Kitabı oku: «Tercera edad»
COLECCIÓN CUERPO SANO
TERCERA EDAD,ACTIVIDAD FÍSICAY SALUD
Teoría y práctica
por
Pilar Pont Geis
COLABORADORES:
Dr. SALVADOR ALTIMIR LOSADA.- Biología del envejecimiento
Ma CARMEN CARROGGIO RUBÍ.- Gimnasia creativa, Actividades con material
JORDI DÍAZ BURRULL.- Juegos
SUSAN JOHNSTON.- Alimentación
ANNA MIRÓ MAURI.- Actividades acuáticas
Ma ANGELES MORENO MERELO.- Gimnasia suave, Masajes, Danzas populares
JOSEFINA PAZOS BLANCO.- Yoga, Masajes
ROSA XIMENIS VIDAL.- Bailes de salón
DIBUJOS: IRAIDA LLUCIÀ BAGÜÉS Y CRISTINA PICAZO MARCO
7a Edición

Diseño cubierta: David Carretero
© 2017, Pilar Pont Geis
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
6a reimpresión de la 7a edición:
ISBN: 978-84-8019-146-3
ISBN EPUB: 978-84-9910-199-6
BIC: WS;VFD;LNTS
Fotocomposición: Editor Service, S.L.
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ÍNDICE
Agradecimientos
Prólogo
Introducción
Primera parte. Teoría
Capítulo I. Generalidades
Biología del envejecimiento
¿Por qué envejecemos?
Envejecimiento por órganos
Características socio-afectivas
La jubilación
Aislamiento socio-familiar
El tiempo libre
Características psíquicas
La involución del cerebro en el proceso del envejecimiento.
Capítulo II: Alimentación en la tercera edad
Necesidades nutricionales en la tercera edad
Problemas de alimentación en la tercera edad
Consejos sobre la alimentación
Grupos de alimentos y cantidades recomendadas
Raciones de alimentos aconsejados diariamente
Características generales de la dieta
Esquema de menú
Capítulo III: ¿Cuándo hacer actividad física?
¿Para qué hacer actividad física?
Prevención
Mantenimiento
Rehabilitación
Recreación
¿Dónde hacer actividad física?
Modalidades de los espacios disponibles para su práctica
Aspectos a tener en cuenta
¿Cómo realizar la actividad física?
Indumentaria
Capítulo IV: Directrices metodológicas
Finalidades de la actividad
Características del grupo
Programación
Control de variables
Establecimiento de criterios
Objetivos generales
Contenidos
Método
La sesión
El material y la música como elementos de soporte
Características que debe reunir el material
Objetivos de su utilidad
Tipos de material
La música
Características de la música
Objetivos de la música en las sesiones
Segunda parte: teórico-práctica
Capítulo V: Desarrollo teórico de los contenidos
Actividades con objetivo preventivo y de mantenimiento
Gimnasia suave
Yoga
Relajación
Respiración
Masajes
Técnicas alternativas: Tai-chi
Actividades acuáticas
Actividades con objetivo básicamente recreativo, preventivo y de mantenimiento
Gimnasia creativa, expresión corporal y mímica
Actividades rítmicas
Actividades con objetivo básicamente recreativo
Actividades al aire libre
Juegos
Actividades acuáticas recreativas
Actividades gimnásticas con objetivo rehabilitador
Actividades acuáticas terapéuticas
Capítulo VI: Fichas de ejercicios
Gimnasia suave y yoga
Ejercicios con desplazamiento
Ejercicios sin desplazamiento. Posición de pie
Ejercicios en la barra o espalderas
Ejercicios en posición decúbito supino
Ejercicios en posición tumbado lateral
Ejercicios en posición decúbito prono
Ejercicios en posición sentados en el suelo
Ejercicios en posición de cuadrupedias
Relajación
Relajación general
Ejercicios de Gimnasia ocular y relajación de los ojos
Control y conocimiento de la respiración
Relajación
Automasajes
Masaje en los pies con una pelota
Masaje del pie, con las manos
Automasaje de la cara
Masaje con pelota
Masajes por parejas
Actividades con sillas
Ejercicios por parejas
Ejercicios con material
Ejercicios con pelotas
Ejercicios con picas
Ejercicios con steps
Ejercicios con gomas
Gimnasia creativa y de expresión (29 fichas)
Expresión corporal
Actividades acuáticas. Ejercicios con objetivo utilitario
Danzas populares
Tiempos musicales y estructura
Bailes de salón
Actividades al aire libre
Juegos
Actividades acuáticas recreativas
Actividades terapéuticas y de rehabilitación
Actividades de natación terapéutica
Bibliografía
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a todas aquellas personas que, ya sea directa o indirectamente, han hecho posible que se lleve a término esta obra y, junto con ella, el programa de actividades físicas para grupos de personas mayores que iniciamos hacia el año 1983 en el distrito de Sarrià-Sant. Gervasi con la colaboración del ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya.
