Kitabı oku: «Entrenamiento mental para músicos»

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ENTRENAMIENTO MENTAL PARA MÚSICOS


Rafael García

ENTRENAMIENTO MENTAL PARA MÚSICOS


© 2017, Rafael García Martínez.

© 2017, Redbook Ediciones, s. l., Barcelona.

Diseño de cubierta e interior: Regina Richling.

Ilustración de cubierta: Shutterstock

ISBN: 978-84-9917-456-3

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo pu vede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.»

Índice

Prefacio

INTRODUCCIÓN

Primera parte

LA PRÁCTICA MENTAL EN LOS MÚSICOS

CÓMO LLEVAR A CABO UNA PRÁCTICA MENTAL EFICAZ

PREPARATIVOS

NOTAS DE LA PRIMERA PARTE

Segunda Parte

COMENZAR LA PRÁCTICA MENTAL. PROCEDIMIENTO BÁSICO

VISUALIZAR LA ACCIÓN MUSICAL LIBRE

MEJORAR EL ESTUDIO

VISUALIZAR ACTUACIONES SATISFACTORIAS

NOTAS DE LA SEGUNDA PARTE

BIBLIOGRAFÍA

AGRADECIMIENTOS

Dedicado a mi padre, Jesús, por su sensibilidad para la música y para la vida; y a mi madre, Concepción, por su determinación y capacidad de esfuerzo.



Prefacio

¡Tengo una gran confianza en la enseñanza de mi viejo amigo Rafael García! Rafael comprende y siente la música gracias a una inteligencia del cuerpo y una sabiduría del corazón excepcionales... ¡Me gustaría permanecer en España para aprovechar sus consejos todo el tiempo!

Espero sinceramente que sean muchos los jóvenes músicos que puedan ver transformada su manera de hacer música por un enfoque mucho más global del gesto musical. Serán conscientes de que no existe otro objeto de evolución que uno mismo.

Claude Delangle

Concertista y Catedrático de saxofón

del Conservatorio Superior Nacional de París.



INTRODUCCIÓN

El interés por el tema central de este libro se remonta a mi juventud, casi niñez, en concreto durante un ensayo de la Orquesta del Conservatorio de Valencia. Mi compañero de atril, el extraordinario violinista Santiago Juan, me ofreció sin pretenderlo la ocasión de comprobar lo práctico y eficaz que puede resultar utilizar el estudio mental. Mientras el resto de los violines parecíamos una jaula de grillos intentando resolver infructuosamente un difícil y enrevesado pasaje con muchos cambios de arco, Santiago Juan, que era entonces el concertino, optó por dejar el violín y el arco sobre sus piernas y mirar con atención la partitura. Ayudándose con gestos de su brazo derecho y con pequeñas pausas, recorrió el pasaje como queriendo aclarar las notas y los arcos. Después de realizar un par de veces la misma operación, tomo el violín y pasó lentamente el complicado pasaje hasta darle poco a poco velocidad. Al cabo de unos minutos nos dejó a todos sorprendidos por la precisión y brillantez con la que fue capaz de tocarlo. La experiencia me impactó y contribuyó a que años más tarde me interesara a fondo por todo lo referente a la visualización y al estudio mental.

¿Podemos entrenar nuestras habilidades musicales sin el instrumento o sin cantar? ¿Tiene sentido practicar un instrumento musical en silencio? La respuesta es afirmativa, y los argumentos son verdaderamente convincentes, tal como lo muestran infinidad de investigaciones y las experiencias de destacados intérpretes como las que veremos a lo largo del libro. La propia intuición ha llevado a muchos músicos a explorar las posibilidades de la práctica mental. En cierta ocasión el célebre pianista Glenn Gould comentó en una entrevista, que la preparación que había llevado a cabo para la grabación de las Cuatro Baladas op. 10 de J. Brahms que realizó en Nueva York, había sido en mayor medida mental. Durante seis semanas se centró en estudiar la partitura sin el instrumento con el fin de desarrollar una muy clara concepción de su aproximación a las Baladas. Solo dos semanas antes de la grabación las trabajó con el piano, realizando los ajustes pertinentes.

