Kitabı oku: «La Corte de los Ángeles», sayfa 3

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El origen

Hoy será el primer entrenamiento de Lizi, no iba a ser fácil asimilar todo para ella. Con el tiempo, le enseñaría que ser bruja es más que un estilo de vida o algo que se pueda cambiar. El salón que usaba para preparar pociones era una habitación más de la casa, al que con el paso de los años lo fui acondicionando para este propósito. Las paredes blancas estaban rodeadas por mesadas de mármol, un plomero había extendido la red de agua y gas. Estábamos en el siglo XXI, no hacían falta los fogones para cocinar. En esas mesadas se encontraba todo lo necesario para hacer pociones, en el medio de la habitación quedaba espacio suficiente para pupitres y sillas. En el frente, junto a la puerta de entrada, tenía un pizarrón en donde podía anotar nuevas pociones o impartir mis clases. El lugar poseía un olor característico, en general toda la casa olía a hierba buena y menta, pero en esta habitación estaba intensificado. No importaban los años que pasaran, siempre iba a recordar cuando fui un aprendiz, como lo eran ahora mis chicas.

El entrenamiento de hoy iba a ser más agresivo. Ella tarde o temprano debería prepararse para la guerra que ya estaba a la vuelta de la esquina. Chloe y Greta tenían años de experiencia, en cambio Lizi estaba empezando a explorar el terreno de la hechicería y la magia. Podríamos decir que iba a aprender a ser una bruja, a dejar de lado su vida mundana para formarse y prepararse para ser una blanca, como debería haberlo sido desde hacía muchos años.

Las chicas fueron llegando a medida que terminaban de desayunar, las murmuraciones en el salón dejaban en claro que la clase ya iba a comenzar. Y preparar esta primera lección para Lizi no sería fácil.

—Esta mañana vamos a empezar con lo básico, me gustaría saber qué habilidades traes contigo —dije a Lizi que aún observaba el salón con vacilación.

—Antes de empezar con el entrenamiento, ¿puedo hacer algunas preguntas? —aventuro tímidamente esta.

—¡Por supuesto! —la alenté, confianza era lo que le faltaba, y sobre todo en sí misma.

—Anoche cuando me fui a dormir estuve pensando sobre cosas que para mí no tienen sentido y como ustedes yxa nacieron siendo así, tal vez puedan darme algunas respuestas. —Se tomó un momento para ordenar las palabras—. Si mis padres no son brujos, ¿cómo puede ser que yo lo sea?

—Primero, tú también naciste siendo bruja. Y hay muchas opciones, no estuve en ese momento, ¡claro está! —comenté entre risas, para restarle importancia a lo que continuaba—. Una posibilidad puede ser que tu mamá lo haya engañado a tu papá...

— ¡No!, eso no, ¡ella nunca haría algo así! —dijo entre un grito ahogado, un tanto ofendida por mi insinuación.

Hasta ese momento Chloe y Greta, que se mantenían al margen, tomaron una posición más a la defensiva, la reacción de Lizi no merecía sus nervios, era tan solo una chica asustada buscando respuestas.

—Dije que podía ser una opción, ¡no que lo fuera! —me apresuré a comentar—. Tal vez no lo engañó, tal vez ella mantenía una relación amorosa con alguien y no sabía que estaba embarazada, conoció a tu papá y puede ser que pensó que tú eras hija de él. No existe otra manera —concluí—. A menos que uno de los dos sea brujo. —No era una explicación disparatada, pero analizando la situación, ese no era el caso.

—Pero, entonces... ¿Quién es mi papá o… mi mamá?

Esa era una respuesta que yo no tenía y no la iba a tener nunca.

—Ustedes dicen que nosotras nos vemos diferentes. ¿Ella no lo pudo ver a él?

—Los mundanos no tienen esa capacidad de ver como nosotras, ellos no pueden percibir las energías de los oscuros en general. —Por sus reacciones, dejaba más que en claro que mis aclaraciones no le eran muy útiles.

—¡Esto me deja de vuelta en cero! —Estaba abrumada, sus ojos se perdieron en la lejanía, con algún recuerdo distante.

Quería retomar la clase, era un poco difícil después del tema que se había tocado. Chloe y Greta tenían posturas muy amenazantes y Lizi buscaba la forma de esconderse en su silla.

