Kitabı oku: «Manifiesto por el progreso social», sayfa 3
PUNTOS PRINCIPALES
Siguiendo la narrativa de este libro, tal como se resumió en la sección anterior, los mensajes clave se pueden formular de la siguiente manera.
1] EN LA CIMA DE LAS POSIBILIDADES, ESTAMOS ANTE UN ABISMO: en los últimos siglos, una proporción considerable de la humanidad ha salido de la pobreza, cosa que es extraordinaria, pero, en las siguientes décadas, seguir haciendo lo mismo de siempre será catastrófico. Las desigualdades y la degradación ambiental generan cada vez más daño físico, institucional y moral, y cada vez hay más conflictos y consecuencias políticas destructivas. El Antropoceno es una época en la que hacer lo mismo de siempre puede desencadenar una reacción negativa que lleve a la destrucción de gran parte de nuestros logros colectivos y, posiblemente, a la extinción de nuestra especie. El tiempo se está acabando y se necesita llevar a cabo una acción colectiva muy pronto. Además, tenemos muchas oportunidades de mejorar las instituciones y hacer que funcionen en beneficio de la población. Tales oportunidades provienen de que entendamos mejor lo que funciona y de que contemos con mejores tecnologías que faciliten la coordinación y la posibilidad de compartir información.
2] DEBERÍAMOS USAR LA GLOBALIZACIÓN Y LA TECNOLOGÍA EN BENE-FICIO DE TODOS: la globalización y el cambio tecnológico son conductores importantes de los cambios actuales. En particular, perturban muchas vidas, pues ofrecen grandes oportunidades a unos cuantos y minan la forma de vida de otros. Además, la economía se ha salido de control porque, desde la década de 1980, la regulación de las instituciones ha estado bajo la influencia de una enérgica directriz promercado (más actores privados, menos regulación, supervisión deficiente) y no están a la altura de la acción económica. Ahora, muchos ciudadanos se ven tentados por las sirenas autoritarias o por la demagógica promesa de volver en el tiempo, volviendo a alzar barreras y estimulando conflictos interculturales. La innovación tecnológica también ofrece la aterradora perspectiva de la tecnología invasiva y la vigilancia omnipresente, así como los sospechosos intentos de mercantilizar o transformar a los seres humanos. El mensaje clave aquí es que la dirección y las formas de la globalización y del cambio tecnológico están moldeadas por instituciones y políticas públicas, así como por grupos de actores, y se pueden reorientar hacia las necesidades humanas con el fin de servir y no de minar el progreso social.
3] DEBERÍAMOS VOLVER A PONER A LA GENTE AL MANDO: los modelos tradicionales de economía de mercado y de Estado de bienestar no están funcionando bien porque los mercados fracasan de muchas formas que no están siendo atendidas, y las políticas gubernamentales buscan proteger a los ciudadanos pero sin empoderarlos realmente, manteniendo a demasiada gente en una situación de gran dependencia con respecto al mercado laboral, a sus patrones y a los servicios públicos. La dignidad se proclama en la mayoría de los países como un derecho igualitario para todos los ciudadanos, pero mucha gente sigue padeciendo severas desigualdades raciales, de género, religiosas y socioeconómicas y viven en la humillación y el miedo. Vale la pena desarrollar una nueva forma de mercado democrático que combine protección y servicios básicos universales, gobernanza entre todas las partes interesadas de las organizaciones económicas y en especial de las empresas (que las ayude a internalizar mejor los impactos de sus actividades y a cambiar el propósito de la empresa), y manejo comprehensivo de las fallas de mercado (gravar las externalidades y los ingresos no laborales en lugar del trabajo puede generar ingresos y, al mismo tiempo, aumentar la eficiencia). El enorme potencial inherente a las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, los modelos de simulación basados en agentes y otras formas de lidiar con sistemas complejos, todavía pueden aprovecharse para otros fines que no sean aumentar las ganancias de las grandes corporaciones, las cuales están cerca de adquirir el monopolio de su uso. Las instituciones políticas, que ahora están bajo presión excesiva por parte de intereses particulares, también se podrían reformar para poner a los ciudadanos en una mejor posición para deliberar con energía sobre las políticas públicas. Esto encaja con la tendencia actual de aumentar la autonomía individual y responde a nuestra mayor comprensión de los problemas de acción colectiva.
