Kitabı oku: «¿Quién es Dios en el Antiguo Testamento?», sayfa 3

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MÉTODOS DE ESTUDIO

Al comenzar el análisis del concepto de Dios en el Antiguo Testamento es importante identificar y entender cómo se han estudiado estos temas a través de la historia.12 La pregunta fundamental al acercarnos a la teología bíblica se relaciona con la identificación de los temas prioritarios y la explicación de esos asuntos de una forma coherente y sistemática. Aunque la teología bíblica no se presenta de manera sistemática en la Escritura, la exposición de esas interpretaciones debe articularse de alguna forma ordenada y coherente.

Los acercamientos metodológicos para estudiar la teología del Antiguo Testamento han sido varios, y en muchas ocasiones se complementan y se relacionan. Generalmente, esos tipos de estudios teológicos utilizan más de una metodología para explicar porciones complejas o para analizar secciones bíblicas de diferentes períodos y estilos literarios variados. Los métodos que se identifican e incluyen a continuación son solo una manera ordenada de exponer la riqueza de las diversas formas en que, a través de la historia, se han estudiado los principales temas teológicos en el Antiguo Testamento.13

El método descriptivo14 pone su atención en la exposición detallada de lo que el texto bíblico quiso decir a la comunidad israelita, no en lo que significa el mensaje escritural el día de hoy. Esta metodología pone en evidencia una manera de describir y explicar las ideas, los temas y las importancias teológicas de los asuntos y las preocupaciones de los escritores bíblicos, para la comunidad que sirvió de entorno a esos mensajes y que escuchó y leyó esas afirmaciones teológicas en el período en que se presentaron. El propósito fundamental de la teología bíblica, según este modelo, es comprender y explicar los contenidos y la importancia de los temas bíblicos en el contexto original en que se presentaron.

Una objeción importante a este método es su naturaleza limitante, pues no se relaciona, en este tipo de análisis, el tema teológico de la Escritura con las realidades actuales de los creyentes y la sociedad. Una crítica fundamental es que con esta metodología lo que se produce es una especie de historia de la religión de Israel, no un tratado de teología bíblica. Aunque es muy importante y necesario entender el mensaje de la Biblia para sus receptores originales, no es menos importante descubrir y aplicar las implicaciones históricas y contemporáneas a las enseñanzas escriturales básicas y originales.

El método confesional15 pone de relieve el importante e indispensable componente de la fe cristiana en los estudios del Antiguo Testamento. La teología bíblica, según esta metodología, es una empresa de la fe, que nace en las convicciones de la iglesia y que entiende el Antiguo Testamento como la Palabra de Dios. La Biblia hebrea fue el único texto escritural leído e interpretado por Jesús y sus discípulos, y posteriormente por las iglesias primitivas. El Nuevo Testamento llegó luego de décadas de reflexiones bíblicas basadas solamente en las enseñanzas del texto hebreo y las palabras de Jesús. Esta manera confesional de estudiar el Antiguo Testamento se diferencia del estudio del desarrollo de las ideas religiosas, que ciertamente es una importante actividad académica, pues no depende de la fe ni de las confesiones cristianas, y tiene sus propios criterios metodológicos y prioridades teológicas.

La dicotomía que presupone esta metodología confesional de estudio ha sido severamente criticada desde varias perspectivas. Aunque se reconoce positivamente la contribución muy necesaria y requerida del estudio de la teología desde la perspectiva de la fe —particularmente de la fe cristiana—, se debe estar consciente de las limitaciones y los desafíos que esta forma de análisis incorpora a la tarea. Particularmente importante es la distinción entre conocimiento y fe que se manifiesta en interpretaciones bíblicas que contraponen lo absoluto y lo relativo, la trascendencia y la inminencia. Esas distinciones son esencialmente ajenas al pensamiento bíblico y ponen cargas a la teología bíblica que complican la tarea investigativa. La verdad es que la fe verdadera busca comprender y descubrir, independientemente de las tradiciones religiosas.