—¿Hace cuánto que empezaste a tener visiones? —Observé cambiar su postura. Pasando una pierna sobre la otra. Pensando qué contestarme.

—No hace mucho, será un mes más o menos —afirmó pensativa—. Para mí fue el peor mes de toda mi vida.

—¿Y cómo funciona? —Necesitaba obtener respuestas que me ayudaran a guiarla.

—Es complicado..., no es que haya una fórmula que funcione, hay veces que toco un objeto que había tocado una persona y ahí es cuando veo cosas que están por pasar o cosas que ya pasaron. Y hay otras veces en que no hace falta tocar algo, como me pasó con ustedes. —Fijó su mirada en Chloe—. Yo estaba durmiendo y soñé con este lugar, luego estaba paseando por el parque y ahí tuve una visión, vi que aparecieron ustedes con un grupo de personas encapuchadas y una mujer con aspecto aterrador, parecía que tenía influencia sobre todos los que estaban ahí, y después todo se esfumó —dijo hundiéndose de hombros—. Esa fue la peor de todas. Era como vivir una realidad alternativa, me había transportado por completo a ese lugar. El poder que emanaba de ese ser era desmesurado casi imposible de creer. Jamás había visto tanta maldad. Hasta se la podía respirar, era tóxico...

—Después vamos a hablar en privado acerca de tus visiones. —No tenía intenciones de que Chloe estuviera al tanto de esta situación.

—¡Eso no es justo! —preguntó Chloe—. ¡Si ella sabe algo que me concierne a mí, quiero saberlo!

—¡Este no es un tema que voy a discutir contigo, dije que iba a hablar en privado con ella y así lo hare! Luego cuando sepa qué es lo que está pasando tendremos una charla. —Intenté poner todo el peso necesario a mis palabras para que no haya objeción—. Ahora lo que tienes que saber es que existen dos clases, por así llamarlo, de brujas. —Dirigí mi conversación a Lizi—. Hay algunas que son buenas, como nosotras, y otras que son malas, como las brujas oscuras. Lo que te voy a contar es el origen de nuestra especie, está sacado del libro El primero, es ese libro que te iba a dar anoche, pero al final decidí darte otro, que se llama La primera bruja blanca, ahí vas a terminar de entender. Las brujas oscuras nacieron de la primera esposa de Adán, Lilith, ella fue creada a imagen de Dios, al mismo tiempo que creó también a Adán, eso originó un conflicto de superioridades, Lilith no quería vivir con Adán en el Edén, ella no quería ser gobernada por un igual, su frase de despedida, por así decirlo, fue: “Yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual”. Las diferencias fueron creciendo entre ambos, hasta que abandonó el Edén, y fue a dar a la orilla del mar Rojo (hogar de muchos demonios), los peores, diría yo. Allí se entregó a la lujuria con estos, dando a luz a los lilim, son demonios femeninos súcubos.

Hasta ahora Lizi escuchaba prestando mucha atención. Hasta que interrumpió mi historia.

—¿Qué es un demonio súcubo?

—Es un demonio que toma la forma de una atractiva mujer para los hombres, introduciéndose en sus sueños y fantasías. En general son mujeres de gran sensualidad y belleza incandescente. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla, obviamente, ella se negó. El cielo la castigó haciendo que muriese cada hijo que ella concibiera. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días. Lilith es una criatura espontánea y libre, de fascinante belleza, que posteriormente se convirtió en un ente maléfico, en un ser de la oscuridad pero que, en todo caso, guarda en sí, como símbolo, un sentido que la emparenta con la gran madre de las civilizaciones antiguas, sobre todo en su aspecto tenebroso. El nombre de Lilith deriva del hebreo Lil, que significa noche, por lo que Lilith vendría a significar la nocturna, término que nos transmite la idea de oscuridad, de ausencia de luz, y que se relaciona con sus características personales y su ámbito de acción. Se la asocia con la lechuza, al tratarse de un ser que se desenvuelve en las tinieblas.

—¿Por eso es la superstición de que las lechuzas son de mal augurio?

Era más una pregunta retórica, ya que enseguida continuó con una anécdota.

—Mi mamá siempre me hacía cerrar todas las ventanas cuando veía una lechuza y se ponía histérica cuando las oía cantar.