4] SE NECESITA UN MOVIMIENTO DE BASE: el papel del Estado nación sigue siendo importante, pero ya no podemos contar sólo con el Estado y con las políticas nacionales. La presión popular es una condición importante para la transformación esperada, pues los intereses arraigados son fuertes. Además, como la meta de esta nueva sociedad democrática es que todo mundo tenga el control de su propia vida, lógicamente ésta será, en gran parte, una revolución de “hágalo usted mismo”. Todos podemos cambiar nuestro comportamiento, como miembros de una familia, como consumidores, como inversionistas, como trabajadores, como ciudadanos, y promover estilos de vida y organizaciones que tomen más en cuenta las externalidades y respeten más la dignidad y la autonomía de todos —está sucediendo un gran cambio cultural en ese sentido—. Además, el grado de conectividad ahora permite que el conocimiento circule y que se coordinen la gente, las organizaciones y las comunidades de todo el mundo, lo que hace que se multiplique la efectividad de las acciones de la sociedad civil. La educación, los medios de comunicación abiertos y las deliberaciones democráticas extendidas serán esenciales para permitir que los ciudadanos desempeñen un papel central en la transformación de las sociedades.
Notas al pie
1 Véase IPSP (2018c: capítulo 22) para un resumen de cómo la formulación de políticas públicas ha sido influida por ideas provenientes de las ciencias sociales.
2 Una discusión detallada de los valores y los principios del progreso social se encuentra en IPSP (2018a: capítulo 2).
3 El Antropoceno sigue siendo una idea debatida. Algunos sugerirían que empezó con la agricultura, hace más de 10 mil años, y otros, apenas con la primera explosión nuclear durante la segunda Guerra Mundial. Pero el término capta muy bien la idea de que la humanidad ahora tiene una gran responsabilidad.
4 Las externalidades son efectos paralelos de las actividades económicas (como la contaminación) para los cuales las transacciones de mercado no ofrecen incentivos apropiados, porque los que padecen los efectos no pueden negociar con quienes los causan.
5 Carney y Gertz (2016) dan muchos ejemplos de empresas que han transformado su gobernanza para que sus empleados se emancipen.
6 Véase en el capítulo 5 la presentación de la filosofía de acción de la Asociación de Mujeres Autoempleadas (India).
7 Como los precios de mercado no incentivan espontáneamente las decisiones privadas, se necesita un precio artificial, ya sea en forma de impuestos o de un mercado ad hoc de permisos.
Parte I
1. Éxitos globales y catástrofes inminentes
En muchos sentidos, las tres cuartas partes de siglo posteriores a 1945 fueron una época dorada para el mundo. De entrada, no hubo una conflagración global similar a la segunda Guerra Mundial. Ha habido una tendencia de largo plazo de aumento del ingreso promedio, impulsada por el incremento del comercio y de la innovación tecnológica. El crecimiento del ingreso estuvo acompañado por la disminución de la pobreza mundial en su conjunto. China registró la reducción de la pobreza, por lo que toca al ingreso, más espectacular de la historia humana. Los indicadores globales de desarrollo humano como escolarización, mortalidad infantil, mortalidad materna y esperanza de vida han mejorado de forma indiscutible comparados con los de hace siete décadas. Ha habido una constante expansión de la democracia, con una ola de descolonizaciones en la primera mitad de ese periodo, y la caída del comunismo y de muchas dictaduras en la segunda. La posición de las mujeres en las estructuras de gobierno ha mejorado, aunque lentamente, y los derechos civiles han avanzado en muchas partes del mundo.