Durante el período de documentación para escribir este libro me ha sorprendido la cantidad de músicos de alto nivel que llevan a cabo la práctica mental, así como la enorme diversidad de sus aplicaciones. Algunos intérpretes ponderan su uso en la fase inicial de estudio de una nueva obra, o realizan un trabajo fuera del instrumento con el fin de explorar las posibilidades expresivas sin condicionantes. Otros emplean el estudio mental para trabajar dificultades específicas, solos de orquesta, o con el propósito de alcanzar una mayor seguridad en el escenario.

A través de la experiencia con mis alumnos del Conservatorio Superior de Música de Aragón he podido comprobar que la práctica mental es una herramienta muy útil también entre los estudiantes. Muchos la descubren cuando cursan sus últimos años de formación, pero resulta verdaderamente efectiva en cualquier etapa, como lo demuestra su utilización en niños de 8 ó 10 años, cuando por diversas razones no pueden practicar durante un tiempo con su instrumento musical. Cada vez es más común ver a un estudiante sentado en la cafetería de un conservatorio, que mueve con discreción sus dedos mientras pasa en su cabeza un fragmento musical.

El libro está dividido en dos partes. En la primera nos centraremos en conocer las claves de la práctica mental y qué aplicaciones tiene. En los tres primeros capítulos dispones de información que te ayudará a comprender mejor los apasionantes procesos que tienen lugar en nuestra mente cuando visualizamos. En la segunda parte pasaremos a la acción. Comenzaremos de forma sencilla por el procedimiento básico de estudio mental, y posteriormente nos adentraremos en varias de sus aplicaciones, como por ejemplo, alcanzar una mejor postura y libertad corporal al hacer música, optimizar diversos aspectos del estudio, y preparar las actuaciones de forma más satisfactoria.

En relación con esta última aplicación, resulta sorprendente conocer los últimos intentos por incrementar la seguridad y el control de los músicos en las actuaciones en público. Como veremos en el capítulo 7, el Royal College of Music de Londres dispone desde hace poco tiempo, de un sofisticado simulador de realidad virtual con el que los estudiantes ejercitan sus habilidades de manejo de la ansiedad escénica. La vigencia de esta problemática en el mundo de la música ha propiciado esta novedosa incorporación. En este mismo capítulo, comprobaremos que la visualización también nos ofrece la posibilidad de entrenar mediante diversas técnicas las habilidades necesarias para alcanzar un mayor control en el escenario.

Al final de cada capítulo de la segunda parte del libro dispones de un programa de práctica mental. Este apartado está diseñado para poner en marcha de forma más concreta las habilidades que se presentan. Mediante plantillas y demás materiales podrás planificar y registrar aquellos ejercicios de visualización o estudio mental que más necesites. Programar la práctica mental resulta especialmente útil en los inicios, ya que contribuye a crear un compromiso efectivo contigo mismo y con las habilidades que pretendes desarrollar.

Escribir un libro es una aventura que como un río, nace en el pasado, te inunda por completo en el presente, y se proyecta hacia lo desconocido. En esta ocasión el río nació de una fortuita experiencia durante un ensayo, donde quedé impresionado por el alcance de abordar mentalmente un pasaje difícil. En la actualidad, mi dedicación profesional me permite disfrutar del trabajo con muchos músicos y comprobar los beneficios que la práctica mental produce en ellos. El futuro queda abierto. Espero haber contribuido con este libro a que un número mayor de instrumentistas y cantantes conozca esta extraordinaria herramienta, y a que su empleo les acerque todavía más a aquello que tanto amamos, la música.

Rafael García Martínez

Primera parte


1

LA PRÁCTICA MENTAL EN LOS MÚSICOS

HACER MÚSICA DESDE EL PENSAMIENTO

«La formación musical debería desarrollar la escucha interna

– es decir, la capacidad de escuchar música con claridad

tanto mental como físicamente.»

