Kitabı oku: «Cuerpo, emociones y sentido de vida», sayfa 5
El suicidio en el contexto distrital
Aunque se encuentran trabajos sobre el suicidio en Bogotá, si se tiene en cuenta que en distintos documentos e informes se señala que esta es la ciudad de Colombia con mayor prevalencia de suicidios, resulta insuficiente la literatura al respecto. El último estudio rastreado sobre caracterización del suicidio en Bogotá tiene como ventana de observación el periodo 1985-2000. Este trabajo fue realizado por Sánchez, Orejarena y Guzmán (2004), quienes utilizaron un enfoque de riesgo para establecer tipologías de suicidas a partir de datos de casos en la ciudad. Después de hacer un análisis multivariado, identificaron características estables (presentes en otros estudios y ya mencionadas), como la mayor tendencia de suicidios de hombres o su relación con el consumo de alcohol. En todo caso, dentro de sus conclusiones centrales mencionan que tanto el suicidio como sus factores de riesgo son dinámicos, al haber encontrado nuevos perfiles con el paso del tiempo. En este sentido, se reconoce la necesidad de hacer estudios constantes y actualizados que den cuenta del fenómeno en territorios y momentos históricos y políticos específicos.
La mayoría de los estudios sobre suicidio en Bogotá identifican y profundizan sobre factores de riesgo específicos. Amaya et al. (2013) estudian el dolor físico crónico como factor de riesgo de suicidio, determinando su relación con variables como ansiedad, depresión y calidad de vida. Otro estudio que aporta información relacionada con factores de riesgo en Bogotá es el de Rodríguez et al. (2013), en el que presentan una correlación entre trastornos del comportamiento alimentario e intentos de suicidio. Por su parte, Palacios, Rueda y Valderrama (2006) estudiaron a población diagnosticada con VIH e identificaron este aspecto como riesgoso para el suicidio y la ideación suicida.
También se identificaron investigaciones que centran su atención en el riesgo y el intento de suicidio en población adolescente. Caycedo et al. (2010) exploran los factores familiares y sociales que se relacionan con intentos de suicidio en adolescentes atendidos en dos hospitales en Bogotá.
Aunque reconoce que la cantidad de casos que se incluyeron en el estudio es muy baja para llegar a conclusiones más contundentes (14 casos), identificaron una tendencia femenina en los intentos de suicidio y resaltaron la ausencia paterna como un factor recurrente en los casos, así como la mala situación económica en todos los sujetos. Cabe resaltar que este último punto probablemente se relaciona con el diseño muestral del estudio.
Pérez-Olmos et al. (2012) hacen un estudio de adolescentes en Bogotá, en el que identifican la depresión, los bajos niveles de autoestima, ser de género femenino, la disfuncionalidad y la violencia intrafamiliar como factores que aumentan el riesgo de suicidio. Es de señalar que en distintos trabajos se menciona el papel de las estructuras familiares en el riesgo o la protección frente al suicidio; sin embargo, no se profundiza ni se cuestiona sobre la familia y se cae en conceptualizaciones cuestionables como la de disfuncionalidad.
Sobresale también el trabajo de Carvajal y Caro (2011), quienes hicieron un estudio cuantitativo en Bogotá sobre ideación suicida con adolescentes escolarizados que se encontraban entre los 14 y los 17 años. Esta investigación se realizó con adolescentes de las localidades de Usaquén, Chapinero, Bosa, San Cristóbal, Puente Aranda y Candelaria, que para 2011 presentaron el mayor aumento de casos de intento de suicidio. Dentro de los principales hallazgos, las autoras señalan que los antecedentes de intento de suicidio, la baja autoestima y la depresión son las variables que más se relacionan con presencia de ideación suicida. De igual forma, se utiliza el concepto de familia saludable como factor relacionado con la ideación suicida, para hacer referencia a la percepción que las y los entrevistados tuvieron sobre la organización de su sistema familiar.
