Kitabı oku: «El despertar de los ojos de libertad», sayfa 3
Gloria es algo más que una amiga, somos dos mitades de una misma cosa. Desde que nos encontramos en la facultad nos hemos hecho inseparables. Nos veíamos a diario y manteníamos el contacto permanente, sabemos todo de la vida del otro y es lo más parecido a una hermana o a una pareja que he tenido nunca. Estos dos años sin ella han sido desoladores, cargados de soledad y frustración por saber dónde estaba y no poder acudir en su busca.
La cuestión es que, al regresar a los catorce años, no podía reunirme con ella sin más. Sabía que, aunque Gloría estaba en casa de sus padres, y yo conocía perfectamente la dirección, tener un primer encuentro a esa edad no tenía ningún sentido. Ella no me conocía de nada, no podría estar frente a Gloria y contar esta disparatada historia. En un principio pensé en volver a encontrarnos del mismo modo que nos conocimos por primera vez en la universidad, pero lo cierto es que no recuerdo con exactitud los años en los que nos encontramos y, sobre todo, no estoy dispuesto a aguantar tanto tiempo de espera para reunirme con ella.
Además, regresar a la Universidad es algo que me aterra, quiero simplemente recuperar mi libertad para sentir que retomo mi vida y mi autonomía. Con lo que sé del futuro podré ganar una fortuna que me permitiría vivir el resto de mi vida sin necesidad de estudiar nada y sin volver a pasar por la vida de estudiante. Conozco qué inversiones van a dar un salto cuántico y qué cosas van a suceder con la antelación suficiente como para sacar el mejor partido de ellas. Por otro lado, no me puedo engañar, ya he pasado por ahí y no necesito repetir la misma experiencia, bastante estoy repitiendo ya.
Lo cierto es que no sé muy bien como reencontrarme con Gloria, no sé si debo contar la verdad más sincera o engañarla en un primer encuentro, en el que por supuesto, deseo que conectemos de forma natural como ya lo hicimos algún día.
Llevo dos años esperando para aproximarme a ella de un modo más similar a como nos conocimos por primera vez en mi futuro, poder tener algo más de edad y no encontrarme con una versión de Gloria tan infantil. Han pasado dos años y ahora toca fijar el encuentro, pero ¿cómo?
Lo primero que se me ocurre es sentarme junto a ella y confesar que nos conocemos de otra vida, contestar a todas las preguntas que ella me pueda plantear y a las que respondería sin titubear. Yo realmente lo sé todo sobre su realidad, conozco el nombre de sus familiares y amigos, la relación que tiene con su actual novio, la música que está escuchando y sus series favoritas. Lo sé todo sobre ella y todas las etapas por las que ha pasado, creo que sería fácil que creyera en mi historia.
Sin embargo, me da pánico que con esa primera aproximación sienta temor y se aleje. Qué tenga miedo por la historia y lo que significa y, finalmente, que decida no querer saber nada de mí. No sería sorprendente porque yo sé perfectamente que con ese relato podría pasar por un loco. Después de dos años pensando en este reencuentro no reúno el valor suficiente para conseguir dar un paso certero y definitivo, al menos el paso que me permita hacerlo de un modo seguro.
En todo caso, creo que debo hacerlo ya. Una de las cosas que siempre habíamos hablado, es que hubiera sido maravilloso habernos conocido antes para compartir esas cosas que nos habíamos perdido el uno del otro en nuestra juventud temprana.
Ahora se aproxima el momento de ese encuentro y no tengo la menor idea de cómo hacerlo. No sé si pasear por su calle casualmente para conocer a alguno de sus amigos y que nos presenten para que sea algo más armónico o hacer algo más directo. A veces creo que es mejor directamente darle ese abrazo que llevo esperando durante tanto tiempo.
Hace dos años, cuando aún éramos adultos, fue cuando la dejé en la puerta de su casa con la intención de verla en unas horas. Hoy, dos años después, tan solo tenemos dieciséis años, y a pesar de que sé todo sobre ella, ella no conoce nada de mí. En estos momentos Gloria no tiene la más mínima referencia sobre Carlos Marín.