Émile Jaques-Dalcroze (1865-1950)

Si te dedicas a la música puedes sentirte afortunado, porque llegar al corazón y el intelecto del público es un gran privilegio, un gran acto de comunicación. Las horas de estudio que se necesitan para dominar un instrumento musical o la voz, tienen verdadero sentido cuando te sientes competente con lo que haces y consigues hacer disfrutar a los demás a través de la música.

Este libro pretende ofrecerte las claves de un tipo de práctica que puede ayudarte enormemente en esta tarea. Se trata de la práctica mental, un set de herramientas psicológicas que ha mostrado una enorme eficacia en la mejora del rendimiento de actividades motrices como el deporte, la interpretación musical, el teatro o la danza.

Las propuestas que irás descubriendo tienen que ver con una manera alternativa de ejercitar escalas o arpegios o de preparar las obras que vas a interpretar en público. Esta práctica consiste en dejar por un momento tu instrumento musical y realizar un viaje interior en el que ejercitas desde el pensamiento aquellas habilidades que más necesitas. Además de desarrollar tus destrezas musicales, mediante el entrenamiento mental puedes también incentivar tu capacidad creativa y potenciar con eficacia los recursos que te impulsen a llegar al máximo a tu audiencia.

Como acabamos de decir, el entrenamiento mental no se circunscribe a la música. Los actores que siguen las directrices del método Stanislawski realizan una profunda búsqueda de la naturaleza humana a través de la visualización, lo que les abre las puertas a un amplio espectro de posibilidades creativas. El director ruso Konstantin Stanislawski consideraba esencial que el actor ejercitara la «visión interna» con el fin de acompañar con imágenes la interpretación de cada rol. Irene Down, profesora en la Juilliard de Nueva York, utiliza la visualización con sus alumnos de danza con el fin de que interioricen mejor los conceptos anatómicos. La práctica desde el pensamiento ofrece valiosas perspectivas de aplicación en todas aquellas actividades en las que el equilibrio entre el cuerpo y la mente representa un elemento destacado.

¿En qué consiste la práctica mental?

El entrenamiento mental del que nos vamos a ocupar a lo largo de los capítulos, engloba tres grandes apartados que se encuentran muy relacionados entre sí:

 El estudio mental.

 La visualización.

 Habilidades psicológicas que potencian un mejor rendimiento interpretativo.

Los términos estudio mental y visualización se superponen a menudo, aunque reflejan una misma idea. Cuando nos referimos al estudio mental dentro del ámbito musical, hablamos por lo general de aspectos como leer mentalmente las notas de una partitura, analizar o memorizar. Cuando un músico estudia mentalmente una partitura, piensa y trabaja con los sonidos, con la estructura armónica o formal, con la interpretación. La visualización tiene que ver con el acto de representarse mentalmente algo, sean elementos perceptivos (imágenes visuales, sonoras, cinestésicas ...) o una situación (los movimientos que se realizan al interpretar, un concierto en público ...). Por lo tanto, el estudio mental incluye la visualización, y es el término que se suele utilizar en la música para referirnos a este tipo de práctica.

Emmanuel Pahud, solista de flauta de la Orquesta Filarmónica de Berlín, realiza parte de su estudio mentalmente. Este consiste en leer las partituras sin necesidad de tocarlas, imaginando el resultado sonoro que pretende obtener y tratando de ahondar en su significado, en cómo quiere frasear, o en los colores sonoros que pretende conseguir1. Otra destacada muestra de utilización de la práctica mental la encontramos en el pianista Josu de Solaun2, quien realiza una extensa aproximación inicial a su nuevo repertorio fuera del instrumento. Ganador del prestigioso premio Geroge Enescu y profesor de piano en la Universidad Estatal de Houston, este reconocido solista confiere al estudio mental un gran valor. Como veremos en el capítulo 6, el contacto con la partitura sin la intermediación del piano le aporta una gran profundidad en su concepción musical, a la vez que una enorme seguridad en relación con sus actuaciones.


