Kitabı oku: «Historia de las bochas 1919-1955»
Ulises Barreiro
Historia de las bochas en Boca Juniors 1919-1955
Imaginante
“No pretendo con este trabajo esclarecer por completo el origen de Boca Juniors, pero sí dar el paso inicial de estímulo para que otros, hurgando en otras fuentes de información que seguramente debe haber, puedan realizar el ideal perseguido por todos, de ver escrita definitivamente la verídica historia de nuestra Institución.”
Ludovico J. Dollenz (1942)
El autor de esta obra, Ulises Barreiro, es socio del Club Atlético Boca Juniors desde el año 1998, aunque antes de convertirse en socio de la institución xeneise ya andaba por los pasillos del Club. De adolescente se juntaba a cenar pastas con los socios y socias del sector bochas. Todo se cocinaba en el espacio de los bochófilos xeneizes; práctica añeja y habitual en la institución de la ribera. De esta manera, fue forjando un profundo cariño por las bochas xeneizes, en el seno de este club social y deportivo.
Ulises Barreiro es autor de los siguiente ensayos, en conjunto con la antropóloga Dominique Gromez: “La transformación social a través del arte y la pedagogía” (2012), “Los Quom: pasado y presente” (2017), “El pueblo Qom. Pasado, presente y futuro" (2018). Además, es autor de las siguientes obras literarias: “El Tesoro Escondido” (2013), “Cuentos de la Vía Láctea” (2014), “Haunebu II” (2015), y “La Magia de Molinari" (2019). En materia deportiva, destaca a publicación de notas periodísticas sobre la historia xeneize bochófila, además de la historia bochófila de otros clubes, en varios medios digitales del continente americano.
Barreiro, Ulises Pastor
Historia de las bochas en Boca Juniors / Ulises Pastor Barreiro. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Imaginante, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8447-14-8
1. Deportes de Competición. 2. Historia Argentina. I. Título.
CDD 796.315
© De esta edición:
2021 - Editorial Imaginante.
www.editorialimaginante.com.ar
www.facebook.com/editorialimaginante
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, incluidos reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expresa autorización por escrito del titular del copyright
ISBN 978-987-8447-14-8
Conversión a formato digital: Libresque
Agradecimientos
Agradezco inmensamente a todas las personas e instituciones que ayudaron a buscar, localizar y clasificar la infinita cantidad de documentación que circula, desperdiciada, sobre la historia del deporte de bochas en el Club Atlético Boca Juniors. Por otro lado, quiero destacar el sitio www.historiadeboca.com.ar dado que todos los datos de los jugadores de fútbol que se citan a continuación fueron verificados con esta fuente, que es la más fiable sobre los jugadores de fútbol del Club Atlético Boca Juniors circulando en la web.
Agradezco a las personas que hicieron posible desde distintos aspectos este libro, en orden alfabético: Jorge Acosta, Pablo Alabas, Mariano Aliani, Paola Androstchuk, Lucía Badaloni Marconi, Pablo Blatte, Sergio Brignardello, Matías Burgos Sosa, Maximiliano Burgos Sosa, Facundo Caramelo, Maximiliano Cesto, Jorge Córdoba, Leandro Chialvo, María Del Valle Calvimonte Ramírez, Christian Debortoli, Aliento Divino, Pablo Galetto, Dominique Gromez Badaloni, Horacio Enrique García, Florencia Jonsson, Osvaldo Alfredo Jonsson, Mario Laffite, Gustavo Farias, Mauro Ferino, Eduardo Daniel Freitas, Patricia Lineras, Patricia Liniers, Sergio Lodise, Gabriel Martín, Maximiliano Murad, Carlos Otero, José Luis Palazzo, Martín Palermo, Ariel Peloni, Héctor Pérez del Valle, Carlos Proietto, Jorge Plate, Juan Román Riquelme, Adolfo Resnick, Carlos Scalesi, Guillermo Schua, Roberto Servidio, Roberto Suleta, Mariolia Saletti Cordano, Daniel Eugenio Visiglio, Dr. Javier Vaca, Zulma del Carmen Vogel y Daniel Zastrijnij.
Entidades deportivas: Club Atlético Boca Juniors, Club Sport Salto, Club Atlético Defensores de Belgrano, Club Atlético San Isidro, Club Atlético San Lorenzo de Almagro, Club Atlético Ferrocarril Oeste, Club El Matrero (Uruguay), Circolo Sportivo Italiano (Perú), Club Atlético Capilla del Monte, Federación Argentina de Bochas.
