Kitabı oku: «El despertar de los ojos de libertad», sayfa 4
Tras explicar mi historia desde el principio, tras hacer que confiara en esa historia dando datos muy concretos, no pudimos evitar reírnos y reactivar la complicidad. Sabía que iba a ocurrir, porque al leer el encuentro que tuve con Hannah, se me quedó grabado en la cabeza aquello de las múltiples realidades simultaneas.
Ella y yo no nos conocíamos en esta realidad, pero ¿y si el recuerdo de las cosas que no han pasado aún existiera de verdad?
Recordé la primera vez que nos encontramos en la universidad y como teníamos la sensación de conocernos antes. ¿No sería eso un recuerdo de las cosas que no habían pasado aún, pero que en otro tiempo y lugar si pasaron?, ¿por qué algunas personas nos conectamos antes de hablar y saber la una de la otra?
Ese sueño con Hannah lo cambió todo, o al menos me cambió a mí por completo. Me dio unas alas inmensas para hacer de mi vida y mi realidad lo que yo quiero que sea, además si hay tantas realidades simultáneas, no hay nada que perder por hacer ciertos atrevimientos en esta.
Debí estar hablando con Gloria durante varias horas y ninguno de los dos queríamos que el tiempo se acabara. Disfrutamos el uno del otro y de algún modo, aunque ella no me conociera, ese recuerdo de algo que aún no había sucedido permanecía en su mirada.
Era como si nada hubiera pasado, como si yo estuviera viendo en sus ojos, esa misma mirada que dejé de ver en el año 2021. ¿Qué tienen ciertas miradas para que nos conectemos de forma inmediata?
Le conté mi plan con mucha emoción, quería que nos fuéramos a vivir a Los Ángeles, allí estudiaríamos y tendríamos esa vida que un día soñamos juntos. Le recordé que a veces los sueños se olvidan en el presente, pero que, en el futuro, siempre los recordamos teniendo en cuenta que nunca se cumplieron. Le pedí que confiara en que, en algún momento de nuestro futuro, estos planes fueron nuestros sueños. Sueños que nunca se produjeron en el pasado, pero que en esta ocasión íbamos a desarrollar juntos porque todo era posible.
Tengo la intención rotunda de que alcancemos muchos sueños incumplidos y que, en esta vida, nunca nos quedemos con las ganas de nada, que nos bebamos la vida como un néctar sagrado del que no podemos desaprovechar ni una sola gota.
Muchos planes por delante y muchas emociones a flor de piel. Mañana volveré a encontrarme con Gloria y eso me hace muy feliz, sobretodo porque se produce en mí un sentimiento de compañía, de ya no estar solo en esta aventura, porque de algún modo, dejo de cargar con mi historia en soledad. Durante estos años ha sido tremendamente extraño para mí el hecho de habitar una realidad donde no conozco a las personas que forman parte de mi vida en el futuro, una realidad donde he estado muy aislado y lejos de la gente a la que quiero, pero al menos ahora, la persona más importante, sabe que existo.
Sé que Gloria necesitará tiempo para asumir todo esto que la he contado, entiendo que aunque no lo muestre, tiene un poco de miedo y de incertidumbre, pero hasta yo la tengo. El tiempo volverá a colocar la confianza en su lugar.
Me voy a dormir con la certeza absoluta de haber hecho lo correcto, de no seguir dejando que el tiempo se escape entre mis manos, dejar de ser un sujeto pasivo que espera que pasen cosas sin tomar acción. Siento que retomo el control de mi vida, y con él un mundo cargado de emociones y futuros menos inciertos.
Llevo esperando dos años que pase algo, que el tiempo corra, que todo vuelva a la normalidad, sin embargo, el tiempo está a mi servicio. No voy a dejar, jamás, de aprovechar cada momento en esta nueva y extraña realidad.
.
Madrid, 10 de agosto de 1996
Hoy ha vuelto a ser un día excitante y cargado de emociones. Reencontrarme con Gloria ha sido una experiencia increíble. Tanto tiempo solo y al fin tengo un refugio donde acudir y sentirme en paz conmigo mismo, un lugar donde no hay mentira ni estrategia.
Es extraño que parezca que no ha pasado nada, que la persona que dejé en 2021, ahora, en 1996 siga estando a mi lado. No sé cómo explicarlo, pero de algún modo, las conexiones fuertes que se producen entre personas transcienden al tiempo y a la lógica.