—Tal vez tu mamá tendría algún conocimiento del mundo mágico. —Puse en palabras mi pensamiento. Lizi esta vez lo meditó.

—Y por el otro lado están las brujas blancas. Son aquellas que provienen de Eva, según la Biblia ellos fueron los que poblaron el mundo. Y de una progenie de ella es que descendemos nosotras. Para mantener al mundo balanceado. Los mundanos no pueden luchar contra el poder del mal —concluyó Chloe, repitiendo la frase que sabía de memoria.

—Como Dios vio lo que sucedió en su primer intento de crear a un hombre y una mujer a su imagen y semejanza, creó a Eva de una costilla de Adán, para que no existiera, otra vez, los mismos problemas de superioridad. Lilith no estaba conforme con este nuevo giro que había tomado la historia, convenció a un ángel caído, al que hoy conocemos como Satanás o el diablo, para que incitara a Eva a probar del árbol de la sabiduría, el árbol del bien y del mal, el único fruto que Dios les había prohibido tocar. Ella deseaba que fueran desterrados y probaran las adversidades de la vida fuera del Edén, como venganza hacia Adán —retomé mi relato—. Dios, al ver que habían desobedecido el único mandato que le había dado, los desterró. Pero ante les dijo: “Ahora ya han probado del árbol de la sabiduría, por lo cual tienen el poder de decidir sobre el bien y el mal. Usen esta nueva responsabilidad a conciencia”, y así los dejo ir, para que probaran las adversidades de una vida fuera del paraíso. Caín fue el primer humano nacido fuera del Edén, después de Caín, concibieron a otro varón, su hermano Abel. Caín se dedicó a la agricultura, mientras que su hermano menor al pastoreo. Según el relato bíblico estos hermanos presentaron sus ofrendas a Dios en sus respectivos altares; al verlos, Dios prefirió el sacrificio de Abel (los primogénitos de sus ovejas) en vez del de Caín (del fruto de la tierra), este último enloqueció y mató a su hermano. Sin decir nada, Dios vio que las esperanzas depositadas en el primer hombre nacido fuera del Edén eran desastrosas. Caín nunca llegaría a ser quien nos protegiera de Lilith, después de pensarlo, llego a la conclusión de que, si él intervenía en el concebimiento de un tercer hijo, tal vez podríamos tener una oportunidad en este mundo. Tendríamos a alguien que nos defendiera. Persuadió a Eva y Adán para que tuvieran otro hijo, el cual iba a ser mujer, una luchadora con un pedazo de cielo en su alma. Pero llegado el momento de nacer, Eva no alumbró a una mujer, sino que nuevamente fue un varón. Tuvo que tener otro hijo varón, hasta que por fin sus rezos dieron resultado, ahora había llegado la promesa de Dios, con una carga inimaginable para cualquier ser humano. Luego de ahí las versiones discrepan, no se sabe bien cómo fue que esa mujer iba a ser diferente, pero lo que sí se sabe es que desde el momento en que nació, hubo un cambio, los demonios sabían que se iban a enfrentar a algo superior a ellos. Caín fue marcado y desterrado. Sabiendo que un día tendría que pagar por su pecado. Desde entonces hay hombres y mujeres que luchan contra las brujas oscuras y sus demonios. Lilith era perversa, engañó con falsas profecías a los demonios para que les otorgaran el poder de controlarlos, tener total autoridad sobre ellos —terminó Greta el relato.

—¿Quiénes son los que luchan contra las brujas oscuras? —quería saber obviamente Lizi.

—Al igual que los mundanos tienen su gobierno, nosotras también tenemos el nuestro, después de todo, no son tan diferentes uno con el otro. Nuestro gobierno está regido por los arcángeles que viven en el cielo, ellos no pueden bajar. Después les siguen los ángeles, los ángeles son nuestros intermediarios con los arcángeles, ellos viven en la tierra, pero tienen el poder de subir al cielo, cada vez que se requiera. La madre de Chloe era una bruja blanca con mucha influencia, ella estaba casada con un ángel que formaba parte del consejo. Tobías Amaya, el padre de Chloe, había muerto en una misión del gobierno unos meses antes de que fuéramos atacados en la mansión en donde vivíamos. Esa noche habían llegado por Elha y Chloe. Elha luchó hasta el final, eran muchos, había demonios y brujas oscuras por donde miraras. Tobías le había enseñado a defenderse utilizando armas del cielo, pero la diferencia era abismal. Ni siquiera los ángeles que estaban cuidando la casa pudieron hacer algo. Gracias a ella nosotras pudimos escapar. Fuimos rescatadas por el arcángel Rafael, él tenía y tiene como misión proteger a Chloe. Después está el gobierno de las brujas. Nosotras somos un caso especial, nos regimos por las leyes de los ángeles, al igual que todas las brujas casadas con ángeles.