Agradecimiento eterno para algunos socios de Boca Juniors que hicieron posible lo grande que hoy es el glorioso Club Atlético Boca Juniors; aquellos que hicieron posible que esta historia se pueda contar: Pablo Giúdice, Benito Priano, Ludovico Dollenz, Juan Antonio Farenga, Enrique Farenga, Teodoro Farenga, José Farenga, Juan Benvenutto, Antonio Brichetto, Juan R. Brichetto, 1 Juan De los Santos, Marcelino Vergara, Juan Canavelli, Luis Cerezo, Antonio Bernasconi, Atilio Banchero, Ángel López, Benito Priano, Luis Barbieri, José Molinari, Pinasco,2 Bonelli, Zolezzi, Victorio Merlo, Francisco Taggino, Gabriel Molinari, Los hermanos Orsero, Alfredo Canevaro, Camilo Raffo, Teófilo Salgueiro, Alberto Peney, Arturo Peney, Santiago P. Sana, Adelio L. Gariboni, Vicente J. Decap, Guillermo Ryan, Juan Priano, Vicente Oñate, Esteban Baglietto, Bartolomé San Felipe, Francisco Garibaldi, Donato Abbatángelo, Francisco Scagliarini, Daniel J. M. Gil, Esteban Sanguinetti, Emilio Bonatti, Ángel Zanetti, Pascual Valente, Bartolomé Brescia, Penny, Marcelino Vargas, Pedro Moltedo, Arturo Pedro Arico Suárez, Ángel Salesi, Antonio F. Mancini, Pedro Calomino, Eduardo Sánchez Terrero, Nicolás Scarpino, Miguel Valentini, Camilo Cichero, Dante Demoro, Juan Garibaldi, Juan Cagnolli, Antonio Paíva, Francisco A. Santángelo, José Paíva, Maia L. Barreiro, Enrique Rafael Pagnoncelli, Aníbal Antonio Rovegno, Alejandro Giardini, Virgilio Cervio, Adriano Dallorso, C. Olguiati, Alejandro Giardini, Bartolomé Taramasso, Rogelio Napolitano, Reinaldo Elena, Tomás Cutillo, Ricardo L. Pampin, M. Seguí y V. San Juan, Rafael Molinari, Alejandro Mainardi, Eduardo Benvenutto, Dr. Nuna Pesquera, A. Salesi, Dr. Carlos, Gerónimo Antonio Oblitas, Antonio Jaime Llach, Alberto J. Armando, Juan B. Matti, Maximiliano Murad, Cafiero Belardinelli, Claudio Bianco, Leandro Chialvo, Matías Burgos, Pablo Zalatino, María del Valle Calvimonte, Javier Stanco, Mariano Aliani, Diego Ceriatti, Ariel Bazán, Maximiliano Zaccardi, Gabriel Martin, Horacio García, Héctor Pérez, Jorge Charadian, Pedro Beari, Matías Burgos Sosa, y desde ahí al presente podría seguir nombrando muchos otros más… Pido disculpas a esos miles de socios que tendrían que figurar en este listado y no lo están. No porque no lo merezcan, sino porque tendría que escribir un libro solo para nombrar a todos aquellos que desde antaño hicieron grande a la institución deportiva Club Atlético Boca Juniors.
1 Juan Rafael Brichetto (11 de noviembre de 1870 – 25 de mayo de 1940) fue el tercer presidente de Club Atlético Boca Juniors en materia de correlatividad numérica, pero fue el primero en ejercer las funciones propiamente dichas del cargo de presidente dentro del club.