El método transversal16 es el que se dedica a identificar los procesos y eventos históricos que se encuentran subyacentes en la experiencia religiosa del pueblo. El propósito es descubrir las creencias fundamentales del Antiguo Testamento, según se presentan en los diversos períodos, para comprender y explicar su significado profundo. Con esta metodología de estudio se descubre el tema teológico básico que une indivisiblemente al Antiguo con el Nuevo Testamento: la irrupción extraordinaria del reino de Dios que llega para establecerse en la tierra.

Esta singular metodología rechaza, de forma absoluta, el esquema tradicional extrabíblico de presentar la teología de forma sistemática, con los valores de Dios, ser humano y salvación como normativos. En su defecto, identifica el tema de la alianza o el pacto como el valor teológico fundamental que le da cohesión y unidad a la teología bíblica. El Dios bíblico hace alianzas con su pueblo, que se demuestran en los pactos antiguo y nuevo, es decir, el Antiguo y el Nuevo Testamento.

La dificultad mayor con el uso y la aplicación de esta metodología es la imposibilidad de contener en solo una categoría mayor (p. ej., el pacto o la alianza) la amplitud histórica, complejidad exegética y extensión filosófica del pensamiento religioso y teológico del Antiguo Testamento. Ese esfuerzo de explicar, con un solo principio rector, aunque sea importante y necesario, la teología bíblica, no hace justicia a las diversas, ricas y particulares vertientes teológicas que se incluyen en la Biblia hebrea. No se puede encontrar un denominador común que abarque la totalidad de las expresiones religiosas y teológicas de las Escrituras de Israel. La diversidad y pluralidad del material bíblico debe tomarse en consideración al tratar de explicar sus contribuciones teológicas.

El método diacrónico17 es el que reconoce la complejidad, variedad y extensión de las tradiciones bíblicas al ponderar la teología del Antiguo Testamento. Es una metodología fundamentada en las tradiciones históricas y proféticas de Israel; además, incorpora el resultado de las investigaciones científicas y críticas de los estudios bíblicos modernos. Este tipo de teología bíblica no solo reconoce el importante contenido histórico de las afirmaciones religiosas del pueblo de Israel, sino que toma seriamente en consideración el componente «kerigmático», es decir, las confesiones y los credos del pueblo judío, que se ponen de manifiesto en el testimonio espiritual y nacional.

Esta teología es eminentemente confesional y narrativa, pues relata, articula y cuenta las compresiones del pueblo referente a la continua actividad de Dios en la historia. Es una manera de comprender las referencias a Dios y sus interpretaciones, desde el ángulo de las grandes confesiones de fe del pueblo de Israel, que se revelan en secciones narrativas, poéticas y proféticas.

La mayor crítica que esta metodología ha recibido es su incapacidad para identificar un centro básico de la teología, o por lo menos reconocer un tema prioritario en las tradiciones teológicas de la Escritura. Esa ambigüedad metodológica causa graves dificultades en el proceso de aplicación de los resultados del estudio teológico.

El método canónico18 de estudio de la teología del Antiguo Testamento es el que tiene como objetivo hacer una reflexión teológica de la Biblia en su contexto canónico. Específicamente este método estudia las categorías teológicas, según se presentan y aparecen en el Antiguo Testamento, y le da prioridad a las citas del Antiguo que se incluyen en el Nuevo Testamento. Este acercamiento al estudio bíblico tiene, entre sus varias virtudes, las siguientes características: toma seriamente en consideración la totalidad del mensaje bíblico, que para los cristianos es fundamental e importante; y, además, reconoce la importancia del carácter normativo que los creyentes le dan al texto bíblico. Este método es también muy útil para presentar el resultado de la investigación científica a personas no iniciadas en el estudio crítico de las Sagradas Escrituras.

El mayor desafío de esta metodología es posiblemente su misma virtud: la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El movimiento teológico entre los dos Testamentos no siempre es claro y continuo, y muchas veces es complejo. Las diferencias históricas, sociales, religiosas y políticas que presuponen esos importantes escritos generaron divergencias teológicas y propiciaron una gran variedad de experiencias religiosas y espirituales. Esas variantes se manifiestan en el estudio de la Escritura, y complican la continuidad intertestamentaria.

