor vida a sus hijos, hay gente que quiere lograr las metas que desde joven se habían trazado. Hay una filosofía muy conocida que dice: “Si no tienes un plan, alguien te hace parte de su plan”. Puedes estar seguro de que si eres persistente en tus metas y crees en lo que trato de convencerte, conseguirás de tu vida el éxito que esperas, logrando lo que tú te has fijado en la forma y en el tiempo. Arma tu propio plan y logra tu felicidad. Tenemos que tener claro que la felicidad no solo se compone del éxito laboral o profesional, sino también de tu equilibrio ideal en tu vida emocional y espiritual.

Todo comienza convenciéndote de lo que puedes lograr en la vida. Yo no diría que teniendo éxito eres feliz, yo diría que eres feliz y consecuentemente tienes éxito en tu vida. No malinterpretemos que tener éxito significa aplausos o dinero, es más que eso, pero exige más también.

Si quieres tener éxito y no sabes cómo empezar, hazte de algunas rutinas, convierte estas en hábitos y plantéate retos pequeños. Un reto a la vez, logrado, te sentirás capaz de lograr objetivos más contundentes. Pero no dejes pasar el tiempo sin cumplir los compromisos que te propones, genérate confianza, sé optimista, realista por lo que puedes lograr, pero también cree en ti, porque si no crees en ti, es imposible seguir adelante.

Si tratas, ya estás por encima del 80% de los demás; por tanto, tienes los recursos del universo, otorgados por Dios para lograr lo que te propones, pero debes ser consciente siempre de que te demandará un gran esfuerzo y un costo, no es fácil, pero indudablemente se consigue.

“El éxito parece ser en buena parte cuestión de perseverar después de que otros hayan abandonado”. William Feather.

No esperes que la vida te haga sentir el dolor suficiente para salir adelante, porque cuando el hombre es retado en sus entrañas, reacciona de manera increíble por la vida de alguien que amamos, por el amor de una pareja, entre otras cosas. Quizás existen muchas experiencias a las que no reaccionamos porque no nos duelen lo suficiente (en varias ocasiones esto me ha ocurrido).

Recuerda el motivo por el cual te levantas cada mañana, traza tu día y tu vida hazla tuya. Pero llena de amor a todo lo que te rodea, sin ello, no funciona. ¿Qué quiero decir? Que si para conseguir lo que queremos, somos egocéntricos, pasamos por encima destruyendo los objetivos de otros, entonces jamás nos irá bien porque a la vuelta recibiremos tal cual hemos dado. La vida es muy simple, recibimos lo que hemos dado.

“Nunca desistas de un sueño, sólo trata de ver las señales que te lleven a él”. Paulo Coelho.

Si nos conocemos nosotros mismos, lograremos enfrentar todo lo que la vida nos ponga en frente. Y digo enfrentar y no vencer porque, por ejemplo, algo como la muerte de un ser querido se enfrenta, pero no se vence.

Leí en alguna ocasión una frase muy cierta que decía: “Si vives diciendo lo ocupado que estás, tú nunca serás libre. Si vives diciendo que no tienes tiempo, entonces nunca lo tendrás. Si vives diciendo que lo harás mañana, entonces tu mañana nunca llegará”. Esta frase siempre la tengo presente.

Hablar de mi es hablar de Pablo, Rosa y muchos de este mundo. Tenemos un solo sentido común, pero diferente interpretación de las cosas por la información que hemos decidido tomar del entorno. Donde no hay esperanza la gente no tiene éxito ni mucho menos felicidad. Mira el pasado como aprendizaje, vive el momento y planea el futuro. Actúa como si fueras invencible, respeta a las personas, piensa con el corazón, agradece la suerte, aunque no cuentes con ella. La verdad no se sobrestima. Si planeas qué hacer en tu vida, te doy un consejo: planea ser sorprendido, deja pasar la vida tal cual viene y actúa, pero utilizando tu voluntad férrea, una buena actitud generada por tu disciplina, fe, amor y dedicación. Por eso debemos siempre analizar las cosas, no tomarnos todo el tiempo, pero tampoco actuar impulsivamente. Lo importante de todo es que sientas que debes soñar, pero no debes generarte expectativas si no te dedicaste. Y si lo hiciste y no resultó, es que vendrán mejores oportunidades en el futuro y no es el momento.

Y siempre aprende del fracaso, mira el fracaso como algo del que tienes que aprender, con mucha voluntad. La voluntad rige tu vida, los valores encausan la voluntad.

Busca a la gente que sea mejor que tú, que sea diferente a ti, quizás sea más fuerte que tú, pero aprenderás. Siempre es tiempo de hacer lo correcto, cumple con lo que prometes y avanza de forma desprendida. Desde que nacemos tenemos la verdad en manos de nuestros padres, abuelos, tíos o padres adoptivos, con quienes nos haya tocado criarnos. Seremos católicos, agnósticos, evangelistas o budistas, entre otros, dependiendo de donde nacemos y crecemos. De la familia aprendemos los valores y sólo el contacto con la vida misma, con lugares, personas, creencias, leyes, experiencias. Al crecer adoptamos nuestras propias decisiones con la intervención activa de los medios (cada vez más osados en su contenido), del entorno social (cada vez más peligroso) y de nuestra suerte académica de estudiar en un colegio y llevar estudios superiores. Pero siempre nos limitamos con las excusas. Si no puedes estudiar, existe la posibilidad de leer libros, de instruirte por Internet, de escuchar a personas que te pueden enseñar. Por tanto, te repito que es posible lograr siempre avanzar.

“El Señor escoge tu destino y te escoge para tus acciones, pregúntate no por qué te ha escogido, sino para qué”. Anónimo.

Dios siempre tiene todo pensado: por tanto, si te pasa algo sea esto bueno o malo y se convierta en lo mismo, no te desorientes, todo tiene un por qué. Muchas veces las personas, las situaciones y el tiempo tienen una razón en nuestra vida, pero solo cuando pasa el tiempo; nos llegamos a dar cuenta de cuál era el propósito de Dios. Por tanto, agradece cada día que pasa y solo trata de respirar profundo cuando las cosas no están bien, porque si hiciste lo correcto, lo demás Dios te lo tiene reservado. Dios elegirá cuando es para ti y cuando es el momento.

Si avanzas confiadamente en la dirección de tus sueños y deseos para tener la felicidad y el éxito esperado, tendrás justamente lo que sueñas y deseas.

Pero la vida te exigirá el esfuerzo, coraje y determinación para hacer realidad tus sueños. De nada sirve luchar incansablemente si no concibes que conseguirás tu objetivo o llegarás a tu meta.

Tu trabajo no debe ser vano. Pelea con la cabeza erguida, como un guerrero triunfador, con el rostro de un ángel o un niño, con espíritu soñador. Solo así caminarás por el camino trazado y recogerás los frutos deseados. El mundo está concebido por nuestro Señor para ser felices y la oportunidad se encuentra en nuestras manos. Pero con una tolerancia indispensable a la frustración, porque no todo sale como esperamos.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
132 s. 4 illüstrasyon
ISBN:
9789878447810
Telif hakkı:
Bookwire
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