Agradezco, pues, al Conseller d’esports de Sarrià, Sr. Faust Rovira, por su ayuda y colaboración en todo momento y también como responsable (presidente) de la Associació Esportiva de Sarrià-Sant Gervasi y a todo el grupo de la junta directiva por su apoyo en el buen desarrollo de este programa. También quiero dar las gracias a las personas que están trabajando conmigo, que día a día dan parte de sí para llegar a las personas mayores que tienen a su cargo, ya que su trabajo no se limita a realizar una labor puramente técnica de enseñar unos movimientos y unos modelos deportivos, sino que va mucho más allá, haciendo de psicólogos, sociólogos o simplemente de amigos y compañeros del grupo de personas mayores con los que se relacionan. Y es con la colaboración y el trabajo en equipo de estos profesionales con los que hemos llevado a cabo este libro.
También quiero agradecer a todas aquellas personas que, consideradas como mayores, tienen un espíritu muy joven y actual, y que están participando en este proyecto, acudiendo semanalmente a las sesiones de gimnasia y actividad física de los grupos de Sarrià, S ant Gervasi, Vallvidrera y Les Planes, de Barcelona, y participando en aquellos actos y actividades puntuales tales como excursiones, fiestas, charlas, salidas deportivas etc., que organiza la Asociación.
PRÓLOGO
La actividad física para la tercera edad es un tema relevante, incluso estratégico, tanto desde el punto de vista personal e individual como desde una visión global de la sociedad.
Así, el hecho de que una persona adulta se plantee iniciar, continuar o potenciar una actividad física, puede suponerle por una parte un cambio sustancial en su vida interior, ya que le ayudará a aumentar su equilibrio personal, mejorar su estado de ánimo y su salud, potenciar sus reflejos y proporcionarle una agilidad que podía tener estancada o mermada y, en definitiva, mejorar su calidad de vida.
Pero, por otro lado, desde el punto de vista de la vida de esta persona hacia el exterior, el hecho de que para hacer esta actividad establezca una relación con otras personas adultas y con sus monitores normal-mente más jóvenes, puede aportarle asimismo otra serie de beneficios muy significativos como conocer personas de su edad, compartir objetivos, esfuerzos, desilusiones, alegrías, molestias, opiniones..., en definitiva, establecer causas comunes con personas afines en edad o en forma de pensar. Así mismo, se amplía su círculo de amistades y relaciones, contribuyendo a romper situaciones de soledad, haciendo nuevos amigos, realmente interesantes y diferentes de los de siempre, y como consecuencia, ampliar los temas de conversación y las cosas en que pensar. Por otra parte, el contacto con los monitores, normalmente personas dedicadas al deporte y a la actividad física, saludables y llenas de vitalidad, supone una inyección de entusiasmo que ayuda a olvidar o relativizar problemas personales.
Este hecho, inconscientemente, implica una apertura de la persona hacia otras formas de afrontar la vida, de ilusionarse por cosas sencillas y asequibles y, por tanto, ayuda a ser más tolerante, más abierto y comprensivo, y sobre todo más ilusionado para intentar vivir de una manera más plena, intensa y divertida, rompiendo monotonías y rutinas domésticas, y relativizando los problemas personales e incluso familiares, lo que conlleva una mejora también en la vida interior antes enunciada.
Desde el punto de vista social, la actividad física en las personas adultas presenta una serie de ventajas de especial importancia. Así, y teniendo en cuenta valores puramente económicos, a la sociedad le in-teresa tener a la población adulta lo más saludable posible, para así disminuir los gastos sanitarios que éstos representan y, por tanto, el hecho de que practiquen deportes adaptados a su edad favorece la desviación de la atención por problemas de salud menores por los que se recurre constantemente al médico, etc., dejándolos de lado e incluso olvidándolos al tener otras actividades que hacer, en este caso deportivas, a las que dan una especial prioridad.