El método postmoderno19 es de origen más reciente, y no solo llama a un cambio radical en las formas de estudio bíblico tradicional, sino que demanda, además, una ruptura con los presupuestos filosóficos y teológicos que dieron paso a la tarea interpretativa del siglo veinte. La situación postmoderna tiene características sociales, religiosas y políticas particulares que deben tomarse en consideración al emprender la tarea de investigación de la teología bíblica. De particular importancia en el proceso es el reconocimiento de que la teología bíblica no se puede entender adecuadamente partiendo de categorías preconcebidas, pues el Dios bíblico, de acuerdo con las narraciones disponibles, no se conforma fácilmente a los presupuestos dogmáticos que dicta la teología sistemática, ni tampoco responde adecuadamente a las filosofías modernas o postmodernas.

El estudio de la teología bíblica, desde la perspectiva postmoderna, debe tomar seriamente en consideración el lenguaje sobre Dios utilizado en la Biblia. Ese proceso nos permite descubrir que la retórica y la semántica juegan papeles protagónicos en el estudio de la teología. Analizar críticamente el lenguaje sobre Dios en el Antiguo Testamento y revisar sus diversos componentes lingüísticos, filológicos y semánticos, nos permite el movimiento dinámico que nos mueve de la superficie de los pasajes bíblicos, hasta permitirnos penetrar las categorías fundamentales del mensaje, y descubrir en las estructuras profundas de la Escritura los temas básicos que facilitarán la ponderación, la comprensión y el aprecio de la extraordinaria naturaleza divina en el Antiguo Testamento.

NUESTRO ESFUERZO METODOLÓGICO

En el estudio, la redacción y la presentación de este nuevo esfuerzo para articular una introducción al concepto de Dios en el Antiguo Testamento, se han tomado en consideración varios factores teológicos y metodológicos de importancia. En primer lugar, se han incorporado los resultados pertinentes de las investigaciones exegéticas, teológicas, canónicas, sociológicas y críticas de la Escritura, y se ha entrado en diálogo con varios de sus exponentes y representantes más importantes. También se ha prestado gran atención al estudio de la historia de Israel, tanto en los hechos como en las tradiciones.

Además, se han tomado seriamente en cuenta las evaluaciones recientes en torno a la literatura bíblica, específicamente el poder de evocación e inspiración que manifiestan los documentos escritos. Finalmente se han evaluado las implicaciones de los estudios de la historia de las religiones y religiones comparadas para el desarrollo de una teología bíblica, pues Israel, específicamente, desarrolló sus percepciones teológicas y sus ideas religiosas en diálogo o confrontación con otros pueblos en el Antiguo Oriente Próximo.

En cierto sentido, este libro se relaciona íntimamente con la historia de la salvación, y nos lleva al umbral del estudio del Nuevo Testamento. En efecto, no puede entenderse la literatura cristiana ni el ministerio de Jesús de Nazaret sin comprender adecuadamente las ideas religiosas que le dieron razón de ser a nuestro Salvador, y que sirvieron de entorno filosófico y teológico al ministerio de las personas que redactaron la literatura neotestamentaria. Por tal razón, la sección final explorará las relaciones entre los dos Testamentos y evaluará varias implicaciones misioneras para las iglesias cristianas de la teología veterotestamentaria.

BIBLIOGRAFÍA

Respecto a la bibliografía que se utilizará y a la que se hará referencia en este estudio, debemos hacer una necesaria y pertinente aclaración metodológica. Las notas marginales aluden con regularidad a los libros, las investigaciones y los artículos que pueden consultarse para aclarar aún más algún tema de importancia. Esas notas son de valor incalculable para los estudiantes y eruditos que desean proseguir el diálogo con el autor de este libro o que se interesan por profundizar o comprender aún mejor algunos de los temas analizados.

En el capítulo final se incorpora, además, una bibliografía selecta sobre la literatura que explora las ideas más importantes discutidas en este nuevo libro sobre ¿Quién es Dios en el Antiguo Testamento? Esa sección es necesariamente limitada, no solo por razones de espacio, sino porque en las obras citadas se incluyen bibliografías más extensas y específicas. Además, en las notas marginales se exploran comentarios y reflexiones sobre algunas de las obras que se identifican en la bibliografía selecta.