Después de haber tenido un primer encuentro con Gloria y contarle que nos conocemos del futuro, ella no ha desaparecido y se ha escondido de mí como podría ser lo predecible. Hoy al llegar a su pueblo, allí estaba esperándome como si me conociera de toda la vida, habiendo obviado lo surrealista de mi historia y lo alejada que está de la realidad y racionalidad. No estoy seguro de que en caso contrario yo mismo la hubiese creído a ella.
Para mí es fácil normalizar nuestros encuentros porque yo la conozco desde hace años, pero me sorprende que a ella le ocurra lo mismo. Que, sin conocerme de nada, mantengamos esa conexión. Creo que la conexión no depende de los años, sino de algo invisible e inexplicable que hace que algunos seres humanos estemos conectados de antemano. ¿Por qué nos conectamos?
Esta vez la charla ha sido muy productiva, además de hablar de nosotros y de haber respondido a los cientos de preguntas que Gloria me iba lanzando, hemos hablado del futuro, de esas cosas que debemos hacer de forma inmediata.
Lo primero es prepararnos para ir a Los Ángeles, y en esto Gloria si me podrá ayudar mucho. Yo sigo sin manejarme bien en este ambiente tan analógico y ella aún no ha vivido la realidad digital, por lo que será de vital ayuda poder enviar cartas y faxes a las universidades que tengo listadas.
En realidad, las universidades son una forma de entrada fácil y justificable para nuestras familias, pero lo cierto es que hay que prepararse para en dos años estar instalados en un nuevo país y trabajar en una de las múltiples posibilidades que brinda la ciudad.
El dinero por primera vez no es un problema. Tengo claro cómo generarlo y cómo multiplicarlo en esta realidad, debo de ser la persona con dieciséis años que más capacidad de conseguir dinero tiene.
Tampoco será un problema el viaje, en estos momentos los viajes son algo que se hacen muy esporádicamente, pero en mi realidad vivida en el futuro, viajamos con facilidad, un pasaje es asumible y alcanzable por lo que no me hace sentir ningún vértigo.
Solo queda preparar bien a Gloria, que sigue teniendo diecisiete años y un inglés muy básico, para poder vivir en Estados Unidos. Así que, será esta una de las cosas que trazaremos como objetivo durante estos años que permaneceremos en España.
Le ha costado un poco aceptar mi propuesta, pero finalmente entró en razón. Le he dejado dinero para pagar unas clases de inglés en una escuela prestigiosa de Madrid, y espero que, en dos años aprenda lo suficiente como para enfrentar el reto con el mismo entusiasmo que tengo yo.
Ha sido un día de mucha emoción, de muchos planes y de tener la energía muy arriba, pero creo que ha merecido la pena. Tenemos un plan fantástico que vamos a disfrutar mucho, y ahora queda algo muy emocionante, que es prepararlo y vivir con intensidad estos dos últimos años en España.
Hemos hecho muchos planes, muchos papeles escritos y reescritos.
Este tiempo que queda por delante, tengo la certeza de que va a ser mucho mejor que los dos anteriores.
Ahora hay sueños, hay energía y hay esperanza al mirar al mañana.
Todo va a ir bien.
.
Madrid, 12 de septiembre de 1996
Parece mentira que no haya abierto este cuaderno en más de un mes, pero realmente después de retomar mi amistad con Gloria y empezar a hacer planes todo ha cambiado.
Es injusto escribir menos cuando las cosas salen bien, pero lo cierto es que este cuaderno, que empezó como una cadena de lamentos, pierde su función cuando las cosas son favorables, y ahora las cosas están saliendo muy bien.
Me siento pleno al saber que hay alguien más que conoce mi historia, que sabe lo que supone tener una segunda vida. Es reconfortante sentir que no estoy solo y que el futuro está pintado de muchos colores.
Este mes ha sido increíble, he pasado tiempo valioso con Gloria, pero también hemos compartido un universo común. Todo ha fluido de un modo fácil, como fluía en el año 2021. Justo cuando escribo esto, entro en contradicción porque hablo de un año que está en el futuro en tiempo pasado, y es que a veces me resulta complicado expresar donde está mi pasado y mi futuro porque se solapan y entremezclan. El ahora es mi presente, pero también es mi pasado, una paradoja temporal con la que no es fácil convivir.
