Kitabı oku: «Волшебные испанские сказки / Cuentos maravillosos españoles», sayfa 7
II
La visita de las ánimas
Pues, señor, había una vez32 una pobre vieja. La vieja tiene una sobrina. La sobrina es muy buena niña pero es simple33 y un poco tonta. La vieja siempre piensa en qué va a ser de su sobrina cuando ella muere y pide a Dios que le de un buen novio34.
La vieja trabaja en casa de una mujer que tiene huéspedes35 y entre ellos hay un indiano36 rico que quiere casarse con una muchacha hacendosa y habilidosa37 y no le importa si es pobre.
La vieja cuenta al indiano de su sobrina, Chana. Dice que es una prenda38, y tan habilidosa que puede pintar pájaros en el aire. El caballero contesta que quiere conocerla y que al día siguiente va a verla.
La vieja corre a su casa y dice a su sobrina que ella debe ponerse un vestido bonito porque mañana tendrán una visita.
Cuando, a la otra mañana, viene el caballero, le pregunta a la muchacha si sabe hilar39.
– ¡Pues no ha de saber!40 – dice la tía —. Para ella es tan fácil como beber un vaso de agua.
Entonces el caballero le deja tres madejas de lino41 para hilar.
– ¿Qué ha hecho usted, tía? – dice la sobrina llorando cuando el caballero se va —. ¿qué ha hecho? ¡yo no sé hilar!
– Dios y las ánimas benditas42 te van a ayudar. Tienes que hilar tres madejas de lino porque en ello va tu suerte.
La muchacha se va a su cuarto muy nerviosa y comienza a rezar porque es muy devota43. Poco tiempo después aparecen tres ánimas muy hermosas, vestidas de blanco. Dicen que van a ayudarla porque ella siempre reza por ellas44 y en seguida hacen un hilo tan fino como un cabello.
Al día siguiente viene el indiano y está muy asombrado cuando ve aquella habilidad mientras la vieja no cabe en sí de alegría45.
El caballero pregunta a la muchaha si sabe coser46.
– ¡Pues, no ha de saber! – contesta la tía inmediatamente —. Las piezas de costura en sus manos son como cerezas en boca de tarasca47.
Entonces el caballero le deja lienzo48 para hacer tres camisas y, para no repetir lo mismo, les diré que sucede lo mismo que el día anterior. El caballero está admirado y deja a Chana un chaleco para bordar49.