A través de estas páginas se hace referencia continua a varias obras de importancia capital en torno a la disciplina de la teología bíblica. Estos libros son imprescindibles en cualquier estudio teológico del Antiguo Testamento por contribuciones metodológicas y teológicas que han hecho a este campo de investigación, y pueden utilizarse con sabiduría y juicio crítico para entender mejor los temas expuestos, pues manifiestan alguna virtud que se ha querido destacar en la cita.

En primer lugar, se citará regularmente la obra de Walter Brueggemann por el acercamiento postmoderno al tema y por su capacidad de relacionar los temas teológicos con la tarea misionera y pastoral. También se hará referencia continua a las contribuciones destacadas y clásicas de Edmund Jacob, Walther Eichrodt, P. van Imschoot, Gerhard von Rad y Walther Zimmerli,20 no solo por la importancia que sus aportaciones literarias han hecho al campo de la teología veterotestamentaria, sino también porque sus obras están disponibles en castellano. Esa capacidad de poder estudiar y analizar sus escritos en español es una virtud particular y muy importante, particularmente para los estudiantes que no dominan el idioma inglés u otros idiomas europeos, como el portugués, el alemán, el francés e el italiano.

9 Aunque estoy consciente de las dificultades semánticas y teológicas que puede generar la identificación de la Biblia hebrea como Antiguo Testamento —p. ej., por la creencia de que lo antiguo ya ha sido superado por lo nuevo, insinuando algún tipo de juicio valorativo negativo, o por la actitud que puede generar hacia la comunidad judía—, he querido mantener la nomenclatura eclesiástica tradicional por varias razones: en primer lugar yo emprendo esta empresa exegética, educativa, literaria y teológica desde la perspectiva de un estudioso cristiano, que entiende que en el Nuevo Testamento se pone de manifiesto y se revela un «nuevo pacto» de Dios con la humanidad a través de la vida y obra de Jesucristo. En nuestro análisis, además, el uso del término «antiguo» no implica imperfección ni alude a un nivel de revelación divina de menor categoría o importancia, ni intenta ignorar las contribuciones judías a esta literatura —de todos modos, fueron judíos los que redactaron estos documentos—. Es importante indicar, en torno a este asunto de la nomenclatura, que esta terminología tradicional es la que generalmente se utiliza en los entornos eclesiásticos y entre los grupos académicos de las comunidades hispanoparlantes, incluso en las ediciones y traducciones de la Biblia. Referente a este importante asunto, ver la reveladora obra de Roger Brooks y John J. Collins, eds.: Hebrew Bible or Old Testament? Studying the Bible in Judaism and Christianity (Notre Dame, Indiana: University of Notre Dame, 1990).

10 Un fundamental y necesario libro de teología del Antiguo Testamento, escrito desde la perspectiva sistemática por un erudito católico, es el de P. van Imschoot, Teología del Antiguo Testamento, (Madrid: Ediciones Fax, 1969). Entre las virtudes de la obra está la identificación y exposición de varias categorías teológicas mayores, que están en diálogo con la teología sistemática contemporánea e informan el pensamiento religioso actual.

11 Los que se acercan un poco al asunto de explicar las maneras en que Dios se les ha revelado son los profetas en sus narraciones de vocación: p. ej., Isaías 6; Jeremías 1; Ezequiel 1–3.