2 Club Atlético Boca Juniors, Libro de Memoria y Balance (1916), 30 de noviembre de 1916, página 6.
Prólogo
Boca Juniors me regala permanentemente un sinfín de cosas, todas especiales. Un sinfín de experiencias y vivencias maravillosas, como el conocer a cientos de personas. Algunas muy especiales, de “esas” que engrandecen el conocimiento y entibian el corazón. Así fue como conocí al autor de este libro, quien llegó un día con una pila de libros para donar y enriquecer el fondo bibliográfico de la biblioteca, y, entre charlas, libros y algún café, fuimos descubriendo horizontes similares. Por eso, cuando Ulises me invita a escribir el prólogo de su libro Historia de las bochas 1919-1955 en Boca Juniors, me sentí sorprendida y halagada. Pero había un gran inconveniente… no tenía conocimiento alguno de este juego. No obstante, acepté el desafío. Así comencé a ahondar en el terreno de un deporte desconocido, así pude aprender algo nuevo y muy beneficioso. Descubrí que el juego de bochas es antiquísimo, quizás uno de los juegos más antiguos atribuidos a la humanidad. Se cree que entre el 5500 al 5200 años antes de la era cristiana se practicaba un juego similar en forma rudimentaria, que se difundió rápidamente en claustros, castillos y todo terreno libre, que devino en campo de contiendas entre participantes y que, tal fue la popularidad que alcanzó, que los médicos aconsejaban su práctica como ejercicio vigorizador. Hallé que jugar a las bochas es un deporte entretenido, humilde en sus manifestaciones físicas, que esconde una riqueza sin límites en su conformación espiritual, que impone educación deportiva a quien lo practique, que sus enseñanzas conducen a buscar el perfeccionamiento y la transformación. Ulises es un educador nato porque en su constante accionar crea conciencia colectiva de superación. Fiel espejo de un firme investigador, su habilidad de observación, su perseverancia recorriendo bibliotecas y clubes, entrevistando personas, con gran aptitud para escuchar y muy buena práctica del feedback, ha podido rescatar y poner en valor un sinfín de facetas, detalles que estaban ocultos por la telaraña del tiempo que supo desempolvar y mostrar. Investigador de fuste, producto de su enorme trabajo, fue descubriendo perlas valiosas, deportistas increíbles, grandes triunfos, verdaderas épocas de gloria, grandes epopeyas, seres del barrio inefables, personajes increíbles. Olvidados hasta hoy, dignos de revelarse en esta recopilación única de la historia del juego de bochas, de nuestra institución, que da paso a un nuevo libro. Y en esto de ahondar en el territorio de las bochas me permití preguntarme por qué los inmigrantes italianos, cuando partieron hacia “La América”, desconocida y lejana, huyendo del horror, del hambre y de tantas iniquidades, no olvidaron cargar entre sus pocas pertenencias el “juego de bochas”. ¡¡¡Ellos fueron quienes nos acercaron, a través de las tumultuosas aguas del océano, este regalo tan particular!!! Me conmueve esa imagen, porque encuentro que ese pequeño atado era algo muy caro a sus afectos, que representaba no solo lo lúdico, sino que era en sí mismo una especie de tesoro, representando las callosas manos del nono gringo que se quedó allá, lejos, envuelto en tristeza para siempre, porque recordaba el encuentro, la familia, los domingos, la amistad. Creo que era todo eso y más… ¡lo insondable! Ese montoncito de alegría en sus maletas era parte de esa tierra, a la que siempre soñaron volver. Posiblemente porque traía ese cúmulo de improntas especiales recibió rápida aceptación entre la gente más humilde, de las incipientes poblaciones rurales que los recibieron de brazos abiertos, enseñándoles a arar, sembrar y amar la tierra. Ellos, agradecidos, en compensación, les presentaron ese mundo especial, ese juego que luego se cultivaría en lugares de diversión, pulperías, boliches y cantinas. Pero, más allá de su valiosa historia, siempre que ese bochín de apenas 45 mm cruce el aire resplandeciente, siempre que esa esfera pequeña se ponga en movimiento, estallará el entusiasmo, renacerá la camaradería, la paciencia y la estrategia de su antiguo linaje, que fascinó desde siempre a quienes aman competir, solo por el disfrute en conjunto y el sano entretenimiento. Este compromiso genuino del autor por investigar, por preservar un espacio pequeño de la historia grande, inmensa y rica de nuestro amado Boca Juniors, trasunta su amor eterno por el azul y oro y lo ha llevado a invertir años en esta aventura maravillosa de contarnos sobre este juego antiquísimo que, a pesar del tiempo, no ha perdido su esencia. Ulises quiere contarlo con voz de niño, acercarlo con manos de anciano, con impronta de hombre, con amor de papá, con toda simpleza y sumándole sabiduría, “madre de todo lo profundo”. Querido Ulises, cuando un libro nace y aparece nuevo al universo, con sabor a cosa verdadera, con resortes distintos y la impronta azul y oro, es simplemente trazar una huella permanente en las arenas del tiempo. Y porque el deporte de las bochas no es simplemente un juego; voces ancestrales nos traen a la memoria que este juego fue el primero que Dios, todo amor, le regaló al hombre para que pudiera matizar sus días, jugar, sonreír y soñar. Que el mar convirtió toscas piedras, primero, en cantos rodados, hasta pulirlas en esperas especiales para que, así, nacieran las primeras bochas de piedras pulidas, y algunos paisanos se arriesgan y aseveran que, cuando sufrimos una gran tormenta, los truenos son solamente producto de los “bochazos de San Pedro y Tata Dios”, que disfrutan del sano desafío de un partido de bochas. ¡Gracias!