—¿A qué te refieres cuando dices armas del cielo? —Lizi interrumpió mi explicación con una pregunta que le pareció de mayor relevancia.

—Nosotras, aparte de hacer magia, hechizos o conjuros, tenemos armas del cielo. Son armas que los arcángeles les dieron a sus tropas para poder defenderse. Las armas son muy parecidas a las que tienen los mundanos, pistolas, sables, puñal, arco y flecha, los que se les ocurran; solamente que estas armas destruyen a los demonios y no hacen el mismo efecto contra los mundanos. Tienen una mente propia, saben discernir entre especies. Si una pistola fuera disparada hacia un mundano la bala no le ocasionaría la muerte. El proyectil simplemente se desvanecería antes de llegar al cuerpo.

Chloe se incorporó, interrumpió nuestra conversación, estaba un tanto exaltada. Caminó hasta quedar enfrente de mí y me enfrentó, como si yo hubiera dicho algo que la molestara profundamente.

—¡Ahora entiendo por qué Rafael me quiere mantener con vida! —No entendía a qué venía su reacción—. Nunca me había puesto a pensar seriamente, siempre pensé que era... Bueno, porque era hija de un ángel, ¡pero ahora lo veo con claridad! —Sus palabras salían una detrás de otra y cada vez alzaba más la voz—. Él pretende que yo forme parte de su ejército. —Ella estaba en lo cierto, por más que no lo quisiera admitir.

—¡Sí!... ¡pero aún no estás lista! Yo no te voy a entrenar para que vayas a la guerra. —Mis palabras me condenaron, había revelado información que aún era secreta.

—¿A la guerra? —siguió interrogándome—. ¿A cuál guerra? Todo el tiempo estamos en guerra o bajo amenaza —afirmó exasperada—. ¿Es por eso por lo que no nos enseñas a hacer magia? ¿Y todo lo que aprendemos es teoría?

—En eso tienes razón, pero un día de estos se definirá todo, y yo no voy a permitir que te lleven. Y en cierta forma ya sabes hacer magia.

—¿Mi opinión acaso no cuenta? —contestó indignada.

—Nunca pensé que quisieras ir a la guerra, después de todo lo malo que has pasado —puntualicé acortando la distancia entre nosotras.

—No sé qué es lo que quiero, ¿pero cuándo pensabas decírmelo? —me gritó.

—¡Cuando llegara el momento! —No quería discutir eso delante de todas.

—¿Cuando llegara el momento? —dijo incrédula—. Nunca va a llegar ese día, tu tendrías que habérmelo dicho hace mucho tiempo.

—¡Chloe, cariño! ¡Tienes razón!, es muy difícil decirte que estás predestinada a estar en el Consejo. Después de verte sufrir como lo hiciste. ¿Tú en verdad pensabas que quería hablar de eso?

Ella bajó la guardia y no siguió discutiendo, al parecer había aceptado mis disimuladas disculpas. Luego de unos segundos abandonó el salón. No sabía si ir a buscarla o dejar que procesara todo.

El idioma de las brujas

Con la partida de Chloe, las chicas estaban algo tensas, ninguna se había movido de su asiento. Esperaban que dijera algo o tal vez que continuara con la clase. Me llevó un minuto ordenar mis ideas. Sin Chloe en la sala no la podía continuar, me predispuse a comentarle a Greta mis descubrimientos de su brebaje.

—Anoche investigué un poco, descubrí qué contenía ese trago, lo que produce, es un estado de inconsciencia tan fuerte que no te deja despertar por al menos dos días. Lo que sé, por el momento, es que querían secuestrarlas. Esta noche voy a ir a buscar a Ian para que nos ayude a entender lo que está ocurriendo.