Pero el exitoso desempeño global, en general y en promedio, esconde profundos huecos de progreso lento, incluso con retrocesos. La cifra absoluta de pobres en África ha aumentado, pues el crecimiento económico no ha seguido el ritmo del crecimiento poblacional. La peor crisis económica desde la década de 1920 golpeó al mundo en 2008, un golpe del cual la economía mundial se sigue recuperando. Aunque la desigualdad entre individuos en el mundo en su conjunto ha caído por el rápido crecimiento de China, la desigualdad en los países desarrollados como Estados Unidos ha aumentado abruptamente, en especial durante los últimos 30 años. Ese aumento en la desigualdad combina ingresos muy altos en las altas esferas con declives relativos en los sectores medios y bajos de la distribución del ingreso, pues muchas industrias y ocupaciones tradicionales han sufrido fuertes presiones. Esos dos rasgos —el rápido crecimiento de algunos países pobres y el rápido aumento de la desigualdad en los países ricos— están relacionados con el avance de la globalización y de la tecnología, y con la forma en que los actores y las instituciones han orientado tales procesos. La brecha relativa entre países ricos y países pobres se ha cerrado, una vez más, por el rápido crecimiento de países como China, la India, Vietnam y otros, pero la brecha absoluta es grande y sigue aumentando.
FIGURA 1.1. Mil años de crecimiento económico global

NOTA: el ajuste en la paridad de poder de compra (PPC) sigue el valor real de las divisas en mercados nacionales.
FUENTE:www.gk1world.com/NewOurVision.
La degradación ambiental y el uso excesivo de agua han aumentado y el cambio climático añade más presión a los ecosistemas en una dimensión escandalosa. Aunque la democracia formal haya avanzado y no ha habido guerras a gran escala, los conflictos de menores proporciones han aumentado, algunos de ellos ocasionados por la escasez de recursos. El aumento del terrorismo en los albores de tales conflictos ha desestabilizado el entorno político, normalmente tranquilo, de muchos países. Una combinación de conflictos, degradación ambiental y desigualdades entre naciones ha aumentado de manera significativa la presión migratoria de refugiados que buscan seguridad y migrantes económicos que buscan una vida mejor. El aumento de la presión, a su vez, ha producido una reacción violenta en los países receptores de migrantes, sobre todo aquellos donde los ingresos medios y bajos se han contraído por las fuerzas del comercio y de la tecnología. En las democracias establecidas, los procesos políticos formales han puesto en el escenario a líderes y discursos animados por la xenofobia y con una fuerte vena autoritaria. Los líderes de opinión no han temido hacer comparaciones con la turbulenta década de 1930, cuando la inseguridad frente a los rápidos cambios llevó al auge del fascismo en algunos países. Incluso ya no parecería ciencia ficción pensar que Estados Unidos pudiera tener un gobierno protofascista, racista y xenófobo que simpatizara con los regímenes autoritarios del mundo y con una diplomacia voluble que pudiera provocar una escalada nuclear.
Por lo tanto, conforme nos acercamos a la tercera década del siglo XXI, resultan palpables la confusión y la aprehensión de la población a pesar de todos los logros de los últimos tres cuartos de siglo. El miedo es que el progreso de largo plazo de la humanidad se descarrile en las próximas décadas conforme las crecientes presiones sobre la equidad, la sostenibilidad y la democracia se influyan unas a otras, y que las tensiones resultantes destrocen el tejido económico, político y social. Los éxitos de los últimos 75 años no deberían esconder que ahora estamos al borde de un abismo. Si logramos sobrepasar el obstáculo con éxito, las probabilidades de que continuemos con un progreso social de largo alcance son buenas. Pero es importante asomarse al abismo para entender cómo hay que cruzarlo.
ÉXITOS GLOBALES
Antes de asomarnos al abismo, veamos brevemente el reciente progreso en retrospectiva. Durante el último milenio, el PIB per cápita real global aumentó más de 15 veces. La figura 1.1 muestra el PIB mundial en los años 1000, 1600 y después, cada cuatro años a partir de 1820 y hasta 2008. El primer despegue llegó con la Revolución industrial en el siglo XIX, pero la verdadera aceleración llegó tras la segunda Guerra Mundial. Las tres décadas posteriores a ese conflicto se han llamado “la época dorada del capitalismo”, pero para el mundo en su conjunto las seis décadas previas a la crisis de 2008 también fueron una época dorada. Debieron pasar mil años para que el PIB per cápita mundial se multiplicara por 15, pero sólo 60 años para multiplicarse casi al cuádruple entre 1950 y 2008.