María del Valle Calvimonte Ramírez
Prefacio
Esta historia comienza en 1919, un siglo de recuerdos. Este libro rescata los mejores momentos de una disciplina deportiva, las bochas, que también ayudó a hacer grande a nuestro club, Boca Juniors. La riqueza y belleza de esta obra no puede medirse sin destacar su valor como documento histórico. ¡¡¡Cuántas historias teñidas de “Fuego y Cielo Azul”!!! El Club Atlético Boca Juniors es conocido mundialmente como una institución de fútbol, pero, como todos los clubes de fútbol argentinos, no es solamente eso, y así está reflejado en su estatuto: “Artículo 1º: (…) cuyas finalidades y propósitos son: a) Propulsar el desarrollo integral de la cultura física, social, moral e intelectual de sus asociados, a cuyo efecto habilitará las instalaciones deportivas y sociales, que permitan los medios y recursos a su alcance; b) Organizar competiciones y torneos y participar en todos aquellos actos relacionados con sus fines (…) c) Promover el espíritu de unión y sociabilidad entre sus asociados; d) Mantener relaciones con las instituciones nacionales y extranjeras, que tengan afinidad de propósitos (…)”. Y “las bochas” fue la primera, después de la práctica del fútbol, en dar cumplimiento a eso, en 1919. Seguramente, mucho tuvo que ver la difusión de este deporte en esos años, practicado especialmente entre tantos inmigrantes que habitaban La Boca, varios de ellos genoveses (xeneizes), ya que, justamente, se trataba de un deporte de gran raigambre en esa región de Italia, la Liguria, algo más que forma parte de la Identidad Xeneize del Club, le bocce. En la actualidad, cayó en el olvido de algunos, pero por respeto a esa Identidad, y a lo histórico de la disciplina, a Ulises Barreiro, por su participación en la subcomisión de Historia del departamento de Cultura y por ser profesor de Historia, le nació esta “gran” inquietud de investigar la historia de las Bochas en Boca. Surgieron muchos datos y anécdotas que marcan, claramente, que era necesario para el club escribir este pedazo de historia (y, seguramente, impulsará a otros a hacer algo similar en relación a las otras disciplinas deportivas de la institución). El producto final es este libro, el primero sobre la historia de este deporte en un club, publicado en la Ciudad de Buenos Aires, que lo muestra como uno de los más ganadores de Boca, cuando estaba invisibilizado. ¡Felicitaciones a Ulises por su obra! ¡Gracias por su empeño, laboriosidad y dedicación para que se concrete! ¡A disfrutar de su lectura, que rescata años de parte de nuestra historia boquense!