Con respecto a lo anterior, se encuentra la investigación de González y De la Hoz (2011) acerca de la funcionalidad familiar de adolescentes de la localidad de Suba, en la cual se indagó sobre la presencia de ideas suicidas (pensar y planear el suicidio). El principal resultado del estudio fue no encontrar una relación directa entre la familia, es decir, su estructura y funciones y las variables de pensamientos y de planeación del suicidio, aunque la “relación con los padres parece ser uno de los predictores de comportamiento suicida” (p. 76).
En síntesis, se identifican varios vacíos en el estudio del suicidio en el contexto distrital, tanto en trabajos de caracterización actualizados como en estudios de carácter cualitativo. Dado que Bogotá es la ciudad en la que más casos de suicidio se presentan —teniendo en cuenta su alta densidad poblacional—, urgen investigaciones que se adentren tanto en el suicidio y la ideación suicida como en los factores protectores y en propuestas e iniciativas de atención y prevención.
El suicidio en contextos universitarios
Así como en los anteriores contextos presentados, el suicidio en escenarios universitarios ha sido estudiado desde distintas perspectivas y en diferentes departamentos del país. En este contexto, también se identifica mayor prevalencia de estudios de carácter cuantitativo y de miradas de la psiquiatría que tienden a medir y estudiar la depresión o la ansiedad a través de cuestionarios, como el inventario de depresión de Beck, o el Inventario de Ideación Suicida Positiva y Negativa (PANSI). Algunos estudios se centran en estudiantes de ciertas áreas de conocimiento o en el punto de avance en el que se encuentran (primeros o últimos semestres). También aquí son menos, aunque valiosos, los estudios de carácter cualitativo.
Dentro de las investigaciones que se han hecho en el departamento de Caldas se encuentra la de Amézquita, González y Zuluaga (2003), quienes estudiaron el fenómeno en la Universidad de Caldas al indagar sobre depresión, ansiedad y comportamiento suicida. Allí identificaron características como la prevalencia de depresión y ansiedad en estudiantes de humanidades, mayoritariamente mujeres. En cuanto al suicidio, identificaron mayores tendencias en estudiantes de programas como Filosofía y Letras y Desarrollo Visual.
En la misma región, Arango et al. (2010) hicieron un estudio con estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Manizales en el que buscaron medir el síndrome de Burnout y sus factores asociados. Allí encontraron riesgo suicida en 11.8 % de la muestra (conformada por 234 estudiantes), relacionado con altos niveles de ansiedad, depresión y acoso. Otro estudio que se hizo en esta ciudad buscó determinar el riesgo de suicidio en estudiantes en la UN - Sede Manizales. Si bien identificaron riesgos, sus niveles son más bajos que los de otros grupos de jóvenes universitarios (Castaño et al., 2015).
En la zona norte del país también se encuentran estudios, como el de Alonso et al. (2008) en una universidad privada de Barranquilla. Los autores buscaron identificar allí conductas de riesgo para la salud en estudiantes de primeros semestres y encontraron (sobre una muestra de 540 estudiantes) que en el 4.3 % de los casos han considerado el suicidio, y de este grupo 78.3 % ha planeado hacerlo y 65.2 % lo ha intentado (p. 240).
En la Universidad de Magdalena se realizó una investigación sobre los niveles de depresión de estudiantes de programas de ciencias de la salud, en la que se identificó alta prevalencia de depresión en estudiantes de estas áreas (52 %), factor que puede aumentar el riesgo de suicidio (Ferrel, Celis y Hernández, 2011, p. 50). En la misma universidad, Ceballos y Suárez (2012) buscaron establecer la relación entre ideación suicida e inteligencia emocional en estudiantes de Psicología. Entre sus resultados, encontraron que de cada 100 estudiantes 5 presentaron ideación suicida; también identificaron una relación negativa entre la ideación suicida y la inteligencia emocional: “Entre mayor habilidad se presenta para reparar las emociones, es decir, para recuperarse emocionalmente, menor probabilidad de presentar IS [ideación suicida]” (p. 96).
