Kitabı oku: «Pequeño circo», sayfa 16
SAN SEBASTIÁN
CON IBON ERRAZKIN Y TERESA ITURRIOZ (AVENTURAS DE KIRLIAN / LE MANS), IRANTZU VALENCIA, JAVIER SÁNCHEZ Y MIKEL AGUIRRE (LA BUENA VIDA), RICARDO ALDARONDO (LA INSIDIA / RADIO CADENA / ROCKDELUX), ALEJO ALBERDI (DERRIBOS ARIAS), MIGUEL «STAMP» (STAMP), MATEO GUISCAFRÉ Y MANUEL TORRESANO (SIESTA), LUIS CALVO (ELEFANT), JOAQUÍN FELIPE SPADA (LOS FRESONES REBELDES), TITO PINTADO, COVA DE SILVA (PENELOPE TRIP) Y LUIS LANDEIRA (MONDO BRUTTO).
El Colegio San Ignacio de Loyola y los institutos públicos del barrio de Amara fueron el vivero de una escena local de bandas efímeras como Aventuras de Kirlian, La Insidia y 23 Ojos de Pez que pronto cedieron el testigo a los primeros grupos que ficharon por sellos indies estatales: La Buena Vida, Le Mans y Family. Esta generación fue bautizada equívocamente como «Donosti Sound», puesto que el verdadero Donosti Sound ya había existido varios años antes.

De izquierda a derecha: Jone Gabarain, Peru Izeta, Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin. De pie, Javi Pez, en calidad de músico invitado para el primer concierto de Aventuras de Kirlian en Madrid. (Foto Ernesto Ferrer. Cedida por Ibon Errazkin.)
NUEVAS FACTORÍAS Y EL DONOSTI SOUND ORIGINAL
IBON ERRAZKIN: Nací en Donosti en 1968. Mi único antecedente musical es un hermano de mi bisabuelo, Txirrita, un bertsolari famoso. A mi padre le gustaban las orquestas cubanas, pero en mi casa no había ambiente musical. En casa había discos de Santana, de Creedence Clearwater Revival…
Con cinco años me empezaron a gustar los Beatles y los Jackson Five porque había dibujos animados en la tele de estos dos grupos. Adoraba a los Beatles. Estaba trastornado con ellos. En los 70 ya tenía los discos de Bowie. Sacaba uno nuevo y yo me lo compraba. ¡Con diez años! Recuerdo vivir el punk cuando apareció. Bueno, vivirlo… Verlo llegar desde las revistas. Con la paga me compraba el Vibraciones y el Popular 1.
Mi padre era representante comercial y cambiaba a menudo de trabajo: vendió sistemas de seguridad, televisores… Le salió un trabajo en Zaragoza y allí viví desde el 70 hasta el 80. Siempre estudié en colegios de jesuitas. Mis padres, que no son nada religiosos, debieron de pensar que era una buena educación.
Viví en Madrid de los doce a los quince años. El último año empecé a ir al Rastro con amigos del cole a comprar casetes piratas de conciertos del Rock-Ola. Funcionaba mucho la piratería. Podías comprar el Remain in Light de los Talking Heads en una casete pirata por ciento cincuenta pelas; igual el disco costaba ochocientas. Un tío montaba un puesto y vendía discos grabados en su casa: de Magazine, de PiL… Los grababa, fotocopiaba la portada… Casi era un top manta. Compraba mucho porque con esos precios te lo podías permitir. Era muy fan de Alaska y los Pegamoides y de todos los primeros grupos de GASA: Décima Víctima, Los Coyotes, Derribos Arias, Esclarecidos, El Último Sueño…
TERESA ITURRIOZ: Nací en San Sebastián en 1969. Soy la pequeña de siete hermanos, y cuando nació la quinta mi madre dejó de trabajar. Hasta entonces trabajaba con mi padre en una empresa de plásticos. Mi madre siempre ha sido muy cantarina. La influencia musical me viene por mis hermanos mayores. En casa se oía música constantemente.
Estudié en una ikastola hasta COU. Jone89 estudiaba en una de Amara y yo en una del barrio de Gros. En BUP nos juntaron en la misma, el Liceo Barandiaran. Allí los alumnos se repartían en clases por orden alfabético. Gabarain e Iturrioz estábamos en la misma, aunque tendías a mantener las amistades de los colegios anteriores.
IBON ERRAZKIN: No viví en Donosti hasta los quince años. En el cole hice un amigo con el que en el 83 montamos un fanzine. Se llamaba Interiores. Cuando vivía en Madrid había comprado muchísimos fanzines y eso me inspiró. Interiores hablaba mucho sobre grupos locales. Empecé a ir a conciertos y a entrevistar a grupos locales. Un primo de este amigo tocaba en Otoño Fiel, un grupo de Donosti.
Había dos radios locales en Donosti que estaban muy bien. En Radio Popular, Forki hacía Azken furgoia [Furgón de cola] y en Radio Cadena Ricardo Aldarondo tenía Nuevas factorías. Todos los grupos iban a esos programas. No era una escena tan grande como para que pudiera haber especialización. Un día podía ir un grupo de pop y al día siguiente, uno punk.