Sergio Brignardello
Prefacio del autor
“A los intelectuales les interesa el economicismo ya que, al reducir todos los fenómenos sociales y en particular los fenómenos de intercambio a su dimensión económica, les permite situarse al margen de juego”
Pierre Bourdieu3
Ante todo, quiero agradecer a Sergio Brignardello, María del Valle Calvimonte, Dominique Gromez y al Dr. Javier Vaca por su compromiso y participación en esta publicación histórica de la familia boquense, además de las decenas de personas que colaboraron buscando información para que esta obra se hiciera realidad, y que fueron ajenas al club. El concepto del deporte moderno nace entre los años 1850 y 1900, en Inglaterra y otras regiones del planeta, según una postura planteada por una línea de investigadores, principalmente provenientes de la sociología. En la mayoría de los casos, su mirada encuentra que este concepto nace como una expresión de estatus y distinción de las clases altas o sectores privilegiados. Pero también es consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas y de la disminución de la jornada laboral, de la urbanización y de la modernización de los transportes y de ese excedente de tiempo “libre” de algunos obreros con oficios. Si bien la postura es muy interesante, no hay que dejar de marcar que, de fondo, esta conceptualización del deporte maneja valores del etnocentrismo inglés como forjador, en este caso, del deporte moderno. Como afirma Sergio R. Quiroga, “el deporte mismo ha transformado al cuerpo en instrumento y lo integra dentro del complejo sistema de las fuerzas productivas”.4 El deporte de alto rendimiento puede ser redefinido como una serie de ejercicios de actividades físicas y mentales de competencias organizadas con los registros de los resultados y el registro de sus participantes, en la que todos comparten normas de competencia en común. De esta manera, el deporte de alto rendimiento implica lograr la máxima performance desde los aspectos físicos, psíquicos, éticos y educacionales.5 Ahora, bien, si le gustó esta definición sobre cuándo comienza el deporte moderno, lamento decirle que abra su mente, porque le voy a mostrar otro paradigma. Existen investigaciones contrarias a esta línea. Mencionaré al autor Saúl García Blanco, quien, basándose en estudios de antropología, educación y semántica, y con la interpretación de un profesional de la educación física, establece que “el origen del deporte se encuentra enraizado en las actividades lúdicas de las sociedades primitivas”.6 Además, entre otras cuestiones nos dice que el concepto de “deporte”7 no tiene su origen en el vocablo inglés, sino en el latín. Así, el autor otorga la paternidad de los actuales deportes, a excepción de los mecánicos, a juegos practicados por sociedades con procesos de urbanización y que disponían de tiempo libre. Inclusive hay literatura de 1870 de una novelista española, Emilia Pardo Bazán,8 quien ya en su época decía en sus novelas que “los deportes, como se los llama ahora” cuentan “con un oportuno arcaísmo”.9 Todos estos datos pueden ser leídos de primera mano en el trabajo publicado por García Blanco, si les interesa saber más al respecto. En definitiva, por lo menos ustedes, lectores, si pensaban que el origen del concepto moderno de la palabra “deporte” era inglés, conocen ahora otra corriente. Aunque nadie niega que la industrialización incentivó el deporte por varios motivos. Pero ese es otro trabajo de investigación que excede este libro.
Siguiendo esta línea de investigación, quiero situar al deporte de las bochas. En mi opinión, dentro de esta rama deportiva, la cual se diferencia de otros deportes, se puede decir que las bochas son un deporte moderno. Dependiendo de la región del planeta que analicemos y sus respectivas sociedades, encontraremos distintas dataciones posibles. En el caso de Argentina, podemos decir que a partir del inicio del siglo XX comienza el deporte moderno de las bochas, como veremos más adelante. Dentro del marco de análisis del deporte moderno, es interesante ver cómo este deporte fue negado por parte de la clase dominante. Por ejemplo, no tuvo prensa. Más llamativo aún es el silencio de las ciencias sociales para hacer historia de este deporte; encontramos un silencio “antropológico”,10 “histórico” y “sociológico”. ¿Por qué será negada esta parte de la cultura de un sector de la humanidad?
Dentro de esta línea de pensamiento sobre el deporte moderno se plantea que “el deporte moderno, siendo un fenómeno característico de nuestra época, hunde sus raíces en las manifestaciones culturales de las sociedades más antiguas, cooperando incluso en el desarrollo de las mismas”.11 Este planteamiento es, además, avalado por una gran pléyade de estudiosos e investigadores humanistas pertenecientes a todos los campos del saber científico, pero que en el mundo académico de Sudamérica son poco conocidos. Desde Huizinga, C. Diem, Cagigal hasta nuestro gran polígrafo universal, Ortega y Gasset, quien consideró que las actividades deportivas practicadas por los jóvenes de las civilizaciones habidas dieron lugar al origen del Estado.12 Me detengo un segundo aquí para marcar la definición de Estado moderno europeo, dado que en las páginas siguientes veremos el desarrollo de las bochas dentro de estos estados, especialmente en España. Maurizio Fioravanti acuña la categoría “Estado moderno europeo”13 para referirse a una realidad político-institucional que caracteriza la historia europea desde el siglo XIV hasta la actualidad, en donde se encarnan tres formas históricas sucesivas: Estado Jurisdiccional, Estado de Derecho y Estado Constitucional; de esta forma, veremos cómo la historia de las bochas atraviesa estos tres tipos de estados a la largo del libro.