Construir una historia común de nuevo me parece complejo porque no estamos en igualdad de condiciones. Yo ya la quiero y tengo una vida en común con ella, tengo en mi memoria una montaña de recuerdos comunes. Pero no me voy a encontrar con la Gloria adulta, me reencuentro con una persona que no tiene las mismas referencias culturales, no hemos visto aún las mismas series, no hemos vivido juntos, no compartimos las mismas historias, no hemos viajado a los lugares que ya habitan en mi mente en forma de recuerdo. En esta realidad Gloria solo existe en mi pasado, que curiosamente es mi futuro, pero yo no existo para ella.
Me da pánico pensar que cuando la encuentre no me vea tal y como yo espero, me da miedo saber que aún no existo para ella, que no tiene ni un lejano recuerdo de mí y de lo que fuimos juntos.
Confío plenamente en la energía, esa energía que nos unió de forma automática la primera vez que nos vimos. Esa energía neutra, que sin saber nada el uno del otro, nos permitió comenzar a recorrer un camino juntos.
En todo caso no será fácil. Ella no sabe nada sobre mí y me tratará como a un extraño, me preguntará mi nombre y qué cosas me gustan. No tendrá ninguna referencia sobre mí, pero yo sí tengo toda la confianza del mundo para hablar con ella de todo. ¿Cómo equilibrar entonces esa desequilibrada ecuación?
A mi favor está que llevo dos años sin verla, dos años sin poder comunicarme con ella y ni siquiera escucharla. Para mí, de algún modo, será la primera vez. Una primera vez emotiva, donde tendré que ser muy cauto para no romper a llorar con un primer abrazo, con un primer encuentro. Debo de ser fuerte, pero sé que eso no va a ser una tarea fácil.
Esto es algo que llevo dos años queriendo hacer y no puedo tirar todo por la borda. Debo intentar trazar un plan audaz con el que me sienta seguro y con el que tenga la capacidad para resolver los posibles errores que sin querer voy a cometer.
De momento el plan es claro, tengo que conseguir quedarme solo en casa este verano para poder viajar al pueblo de Gloria y hacer esa primera toma de contacto de la forma más tranquila posible, poder repetir mis visitas varias veces si fuera necesario. Ambos tenemos ya cierta autonomía y algo de libertad para movernos. Dos años de paciencia son más que suficientes, no debo ni quiero esperar más, tengo muchos planes de futuro.
Algo que me puede ayudar es que conozco los sueños no cumplidos de mi amiga a su edad, y eso me permitirá hacer que los cumpla, viviremos juntos esa consecución de sueños que no tuvimos. Quizás este viaje sea para construir una realidad mejorada de la que ya existió.
Solo al escribir estas líneas noto que el corazón se acelera y me pongo nervioso. Queda poco para que ocurra lo que tiene que ocurrir. Allá voy, Gloria, vamos a reescribir nuestra historia, nuestra historia juntos.
Dos años viviendo este proceso en absoluta soledad deben poner un punto final para compartirlo contigo.
.
Madrid, 6 de agosto de 1996
Han pasado varios días en los que no me siento frente a este cuaderno, aunque el objetivo de escribir es solo tener un momento de confesión y poder compartir en soledad todo lo que estoy experimentando por dentro, quizás estos escritos puedan ser la forma en la que entregarle a Gloria esta historia. Pero esto es algo que no tengo claro del todo porque hay plasmado miedo y desnudez extrema. No sé si seré capaz de compartirlo con alguien alguna vez en mi vida.
Hoy estoy especialmente feliz porque el plan ha funcionado y podré quedarme en casa durante las vacaciones de verano, por lo que permaneceré solo en Madrid durante quince días. Han sido dos años muy duros, he tenido que reescribir mi propia historia, y aunque con momentos buenos, he sentido desesperación y desamparo en todo momento, ahora voy ganando autonomía y la percibo como el mejor de los elixires.
Mi esperanza siempre ha sido despertar en mi vida real tal y como la dejé, regresar a esa tarde de verano de 2021 y recuperar mi vida de adulto de nuevo. El segundo objetivo, al ver que eso no iba a suceder, era que los años pasaran, pero el tiempo tiene sus propias reglas, y es imposible hacer que pase más rápido. Es curioso hablar de las normas del tiempo habiendo sido lanzado a mi pasado. ¿Qué regla temporal fue la que se cruzó en mi camino?