Pero interesa resaltar otros aspectos sociales que se escapan de los estrictamente económicos, como es el hecho de la necesidad que empieza a detectarse de reconducir progresivamente la situación de la tercera edad en la sociedad actual. Así, el papel de la tercera edad en la actualidad ha quedado desdibujado e indefinido. Valores como la experiencia y la madurez hoy en día ya no tienen cabida en la sociedad competitiva en la que nos encontramos. Las personas que llegan a la jubilación, en muchos casos, pasan a sentirse desorientadas, inútiles, carentes de perspectivas u objetivos, cayendo en mundos muy cerrados, rutinarios, particulares, individualizados y, en algunos casos, depresivos.
Teniendo en cuenta este hecho, la actividad física en la tercera edad adquiere un carácter decisivo, al poder convertirse en un elemento de reunión de intereses que contribuya a la consolidación de un colectivo cada vez más amplio, actualmente poco estructurado como tal, de manera que alrededor de un objetivo común les permita constituir un movimiento con un peso específico dentro de la sociedad como una plataforma inicial para redefinir su papel dentro de ésta.
Por otro lado, otro aspecto social que interesa destacar es la apertura de un sector de nuevas profesiones que puede aportar la realización de actividad física en la tercera edad. Hoy en día, ésta es una línea inci-piente que empieza a apuntarse con gran proyección en el futuro, pues cada vez la esperanza de vida es más alta y el planteamiento de mejorar su calidad en sus últimas etapas se va afianzando y es cada vez más persistente, y por tanto se requerirán profesionales especializados para dar respuesta a estas expectativas.
Estos profesionales de la educación física requerirán una formación permanente y un conocimiento profundo del tipo de actividades más adecuadas para la tercera edad, con especialidades para potenciar diferentes aspectos, tales como prevención, mantenimiento, rehabilitación y recreación, y con el conocimiento de aquellos aspectos significativos que permitan orientar el desarrollo de la actividad.
En vista de todos los antecedentes apuntados, es especialmente interesante que se edite el presente libro, destinado, por un lado, a motivar y orientar a la gente mayor a iniciar actividades físicas y, por otro lado, destinado a los profesionales de la formación como marco de referencia de todos los elementos relevantes a tener en cuenta (físicos, biológicos, socio-afectivos, psíquicos, etc.) y como introducción a aquellos aspectos metodológicos tanto teóricos como prácticos que pueden, sin duda, facilitar y guiar el desarrollo de esta actividad.
Así, este libro supone una aportación decisiva en el campo de la actividad física para la tercera edad, que parte de una experiencia consolidada a lo largo de los últimos años en el área de Barcelona, y que puede sin duda contribuir a reforzar esta línea, apuntada como estratégica, de potenciar el papel de la tercera edad dentro de la sociedad mejorando a la vez la calidad de vida individual.
Belén Marín Tuyà

INTRODUCCIÓN
La sociedad está en constante evolución, los temas que preocupan en cada momento van variando, según cambia la población, sus necesidades e intereses. Uno de los temas más actuales, o, mejor dicho, que más preocupan en la actualidad, es el de la tercera edad y, como consecuencia, surgen temas de interés relacionados directamente con este grupo social, tales como: el cuidado del cuerpo, la mejora de la calidad de vida, vivir una vida de forma sana y autónoma, etc.; así es como el tema de la actividad física va adquiriendo cada vez más relevancia, ya que es uno de los elementos de que disponemos para incidir en estos aspectos.
Una de las cosas más bellas de este mundo es ver a personas mayores, de 80 o 90 años, envejecer sanamente, que son totalmente autónomas, capaces de valerse por sí mismas, de vivir independientes, que llevan una vida activa y para los que el envejecimiento no representa una barrera para seguir su ritmo natural de vida, de estar en el mundo.
Es por ello que un grupo de profesionales de la actividad física, la medicina y la alimentación, todos ellos especialistas en geriatría y en contacto con grupos de personas mayores desde hace ya algunos años, hemos decidido unir los esfuerzos y los conocimientos y dar forma a la obra que usted tiene en sus manos. Así pues, hemos realizado una obra con un contenido teórico y práctico, teniendo en cuenta todos los aspectos que envuelven a las personas mayores y que pueden intervenir en la mejora de su calidad de vida. En lo que se refiere a los ejercicios y actividades prácticas, cabe señalar que todos ellos los están realizando grupos de personas mayores en sus clases, por lo que reafirmamos su utilidad y sus efectos positivos.