Las cifras para los países a nivel individual representan el patrón global del éxito. Para 1945, el PIB per cápita del Reino Unido era más de 15 veces su valor en el año 1000, gracias a la Revolución industrial del siglo XIX; en sólo 60 años tras 1945, su PIB per cápita aumentó más del triple. En 1978, al inicio del proceso de reformas, el PIB per cápita chino apenas duplicó el nivel que tenía en el año 1000 pero 30 años después ya era seis veces mayor a su valor de 1978. Al momento de su independencia, en 1947, el PIB per cápita de la India era 20% superior a su valor mil años antes; durante los 60 años posteriores a su independencia, aumentó casi cinco veces.1
FIGURA 1.2. Tres décadas de reducción de la pobreza

FUENTE: Banco Mundial, Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo.
Por supuesto que se critica el uso del PIB per cápita por ser un promedio, pues esconde la desigualdad y la pobreza. Desafortunadamente, los datos distributivos no se remontan tan lejos, pero la información que tenemos también sugiere un patrón de éxito a nivel global en las últimas tres décadas. Para el mundo en su conjunto, ha habido un espectacular declive de la pobreza (véase la figura 1.2). La proporción de gente en extrema pobreza —el porcentaje de la población por debajo de un nivel de consumo de $1.90 dólares al día— se desplomó de 42% en 1981 a 11% en 2013. Esta caída tan pronunciada se debió sobre todo al éxito de China, donde la pobreza ha disminuido drásticamente desde el inicio del proceso de reformas. Algunos lo han llamado el desempeño más espectacular de la historia de la humanidad por lo que toca a la pobreza, pues muchos cientos de millones de personas han salido de esa situación en el transcurso de tres décadas. Se pueden ver patrones similares para muchos países asiáticos como la India tras 1991, Bangladesh en las décadas de 1990 y 2000, y Vietnam luego del año 2000. Por supuesto que la reducción de la pobreza no es uniforme (como discutiremos más adelante), pero el declive de la pobreza a nivel mundial y en los mayores países debe valorarse como un éxito global de las últimas décadas.
FIGURA 1.3. Medio siglo de indicadores sociales

FUENTE: Base de datos del Banco Mundial.
Los datos de las gráficas 1.1 y 1.2 dan una visión monetaria del bienestar, la cual ha sido criticada, con razón, por ser demasiado acotada. ¿Cómo se han desempeñado en el mundo otros indicadores que capturan distintas dimensiones del desarrollo humano? La figura 1.3 presenta datos globales sobre cuatro de esas dimensiones: escuela primaria terminada, mortalidad infantil, mortalidad materna y esperanza de vida.
Es clara la drástica mejoría en todas esas dimensiones durante el último medio siglo. La esperanza de vida ha aumentado de menos de 50 años en 1960 a más de 70 medio siglo después. Este incremento fue apuntalado por una reducción de la mortalidad infantil que se redujo de una tasa de alrededor de 120 muertes por cada mil nacidos vivos a 30 en el mismo periodo. La estimación de la mortalidad materna ahora representa sólo poco más de 200 muertes por cada 100 mil nacidos vivos. Esta cifra sigue siendo muy alta, pero bajó en comparación con la tasa de casi 400 muertes hace un cuarto de siglo.2 Por último, la tendencia de la tasa de la escuela primaria terminada también es impresionante en el mundo. La tasa ha aumentado de 74% en 1970 a 90% en la década de 2010. En todas esas dimensiones de desarrollo humano, por lo tanto, el mundo muestra éxitos en promedio y en el largo plazo.