Después de entender con mucho dolor dentro de mí, que no iba a regresar a mi vida y que el tiempo pasaba lento, tracé el plan de mejorar este presente y hacerlo más cómodo. Conseguí vivir una juventud atractiva y de éxito, pasé a tener más libertad de la que correspondía a mi edad y fui capaz de querer y ser querido. Sin esto último creo que no hubiera podido seguir adelante. He conseguido pasar por mi pasado para reescribirlo con más colores y una iluminación diferente.
El otro objetivo era reunirme con Gloria lo antes posible, reencontrarnos y comenzar a construir una vida juntos, esta vez mejorada porque yo poseía información y criterios muy concretos para transcurrir en la vida de otro modo. Lo mismo que he hecho con mis estudios, mis relaciones sociales, negocios y todo lo que pasa por mi vida ahora, lo podría hacer con mi mejor amiga. Sin embargo, esta es mi decisión, ¿es justo que reescriba también su historia? ¿Qué potestad tengo yo sobre eso? Quizás estas preguntas no tengan demasiado sentido porque incluso si no hiciera nada y no apareciera en su vida, ya estaría transformando el futuro de Gloria.
Creo en todo caso que no va a ser fácil, voy a tener que jugar mis fichas como un desconocido más, sin ninguna referencia previa de ella hacia mi persona. ¿Cómo gestionar ese primer encuentro con mi mejor amiga?
El primer objetivo se ha cumplido con éxito. Estaré dos semanas solo en Madrid y podré tener libertad plena para ir al lugar donde vive Gloria, sin embargo, cuanto más cerca está ese momento, más miedo siento. Si algo he aprendido en esta segunda vida, es a convivir con la vulnerabilidad y en estos momentos está a flor de piel. He empezado desde cero, pero habiendo pasado ese camino antes, eso me permitió poder cambiar la forma de transitar ese camino, pero no el camino en sí mismo. He convivido con las mismas personas, los mismos maestros y asignaturas, la misma casa, la misma ciudad. La ausencia de estímulos nuevos me ha llevado a la desesperanza.
Creo que es mejor ir poco a poco, soy yo el que necesita tiempo y no Gloria. Mañana mismo cuando despierte llegaré a su casa y observaré. Nadie me conoce y será fácil pasar desapercibido; ese primer contacto quiero que sea solo mío; solo quiero verla desde la lejanía, observar cómo sale de su casa, cómo se mueve, cómo se relaciona.
Solo necesito este primer contacto para reencontrarme con ella, y que esa primera vez en la que los dos crucemos nuestras miradas, consiga no emocionarme, que pueda no perder la serenidad y que mi mente gane la partida a mis emociones.
Solo de pensarlo siento calor en el cuerpo, mi rostro está rojo, puedo notar la subida de temperatura en la cara y hasta los latidos del corazón. Es mucho lo que se entremezcla ahora dentro de mí. Siento nervios y emoción, pero también miedo y un poco de ansiedad.
Han sido dos años muy complejos a nivel emocional, he tenido que hacer un gran trabajo personal para no terminar con problemas mentales, aislado o muerto. Pero creo que he pasado lo peor, tengo esa edad en la que ya poseo algo de autosuficiencia. Gracias a las acciones que tomé vi cómo la libertad se fue incrementando a mi favor. Conseguí hacerme un poco más mayor frente a los ojos de otros y eso me ha facilitado mucho este transitar.
Pero todo pasa, y esto pasará…
Siento muchos nervios, no creo que pueda pegar ojo en toda la noche. Sería capaz de correr una maratón en este preciso instante, este momento es tan extremadamente movido para mí que no puedo parar.
Pero mañana veré por primera vez a Gloria, y eso me hace muy feliz.
.
Madrid, 7 de agosto de 1996
Hoy me siento a escribir con una sonrisa, puedo decir que he conseguido estar cerca de Gloria, o al menos observarla en la distancia.
Una vez llegué al edificio donde ella vive con sus padres, me senté en el parque que hay frente a su casa con la esperanza de que en algún momento apareciera por la puerta del portal. Tenía miedo porque podría estar también de vacaciones o que no pasara por su casa en todo el día.
Fui paciente, lo mejor que podía hacer con mi estado de nervios. La paciencia como la mejor de las consejeras dio sus frutos, y tras tres horas de espera leyendo en el parque, ahí estaba ella. Apareció una Gloria mucho más joven a la que yo recordaba, con movimientos y comportamientos diferentes, pero que, a pesar de todo podía sentir muy cerca.