Volviendo a los autores Huizinga, C. Diem, Cagigal, para el caso de España, estos se enfocan en las ciudades de Barcelona, Madrid y Bilbao. Estas comienzan a desarrollar el deporte moderno y de masas, especialmente, y la toma de conciencia por parte de la sociedad de los valores deportivos. Se va a producir en las fechas citadas, gracias al impulso de dos estamentos sociales, la aristocracia y la burguesía de las zonas industriales. Los autores datan este proceso a finales del siglo XIX. Sin duda, el debate historiográfico sobre el origen del Estado moderno no está cerrado. Me limito a enunciarlo y abrir una veta de investigación con la que se pueda estudiar el origen del Estado europeo, atravesado por el desarrollo del juego de las bochas. Volviendo al debate sobre el “deporte moderno”, creo que es un poco simplista decir que fue en Inglaterra donde nació, y que de allí se difundió a otros estados. No comparto esta postura. En mi opinión, el inicio del deporte moderno de las bochas se produce cuando se comienzan a disputar torneos, ya sea entre ciudades, clubes, regiones o grupos de mercaderes; luego hay otros matices como el entrenamiento, la alimentación, etc. propias de su época, de su ciencia y de cada cultura. Ese punto es inicial, dado que negar el concepto de deporte a esa actividad significa pensar que en el pasado las personas practicaban juegos, y no deportes. Esto implica pensar que todo es producto de las sociedades modernas y de la industrialización. Es como pensar que en la edad media las personas eran aburridas, y todo pasaba en la penumbra dentro de los castillos y demás viviendas de la burguesía. Ya en el siglo XXI, sabemos que eso no era así, y que la vida era mucho más alegre de lo que los manuales escolares lo enunciaban en el siglo XX. Por eso se puede decir que, dependiendo de la región del planeta en el que se trate el concepto de “deporte moderno” en el caso de las bochas, difiere su fecha de inicio; su datación como deporte es muy antiguo, aunque la definición de “deporte moderno” en la Argentina al menos se da en los comienzos del siglo XX.
Este libro abarca al deporte de las bochas cuando ya se puede contabilizar como deporte de alto rendimiento al ser jugado e institucionalizado por el Club Atlético Boca Juniors, allá en el año 1919. Aunque este no es un debate cerrado para los investigadores bochófilos, imagino que, como lector, ya estará tomando postura por alguna de las dos visiones sobre el origen del concepto “deporte” moderno que vimos hasta acá.
Si usted, como lector o investigador histórico, se pregunta por qué se elaboró la historia, o una parte de la historia, de este hermoso deporte de bochas dentro del Club Atlético Boca Juniors, le diré que me pareció de suma importancia contarle a más de 230 000 socios estimados, que en todas sus categorías tiene el club, y a millones de simpatizantes e hinchas del Club Atlético Boca Juniors desparramados por todo el planeta, la rica historia, en nuestro club, de esta disciplina deportiva. Por generaciones, la familia xeneize tuvo muchas alegrías de jugadores bochófilos, dirigentes de la Subcomisión de Bochas que fueron anteriormente futbolistas, dirigentes que fueron escribanos, etc. Sin duda, el lector irá descubriendo un interesante pasado en nuestras bochas xeneizes, y ya no mirará con desprecio cuando pase por el costado de las canchas de bochas o cuando entre al club por el estacionamiento y vea las dos canchas allí existentes. Se parará unos instantes y respirará la mística que hay en la atmósfera bochófila. Este trabajo es solo una primera aproximación histórica desde la familia xeneize al deporte en nuestro club. Fue netamente producido con ADN xeneize. Este deporte en 2019 cumplió 100 años de historia dentro del Club Atlético Boca Juniors, y todavía sigue haciendo rodar la bocha y el bochín… cumplirá los 102 años el 3 de marzo del 2021…Y va por mucho más.
Coincido cuando el historiador Pierre Vilar14 dice “siempre he soñado con un tratado de historia”, dado que sería mucho más fácil para los investigadores hacer historia del deporte. En este caso, la historia de la disciplina de “las bochas”, que está muy poco trabajada a nivel nacional por los historiadores o aficionados de la investigación histórica. Si tuviéramos que describir en algunas palabras el dilema que en el momento actual se plantea en la teoría de la historia bochófila argentina, encuentro que explicar o narrar revela el contraste entre el enfoque cognitivista y el enfoque narrativista.15 En este debate, encuentro, al igual que en todas las controversias intelectuales, que la mayoría de los investigadores siguen las corrientes de moda, en parte por la presión social, en parte por la carencia de ideas propias.16 De esta forma, por el momento, el cruce entre narrativa y datos cuantitativos constituye la primera etapa que la historia de las bochas en Argentina tiene que comenzar a realizar.