Se han desarrollado también estudios sobre las formas de medir la ideación suicida. En la ciudad de Pasto, en Nariño, Villalobos (2010) presentó un estudio de validación del PANSI. Esta investigación se realizó en instituciones de educación secundaria y educación superior. Se encontró que el 35 % de los estudiantes mencionó una conducta suicida alguna vez. Además, a partir de sus resultados, el estudio reafirmó la validez del PANSI para las mediciones del suicidio.
Otro estudio que utiliza el PANSI —junto a otros inventarios— en la medición es el de Siabato y Salamanca (2015) en la sede principal de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en Boyacá, con estudiantes que tenían entre 18 y 24 años. La investigación identificó que el 31 % de las personas que participaron en el estudio presentó ideación suicida, relacionada con factores como maltrato, separación familiar, enfermedad, depresión y dependencia emocional (p. 78).
Como se mencionó, se encuentran menos estudios desde perspectivas cualitativas. Uno de los estudios que brinda más información sobre el suicidio en jóvenes universitarios en Bogotá es el realizado por Franco et al. (2017), quienes entrevistaron a actores institucionales de cinco universidades en la ciudad, incluida la UN. Sobre el análisis de 45 casos de suicidios identificados, encontraron rasgos que coinciden con el comportamiento del suicidio a nivel nacional, como mayoría de hombres (68.9 %) frente a mujeres (31.1 %). Las formas de suicidio también coinciden: “Los hombres recurrieron al ahorcamiento, intoxicación, proyectil de arma de fuego, caída al vacío, sobredosis de sustancias psicoactivas y lanzamiento a un vehículo; el grupo femenino utilizó el ahorcamiento, intoxicación y caída al vacío” (p. 273). Otros resultados se relacionan con las áreas de conocimiento que estudiaban quienes se suicidaron: ciencias humanas y sociales (45 %); ingenierías, arquitectura, urbanismo y afines (22 %); ciencias de la salud (18 %); economía y administración (9 %); matemáticas y ciencias naturales (2 %); y bellas artes (2 %).
Frente a la investigación de Franco et al. (2017), Barrios-Acosta et al. (2017) se centraron en las respuestas institucionales de las universidades analizadas e identificaron procesos reflexivos. Recomiendan un trabajo colectivo, “un enfoque e intervención estratégica amplia que fusione las contribuciones de los servicios públicos y de las organizaciones institucionales y comunitarias, con la investigación académica, los estudiantes, entre otros posibles actores” (p. 157).
Otro estudio de carácter cualitativo es el de Ballesteros et al. (2010), quienes investigaron el suicidio desde la teoría de las representaciones sociales e indagaron por las perspectivas que tienen al respecto jóvenes estudiantes de la Universidad Surcolombiana en Neiva y la UN - Sede Bogotá. Desde este estudio se resalta la importancia de comprender lo que piensan y sienten las y los jóvenes sin imposiciones. Al respecto, cabe afirmar que:
Esto implica para la psicología y la psicología social considerar que la salud mental es también una construcción social e histórica y que la prevención y la promoción no pueden centrarse en visiones individuales, intrapsíquicas u orgánicas que pretendan solucionar el problema a través del afectómetro, sino que es preciso profundizar en otros aspectos de carácter histórico, social y cultural para construir una visión mucho más comprensiva y menos sesgada de los complejos procesos que constituyen el trasfondo del ser y actuar de la juventud colombiana. (Ballesteros et al., 2010, p. 542)
El suicidio en la Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá
Se encuentran pocos estudios que indaguen específicamente por el suicidio, el intento de suicidio y la ideación suicida en los y las estudiantes de la UN. Sánchez, Guzmán y Cáceres (2005) hicieron un estudio sobre el efecto de imitación frente al suicidio con estudiantes de la Universidad y encontraron que constituye un factor de alto riesgo. Otros trabajos que se encontraron incluyen o mencionan el suicidio, aunque se centran en otros contenidos relacionados con salud mental de estudiantes de la Universidad.