Conseguí ver como salía de su casa y la seguí y observé por la calle. Se reunía con unos amigos y yo mantuve la distancia mientras miraba. La veía feliz, despreocupada y libre. Gloria al fin estaba a tan solo unos metros de mí.
Sin embargo, algo me paró para no seguir adelante, algo me dejó sin la energía suficiente para acercarme a ella y vernos frente a frente. No sabía muy bien cómo hacerlo, no tenía claro cómo hacer que se produjera ese primer contacto.
Solo haber podido estar cerca de ella durante cuarenta minutos me ha revitalizado el alma. Sé que tengo que regresar a encontrarme con ella de un modo más personal, que hablemos, pero no sé muy bien cómo contar mi historia, cómo hacer que seamos amigos de nuevo.
No sé la estrategia, pero tengo tantas ganas que creo que será inevitable que en los próximos días me reúna con ella.
Me despido por hoy, tengo demasiado sueño, demasiadas emociones para un solo día.
Pero cierro el día feliz, porque por primera vez en esta segunda vida, he visto a Gloria.
Transcripción del sueño de Hannah
Tras quedarme dormido, he despertado recordando perfectamente un sueño, cuyo contenido paso a transcribir por orden de Hannah:
Abrí los ojos en un lugar con muy poca luz y un poco de neblina, al fondo una mujer alta con un cráneo alargado me hablaba. Yo podía entender perfectamente cada palabra, aunque ninguno de los dos producíamos sonidos, no movíamos la boca.
Ella se presentó y me dijo que se llamaba Hannah, una ayudante espiritual para la experiencia que me estaba tocando vivir.
Hannah tendría la capacidad de facilitarme información de otros planos para poder comprender mejor el proceso por el que estaba pasando.
Hannah: Pregunta lo que desees saber, intentaré proporcionarte paz.
Carlos: Mi pregunta es clara, quiero saber si volveré a mi tiempo original. Si algún día todo esto acabará. Quiero saber si de algún modo mi situación es un sueño, algo irreal.
Hannah: Los humanos tienen un gran potencial, apenas están usando un cinco por ciento de su poder. Una de las razones es que se hacen preguntas equivocadas cuyas respuestas conocen de antemano.
El tiempo no es lineal en el universo, sin embargo, en el planeta tierra las cosas suceden de forma diferente, es como un bucle temporal que no permite ver la realidad desde diferentes prismas. Mi reloj es diferente al tuyo y lo que para mí puede ser un segundo para ti puede suponer el transcurrir de un año o quizás diez.
La realidad que estás viviendo es una de las opciones, pero hay infinitas, cada una de ellas modificadas por tu propio libre albedrío. En el universo no hay errores, y si estás viviendo esta realidad, es porque tiene un fin.
Tú decides todo en tu realidad, tú marcas el transcurrir de tu vida y puedes cambiarla como mejor prefieras, la experiencia es tuya. El libre albedrío siempre está a tu disposición.
Carlos: Yo no tengo claro ese libre albedrio del que hablas. Yo no pedí retroceder en el tiempo, pero sí he pedido muchas veces regresar a mi vida real.
Hannah: ¿Estás seguro de eso? Nada de lo que ocurre sucede de forma aleatoria, casual o no planificada. Cualquier suceso que acontece en tu vida ha sido diseñado por ti mismo.
Tú creas cada patrón y te alimentas de él. De hecho, me encantaría saber cuál de las infinitas vidas y caminos disponibles es la auténtica y cuál no. ¿Solo hay una única realidad activa?
Carlos: Mi vida real es la que recuerdo, la que he mantenido hasta 2021, ahora estoy encerrado en 1996. No es mi tiempo presente, es mi pasado.
Hannah: Escúchame, Carlos, no voy a poder aparecer de forma permanente en tus sueños lúcidos. Los humanos tienen la capacidad de bajar información a través de sus sueños, donde las limitaciones autoimpuestas se reducen y el consciente y el inconsciente penden de un fino hilo. Si utilizas el tiempo para hacer preguntas que no llevan a ningún lugar, no te seré de mucha ayuda. Si vives en el pasado, el presente deja de existir.
Recuerda que el tiempo no es lineal, no es tal y como tú lo imaginas. Piensa que el hecho de que estés ahora mismo en 1996 no es incompatible con que el Carlos del futuro no esté recorriendo su camino.