Los indicadores no asociados al ingreso que se presentan en la figura 1.3 no captan otros aspectos del progreso social, en particular los relacionados con la democracia. La figura 1.4 presenta algunas tendencias y patrones de dicha dimensión. El primer indicador es, de manera bastante simple, el número de países que son miembros de la ONU. La cifra se duplicó: pasó en 15 años de 51 países en 1945 a 102 y se triplicó la cifra original 30 años después. Esto refleja las olas de descolonización de las décadas posteriores a la segunda Guerra Mundial, lo que representó una luz para el progreso social gracias a las independencias y la autodeterminación de las ex colonias.
Pero la independencia de las antiguas potencias coloniales no necesariamente significa democracia dentro de los países. La figura 1.4 muestra el número de democracias existentes en el mundo, de acuerdo con la categorización de Polity. Lo anterior representa un aumento constante que coincide con las oleadas de descolonización que también se reflejan en el número de miembros de la ONU. Pero vino una ola posterior tras la caída del Muro de Berlín en 1989, cuando el número de democracias saltó de 49 a 56 y luego a 67; este número siguió aumentando conforme la ola se extendió hacia África en la década de 1990. Por supuesto, la democracia formal no significa necesariamente participación popular en el gobierno, lo cual depende de muchas cosas, como el acceso a la información, que ha avanzado muchísimo durante las últimas dos décadas gracias a la propagación de los teléfonos celulares y al creciente contacto social, así como a la coordinación que esto ha permitido. Se dice que la Primavera Árabe se apoyó en Facebook y en Twitter. Las estimaciones indican que la cantidad de gente que usaba redes sociales en 2010 era de mil millones, número que llegó a ser de más del doble en los siguientes cinco años.
FIGURA 1.4. Descolonización y democracia

FUENTE: www.un.org/en/sections/member-states/growth-unitednations-membership-1945-present/index.html (miembros de la ONU); www.systemicpeace.org/inscr/p4v2015.xls (número de democracias).
TENDENCIAS Y PATRONES ALARMANTES
Por lo tanto, en general y en promedio, muchos indicadores del progreso social han mostrado tendencias positivas en el periodo posterior a la segunda Guerra Mundial. ¿Por qué, entonces, hay inquietud y aprehensión sobre lo que se avecina para el mundo? Hay otras tendencias y patrones mucho más alarmantes que motivan el trabajo del Panel Internacional para el Progreso Social. Empecemos con el crecimiento del ingreso per cápita, que ha mostrado fuertes tendencias positivas como promedio global. Esto esconde el pobre desempeño en algunos países respecto al espectacular desarrollo de países como China, la India y Vietnam. Muchos países, sobre todo en África, están sumidos en conflictos armados y claramente no tienen crecimiento de ningún tipo —de hecho, ni siquiera tienen datos de crecimiento disponibles: los servicios estadísticos están entre las primeras pérdidas cuando hay fragilidad en un Estado.
FIGURA 1.5. Pobreza en África subsahariana

FUENTE: Banco Mundial, Grupo de Investigaciones sobre el Desarrollo.
La figura 1.5 subraya un patrón escondido que podría perderse en los promedios globales. Ya hicimos énfasis en la reducción de la proporción de gente que está por debajo de la línea de la pobreza en el mundo en su conjunto, debido a la espectacular reducción de este problema en China. La figura 1.5 muestra la evolución de la pobreza en África subsahariana, que presenta un declive en los últimos 20 años —otra historia de éxito—. Pero veamos la cifra total de gente pobre en África: aunque la proporción de africanos pobres haya caído, la cantidad total ha aumentado en más de 100 millones en el último cuarto de siglo debido al crecimiento poblacional. La proporción decreciente de pobres podrá ser reconfortante, pero el aumento en números absolutos es preocupante, y además es una fuente de presión migratoria y una plataforma para la insatisfacción interna.