—¿Quién es él? —preguntó Greta, que hasta ahora se mantenía al margen.

—Es un hechicero muy poderoso, también él presume de que es alquimista —dije revoleando los ojos. Su ego era infinito.

—¿Entonces hay hechiceros también? Y ¿brujos blancos? —se apresuró a preguntar Lizi.

—Sí, hay hechiceros y brujos, pero no te confundas, los hechiceros no están dentro de nuestra especie, ellos pueden pertenecer al bien y al mal, los hay buenos y malos, porque uno de su progenitor es un demonio.

Se hizo el silencio con esta última contestación, aún seguía confundida, su expresión me lo revelaba.

—Como en toda especie hay hombre y mujeres, es inevitable para que la vida pueda seguir. Al principio las brujas oscuras se llamaban los hijos de Lilith, pero con el tiempo se fue acortando el nombre y quedó las oscuras, por su descendencia. Eso no quiere decir que sean solamente mujeres, engloba los dos términos. Lo mismo pasó con los hijos de Eva. Que con el tiempo quedó las blancas.

Eso me daba el pie para empezar mi entrenamiento. Me asomé a la puerta y vi a Chloe lista para entrar, ya estaba más calmada.

—Esta mañana vamos a realizar hechizos de magia. Todas lo pueden hacer, ya crecen con magia en sus venas, algunas pueden empezar a hacerlos antes y otras después. Vamos a realizar unos fáciles. —Me dirigí a Lizi—. No te preocupes si no te sale a la primera. Todo requiere concentración y mucha práctica. —Ella asintió con la cabeza—. Primero van a visualizar en la mente lo que quieren hacer. Ahora bien, les voy a pedir que visualicen las hojas del árbol, del otro lado de la ventana, una vez que las puedan ver en sus mentes, van a dejar que caigan. Y cuando estén listas, lo vamos a ver. Hagan una fila de forma ordenada.

Para Greta era muy fácil porque ya sabía cómo realizar hechizos de magia más complicados, después siguió Chloe. Y por último Lizi, le llevó un poco más de tiempo que al resto. Pero lo importante es que lo logró.

—La magia es eso, como verán, en realidad el árbol no perdió sus hojas, sino que ustedes están realizando una ilusión para los demás, excepto ustedes, el resto ve y piensa que ese árbol no tiene hojas. Todos los hechizos de magia son iguales, tienen que visualizar lo que quieren hacer y después la magia está hecha. Con hechizos más poderosos se van a dar cuenta de que con tan solo pensarlo no basta, en ese momento van a utilizar las manos y todo su cuerpo para canalizar la magia. Ahora, por otro lado, están los conjuros o embrujos, como quieran llamarlos, eso es más complicado, ya que requiere otro nivel de concentración, estos conjuros sirven para la transformación de una cosa en otra, hacer explotar algo, como también repararlo. Pueden cegar a la otra persona, teletransportarse, en definitiva, pueden hacer lo que se les ocurra. Estos son hechizos de protección y muchos más violentos que los hechizos de magia. —Ahora que tenía su atención puesta en mis explicaciones, era más fácil hacer que me entendieran.

—Si quieren cegar a la otra persona, tienen que pensarlo y repetir las palabras VISAN JE, pero primero van a tener que aprender el idioma de las brujas.

—¿Cuál es ese idioma? —preguntó con curiosidad Lizi.

—Las brujas tienen un idioma muy antiguo, pero nosotras aprendemos las palabras más importantes, como las partes del cuerpo, también las relacionadas con la naturaleza, como les dije anteriormente, ustedes pueden hacer cualquier cosa, hasta absorber energía de la tierra cuando la necesiten. Por ejemplo: están en una batalla y no tienen armas físicas cerca para defenderse. Un árbol puede ser de mucha utilidad, haciendo un conjuro para que sus raíces o ramas crezcan y así de esa forma inmovilizar a su oponente con las extremidades que hicieron crecer.

El murmullo creció en la habitación de hechicería, ellas todavía no comprendían el poder que tenían en sus manos.

—¿Y en dónde podemos aprender el idioma? —Era una de las pocas veces en que veía a Greta tan interesada en un tema que les enseñaba, por lo general se limitaba a contestar un par de preguntas y a responder los mensajes de su celular.