Además de estudiar mentalmente una obra o un pasaje, la práctica mental nos ofrece la posibilidad de visualizar la acción musical. La imagen mental precede a la acción y posibilita mejorarla. Visualizar el movimiento ideal del brazo derecho al pasar el arco antes de llevarlo a cabo, contribuye a que el gesto sea más natural y preciso. En el capítulo 7 comprobaremos que la visualización también nos brinda la posibilidad de entrenar y mejorar nuestra forma de afrontar situaciones estresantes, como tocar en una prueba, una audición o un recital.

Combinadas con el estudio mental, el desarrollo de habilidades psicológicas como la anticipación, la autorregulación o la reflexión, nos permiten ejercitar competencias que nos capacitan para realizar con mayor éxito la actividad musical. Aumentar la concentración en el estudio y en las actuaciones, o incrementar la seguridad en uno mismo, representan algunos ejemplos de las áreas que podemos mejorar mediante nuestro entrenamiento mental, y que vamos a ir viendo a lo largo de los capítulos.

Una característica positiva de la práctica mental reside en que como cualquier técnica o habilidad puedes perfeccionarla poco a poco. Este va a ser el eje principal de nuestro libro. Con el fin de producir mejoras en múltiples aspectos del rendimiento musical, aprenderemos a utilizar nuestra capacidad de imaginar y pensar de forma más efectiva.


La creación comienza con una imagen

El genial artista Miguel Ángel comentaba que cuando aceptó el reto de esculpir la figura del famoso David, se limitó a quitar la piedra sobrante de un enorme masa de mármol abandonada en los talleres de la catedral de Florencia. La imagen del joven rey estaba tan viva en la mente del artista, que el martillo y el cincel sabían en todo momento lo que tenían que hacer.

Esta capacidad de ver en la mente «aquello que puede llegar a ser» constituye la esencia de la visualización y del estudio mental. La antesala de cualquier creación tiene lugar en nuestro cerebro y lo hace en forma de imagen, ya sea visual o sonora.

Según el destacado psicólogo cognitivo Steven Pinker3, la mente humana utiliza las imágenes para experimentar el mundo en el que vivimos. A través del álbum personal de imágenes que permanece guardado en nuestro interior, comprendemos nuestro entorno y generamos nuevas imágenes y nuevos conceptos.

Cuando te ejercitas mentalmente en la música, plantas la semilla de algo que puede dar lugar a una mejora considerable en tu técnica y en tu manera de interpretar. Se trata de un proceso natural que parte de tu interior, y que si aprendes a canalizarlo convenientemente te ofrecerá una inestimable guía para la acción real.

Cómo funciona el estudio mental y la visualización

«Estudiar no solo es tocar tu instrumento, también incluye imaginarte a ti mismo practicando. Tu cerebro crea las mismas conexiones neuronales y memoria muscular tanto si te estás imaginando la tarea como si estás haciéndola.»

Yo-Yo Ma. Cellista.

Cuando imaginamos cómo sonaría un determinado pasaje musical, la mente trae a la consciencia archivos de acontecimientos sonoros situados en la memoria a largo plazo. Nuestras experiencias musicales se encuentran allí en un almacén de dimensiones extraordinarias que contiene información relacionada con el ritmo, la afinación, el timbre, la expresión...


Otra modalidad de memoria, la llamada memoria de trabajo (work memory) selecciona solo aquellos datos que puedan sernos útiles para la práctica mental que vamos a realizar. Posteriormente llevamos a cabo diversos procesos mentales que nos ayudan a elaborar y jugar con todo esa información.

Cuando los músicos visualizan o estudian mentalmente suelen utilizar tres tipos de imágenes:

 Sonoras (las características del sonido, la interpretación...).

 Visuales (la imagen de las manos, la postura, la presencia y comportamiento en el escenario...).

 Cinestésicas (las sensaciones internas asociadas a la posición, al movimiento y al grado de tensión muscular...).

En tu mente, puedes recrear el sonido de una trompa, o de la voz humana. Si te imaginas a ti mismo tocando o cantando, puedes verte de frente o de lado. También puedes activar un zoom con el fin de ampliar la imagen de tus dedos recorriendo el teclado de un piano, e incluso imaginar las sensaciones internas de su movimiento.