RICARDO ALDARONDO: Empecé Nuevas factorías en otoño de 1982. Hablaba sobre todo de sellos independientes británicos como Rough Trade, Factory, Les Disques du Crépuscule y Cherry Red, y españoles como DRO, GASA, Nuevos Medios, Spansuls… También ponía maquetas de grupos locales: Los Scooters, Agrimensor K, La Insidia, La Vieja Escuela, Duncan Dhu y otros que no llegaron a grabar discos. Y también algunas cosas de Bilbao: de Eskorbuto o R.I.P. El programa terminó en 1985. En 1986 volví a hacer Nuevas factorías un año en Radio Popular. Ponía los primeros singles de The Housemartins, Primal Scream, The Go-Betweens, TV Personalities, The Woodentops, Lloyd Cole & the Commotions, todos los grupos de la casete del NME C8690… Y seguí invitando a grupos locales.
IBON ERRAZKIN: Un día estaba Poch en Nuevas factorías. Era cuando sacó un maxi en solitario, La playa, después de Derribos Arias. Llamé a la emisora, hablé con Ricardo, a quien no conocía de nada, y le dije, «pásame con Poch». Con quince años eres muy atrevido. Quedé con Poch al día siguiente y deambulamos por bares de la parte vieja mientras lo grababa con el magnetofón. Poch estaba un poco flipado. Yo era un niño.
TERESA ITURRIOZ: Una de mis hermanas hizo sus pinitos en el Donosti Sound original. No tocó nunca, pero un amigo suyo, que era amigo de alguien de Mogollón, venía a casa y le daba clases con el Korg. Yo ni conocía a Mogollón. Era muy pequeña. Pero todo eso me despertaba muchísima curiosidad.
RICARDO ALDARONDO: Yo era el bajista de Mogollón.
El único Donosti Sound oficial es el original: el de Puskarra, Mogollón y UHF. Santi Ugarte —promotor que a finales de los 70 empezó a traer a San Sebastián a los grandes grupos que tocaban en Madrid y Barcelona— también tenía una tienda de discos —Discos Ugarte— y montó un sello discográfico. Editó un maxi single con cuatro canciones de Puskarra y otro compartido por Mogollón y UHF, con dos canciones de cada uno. El sello se llamó Shanti Records y con esa etiqueta promocionó a los tres grupos con una gira por pueblos de Gipuzkoa, que terminó con dos actuaciones en Rock-Ola. El sello fue simultáneo a los primeros sellos independientes de Madrid, cuando solo existían las primeras referencias de DRO, Tres Cipreses y poco más.
Al mismo tiempo que el Donosti Sound de Santi Ugarte, existía el pop-ska de Los Elásticos, el heavy de Los Ángeles del Infierno y grupos punks como R.I.P., Basura y No. En el 84 surge La Insidia y una serie de grupos del mismo entorno: La Vieja Escuela, 23 Ojos de Pez y Otoño Fiel. Pero también estaban Los Scooters, La Cofradía, Matrona Impúdica, La Fábula Escocesa, La Galería, El Año Gira, Legítima Defensa… Muchos no grabaron disco. Y, más o menos coetáneos, son otros que sí grabaron y fueron conocidos en toda España: La Dama se Esconde, 21 Japonesas, Duncan Dhu…

IBON ERRAZKIN: Donosti es una ciudad sumamente pequeña. A Teresa la conocí en seguida, de pararnos a hablar por la calle porque la has visto tres veces en conciertos y dices, «somos tan pocos y hemos coincidido tantas veces que ya toca hablar». Teresa es un año más joven que yo, pero cuando la conocí ya se había comprado un bajo de segunda mano y estaba aprendiendo a tocarlo.
TERESA ITURRIOZ: Fue un regalo de Reyes; lo tenía el novio de mi hermana y no lo usaba. Soy muy cabezota y con catorce años quería tocar el bajo y formar un grupo. El bajo me parecía lo mejor porque los sonidos graves siempre me han encantado y porque el mástil era muy grande y me cabían muy bien los dedos. La guitarra me parecía más rollo: tenías que apiñar los dedos en un traste…
Los jóvenes de la ciudad hacían guateques, que no eran más que fiestas en casa de gente. Yo no conocía a Ibon, pero veía que en todos los guateques ponía discos. Alguien me dijo, «Ibon también quiere formar un grupo», y le entré en unos carnavales. Ibon iba muy poco convincente con su disfraz de mecánico, con unos tizones en la cara como si llevase grasa…
IBON ERRAZKIN: Con Teresa decidimos formar un grupo el día que nos conocimos. Nos pusimos a hablar de música y coincidíamos en muchas cosas. Éramos fans de La Insidia y nos gustaban mucho Décima Víctima, Talking Heads, B-52’s… Además, ella tenía el recopilatorio Pillows & Prayers91. Yo no lo tenía.