—En el libro de La primera bruja —le respondí—. Si es que saben cómo buscar. —Hacía falta hacer unas preguntas picantes, y tenía a todas comiendo de mi mano.

—¿A qué te refieres con eso?, te aseguro que a ese libro lo leí un millón de veces y no hay nada.

—Como todo en este mudo, eso también está oculto. Si pasas la mano por su tapa, Greta, y dices la palabra Dimentes, al abrir el libro, ¡él se revelará ante ti!

—Después de realizar un conjuro, ¿cómo hacemos que desaparezca? —preguntó preocupada Lizi.

—Esa es una muy buena pregunta. —Ahora estaban haciendo las preguntas correctas—. ¿Cómo haces para que la música deje de sonar en tu reproductor? —le respondí a Lizi con otra pregunta.

—¡Fácil!, con el botón de stop —dijo entre risas.

—¡Sí!, muy bien. Para que se termine un conjuro tienen que decir Fínnen, y el embrujo va a desaparecer, esa palabra es para todos los hechizos por igual. Ahora quiero que practiquen un conjuro bastante simple, pero que les puede salvar la vida, van a intentar cegar a la otra persona, practiquen hasta que salga medianamente bien. Primero va a empezar Greta con Chloe, quiero ver qué tal lo hacen y después Lizi lo va a intentar con Greta. —Esta última se me quedó mirando con los ojos fuera de órbita.

—¿Por qué conmigo? —exigió levantando la voz y quejándose—, ¿y si me deja ciega? Ya no voy a poder ver a los chicos guapos en la playa.

Parecía que lo único que les preocupaba a estas alturas eran los chicos. Y a las chicas les causó tanta gracia su comentario que no podían dejar de reír.

—¡No te va a pasar nada!, yo lo voy a revertir si algo sale mal. —No podía disimular la sonrisa al contestarle—. ¡Empiecen!

Greta estaba en su primer intento, como era de esperar, no lo logró, hizo que se le nublara la visión a Chloe, pero eso fue todo, en su segundo intento Chloe estaba cegada por completo, mientras Greta peleaba con Chloe amenazándola con que la iba a dejar así, Lizi estaba más retrotraída, no estaba muy cómoda, tal vez había sido mucho por un día. Y quién podía culparla. Ahora era el turno de Chloe, a ella no le fue tan mal, pudo controlarlo después de unos intentos. En cambio, Lizi se resistía a que la magia fluyera.

—Sé que te falta más entrenamiento, tus compañeras te llevan algo de ventaja con respecto a esto, pero no quiere decir que no lo logres hoy. —Tenía que intentar que se relajara y consiguiera el control mental—. Ahora sigue todos los pasos que te diré —le ordené—. Cierra los ojos, empieza a relajar los hombros lentamente, piensa en algo que te dé tranquilidad, en tu casa o en el mar o el campo, o lo que a ti te haga sentir relajada, una vez que consigas eso, piensa que Greta se está aproximando a ti muy lentamente, la puedes ver en el horizonte, pero no quieres que te vea, tú quieres seguir en ese lugar que te transmite paz y para eso tienes que pronunciar las palabras Visan Je. Cuando estés lista abre los ojos y repítelas.

Lizi abrió los ojos muy lentamente y lo hizo tal cual le dije, Greta al instante quedó cegada.

—¡Gracias, Lisa, nunca pensé que podría llegar a hacer algo así! —Desbordaba alegría, y ya había sumado un granito más a su confianza.

—¡De nada!, yo estoy para enseñarles y ayudarlas en todo lo que pueda. —Le devolví la sonrisa.

—Podría alguien hacerle decir las palabras, no se olviden que sigo ciega y no me quiero perder a los galanes —replicó Greta.

Las risas se elevaron y Lizi le rompió el conjuro. Aunque a Greta no le hizo mucha gracia.

—Acá les dejo el libro, sigan practicando que yo vuelvo enseguida —lo coloqué sobre el pupitre le Greta.