Las emociones también tienen cabida en este tipo de trabajo. La práctica musical desde el pensamiento se enriquece enormemente cuando experimentamos y aprendemos a canalizar de forma productiva la alegría, la determinación, el miedo o el entusiasmo. Las emociones potencian muchos de nuestros recursos cognitivos y generan marcos contextuales en los que surgen mejores ideas y mejores sonidos.

En definitiva, cuando visualizas, tu mente funciona en dos diferentes niveles:

 Recuperando información de tu memoria (imágenes visuales, sonoras, cinestésicas ....).

 Operando con dichas imágenes (ampliándolas o reduciéndolas, seleccionando partes de ellas, conectando con otras modalidades sensoriales, manteniéndolas más o menos tiempo activas, aumentando o bajando la velocidad ....), e incorporando el mundo de las emociones.


Una equivalencia con la realidad

Roger Shepard, psicólogo de la universidad de Stanford, utilizó bloques de formas similares a los que vienen a continuación para demostrar que las imágenes mentales pueden ser manipuladas como si fueran reales.


¿Cuál de las cuatro imágenes es diferente al resto? Para averiguarlo necesitamos operar y rotar las imágenes en nuestra mente de forma similar a lo que lo haríamos con bloques tridimensionales en la realidad. Lo interesante de la experiencia de Shepard4 lo representa el hecho de que el tiempo que necesitamos para llevar a cabo las rotaciones mentales depende de la cantidad de rotación realizada, con lo que el paralelismo con la realidad es evidente. De la misma manera, en un contexto de actividad física, el tiempo que lleva imaginar la ejecución de una secuencia compleja de movimientos es de una duración similar al de la ejecución real5.

Los avances que se han producido en los últimos años en el área de la neuroimagen complementan además dicho descubrimiento. Utilizando escáneres cerebrales, los científicos han podido comprobar que la acción real y la acción imaginada funcionan de forma equivalente desde la perspectiva neurológica6. Esta constatación es vital para los músicos, porque viene a confirmar que cuando un pianista ensaya mentalmente un pasaje ejercita en gran medida los mismos procesos mentales que tienen lugar en la acción física, lo cual, como veremos más adelante, aporta interesantes ventajas. Mediante la visualización puedes obtener muchos de los beneficios que te aporta el estudio real, e incluso sumarle otras ventajas alternativas. Por cierto, la imagen que en el experimento que acabamos de ver es diferente al resto, es la de la derecha.

También utilizamos imágenes en la acción real

Las imágenes mentales también se encuentran presentes durante la ejecución musical real. Aunque no solemos ser conscientes de ello, cuando interpretamos una obra, nuestra mente anticipa mediante representaciones sonoras y motoras aquello que va a ser ejecutado inmediatamente después.


Como consecuencia de la experiencia acumulada a través de los años de estudio de un instrumento musical o del canto, existe una potente asociación entre la imagen sonora y la secuencia de movimientos que la acompañan. La interpretación que pretendemos conseguir (el tipo de sonido, el tempo, la pulsación, el carácter ...) se mantiene activa en nuestra memoria de trabajo y precipita la acción motora encargada de su ejecución. Peter E. Keller, investigador en el departamento de Cognición Musical del Instituto Max Planck de Leipzig, afirma que existen dos interesantes tipos de esquemas cognitivos de funcionamiento relacionados con la anticipación en la interpretación musical7. Gracias a esta tarea de anticipación auditiva facilitamos la planificación y la ejecución de las acciones musicales que tienen lugar en el pasaje, lo que lleva a mayor eficiencia, precisión y economía mecánica. No en vano, grandes intérpretes y pedagogos, entre los que se encontraba el conocido profesor de cello de la Universidad de Indiana Janos Starker, insisten en la importancia de desarrollar y ejercitar la capacidad de anticipar o escuchar la música en la mente ligeramente antes de ejecutarla.

APLICACIONES DEL ENTRENAMIENTO MENTAL

«A medida que tu relación con la música se hace más fuerte, también lo hace tu motivación para tocar y encontrar diferentes sonidos. Si tienes la idea de que puedes encontrar un color que es mejor para uno u otro compositor, incluso si se trata de una ilusión, esto genera un enorme placer.»