Si observamos a las personas mayores que realizan un programa de actividades físicas, o bien que están interesadas en el tema y desean integrarse a uno de estos programas, nos daremos cuenta de que las motivaciones son muchas y variadas, pero que las podemos agrupar bajo estos cuatro aspectos: prevención, mantenimiento, rehabilitación y recreación. Partiendo de esta base, toda la teoría y la práctica que se expone en este libro se centra en estos aspectos, desarrollando y justificando su forma de ser.
El contenido de este libro consta de dos partes generales: una prime-ra parte basada en conocimientos y aspectos teóricos y una segunda parte, donde se desarrollan los contenidos de forma práctica.
En cuanto a la teoría, se desarrolla el tema de la tercera edad desde diferentes vertientes; en primer lugar, se realiza un estudio de todos aquellos aspectos físicos, psíquicos y socio-afectivos que caracterizan a estas personas, su relación con la actividad física y la salud. En segundo lugar, abordamos un tema tan básico como es el de la alimentación, ya que una actividad física adecuada debe ir siempre acompañada de una correcta alimentación, pasando a continuación a desarrollar una serie de puntos de interés para aquellas personas mayores que deseen iniciar una actividad física, tocando temas como la necesidad de su práctica, desarrollando aquellos elementos motivadores que mueven a hacer actividad, dando referencias de los lugares donde acudir, la forma de practicar, cuándo y cómo iniciarse en su práctica, etc.
Pasamos a continuación a abordar todos aquellos elementos que intervienen para llevar a cabo un programa, o sea, todos aquellos aspectos metodológicos que todo profesional de la actividad física debe conocer y valorar para llevar a buen término un programa. Ya que para que se produzca una buena relación en las sesiones entre el responsable y el grupo, para que éste mejore y avance, es necesario planificar adecuadamente el proceso de enseñanza-aprendizaje, de otro modo se produce una desmotivación por parte de los asistentes y como consecuencia el abandono de la actividad. Es necesario que el responsable se forme constantemente, que conozca todos los aspectos que caracterizan a las personas mayores, la forma de incidir en ellos positivamente mediante una práctica de actividades físicas adecuadas al grupo.
Por último, desarrollamos todos aquellos contenidos que consideramos adecuados para su práctica con las personas mayores; abordando no sólo desde un punto de vista teórico, sino también práctico, ofreciendo las actividades agrupadas por su forma y por los objetivos que mediante su práctica podamos conseguir.
Este libro intenta, pues, ser útil y práctico, no tan sólo para los profesionales de la actividad física, sino también para aquellas personas mayores y adultos que tengan un interés en introducirse e informarse sobre este tema.
PRIMERA PARTE
TEORÍA
CAPÍTULO I
GENERALIDADES
La ancianidad es una etapa más de la vida, para la que debemos prepararnos con objeto de vivirla de la mejor manera posible.
Nacemos, crecemos, maduramos, envejecemos. Hay que aceptar todo el proceso y adaptarse física y psicológicamente a cada una de sus etapas. En los primeros estadios de la vida, la evolución es muy rápida; los cambios que sufre un ser humano en muy pocos años, desde que nace hasta la adolescencia, son muy significativos. El individuo está en constante evolución, diariamente su cuerpo se va desarrollando, hasta convertirse en adulto. Paralelamente, hay un desarrollo a nivel psíquico e intelectual, el niño y el adolescente van madurando y aprendiendo muy rápidamente. A medida que la persona se va haciendo mayor, esta evolución es más lenta, o al menos, más latente. Alrededor de los 21 años, el crecimiento corporal se detiene, el joven deja de crecer físicamente, aunque su organismo sigue evolucionando. Podríamos decir que el crecimiento o, mejor dicho, el desarrollo es más a nivel intelectual que físico. Más adelante, llega un momento en que el organismo comienza una fase de involución y se inicia un envejecimiento. Exterior-mente, se manifiestan algunos rasgos de envejecimiento como: cabellos blancos, arrugas en las manos y en la cara, flacidez y demás signos de envejecimiento. También los órganos internos empiezan a dar señales de cansancio o de falta de atención, como, por ejemplo, dolores musculares o articulares, problemas respiratorios, o bien circulatorios. Social-mente, se considera que es alrededor de los 60-65 años, edad que coincide con la jubilación, cuando estas señales empiezan a manifestarse. A pesar de que cada organismo, cada tejido, cada aparato envejece por cuenta propia y con velocidad y ritmo distintos a otros, no se puede hablar de un punto, un instante en la vida del ser humano en que la evolución se vuelva involución. Sus causas continúan siendo un misterio, aunque se han efectuado y se siguen realizando numerosos trabajos de investigación al respecto. Dichos trabajos han demostrado que el programa de vida inscrito en nuestros genes se desarrolla de manera distinta según los individuos y está considerablemente influido por el medio en que vivimos.