Si la caída en la proporción de pobres fuera lo suficientemente rápida, contrarrestaría el crecimiento poblacional y la cantidad total de gente que vive en pobreza disminuiría. Una razón por la cual la proporción de pobres no está cayendo lo suficientemente rápido, no sólo en África sino tampoco en otros lugares, es el aumento de la desigualdad. Cuando las desigualdades aumentan, los frutos del crecimiento no se diseminan a nivel general y el poder del crecimiento para reducir la pobreza se ve afectado, a veces de forma severa. Por lo tanto, hay un círculo vicioso cuando la pobreza a su vez retrasa la transición demográfica hacia tasas de natalidad más bajas. Los patrones de cambio de la desigualdad en el mundo han sido diversos en las últimas tres décadas.3 Latinoamérica ha vivido un declive en la desigualdad gracias a útiles políticas públicas, aunque la desigualdad sigue siendo alta para los estándares mundiales. Asia, por otro lado, ha tenido un crecimiento de la desigualdad en varios países, incluidos China y la India. Una estimación dice que, si el crecimiento asiático se hubiera dado sin un aumento en la desigualdad, 240 millones más de personas habrían salido de la pobreza (Banco Asiático de Desarrollo, 2012). Finalmente, por supuesto, la desigualdad ha aumentado en muchos países ricos, especialmente en Estados Unidos, donde, tras un largo periodo de caída de la desigualdad después de la segunda Guerra Mundial, la proporción del ingreso del 10% más rico pasó de ser de alrededor de 35% a cerca de 50% en un cuarto de siglo, a partir de la década de 1980 (Piketty, 2014).
Las tendencias de crecimiento nacional y de cambios en la desigualdad nos han legado un notable patrón de cambio en la distribución global, como se muestra en la figura 1.6. La gráfica muestra el crecimiento del ingreso para cada posición en la distribución global de ingresos en el periodo de 1988 a 2008. La forma de la curva capta gran parte del discurso político actual. Los ganadores han sido los súper ricos globales y quienes están en los percentiles4 del 10 al 70 de la distribución del ingreso mundial. Los perdedores han sido los que están entre el 75% y el 95% más alto de la población mundial, que son precisamente las clases medias y medias bajas de Estados Unidos, Reino Unido y otros países ricos. La elección de Trump, gracias a la clase blanca trabajadora del Estados Unidos rural, y el triunfo del Brexit en el Reino Unido, por aquellos que se encuentran en la parte más baja de la distribución del ingreso, son algunas de las consecuencias políticas concretas de la famosa “curva del elefante” presentada en la figura 1.6.
FIGURA 1.6. Curva de incidencia del crecimiento global, 1988-2008

NOTA: un punto en la curva representa el crecimiento, entre 1988 y 2008, del ingreso disponible en una posición particular en la distribución.
FUENTE: Lakner y Milanovic (2015). Datos disponibles en go.worldbank.org/NWBUKI3JPO.
La desconexión entre proporción de pobres y número total de gente en pobreza que se muestra en la figura 1.5 está causada, por supuesto, por la alta tasa de crecimiento poblacional en África. La tasa de crecimiento de la población mundial está descendiendo, pero la población mundial no. Ahora alcanza los 7500 millones de personas y se proyecta que crecerá a 8000 millones en la siguiente década y a 9000 millones en las siguientes dos décadas.5 El crecimiento poblacional a largo plazo es una medida de éxito global: ahora el planeta puede albergar algunos miles de millones más que antes. Pero hay otra cara de la moneda. El crecimiento poblacional y las tendencias demográficas clave son las realidades con las que tendrá que lidiar el mundo en los próximos años. La presión ambiental y migratoria por los recursos, que se deriva del aumento poblacional, ya se está sintiendo, en particular en ciertas regiones del mundo: a África le corresponderá más de la mitad de los 2000 millones de personas en que se calcula que aumentará la población global en los siguientes 30 años.6
FIGURA 1.7. Seis décadas de envejecimiento en el mundo

FUENTE: Base de datos del Banco Mundial.