Maurizio Pollini. Pianista.

Como puedes comprobar, existen muchas similitudes entre lo que sucede en nuestro cerebro cuando realizamos una acción y cuando la visualizamos. Este hallazgo nos invita a sacar un buen provecho de esta forma de ejercitarnos en la música a través de diversas aplicaciones.

Una interesante propuesta de utilización del estudio mental la encontramos en el dúo de pianos de los hermanos Víctor y Luis del Valle, una de las agrupaciones camerísticas más destacadas en Europa. En la preparación de cada obra los hermanos Del Valle incluyen siempre el estudio fuera del instrumento, lo que les aporta una perspectiva musical especial. En esencia, el trabajo que el dúo del Valle realiza sin el piano es el siguiente. Tras realizar un profundo análisis de la obra comparten su idea del carácter, tempo, direcciones, notas importantes, agógicas y sensación formal de cada pasaje, trabajo que también realizan en una fase posterior de toda la obra. El dúo piensa por separado en estados de ánimo que contagian su estado físico y los traducen cantando, hablando y con movimientos corporales. En sesiones bastante largas de canto y expresión física de la obra ponen esa información en común y alcanzan un consenso.

Este procedimiento de trabajo tiene un propósito. Los hermanos Del Valle se aseguran de que posteriormente persiguen esa idea con el instrumento, de forma que no sean las limitaciones que puedan surgir (a veces surgen limitaciones que no aparecerían con una idea más clara de la obra) las que marquen cómo van a interpretar una obra o un determinado pasaje. Durante su exigente proceso de preparación vuelven a este tipo de trabajo ante cualquier duda, y también les gusta recurrir a él antes de los conciertos con el fin de conectar de nuevo con la idea y no limitarse solo a su realización pianística.


María Rubio, solista de trompa de la Orquesta de Valencia e invitada periódicamente por la Orquesta Filarmónica de Berlín, lleva a cabo diversas aplicaciones de la practica mental. En su tarea pedagógica, María Rubio utiliza imágenes extraídas de acciones sencillas de la vida cotidiana con el fin de activar en sus alumnos una mejor comprensión de los procesos técnicos que tienen lugar en la trompa. Como en el resto de instrumentos de viento, los componentes de los procesos implicados en la respiración y en la producción del sonido se dan internamente y no son visibles, por lo que este tipo de referencias e imágenes resultan enormemente útiles.

Otra interesante área de aplicación del estudio mental que lleva a cabo María Rubio se centra en la preparación de los solos de orquesta, área de la que es una reconocida experta. Para Rubio resulta esencial trabajar los pasajes orquestales de forma integral, es decir, teniendo en todo momento consciencia del contexto sonoro, armónico y formal en el que suceden, en lugar de limitarse a una aproximación exclusivamente técnica. La práctica mental que realiza al respecto consiste en interiorizar desde la partitura todos estos elementos, incorporando desde la primera nota de su intervención cuestiones como la precisión en la pulsación, o la dirección musical. El resultado se traduce en intervenciones más seguras y de una altísima calidad.


El pianista Alejandro Rojas-Marcos, que desempeña una intensa labor en el ámbito de la improvisación libre, utiliza la práctica mental con diversos fines. En una reciente colaboración con el conocido bailaor flamenco Israel Galván, Rojas-Marcos incluyó una improvisación al órgano realizada en un lenguaje próximo al compositor Olivier Messiaen. En ella empleaba determinadas estructuras interválicas que podía utilizar como acordes o como elementos melódicos que transportaba y combinaba de diversas formas. El trabajo mental que el pianista realizó durante su preparación, consistía en practicar el dominio de esas estructuras con el objetivo de asimilarlas e integrarlas en escena con soltura. Como comenta Rojas-Marcos, el trabajo mental obliga a desarrollar una gran concentración y a tener claro en cada momento el proceso llevado a cabo, lo cual supone un verdadero esfuerzo. Como contrapartida, te aporta una gran libertad para improvisar y adaptarte con flexibilidad a las circunstancias interpretativas.