En estos días he podido hacer muchas cosas junto a Gloria. Hemos ido al cine, a conciertos, conocido lugares increíbles y paseado por la ciudad. No es la misma persona que deje en 2021 y tampoco tenemos ese arsenal de recuerdos en común amontonados por el paso de los años, pero sé que estamos construyendo de nuevo un pasado común, porque este presente pronto volverá a ser pasado.
Los paseos han sido especialmente interesantes porque he podido enseñar a Gloria donde vivía ella en el futuro, donde nos reuníamos, donde estaría nuestro restaurante favorito, y en qué rincones nos ocurrieron cosas para recordar.
Esa serie de cosas que sucedieron, o más bien que irían a suceder en el futuro, ya no sucederán. Esos sucesos que están en mi recuerdo nunca estarán en la memoria de Gloria, porque nuestra realidad está siendo reescrita por otra nueva.
Por eso disfruto de esos paseos por el corazón de Madrid en los que la puedo contar las historias que sucedieron —o más bien las que hubieran sucedido en su futuro—. De algún modo creo que es la forma en la que los dos podemos mantener una referencia común de ese futuro que no va a ocurrir de nuevo, pero que yo sí viví y recordaré siempre.
Me resulta muy extraño recordar una vida juntos, pero que solo he vivido y mantengo yo en mi memoria, y que, a partir de ahora, no sucederá tal cual lo recuerdo. Estamos reescribiendo una vida diferente, desde otro prisma, desde otro lugar. Nuestra historia en común en Madrid nunca será, nunca se va a reproducir. Ahora tendremos una casa de madera como aquellas que soñábamos y anhelábamos. Una casa de colores vivos con un bonito porche y dos mecedoras en la puerta. Esa será nuestra nueva vida, esa que un día soñábamos y veíamos como lejana mientras paseábamos por las calles de Madrid, un Madrid que ya nunca será nuestro. Ese nuevo futuro se reescribirá en Los Ángeles, con unas vivencias completamente diferentes. Sin embargo, yo sí recordaré la vida que no será, en mi memoria permanecerá todos esos años en Madrid y se sumarán los vividos en Los Ángeles.
Sé que juego con ventaja porque yo no tengo que renunciar a nada, para mí es vivir una vida nueva sin renunciar a las vivencias de la primera. Para Gloria es diferente, ella va a tener que vivir una vida nueva sin haber experimentado la primera.
Sin embargo, cuando pienso en esto, releo el sueño con Hannah, porque según ella, tenemos múltiples realidades activas, y eso quiere decir que quizás Gloria también esté en múltiples realidades, aunque no recuerde como yo ninguna de esas posibilidades.
A veces pienso que quizás todo sería más fácil si yo no recordara la vida anterior o si al menos pudiera borrarla de mi cabeza desde ahora. Sin embargo, creo que jamás estaría construyendo esta realidad ni viviría las cosas que voy a vivir sin el recuerdo de lo que ya pasó.
Recordar lo que ya pasó me da perspectiva, me deja relativizar todo mucho. Me hace entender que dentro de unos años nada será para tanto y que, si me equivoco, no habrá tanta transcendencia en ello.
Si tenemos tantas vidas pasadas como yo creo y si, además de cada vida, hay infinitas posibilidades cuánticas que se sobreponen unas con otras y el tiempo no es como lo vivenciamos, ¿qué más da lo que hagamos? ¿Es realmente todo tan transcendente como creemos?
Según Hannah, todo sirve para que el alma aprenda, como una especie de vivenciar todas las posibilidades que, aunque no las recuerdes, sirven de crecimiento para un alma que tiene memoria. Memoria que, aunque no sea igual de tangible que la memoria del cerebro permanece latente en nuestro interior.
Creo que sabemos solo una minúscula porción del todo, cada vez estoy más convencido de la idea, de que lo que vemos es solo una pequeña parte, una fracción de segundo de un total infinito e interminable.
El hecho de que haya retrocedido en el tiempo me da una visión muy amplia de las cosas, mucho más relativa. De algún modo me lanza a la acción, porque la acción y las consecuencias pierden peso. Creo que estoy perdiendo el vértigo a aquellas cosas que quiero hacer. Conceptos como el fracaso, el riesgo o la pérdida están menos presentes, y creo que el hecho de haberlo perdido ya todo es la clave de esta nueva forma de sentir.