No hay una única realidad, no hay una línea de vida única. Hay Carlos infinitos cuya realidad cambia en función de sus decisiones. Esas decisiones que tomas y su resultado, es un aprendizaje para todas las alternativas cuánticas simultáneas existentes. Eres una consciencia que recorre infinitas realidades.
Los humanos lo arreglan todo con la teoría de las vidas pasadas, sin embargo, eso solo es la punta del Iceberg, por cada experiencia vital existen infinitas posibilidades simultáneas. Esta realidad simultanea guarda la memoria de otra como una excepción. Nuestras conversaciones son necesarias para que sea posible eso que tú llamas futuro.
Carlos: Hannah, realmente me cuesta mucho entender todo lo que me estás diciendo, hablar de realidades simultáneas es como ver una película de ciencia ficción.
Hannah: Lo que es real e imaginario es otra ficción. Lo que ves en una pantalla en forma de película no son más que bajadas de información que alguien tiene y comparte, no quiere decir que sea mentira, que no haya sucedido en alguna de las infinitas posibles realidades y, por supuesto, que no vaya a pasar mañana en tu propia realidad.
Os obsesiona tanto la realidad, que no os dais cuenta de que esa realidad nunca existió, ¿Qué es la realidad?
Me dices que no entiendes de lo que te hablo, pero el objetivo nunca es que entiendas, sino que sientas. El campo magnético más poderoso para los seres humanos está en el corazón y no en el cerebro, aunque os empeñáis en dotar de autonomía al cerebro que todo lo quiere entender.
Tu corazón guarda la sabiduría de cientos de civilizaciones, todo el dolor, todo el amor, todo el odio, toda la compasión… Usa tu corazón como forma de entender el camino, jamás uses tu mente de forma aislada.
En la sutileza de sentir por encima de entender es donde obtendrás todas las respuestas.
Carlos: Pero tengo miedo, frustración, no sé qué debo hacer en esta realidad tan dolorosa, yo vivía una vida normal y estoy atrapado en mi pasado
Hannah: Ningún humano sobre la faz de la tierra está privado de libertad, eso es algo que gestionan los seres humanos desde su desorientación. A veces unos roban libertad a otros y en otras ocasiones son ellos mismos los que se anulan la libertad.
Podrías estar viviendo la realidad que quisieras. Sin embargo, has optado por hacer que sea un camino doloroso. Podrías estar en París tomando un café, viviendo en algún apartamento en el centro de Nueva York, o haber amasado una fortuna y estar en mitad de un océano en calma.
Tu realidad tiene todas las posibilidades que tú puedas desear, y en esta en la que nos encontramos ahora, no has sacado todo tu potencial.
Si quieres sufrir y tener angustia, esa será tu realidad, pero si por el contrario deseas vivir una vida plena, ese será el resultado en este plano.
Tienes todas las preguntas y todas las respuestas, tienes todos los caminos disponibles. ¿Qué te gustaría hacer mañana? ¿Dónde te gustaría estar en un mes? ¿Qué quieres hacer en este preciso instante? Cualquier decisión tendrá una respuesta en el futuro.
Carlos: Entonces ¿tengo libertad plena de hacer lo que quiera?
Hannah: En este plano tienes libertad, ahora mismo tienes libertad, en el futuro tendrás libertad y en el pasado tuviste libertad.
También la tuviste en las pasadas vidas y la tendrás en el futuro que te espera tras la experiencia como Carlos Marín. Cada vida aprendiste y experimentaste para ser parte de la totalidad. Cada elección fue parte de tu libertad, del libre albedrio.
Desde la Galaxia, el resto de los seres entendemos que es complejo vivir en un medio tan denso como es la Tierra, os estamos observando y ayudando en lo que podemos, pero lo cierto es que los humanos están tardando demasiado en conectar con la fuente y en unificarse.
Para muchos miembros de la Confederación Galáctica, los humanos no son más que una fuente de energía que pueden usar, una especie de batería, sin embargo, la gran mayoría tienen fe en vuestra evolución. Tú y yo, que ya hemos hablado más veces, aunque no lo recuerdas, lo sabemos.
Estás aquí porque así lo deseaste y tu experiencia servirá para el despertar colectivo. Tu labor es fundamental porque la información que estás a punto de codificar y compartir con otros cambiará el transcurso de la historia en esta realidad.