La tesis de maestría de Díaz (2012) sobre depresión en estudiantes de la UN - Sede Bogotá, señala relaciones entre ideación suicida e intento de suicidio y depresión. Allí se presenta información en relación con el estado emocional de los estudiantes de la Universidad en 2004, en donde “60 % de los admitidos a esta institución presentaban características emocionales con tendencia a la tristeza, la depresión, la ansiedad, la autoagresión o antecedentes familiares de hospitalización psiquiátrica” (p. 53). La misma autora señala que, según datos oficiales de la Universidad, en 2003 la tasa de suicidio en la comunidad universitaria fue de 45.6 por cada 100 000 habitantes.
Otra tesis de maestría consultada fue la de Zamora (2013), quien hizo un estudio cualitativo sobre identidad de género masculino y su relación con bajo rendimiento académico en estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas en la UN. Allí identificó la presencia de ideación suicida entre algunos estudiantes. Al indagar por los motivos, encontró:
el sentimiento de desesperanza, donde se ubica la respuesta del estudiante con trastorno emocional; los problemas de estrés relacionados con acontecimientos vitales, la verbalización y planificación del acto como tal, el aislamiento social relacionado con el vivir solo y la pérdida de soporte y apoyo, y por último, problemas económicos y alcoholismo, como en el estudiante de PAES. En estas respuestas, considero importante la presencia significativa de autorecriminación, lo cual verbalizaron constantemente a través de frases desesperanzadoras y autocompasivas destacando en ellas, sentimientos de impotencia e incapacidad ante las expectativas y normas sociales de la construcción de identidad de género masculino. (Zamora, 2013, pp. 72-73)
Desde otra perspectiva, la investigación de Condiza (2010) incluye una mirada sociológica y un enfoque cualitativo para discutir el diagnóstico sobre la situación anímica de los estudiantes de la UN realizado en el 2007. El autor buscó identificar “la influencia del universo social en la aparición de fenómenos de tipo psicológico (estrés, ansiedad, angustia y depresión, los más comunes)” (p. 193). Aquí se señalan crisis de las y los estudiantes relacionadas con competencia, bajo rendimiento académico, así como “relaciones establecidas a lo largo de la estancia en la universidad que se vuelven conflictivas y adquisición de conocimientos que ponen en cuestión creencias, convicciones y prácticas personales” (Condiza, 2010, p. 202).
Se resalta también una edición de “Contexto, publicación de los estudiantes de la UN - Sede Bogotá”, que contiene un informe especial sobre el suicidio de estudiantes, en el que se publicaron artículos con información sobre prevención, contexto y género desde distintas perspectivas (Escobar, 2005a; 2005b; 2005c; 2005d).
Así, en los estudios revisados sobre la ideación e intento suicida en la UN - Sede Bogotá, se identificó que las investigaciones desarrolladas hacen referencia a la depresión como un factor de riesgo para los estudiantes, la exigencia académica y la competencia como situaciones que pueden ocasionar eventos que generan conflictos y llevar a tener sentimientos de desesperanza.
Vacíos identificados en la búsqueda de antecedentes
En la búsqueda general de antecedentes se identificó una alta producción de trabajos de investigación orientados a medir y caracterizar el suicidio en Colombia y los factores asociados al sufrimiento emocional en entornos universitarios; sin embargo, se hallaron los siguientes vacíos en los estudios revisados:
1. En la literatura consultada tiende a haber una confusión entre los conceptos de riesgo y amenaza.
2. Los enfoques no son claros en la intervención ni atención a procesos psicosociales que incluyen familia y contextos comunitarios.
3. Si bien sí se diferencia entre hombres y mujeres en ideación y suicido efectivo, no se desarrolla una lectura de género que permita dimensionar los elementos que afectan y constituyen factores de riesgo diferenciado según género.