12 Entre las buenas evaluaciones históricas de las formas en que se ha estudiado la teología bíblica se pueden identificar las siguientes obras: Hans Frei, The Eclipse of Biblical Narrative: A Study of Eighteenth and Nineteenth Century Hermeneutics (New Haven: Yale University Press, 1974). John H. Hayes y Frederick C. Prussner, Old Testament Theology: Its History and Development (London: SCM Press, 1985); Gerhard Hasel, Old Testament Theology: Basis Issues in the Current Debate (Grand Rapids: Eerdmans, 1972); D. G. Spriggs, Two Old Testament Theologies (Naperville, Illinois: Alec R. Allenson Inc., 1972); Juan José Ferrero Blanco, Iniciación a la teología bíblica (Barcelona: Herder, 1967); Edmund Jacob, Teología del Antiguo Testamento (Madrid: Marova, 1969); Walter Brueggemann, Theology of the Old Testament: Testimony, Dispute, Advocacy (Minneapolis: Fortress Press, 1997); Walther Eichrodt, Teología del Antiguo Testamento (Madrid: Cristiandad, 1975). Respecto al desarrollo histórico y a la identificación de los temas fundamentales en el estudio de la teología bíblica, la obra de Hayes y Prussner es impostergable e insustituible; incluye discusiones extensas y críticas en torno a los presupuestos filosóficos y metodológicos de la disciplina, desde la época de la Reforma hasta varias interpretaciones recientes de las últimas décadas del siglo veinte. De particular importancia en el libro es la vasta presentación bibliográfica que puede ayudar considerablemente a la persona interesada en los temas expuestos a ponderar las peculiaridades metodológicas y las diferencias entre acercamientos, prioridades y autores.

13 Seguimos en esta sección, principalmente, aunque de forma revisada para añadir estudios recientes, el libro de Hasel, op. cit., pp. 11-28.

14 Esta metodología se distingue muy bien de la teología sistemática, cuya función primaria es ordenar los temas teológicos para traducir su significado para la sociedad actual. Entre los exponentes de esta metodología se encuentran los siguientes: Edmond Jacob, op. cit.: G. Ernest Wrigth, El Dios que actúa (Madrid: Ediciones Fax, 1974).

15 Una obra de importancia que se puede identificar como representante de esta metodología es la de G. A. F. Knigth, A Christian Theology of the Old Testament (London/Richmond: SCM Press/John Knox Press, 1959). Ver, además, en torno a esta forma de estudio bíblico, a Roland de Vaux: «Is It Possible to Write a “Theology of the Old Testament”?». The Bible and the Ancient Near East (London/Garden City: Darton, Longman & Todd/Doubleday and Company, 1971), pp. 49-62.

16 Una de las contribuciones mayores en el campo de la teología bíblica en el siglo veinte, utilizando esta metodología, se relaciona con los estudios seminales de Walther Eichrodt, particularmente en su obra magna, Teología del Antiguo Testamento, op. cit. El principio rector de las categorías mayores de la teología de Eichrodt es el pacto, y se manifiestan en las alianzas entre Dios y el pueblo, Dios y el mundo, y Dios y el ser humano.

17 El mejor representante de esta metodología es Gerhard von Rad quien contribuyó destacadamente a la teología bíblica con su obra Teológica del Antiguo Testamento, Vol. 1 y 2 (Salamanca: Ediciones Sígueme, 1973).

18 Generalmente se reconoce a Brevard S. Childs, Introduction to the Old Testament as Scripture (Philadelphia: Fortress Press, 1979), como uno de los mejores y más importantes exponentes de esta metodología de teología bíblica.

19 He decidido identificar esta metodología como «postmoderna» por el análisis histórico y teológico y por la seria y penetrante explicación y exposición sociológica que ha incorporado Walter Brueggemann en su magistral obra, Theology of the Old Testament… op. cit. Este libro presenta la teología del Antiguo Testamento a la luz de los estudios bíblicos críticos contemporáneos, y toma seriamente en consideración el pluralismo de las ideas y pone de relieve los testimonios del pueblo de Israel en torno a la figura central de la Biblia, Dios. La influencia de G. von Rad en la teología de Brueggemann es intensa y reconocida, aunque en este nuevo esfuerzo se han superado las limitaciones metodológicas que se ponían de relieve en los estudios previos. En la introducción de su teología. Brueggemann presenta un magnífico análisis de las contribuciones importantes que a la teología bíblica han hecho los eruditos de otras latitudes y de otras perspectivas ideológicas y metodológicas.

20 Walther Zimmerli, Manual de teología del Antiguo Testamento (Madrid: Cristiandad, 1972).

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9781646911042
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