No quiere decir que haya perdido la empatía o no sienta que tengo que ayudar a otras personas, quiere decir simplemente que ante la duda de hacerlo o no hacerlo, estoy más dispuesto que nunca a tomar el riesgo de la acción. Como si estuviera en un casino con infinitas fichas de juego ¿acaso no es más fácil jugar cuando es imposible quedarte sin fichas?
Espero que todo esto me ayude a que esta experiencia vital sea sobresaliente, aunque en cierto modo ya lo está siendo.
Recuerdo todos esos miedos que llegaron a mí cuando aparecí de nuevo en 1994, creí que iba a morir, que no lo resistiría, pero nuevamente la vida me recordó que nada es para tanto, incluso cuando crees que no vas a poder, se puede. Siempre se puede.
Cuando aparecí en 1994, viví los momentos más duros y dañinos que jamás imaginé experimentar. Hasta el momento en el que asumí donde estaba y cómo me iba a adaptar a todo aquello, sentí dolor, la vida escocía, incluso pensé en quitarme la vida para frenar ese incipiente dolor con el fin de que desapareciera la herida y con ella la desesperanza. Fueron momentos dolorosos, pero al mismo tiempo de aprendizaje. Solo tenía dos opciones; aprender o desaparecer de aquella escena caótica, y como siempre, el aprendizaje era la opción correcta.
Ahora entiendo que valió la pena, que tengo por delante un futuro lleno de esperanza y de luz. Siento que vienen cosas buenas.
.
Madrid, 30 de septiembre de 1996
Hoy ha sido un día complicado, después de un largo verano, llegó la hora de volver a las clases y eso me resta mucha libertad y movimiento. Me recuerda que sigo sin ser adulto y que mi autonomía permanece muy limitada.
Vivir de nuevo los días de instituto me hace pensar que estoy perdiendo mi valioso tiempo, pero lo cierto es que necesito pasar por eso para poder tener mis títulos y conseguir ingresar en alguna de las universidades de California. Además, en esta realidad no tengo estudios básicos, eso quiere decir que no podría trabajar en casi ninguna cosa. Debo continuar transitando por este camino lleno de contradicciones.
Aún no he llegado a un consenso con Gloria sobre qué estudios vamos a cursar, yo curiosamente estoy interesado en física. Creo que necesito estudiar el concepto tiempo y en un futuro física cuántica, ya que después de lo que me ha pasado mi interés por estos aspectos son muy acentuados. En realidad, me interesa la ciencia en general, pero lo más importante es conseguir el acceso en alguna de las universidades, lo cual no va a ser del todo fácil porque las plazas para estudiantes extranjeros son muy limitadas y el nivel de inglés ha de ser prácticamente de nativo.
Que me interesen las ciencias es algo completamente raro en mí, que nunca las presté atención anteriormente, pero creo que mi experiencia de esta doble vida ha hecho que mis motivaciones cambien de forma drástica. Quiero entender el tiempo, quiero alguna respuesta, aunque sea vaga o imprecisa.
Hoy, como cada día, mis padres pusieron las noticias, algo que a mí no me gusta y que sobre todo no consigue sorprenderme. Pero he de reconocer que por primera vez vi en ello una forma de aprendizaje global.
Apareció en la pantalla el actual presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, es curioso saber cómo va a acabar él y cómo las noticias en un tiempo breve se girarán en su contra. ¿Estará ya trabajando con la becaria que arruinará su reptación? También vi a esos americanos bailando La Macarena y pensé que es una de las cosas que prevalecen en esta vida y en la pasada… Maldita canción, nadie sabe aún que será inmortal.
Las noticias no son novedosas, sigue el caso GAL, los conflictos en Israel están a flor de piel y básicamente todo lo que pude presenciar en mi primera vida, se repite en esta. Sin embargo, la forma en la que veo esas noticias y los acontecimientos siento que es diferente. De algún modo, aunque sé lo que pasará ahora y dentro de unos años, mi mirada sigue prestando atención a esos acontecimientos. Ya no es desesperante saber lo que va a pasar mañana, sino que mi capacidad de análisis, habiendo visto los acontecimientos que sucederán en el futuro, juegan a mi favor.