4. Es escasa, aunque no ausente, la información relacionada con el suicidio y los entornos de violencia social y política que viven las y los jóvenes.
5. Son necesarios los programas de atención en los que las personas afectadas no sean revictimizadas; de ahí la importancia de los enfoques asociados de género, acción sin daño y psicosocial.

2. Metodología y procedimiento
Premisas de la investigación
→ Ámbito universitario. Se construye pensando en su aplicabilidad específica para el ámbito universitario. A partir de allí se establecen tres lineamientos metodológicos fundamentales de la investigación, a saber: enfoque metodológico de carácter cualitativo-hermenéutico; enfoque de análisis psicosocial y acción sin daño; enfoque asociado de riesgo.
→ Construir sobre lo construido. Porque se retoma toda la información producida por la UN, y en particular del área de Bienestar Universitario, para la alimentación del modelo de investigación. Se revisan tanto los instrumentos como los procedimientos y, de acuerdo con el modelo de la investigación, se selecciona la información pertinente con que ya cuenta la Universidad, para ser procesada durante la realización de la investigación.
→ Trabajo colaborativo. En dos sentidos: primero tratando de articular información, investigadores y contribuciones de diferentes dependencias de la Universidad (Rectoría, Secretaría General, Bienestar Nacional y de Sede; diversos grupos de investigación, entre otros); en segundo lugar, en el proceso de construcción interdisciplinario al interior del equipo de trabajo en donde se elabora progresivamente el modelo de investigación a partir de ejercicios de retroalimentación continua entre el equipo.
→ Replicabilidad. A dos niveles, pues se espera que esta propuesta de investigación sea 1) adaptado y replicado fácilmente por las otras sedes de la Universidad Nacional, así como 2) por otras universidades del país, de tal manera de que se pueda contar con resultados metodológicamente comparables a nivel de los estudiantes universitarios de Colombia.
→ Aplicabilidad. La investigación debe contribuir a la formulación y evaluación de la política institucional de la Universidad, así como al enriquecimiento de la política pública en la materia.
→ Participativo. La investigación tiene un carácter participativo y busca hacer visible la palabra y la experiencia de los y las estudiantes en el tema de estudio.
Categorías de análisis
→ Cuerpo. La relación de los y las estudiantes con su cuerpo y los significados y valores simbólicos asociados a este.
→ Sujeto. Procesos implicados en la constitución subjetiva de los estudiantes (que involucran el cuerpo), aspectos incidentes en sus trayectorias educativas y de socialización primarias y secundarias, relaciones de pareja, vida sexual, planes de vida, tratamientos de procesos de salud-enfermedad, entre otros.
→ Familia. Situaciones de familia y vínculos. Esta categoría implica también el cuestionamiento en torno al lugar de origen de la familia y del estudiante, impactos de los traslados y del ingreso a la universidad tanto en el estudiante como al interior de su familia.
→ Universidad. La percepción sobre cómo la universidad impacta en sus vidas y cotidianidad. Adaptación al ambiente universitario, relación con los pares, profesores y administrativos.
→ Comunidad. Aspectos asociados con el barrio, los amigos, la gente de soporte, redes sociales y vínculos virtuales, entre otros.
En el planteamiento y desarrollo de esta investigación surgieron las siguientes preguntas orientadoras:
→ ¿Qué condiciones individuales, familiares y comunitarias explican el sufrimiento emocional de estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia?
→ ¿Qué implicaciones tiene el ambiente universitario en el sufrimiento emocional en las y los estudiantes?
→ ¿Qué factores protectores y escenarios de resiliencia se identifican para la prevención y atención del sufrimiento emocional de estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia?
→ ¿Qué acciones debería emprender la Universidad Nacional de Colombia para prevenir y atender el sufrimiento emocional de sus estudiantes?
→ ¿Qué planteamientos se deberían incluir en las políticas públicas del Distrito y del país para prevenir y atender el sufrimiento emocional de las y los estudiantes universitarios?