El perfil de edad de la población ha cambiado y seguirá cambiando con rapidez. La mediana de la edad de la población mundial era de 22 años en 1980 y será de 35 años en 2045.7 La figura 1.7 muestra que la proporción de la población de 65 años o más ha crecido en el mundo en su conjunto, pero particularmente en los países ricos. El rápido aumento de la población más vieja en los países ricos, comparados con los países pobres, afectará la naturaleza de las presiones migratorias, que ya se están sintiendo: una población más joven en los países pobres está buscando trabajo y una población más vieja en los países ricos está buscando quién se ocupe de ella. En los países ricos, esto también afectará el contrato social implícito conforme crezca la razón de dependencia de la población retirada frente a la de la población en edad productiva.
FIGURA 1.8. Degradación ambiental

FUENTE: Indicadores del Desarrollo Mundial del Banco Mundial (bosques); www.nature.com/articles/srep38495/tables/1 (escasez de agua); www.stateofglobalair.org/data (contaminación del aire).
El aumento en el ingreso mundial y la caída en las mediciones de la pobreza respecto del ingreso se han celebrado mucho como un logro económico y un éxito global. Pero el verdadero concepto económico de ingreso también nos exige ver el posible agotamiento de los activos que generan ese ingreso, y asimismo nos hacemos responsables de ello. Aunque los reportes económicos nacionales sí hacen un esfuerzo por medir la depreciación del capital físico, las mediciones estándar del PIB no se refieren al estado del capital natural. Cuando se hacen tales esfuerzos, se necesitan correcciones significativas. Esto no sorprende, dados los patrones que muestra la figura 1.8. El mundo ha estado perdiendo superficie forestal constantemente y las presiones por obtener agua han aumentado por la extracción de los mantos superficiales y subterráneos para dedicar el líquido a la agricultura y la industria. Otro activo natural es la atmósfera, que se está contaminando a niveles alarmantes. La figura 1.8 muestra un aumento de 10% de la contaminación de partículas en el último cuarto de siglo. Las posibles consecuencias para la salud por el aumento de la contaminación son una gran limitante para el éxito global por lo que se refiere al crecimiento del ingreso.
FIGURA 1.9. Emisiones de gas de efecto invernadero y cambio en la temperatura global a lo largo del siglo

Copyright © 2016 by Climate Analytics, Ecofys, and NewClimate Institute.
Por supuesto que el impacto de la contaminación atmosférica por las emisiones de gas de efecto invernadero trasciende las implicaciones de salud inmediatas. Dichas emisiones han afectado de manera significativa los patrones climáticos y lo seguirán haciendo según las tendencias actuales, como se muestra en la figura 1.9. Las previsiones de que podamos mantener el aumento de la temperatura global debajo del valor crítico de 2 °C en los próximos cien años no son alentadoras, de seguir las cosas como están, e incluso tras el Acuerdo de París no parecen ser muy promisorias en el mejor de los casos. Superar el valor crítico detonaría una espiral global de perturbaciones ambientales que amenazarían a muchas especies y, quizá, la propia supervivencia humana.
FIGURA 1.10. Migrantes internacionales (gente que vive fuera de su país de nacimiento, como porcentaje de la población mundial)

FUENTE: Centro de Análisis de Datos sobre la Migración Mundial, de la OIM.
Muchas de las tendencias globales mencionadas están ejerciendo serias presiones migratorias. En la figura 1.10 se muestran datos sobre migración transfronteriza. La cantidad de gente con el estatus de migrantes internacionales —es decir, la proporción de la población mundial que vive en un país distinto al de nacimiento— en 2015 fue superior a 3.3%, o sea unos 240 millones de personas. En 2000, la cifra era de alrededor de 170 millones, lo que significa que, durante los primeros 15 años del nuevo milenio, el flujo migratorio fue de alrededor de 5 millones de personas por año.8 A primera vista, son cifras relativamente bajas que ocultan las tensiones en torno a la migración internacional. Sin embargo:
FIGURA 1.11. Conflictos según su intensidad 1946-2016

FUENTE: IPSP (2018b).
1.los migrantes se concentran en países de destino específicos y representan una proporción mucho mayor en los grandes países receptores: 15% en Estados Unidos y Alemania, 17% en Suecia…;
2.los migrantes se concentran en las grandes ciudades; los datos muestran que en muchas de ellas representan entre 20% y 40% de la población;