Recuerdo que cuando vi la televisión por primera vez, me resultaba dañino, como una tortura tener que volver a vivir las mismas cosas una y otra vez, sin sorpresa, sin asombro. Ahora mi mirada ha cambiado, ha evolucionado. En estos momentos visualizo lo que para mí es historia, como algo de interés que me ayuda incluso a entender acontecimientos que pasarán en el futuro y que ya he vivido.
Pero el día de hoy sin duda ha estado marcado por esa vuelta a las clases. Aunque ahora las clases tienen otro color —ya no son tan tediosas como en mi primera vida— no es como al empezar esta experiencia de cero. Cuando regresé a tener catorce años las clases eran muy básicas para mí y podía superarlas con facilidad, pero ahora, dos años después, parece que la dificultad se agranda y voy a tener que hacer un esfuerzo para mantener esas notas sobresalientes. Tener esta preocupación después de haber vivido ya cuarenta y tres años me resulta más que inquietante, pero he de reconocer que los temarios me resultaran complejos.
Con las asignaturas de letras no creo que tenga ninguna dificultad para brillar, pero las materias vinculadas a los números son complicadas incluso para mí que ya las he estudiado antes. No recuerdo mucho de los conocimientos específicos de muchas de las asignaturas y, por tanto, deberé empezar casi desde cero.
Tras mirar los temarios que nos han proporcionado en este primer día, me ha quedado claro que voy a tener que hacer vida de estudiante y que, de algún modo, tendré menos tiempo y menos libertad, pero es muy importante sobresalir y tener calificaciones brillantes para poder saltarme clases y tener algo de tiempo libre, escapar sigue siendo un objetivo permanente.
Recuerdo algunos de los temas de matemáticas y sé que aprendí a desarrollarlos, con mucha dificultad, pero lo hice. Hacer derivadas, logaritmos neperianos o fórmulas químicas, no formó parte de mi día a día en ningún momento de mi futuro. Son cosas que aprendí, pero borré de mi cabeza hace demasiados años.
La tensión es grande porque no será nada fácil acceder a la universidad en Estados Unidos. La información que hemos conseguido no es precisamente esperanzadora, sin embargo, sería muy fácil hacer creer a nuestras familias que tenemos un acceso y una beca para poder vivir allí. Lo importante es llegar al país de alguna forma, no estudiar desde el primer día. De hecho, no tengo claro del todo que vaya a estudiar algo y que solo utilice la universidad como puerta de entrada, bueno de entrada o de huida.
De momento ya hemos lanzado nuestra primera mentira de supervivencia. Gloria y yo nos hemos presentado a nuestras familias y entorno como pareja, de esta forma no es raro que pasemos tanto tiempo juntos y, sobre todo que queramos estudiar los dos en un país extranjero.
Yo no veo la hora de salir de España y dejar a mi familia, volver a vivir una adolescencia es complejo, no estamos en igualdad de condiciones y la pérdida de libertad e intimidad cada vez me ahoga más.
Lo bueno es que he estado trabajando, dando clases particulares y otros trabajos clandestinos para hacer dinero de una forma muy sencilla. En estos momentos tendríamos dinero suficiente para poder comprar los billetes de avión y vivir en Los Ángeles durante unos meses, pero poco más. Las personas no hacen más que recordarme que es muy duro y costoso vivir en Estados Unidos, pero a mí me parece una oportunidad de muy bajo coste. Yo tengo la referencia de precios del país en el año 2021, y eso hace que todo me parezca que está al ochenta por ciento de descuento. Vivir en 1996 es barato.
Hacer cuentas en pesetas aún me cuesta mucho, de hecho, me resulta más cómodo hacer la conversión directamente en dólares. Uno de los objetivos de la semana es cambiar todo el dinero que tengo en pesetas a dólares americanos para poder hacer un cálculo real. Aunque para hacer ese cambio necesito a un adulto. Actualmente no soy capaz de hacer por mí mismo algunas de las cosas cotidianas y básicas.
He hablado con una de las primas de Gloria, y ella no tiene inconveniente en hacerlo, me gusta dejar al margen a nuestras familias, porque prefiero que no sepan que tenemos tal cantidad de dinero, más conociendo que no saben que estoy trabajando en tantas cosas.
Hacer dinero y ahorrar, es una tarea más que fácil para mí, es como si todos los límites que tenía antes hubieran desaparecido, pero es cierto que viviendo en la casa familiar y con ningún gasto que contrarreste la entrada de dinero, si te organizas bien, puedes hacer fortuna. Ojalá hubiera tenido esa destreza en mi primera vida.