Abandoné la sala de entrenamiento para intentar de localizar a Ian Leiss, necesitaba “el libro” que estaba en la biblioteca. Al entrar en ella, tuve que prender la lámpara que estaba sobre el escritorio, las cortinas pesadas no dejaban entrar la luz, era el sitio perfecto para que se escondiera un demonio, si estuviéramos en otro pueblo o ciudad, pensaría dos veces en poner cortinas oscuras. En Rosario estábamos protegidas. Tomé el libro del estante del fondo y me dirigí a la cocina, el ejemplar que tenía en mis manos era una reliquia familiar, y muchos matarían por él, ni siquiera una habitación llena de oro tenía tanto valor como esta reliquia. El libro de las almas, regalo de Tobías Amaya a Elha. Cualquier alma que estuviera viviendo en este planeta, el libro la encontraría, pero para encontrarla había que pagar un precio. El arcángel que lo había creado lo hizo pensando por si caía en manos equivocadas. El seguro que se encontraba en el centro del libro tenía un mecanismo que al intentar abrirlo disparaba una pequeña agujita, para tomar una gota de tu sangre, si el libro consideraba que tus intenciones eran buenas se abriría para quien lo reclamara. No había muchos de estos libros en el mundo. La piel con la que estaba forrado se estaba agrietando en las esquinas. Con los pasos de los siglos sus hojas se habían tornado amarillentas. Cualquier libro con la edad de este ya estaría desintegrado. La magia lo mantenía con vida. Lo coloqué sobre la barra de la cocina e intenté abrirlo, la aguja se clavó en mi dedo anular, esperé a que el seguro se abriera, después de tres largos segundos, escuché un clic, aparté la corredera que mantenía el libro cerrado y lo abrí. Me predispuse a buscar al hechicero, tenía un índice según las especies de seres sobrenaturales que vivían en la tierra, él estaba en la denominación de hechiceros. Sus hojas estaban en blanco, tan solo aparecía lo que uno estaba buscando. En la parte superior de la página del comienzo de los hechiceros había que escribir, con una pluma del arcángel que lo había creado, el nombre y apellido del individuo al que se estaba buscando, en esa misma página aparecieron por arte de magia los datos de mayor interés de Ian Leiss. Lo bueno era que se encontraba en la ciudad de Positano, a poco menos de dos horas en auto. Y lo malo, es que sería muy complicado de persuadirlo en ayudarnos sin meter a Chloe en el medio.

Retomé de nuevo mi papel de profesora. En la sala de hechicería había murmullos nada más. Me acerqué a la puerta. Pero Greta se percató de mi presencia.

—¿Y cómo les fue? —pregunté ansiosa.

—¡Bien! —respondieron a cuórum.

—¡Bueno!, cuéntenme qué hechizo practicaron.

—Estábamos con el hechizo de hacernos invisibles —dijo Greta, señalándome la página del libro que tenía en sus manos—. Aunque Chloe no participó en esta ocasión.

—No presumas de tu don —regañé a Chloe— que después Greta te va a ganar de mano con la teletransportación, y ese sí es un conjuro realmente complicado. Sigamos, ¿y cómo les fue? ¿Qué dificultades encontraron?

—Nos falta más concentración, cuando empezamos a desvanecernos, no llegábamos a desaparecer por completo que ya comenzamos a hacernos visibles de nuevo.

—Eso es así, es un hechizo un poco más complicado, la concentración es fundamental. Intenten hacer lo que le dije a Lizi. —Greta me interrumpió abruptamente.

—¡Lo intentamos también!, pero sigue fallando. —El desánimo era evidente al final de su frase.

—Un consejo, sigan practicando.

Mi comentario no fue bien recibido. Estaban tan ansiosas por ver resultados que no ponían en práctica el procedimiento.

No me gustaba dejarlas solas, pero era por fuerza mayor.

—Esta noche voy a ir a buscar al hechicero, tengo que ir hasta Positano, creo que para el amanecer ya voy a estar de vuelta.

—¿Y por qué no vas ahora? —comentó Chloe—. Es un viaje de dos horas y para el crepúsculo ya estarías—. Fue muy persuasiva con su comentario.

No era mala idea irme ahora. Para antes de que cayera el sol ya tendríamos ayuda.

—Bueno, voy a buscar algunas cosas que necesito y me voy. Pero óyeme bien, señorita, si no llego para el anochecer quiero que pongas un hechizo de protección, se llama Protecxo.

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301 s. 2 illüstrasyon
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9789878720128
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