El último ejemplo de aplicación de la práctica mental en este primer capítulo lo encontramos en el violinista Pablo Suárez Calero, concertino invitado en orquestas como la Orquesta de Cámara Reina Sofía, director del Ensemble Praeteritum y profesor en el Conservatorio Superior de Música de Aragón. Este excelente violinista realiza habitualmente un profundo trabajo mental de las obras que va a interpretar en público. El objetivo consiste en ejercitar desde el pensamiento diversas instrucciones que configuran una sólida representación psicofísica de las obras. Su atención se centra en enviar las señales correctas y precisas desde su mente a los dedos de la mano izquierda, a la mano del arco, y en definitiva a todos aquellos elementos corporales que intervienen en la ejecución.

Pablo Suárez piensa que la preparación mental de un recital entraña una doble configuración: el trabajo riguroso de enviar desde el pensamiento instrucciones adecuadas para conseguir la precisión de los movimientos, y además, la integración del componente interpretativo y artístico. Enlazar ambos planos implica un verdadero reto que conduce a un conocimiento más profundo de las obras.


Después de estos sugerentes ejemplos dispones a continuación de algunas de las aplicaciones más comunes que los músicos llevan a cabo mediante el estudio mental y la visualización.

Mejorar la lectura de las obras

La lectura de una nueva obra nos ofrece la oportunidad de hacer bien las cosas desde el principio. Esto incluye generar una imagen global de la misma, así como un análisis de su estructura que aporte un mayor sentido al trabajo posterior con el instrumento. Intercalar la lectura mental con la real, contribuye además a realizar un trabajo más preciso y evita que se graven errores costosos de erradicar. Como veremos en el capítulo 6, este tipo de lectura mantiene abiertos los canales de aprendizaje más fácilmente, sin generar tensiones musculares innecesarias.

Cuando te acostumbras a leer mentalmente una partitura desarrollas al mismo tiempo una habilidad muy recomendable en situaciones como las pruebas de lectura a primera vista, tan temidas por los instrumentistas que quieren acceder a una orquesta. Además, el trabajo fuera del instrumento puede incentivar la exploración de las posibilidades musicales y expresivas de una nueva obra sin los condicionantes del propio instrumento, como acabamos de ver en el ejemplo del dúo pianístico de Víctor y Luis del Valle.

Reeducar hábitos inadecuados

En ocasiones necesitamos sustituir un mal hábito por otro más ventajoso (posición o movimiento inadecuados de alguna parte del cuerpo, tendencia a estudiar precipitadamente, ...). En estas circunstancias avanzar significa desaprender, y para conseguir un cambio beneficioso de conducta conviene trabajar más desde el pensamiento que desde el instrumento. Detener la acción equivocada y anticipar mentalmente lo correcto, agiliza enormemente este proceso de mejora.

Mejorar el estudio, la concentración y la memoria

En la medida en la que ejercitamos los procesos de pensamiento que tienen lugar en el aprendizaje musical mejoramos la calidad de la propia actividad musical. Cuando estudiamos mentalmente un pasaje, nuestra mente opera sobre diversos elementos (ritmo, alturas del sonido, movimientos, expresión...). Al desprendernos momentáneamente de la acción física, la actividad principal se desarrolla exclusivamente en nuestros circuitos neuronales, lo que supone un verdadero entrenamiento de capacidades psicológicas básicas como la concentración y la memoria.

Conseguir mayor libertad de movimientos

La visualización contribuye a mejorar la eficacia y la libertad de movimientos, en especial si parte de un adecuado análisis anatómico. Si ejercitas la habilidad de anticipar un gesto natural puedes ganarle la partida a la tensión excesiva, responsable de tantas limitaciones. En el capítulo 5 veremos que combinar la imagen visual de un movimiento con sus correspondientes sensaciones internas (cinestesia), nos permitirá alcanzar una acción musical más natural.

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Yaş sınırı:
0+
Litres'teki yayın tarihi:
22 ekim 2025
Hacim:
192 s. 87 illüstrasyon
ISBN:
9788499174563
Yayıncı:
Telif hakkı:
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