Todos los trabajos los hago de forma clandestina, sin que mis padres sepan nada y guardando el dinero que genero como el mayor de los tesoros. Nadie debe saber que trabajo y hago una cierta vida de adulto.
El problema con el dinero en estos momentos es que voy a tener que empezar a multiplicarlo de forma rápida. Aunque tenemos todo preparado para poder pagar los billetes y el alojamiento, estudiar será muy costoso y el objetivo es ir tranquilo y sin necesidades. Al no existir aún ciertas realidades digitales, no puedo hacer cosas que con un ordenador y un poco de tiempo podría utilizar para hacer crecer ese dinero. La vida analógica creo que es de lo más complicado a lo que me enfrento en esta realidad.
Se hace tarde, y debo acostarme ya porque mañana hay clase. Volver a clase no es el mejor plan del mundo, pero será el penúltimo año antes de poder irnos a Los Ángeles.
Gloria no lo sabe, pero ya sé hasta el barrio donde vamos a vivir. Cuando visitamos la ciudad, los dos nos quedamos enamorados de un barrio y un lugar concreto y ese quiero que sea nuestro lugar. Ella aún no lo conoce, pero en ese futuro que los dos vivimos y solo yo recuerdo, sé qué lugares se quedaron en su corazón.
.
Madrid, 25 de noviembre de 1996
Cada vez me siento menos a escribir. Acabo de leer el último día que redacté en este cuaderno y han pasado casi dos meses sin utilizar de nuevo este diario para descargar mis emociones. Supongo que eso es una buena señal porque cada vez hay menos miedo y menos dolor dentro de mí. Cada vez siento menos necesidad de compartir mis temores entre estas páginas porque ese dolor se ha ido diluyendo, pero, además, ya no guardo este secreto en soledad. Tener a alguien como Gloria que formó parte de mi primera vida en esta nueva realidad, lo hace todo más fácil y liviano.
Durante estos meses han pasado grandes cosas, grandes aprendizajes y contradicciones morales que más de una vez no me han dejado dormir, pero aun así me alegra no haber tenido la necesidad de acudir a la escritura porque sé que el proceso fue menos pesado que otras veces.
En este tiempo de esta segunda vida, he estado bastante ocupado en sobrevivir, en eliminar toda esa carga que el retroceso en el tiempo produjo en mi mente y en mis emociones. Ha sido un viaje complejo, pero en los últimos meses, todo dio un cambio brusco a mi favor.
Una de las cosas que no tenía como prioritarias era el sexo. Regresé a tener catorce años y eso mantuvo mi mente en shock el tiempo suficiente como para no prestar atención a eso, o al menos no tenerlo como algo prioritario. Dos años me costó sentarme por primera vez frente a este diario y contar mi historia, aunque solo fuera para mí mismo. Dos años en los que me tuve que adaptar y asumir que no regresaría a mi tiempo sin volver a recorrer el mismo camino temporal por el cual ya había pasado.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, el sexo, el relacionarme con otras personas de forma íntima, se convertía en un problema real.
Antes de este viaje en el tiempo, yo tenía una vida sexual activa y saludable, tenía una edad en la que podía mantener relaciones sin que fuera un pecado o algo prohibido. Sin embargo, de forma abrupta regreso a tener catorce años, pero sabiendo y habiendo vivido lo que se experimenta a los cuarenta y uno. ¿Cómo iba a mantener relaciones sexuales con alguien?
Afortunadamente esa primera etapa me la salté. Tenía tanto dolor y confusión que lo último que necesitaba era tener relaciones con otra persona. En ese momento con dormir sin demasiadas pesadillas y sobrevivir sin parecer un loco extraño era suficiente. De hecho, no haber acabado en un psiquiátrico o haberme quitado la vida ya es un éxito aplaudible en esta experiencia.
El problema se generó después, cuando empecé a estar tranquilo. Cuando retomé mi vida en este nuevo tiempo y sané mis emociones. En ese momento si empecé a plantearme cómo mantendría relaciones con otras personas.