Me tengo que ir, Carlos, en unos segundos vas a despertar lúcido y lo que deberás hacer es transcribir en tu cuaderno cada una de las palabras que he hecho llegar a tu cerebro en este sueño.
No tendrás dificultad para transcribir al pie de la letra esta conversación, pero cuando regreses a dormir, esa información será eliminada por completo de tus recuerdos conscientes. Tendrás que leer el texto que transcribas para que tengas acceso a esta información porque la olvidarás en menos de media hora por completo.
Cuando leas nuestra conversación siente las palabras y no intentes entenderlas. Están codificadas para que produzcan cambios en vuestra frecuencia, son medicamentos para el alma.
No se trata de información, no parte de la simple racionalidad humana, solo es energía.
Energía transformada al lenguaje humano, un lenguaje primario que están usando en este momento y con el que sería imposible comunicar con otros miembros de la galaxia.
Hasta pronto.
Ten en cuenta siempre que el recuerdo de las cosas que aún no han sucedido estará de tu parte.
.
Madrid, 8 de agosto de 1996
Acabo de entrar en mi habitación para cerrar el día y he abierto este cuaderno con el fin de escribir antes de irme a dormir. Sin embargo, para mi sorpresa, me he encontrado con la transcripción del sueño en las páginas anteriores de este cuaderno, por supuesto, no recordaba nada de lo que escribí, pero me dio paz leerlo, me siento tranquilo y sereno.
No sé si realmente tuve esa conversación o es que soy sonámbulo y me despierto a escribir a media noche —que ya es lo que me faltaba—, pero ahí está ese texto escrito por mí, de puño y letra, y que no consigo recordar.
Sin embargo, al leerlo, se abre un mundo de posibilidades en mí, algo de todo eso que está escrito me lleva a la reflexión y a explorar otras realidades. ¿Será verdad que hablé con alguien en sueños?
Seguramente, todo este tiempo haya estado siendo víctima de mí mismo. Efectivamente no estoy en la realidad que quiero estar y, más aún, no estoy en la edad en la que desearía, sin embargo, con esto que me está pasando puedo hacer cosas increíbles, y de hecho ya las he hecho. ¿Por qué no dar un salto cuántico y empezar a vivir una vida diferente?, ¿por qué no utilizar todo esto que vivo como una tragedia como una bendición?
Con todo lo que sé del futuro y las circunstancias presentes, podría modificar mi camino, tener una vida extraordinaria, vivir donde siempre quise y desarrollarme como nunca lo había soñado… ¿Por qué no?
Tengo dieciséis años, pero una cabeza de adulto, unos recuerdos y unas vivencias que, si son explotadas, esta realidad, esta realidad que estoy viviendo puede ser algo más grande de lo que jamás pude imaginar. ¿Qué voy a hacer con mi vida y mis circunstancias de ahora en adelante?
Creo que decir la verdad me convertiría en un loco, pero utilizar todo lo que sé a mi favor, seguramente me lleve al lugar que deseo.
Ha llegado el momento de dejar los lamentos, dejar el dolor atrás y comenzar a trazar un plan de vida que haga de esta extraña realidad algo sobresaliente.
Hoy creo que no voy a dormir, voy a planificar la vida que quiero, voy a marcar fechas y acciones concretas que sé que me llevarán a donde debo estar. Voy a utilizar este extraño accidente temporal, que parece sacado de una película de ciencia ficción, en lo más grande que me haya pasado nunca.
A decir verdad, el encuentro con esa extraña Hannah me llena de esperanza, pero al mismo tiempo, no consigo entender todo lo que me cuenta. Habla de realidades cuánticas e incluso de que yo elegí estar aquí y ahora, pero eso no ha ocurrido, leer esta información me sana y me da paz, pero he de reconocer que no entiendo la totalidad de lo que se expone en él. Supongo que siempre tendré la duda de si realmente ocurrió de verdad o solo fue parte de mi imaginación intentando darme esperanza para sobrevivir.
Me siento enérgico, me siento pleno por primera vez en esta segunda vida.
.
Madrid, 9 de agosto de 1996
Hoy ha sido un día muy largo, un día muy movido, pero creo que algo ha cambiado para siempre. Por primera vez en mucho tiempo ya no me siento solo.