“La persona mayor ha de tomar una actitud positiva en la vida y la primera de estas actitudes básicas es aprender a ser uno mismo, aprender a saber vivir consigo mismo, a conocerse tal y como uno es, con sus dimensiones reales, espaciales, temporales, corporales, espirituales.”José M. Cagigal, Oh deporte! (Anatomía de un gigante), Valladolid, editorial Miñón, pág. 194.
A lo largo de toda la vida vamos aprendiendo y madurando. La tercera edad es el momento más alto de la madurez. Las personas mayores tienen en su poder un tesoro de sabiduría y experiencia y sólo por ello merecen respeto, por lo que deben ser valoradas y no marginadas.
Son muchos los años que permiten prepararse para la vejez. A lo largo de toda la vida se tiene la posibilidad de disponerse a vivir una ancianidad sana y equilibrada y de aceptar la llegada de este momento evolutivo de una manera positiva y natural. De hecho, cada etapa de la vida supone una preparación para la siguiente. Así, el proceso evolutivo de un niño resulta positivo si supera adecuadamente cada uno de los momentos de su desarrollo, tanto a nivel físico como intelectual y afectivo. Y así como la infancia es una preparación para la adolescencia, ésta lo es para la edad adulta y esta última para la vejez. Para vivir una vejez sana, es necesario interiorizar cada una de las etapas anteriores y aprovechar las posibilidades que ofrece cada momento evolutivo. Hay que enriquecer las vivencias e intentar ser felices siempre que sea posible, buscar soluciones a los problemas que vayan surgiendo a lo largo de la vida y encontrar alternativas para cada situación. Hay que procurar seguir evolucionando siempre, tanto física como intelectualmente, sin dejarse llevar por la comodidad y la rutina, fortaleciéndose, enriqueciéndose en todo momento y a cualquier edad. Hay que sentirse vitales siempre desde el nacimiento hasta la muerte.
Cuanto más se enriquezca la vida y de cuantos más recursos se disponga para enfrentarse con las diferentes situaciones, mejor se afrontará la vejez y mejor se aceptarán los posibles problemas con los que nos podemos encontrar en esta etapa de la vida.
Me parece básico vivir siempre con ilusiones, hacer planes, tener proyectos a corto y a largo plazo. Aprender a valorar las pequeñas cosas de la vida, lo que sucede a diario, para fortalecerse y enriquecerse interiormente. Llegada la vejez, es necesario no encerrarse en uno mismo y no dejarse vencer por los problemas y las preocupaciones. Aunque la sociedad nos jubile, seguimos siendo personas llenas de necesidades y motivaciones; será necesario, pues, aceptar con optimismo la nueva situación y buscar en todo momento la parte positiva de las cosas. Es importante buscar actividades gratificantes que ocupen el tiempo libre de que se dispone, que ayuden a sentirse mejor, a aceptarse a sí mismo y a los demás. Algunas de ellas deberán estar encaminadas a mejorar la agilidad y a sentir, valorar y conocer el propio cuerpo. Posiblemente a lo largo de la vida no se haya dedicado tiempo al cuidado y conocimiento del cuerpo, ha estado abandonado y olvidado y, sólo en el momento en que éste comienza a fallar, a dar signos externos de envejecimiento, nos damos cuenta de que tenemos un cuerpo al que hay que atender. Pocas veces a lo largo de la vida, nos paramos a pensar en el cuerpo, a sentirlo, a observar cómo se mueve y se desplaza, cómo reacciona ante el exterior y cómo se relaciona con su entorno. Nuestros movimientos se han visto limitados a los necesarios para la realización del quehacer diario: desplazarse para ir a trabajar, agacharse a recoger algo que se ha caído, sin fijarnos siquiera en cómo nos agachamos, etc. Muy pocas han sido las horas que se han dedicado a conocer el propio cuerpo, a sentirlo y a valorarlo.