El primer conflicto surgió en tener relaciones con personas de mi misma edad. Esto sería lo correcto y lo común, pero ¿lo correcto y lo común teniendo en cuenta cuál de mis dos realidades?, ¿cuál de mis dos edades? Yo ya he sobrepasado los cuarenta y me parecía inmoral acostarme con una chica o con un chico de apenas quince años. Podría ser su padre, pero además mi apetencia sexual por la gente joven nunca estuvo presente. Creo que besar a una chica de catorce años, me parece lo menos deseable del mundo, nadie de mi entorno despertó algo ni mínimamente sexual en estos años en esta segunda vida.
Por tanto, acostarme con alguien de mi edad física en este momento no me parecía una buena opción, pero tampoco me parecía moral, ¿cómo me iba a acostar con personas de mi edad que podrían ser mis hijos? Y sobre todo, ¿qué interés puede tener para mí una persona de tan temprana edad y tan inexperimentada? No es algo para mí, no era la solución a ese problema, básicamente porque las personas de mi misma edad, no lo son. No tengo dieciséis años, solo tengo una carcasa de esa temprana edad.
Por todo ello, descarté la posibilidad de inmediato, cero deseo e interés por alguien que estuviera en mi círculo de edad. Y aquí llegó otro de los problemas y choques morales, porque si tuviera que buscar a alguien de al menos treinta años, ¿sería apropiado teniendo yo un cuerpo de quince años? ¿Se podría decir que es pederastia a pesar de yo desearlo? ¿Con qué tipo de personas tendría que contactar y relacionarme?
Ahora al menos tengo dieciséis años, mucho menos conflicto que con catorce, donde literalmente era un niño enclenque. Tener relaciones con alguien de mi edad física era enfermizo, pero hacerlo con alguien de mi edad adulta también lo era. ¿Qué tipo de persona se acuesta con un niño de catorce? Lo cierto es que la sexualidad se convertía en un reto, en un problema sin solución fácil y mucho menos accesible.
En este momento, este cuerpo de adolescente y a medio hacer de dieciséis años, está acompañado de una mente de adulto, un adulto que ya ha tenido una dilatada experiencia sexual, pero que está atrapado en un cuerpo que no le permitiría vivir la sexualidad de un modo natural y libre. Hiciera lo que hiciera, incluso la abstinencia, sería una solución errática.
Sin embargo, en los últimos meses esa necesidad crecía, y aunque he dudado muchas veces cuál es el camino correcto, decidí tomar el que yo considerara como positivo para mí mismo y mi bienestar. Mi situación no es la normal, cualquier camino sería contradictorio para mis creencias porque mis dos edades no se corresponden entre sí, ¿cómo debo de conceptualizarme sexualmente, como un adolescente o como un adulto? La trampa estaba servida.
Me ayudó mucho poder compartirlo con Gloria. La pobre con tan solo diecisiete años está teniendo que responder a preguntas y atender a confesiones muy complejas, pero a veces la edad no es lo más importante. Siento que tiene respuestas muy adultas y a veces incluso más maduras y certeras que las mías. Supongo que sobrevaloramos la edad a la hora de tomar decisiones, cada vez tengo más claro que cumplir años no es sinónimo de crecer, en ocasiones incluso decrecemos con los años.
Lo único positivo, que podía plantear algo a mi favor para mi conflicto con el sexo, era mi bisexualidad, que a mi edad adulta ya había sido definida, experimentada y aceptada. De algún modo, ante ese conflicto con la edad y cómo debía comportarme con otras personas, algo me favorecía, ya que podía experimentar con cualquiera independientemente de su sexo. A pesar de esta carta a mi favor, el conflicto seguía dentro de mí.
Mi deseo era compartir tiempo con personas adultas, al menos por encima de la treintena, o bajando mucho el listón de más de unos veinticinco años, pero el problema volvía a ser mi edad o, mejor dicho, mi aspecto. Aunque mi experiencia y mis recuerdos ya sobrepasaron los cuarenta y tres años, mi aspecto no deja de ser el de un adolescente.
Y ese aspecto ha sido una auténtica tortura, si ese viaje en el tiempo me hubiera llevado a una edad más avanzada, el proceso hubiera sido diferente, pero mirarme al espejo y ver a un niño, era no reconocerme y no aceptarme, de algún modo, incluso torturarme y castigarme. Supongo que también esta no aceptación, fue lo que hizo que se ralentizara en el tiempo mi interés por relacionarme con otras personas. No me gustaba lo que veía en el espejo, dejé de ser un hombre para ser un niño en apenas un abrir y cerrar de ojos.
Ücretsiz ön izlemeyi tamamladınız.