Ese extraño sueño no me ha dejado de rondar por la cabeza, pensaba si esta experiencia me estaba empezando a volver loco y sufría alucinaciones a mitad de la noche o si realmente aquellas palabras tenían algún sentido. Realmente tengo la duda de si alguien me está ayudando a entender esta extraña realidad, pero ¿por qué una ayuda después de dos años solo y sufriendo las consecuencias de un viaje involuntario en el tiempo?, ¿Realmente existe Hannah? ¿Cómo puedo saber escribir su extraño nombre si solo mantuvimos una conversación?
Sea como sea, ese sueño y la información que se desprende de él me ha llenado de fuerza y de una cosa que ha escaseado en estos dos años: esperanza.
Esta mañana me levanté muy temprano a pesar de haber dormido muy poco, pero mi energía estaba alta, quería comerme el mundo, y creo que, de algún modo me lo comí.
Nada más despertar, decidí tomar un bus con dirección a casa de Gloria, y sin más me situé allí, en la puerta de su casa con la certeza de encontrarme con ella, sin miedos, sin frenos. Ese viaje de apenas cuarenta minutos en la carretera me pareció que no terminaba nunca, mi cabeza no dejaba de pensar en los infinitos posibles escenarios que encontraría cuando viera a Gloria.
Hoy es un viernes cualquiera del mes de agosto, con calor, con ruido de chicharras, con sonidos de niños jugando, pero es un día que no creo que pueda olvidar.
Cuando vi salir a Gloria de su portal, me dirigí a ella con una seguridad que no sé de donde salió, y sin mucho preámbulo la saludé. Justo eso que me parecía un abismo hace unos días, ahora pasaba a ser algo más fácil de lo esperado.
Ella me miró extrañada. Ante mi saludo pensó que debíamos de conocernos de algo, pero en ese momento ella no me conocía de nada, yo era una cara nueva que aparecía en mitad de aquella calle.
Estuvimos hablando demasiado tiempo para dos personas desconocidas, y le expliqué un breve resumen de mi historia, historia que evidentemente no creyó en primer término. Conozco muy bien esa cara de escepticismo que puso ante aquella locura que le estaba planteando.
Sin embargo, tenía tanta información que no podía salir mal. Yo sabía perfectamente que le daría miedo esta historia, también dónde estaban sus sueños en este momento y, por supuesto, cualquier dato que ella preguntara, yo lo iba a saber. Conocía a Gloria perfectamente, no había secreto que no supiera, desde su niñez hasta su futuro desconocido aún para ella.
La conversación seguramente fue la más surrealista que ella haya tenido nunca con nadie. Probablemente tras escucharme, no vaya a dormir en días pensando en toda aquella información que compartí con ella, pero yo tenía que dar un paso al frente y lo di. Hablamos durante horas y fui capaz de no titubear, de contar información personal de su vida, sucesos que acontecieron en su historia personal y planes que tenía planteados en el futuro. Me aseguré de que mi historia quedara completamente justificada y anclada en la realidad, para que, de algún modo, Gloria no dudara de esa historia que solo hubiera podido imaginar como el argumento de alguna extraña película.
No tengo la certeza absoluta de que haya hecho bien al encontrarme con Gloria, lo correcto sería permitir que el camino de Gloria se reprodujera tal y como iba a acontecer sin mi presencia anticipada. Sin embargo, creo que es lo justo para ambos. Y pensándolo bien, no creo que pueda seguir viviendo sin compartir mi historia con alguien, después de estos dos años de silencio, lo más duro ha sido guardar este secreto conmigo en la más absoluta soledad.
Tengo la seguridad que debemos recorrer este camino juntos, y el tiempo es algo tan relativo, que no podemos hacer que solo pase. El tiempo no debe pasar, el tiempo debe ser utilizado a nuestro favor, exprimir cada segundo sin titubear, bebernos las horas así, sin respirar.
No solo le conté mi historia, sino los planes que tenía para los dos, unos planes que había diseñado la noche anterior con todas aquellas cosas que habíamos soñado juntos algún día y que no cumplimos. Eso creo, que aun sabiendo ella que mi historia era completamente disparatada, hizo que tal despropósito cobrara un cierto sentido, un ápice de verdad para ambos. Había materializado los sueños que teníamos en común y los propuse antes de que hubieran apenas llegado a su presente.