Sabemos que, para hacer un trabajo de investigación histórica, un historiador tiene que ser necesariamente selectivo. Así que, en este caso, nos centramos en seleccionar los grandes momentos de alegría que nos dio este deporte y que fueron quedando explayados en distintos medios, de los cuales solamente pudimos recopilar los que han quedado registrados en algunos medios gráficos como revistas partidarias, actas del Club Atlético Boca Juniors, memorias, balances de los clubes, archivos de diversos historiadores o en la historia oral de los propios actores históricos que lo vivieron.17
El objetivo de este libro es hacer la historia de las bochas; no revivir el pasado, sino comprenderlo. Como dijo el célebre historiador Marc Bloch: “la historia es la ciencia que estudia la obra de los hombres en el tiempo”.18 Para esto, solo puede hacerse historia con una declarada vocación y un claro proyecto científico. Y para esto hay que desconfiar del documento bruto, de las supuestas experiencias vividas, de los juicios probables o relativos de los entrevistados. En la tarea de historiador no basta con hacer revivir una realidad, sino que debe someterse al momento y la sociedad en cuestión a un análisis de tipo científico. Este es el sentido esencial de la investigación, y la investigación causal del historiador consiste en dibujar los grandes rasgos del pasado y su relieve histórico. La incertidumbre aparente de los acontecimientos particulares desaparece ante la información global de la que carecían los contemporáneos, información que nosotros, en el presente, tenemos. Por eso, en este caso me propuse juntar y recopilar datos, que fui encontrando en diversas fuentes, para que esta compilación pueda ser utilizada como material de consulta en el futuro. Para enriquecer el debate sobre por qué hacemos historia, entendemos que tiene que haber una necesidad de los lectores al hacerse dos preguntas: ¿Por qué hacer la historia de Bochas en Boca? Y ¿cómo hacer historias del deporte de las Bochas en Boca Juniors?
Respondo a la primera. Tiene que haber la necesidad de un conocimiento histórico-sociológico, la cual es tan antigua y tan universal como la necesidad de un conocimiento de la naturaleza. Un grupo (socios y socias del Club Atlético Boca Juniors) sin ninguna conciencia de su pasado se asemeja a un individuo amnésico.19 La existencia del “quehacer” histórico no científico no significa que no se pueda llegar a conocer justamente a un pasado que se estaba estudiando o investigando.
Hay que tener, como investigador histórico, una comprensión imaginativa sobre las mentes de las personas que practican un deporte y de las que lo siguen por interés propio, en términos de hábito deportivo y cultural. El bochófilo percibe el mundo con un matiz especial de camaradería para con aquellos que practican el mismo deporte. Esto no se da en la misma medida en otros deportes en los cuales se visualiza más a un rival que a un compañero practicando el mismo deporte. También se ve claramente en la violencia con la que se mueven los propios actores en ciertos deportes.
Está más que claro que el autor de este libro no se siente historiador, sino tan solo recopilador de hechos históricos. Luego, usted interprete lo que aparece aquí, ordenado a mi manera, eso sí. Pero este libro no es solo una recopilación de datos cuantitativos. Esperamos que en el futuro este trabajo pueda ser consultado por otros colegas de la Subcomisión de Historia del Club Atlético Boca Juniors, por investigadores que vengan por su propio medio, dado que nadie es dueño de la “investigación histórica”, y les sirva al menos como punto de partida para investigar la amplia historia que tiene este deporte que llegó a la República de La Boca de la mano de inmigrantes de principio de siglo XX. Creemos que no se puede hacer historia si el historiador o los colaboradores de los historiadores no llegaran a establecer algún tipo de contacto con la mente de aquellos sujetos sobre los cuales escriben.20 Al hacer este tipo de acercamiento, llegamos a la conclusión de que es imposible hacer una historia objetiva, dado que siempre se hace historia con un cristal analítico del presente para interpretar el pasado. Pues el autor o investigador es un hombre de su época, fue educado con cierto tipo de valores, con cierto tipo de subjetividad, con ciertas pautas de convivencia que luego tiene que interpretar con esos cristales, y ordena, así, los hechos del pasado para ser vertidos en un libro del presente. Hacer historia es, en verdad, mucho más que utilizar datos cuantitativos; si no, los matemáticos serían los encargados de la tarea, y no los historiadores.