Hay que intentar, pues, ahora, con la jubilación, dedicarle un tiempo. Hay que ayudar al cuerpo a que envejezca armónicamente y hay que darle la atención que se merece y así responderá mejor a todo el proceso de envejecimiento, el cual no causará ninguna frustración ni planteará problemas, sino que la vejez será una eta-pa más de la vida en la que podremos estar de forma natural. Hay que dar al organismo lo que necesita para mantenerse sano: una comida equilibrada y una actividad física adecuada, evitando, en lo posible, tomar medicamentos o similares.

El organismo envejece, se transforma y va perdiendo progresivamente sus facultades. En cada persona, este proceso se produce a un ritmo diferente. Hay quien, aun conservándose en óptimas condiciones físicas, pierde facultades mentales como, por ejemplo, la memoria. De todos es conocida la demencia senil, en que hay una degeneración de las capacidades mentales de la persona como puede ser: despiste, pérdida progresiva de la memoria, poca capacidad para prestar atención. A medida que pasan los años, estas alteraciones se van acentuando. Ello no significa que todas las personas mayores sufran esta alteración; también puede ocurrir lo contrario, que una persona se conserve en óptimas condiciones psíquicas y que, sin embargo, pueda tener problemas de tipo físico, como artrosis, problemas cardio-circulatorios, o bien respiratorios. Lo que sí es cierto es que frente a todas estas posibles alteraciones que puedan sufrir las personas mayores, la actividad física actúa positivamente, ya sea como prevención o bien como mantenimiento. Así pues, cada persona deberá practicar el tipo de actividad física que más le convenga y que se adapte mejor a sus necesidades, trabajando a la intensidad y al ritmo que le sea más cómodo.
Para trabajar de la forma más adecuada, es importante que cada persona conozca su cuerpo, sus posibilidades de movimiento, su capacidad de realizar un ejercicio de forma correcta sin llegar al agotamiento físico ni psíquico, que controle sus necesidades y sea consciente del tipo de actividad que le es más conveniente.
Por ejemplo, no realizará la misma actividad física una persona mayor que se haya inscrito a los cursos con la finalidad de mejorar una serie de alteraciones físicas como dolores musculares o bien articulares, que una persona cuyo objetivo sea más de tipo social, o sea, formar parte de un grupo, tener con quien hablar, hacer amigos, ya que esta persona necesitará una actividad más lúdica, basada en juegos, bailes, etc.
A continuación vamos a desarrollar, en primer lugar, todos aquellos aspectos referentes a la biología del envejecimiento, las características físicas de las personas mayores, analizando cada parte del organismo, observando cuáles son sus funciones y viendo cómo responden al envejecimiento. Veremos también la incidencia que tiene la actividad física en este proceso y las mejoras que con ella se obtienen.
El mismo tratamiento daremos a las características psíquicas como son las capacidades intelectuales, la atención, la memoria y también a los aspectos sociales y afectivos propios de las personas mayores.
BIOLOGÍA DEL ENVEJECIMIENTO
Hay dos preguntas fundamentales en gerontología. Por un lado, ¿cómo es que los diferentes organismos tienen períodos de vida característicos? Las diferencias clásicas, como el desarrollo, la diferenciación, la senescencia, ¿tienen, en realidad, significación biológica?
Hoy en día, los estudiosos están de acuerdo en que los diferentes acontecimientos que tienen lugar durante cada intervalo de tiempo sólo pueden ser entendidos completamente en términos de lo que les precede y de lo que les sigue. El envejecimiento aparecerá como un fenómeno subordinado.
Por otro lado, el envejecimiento, ¿es un fenómeno intrínseco, inevitable? O al contrario, ¿debe considerarse como un error biológico, como una enfermedad y como tal podía tratarse?
Las investigaciones realizadas en el campo de la biogerontología experimental han demostrado que muchos protozoos, algas unicelulares, estirpes celulares malignas pueden cultivarse crónicamente y no envejecen...
En los laboratorios se han creado artificialmente condiciones óptimas de vida y se ha conseguido prolongar el tiempo de vida de algunas especies animales. El hombre mismo ha pasado de tener, a principios de siglo, una esperanza de vida de 35 años, a una de 80 en la actualidad. Y ello se debe a la mejoría de las condiciones vitales, mejor alimentación, mayor control de enfermedades, mayor control de fenómenos externos, etc.