TERESA ITURRIOZ: Pillows & Prayers me lo descubrió una hermana. Para nosotros fue revelador. ¡Qué de canciones bonitas en un disco! Ahí estaban Felt, las Marine Girls… Ese disco marcó muchísimo a Aventuras. De repente, se podían hacer canciones sencillas, bonitas y dignas de ser grabadas y escuchadas. Era reducir a la mínima expresión los elementos necesarios para hacer una canción chula. Y estaba tan al alcance de la mano hacer eso… Era muy emocionante, porque eran como haikus. Esa música se ajustaba a la perfección a unos jovenzuelos tímidos que empezábamos a tocar. Y lo más importante es que nos impresionó. Nos pareció muy emocionante.
IBON ERRAZKIN: Nos veíamos cada dos meses y hablábamos del grupo que queríamos hacer. Era todo muy teórico, pero ya teníamos el nombre. Ya éramos Aventuras de Kirlian. En el primer LP de Cabaret Voltaire había una cancion que se llamaba «Kirlian Photograph».
TERESA ITURRIOZ: Empezamos a ensayar en mi casa. Mis hermanos llamaban «el niño» a Ibon porque tenía una cara de niño tremenda. Él venía todo reservado a casa y nos poníamos a ensayar muy serios. Cuando se iba, me hacían burla. Me decían, «¡cómo pensáis!, ¡cómo pensáis!».
Yo tenía un bajo e Ibon, una guitarra. Pero Ibon dijo, «yo también quiero tocar el bajo». Empezamos a ensayar con dos bajos. Era horroroso, porque además no lo sabíamos tocar ninguno de los dos.
El bajo era un instrumento muy femenino. El de La Vieja Escuela lo tocaba una chica. En esa época coincidieron varias chicas en grupos de Donosti.
IBON ERRAZKIN: En el 85, los de La Galería nos decían que el local donde ensayaban iba a estar vacío tal tarde, íbamos y luego no volvíamos en semanas o meses. Ese local había sido de Agrimensor K, que luego fueron La Dama se Esconde. Era un bajo en Amara que alquilaba una mujer y por el que pasó todo el mundo.
RICARDO ALDARONDO: En Amara hay tres o cuatro sótanos que tradicionalmente han servido de local de ensayo a muchísimos grupos de distintas generaciones: Mogollón, Agrimensor K, La Dama se Esconde, La Insidia, La Buena Vida y, aún hoy, La Oreja de Van Gogh. Iñaki de Lucas92 también montó su estudio en la zona.
Amara es un barrio de clase media, con votantes más del PSOE-PP que nacionalistas. Un barrio muy normal; impersonal, según algunos. Cuando se construyó, a finales de los 50, los del centro consideraban que eso ya no era San Sebastián. Mikel Erentxun, Ignacio Valencia, Ibon Errazkin, Javi Pez y yo mismo somos de allí, pero no nos conocimos en el barrio, sino en conciertos, en las emisoras de radio, en bares… No había una escena concretamente ahí, aparte del estandarte que pueda suponer para algunos grupos de distintas generaciones el Tanit, un bar también en Amara, que lleva treinta y siete años poniendo buena música y aglutinando a muchos de esos músicos.
Todo estaba conectado a través de una serie de bares en el centro que estaban a la última en música y donde nos veíamos más o menos todos, aunque hubiera diferencias de edades entre los grupos.
Las generaciones de músicos se iban sucediendo con naturalidad y todo se iba alimentando del mismo caldo de cultivo: una ciudad en la que había una afición musical insólita para la época y, sobre todo, para su pequeño tamaño.
IBON ERRAZKIN: Ricardo me descubrió mucha música. Por él entré en géneros que no conocía, como el jazz. Me grababa cintas de Julie London o me decía, «te voy a grabar una de sonido Canterbury». Y así descubría a Soft Machine. Las Shop Assistants y muchas cosas del C86 también me las grabó Ricardo. Él compraba muchos discos por correo para su programa de música y todo lo de Creation lo conocí por él.
Xaribari era la tienda de discos donde ibas a vender tu fanzine.
RICARDO ALDARONDO: Xaribari, ya en los 80, fomentó la importación de discos y los viajes en bus para ver conciertos. La proximidad de Francia facilitó que pudiéramos comprar discos que aquí no salían o salían tarde.
IBON ERRAZKIN: Era muy normal ir a Francia para todo. Todo el mundo en Donosti iba a Francia al dentista: eran mejores y más baratos. Ibas a un supermercado francés y era como el primer mundo: había montones de tipos de queso. Era Europa. Y las tiendas de discos, igual. En San Juan de Luz había una tienda, Tilbury, donde iba muchísimo a comprar. Y Burdeos tenía incluso una tienda Virgin. El primero de la Velvet, antes de que saliera aquí en serie media, lo compré en Tilbury. El maxi Nag Nag Nag de Cabaret Voltaire también lo compré en Francia.
Pero el disco de Young Marble Giants lo compré en España. Y Edigsa sacaba los de Felt y todo lo de Cherry Red. Los de My Bloody Valentine los sacó GASA, y Nuevos Medios sacó muchas cosas de Rough Trade y Factory. Eran grupos de lo que se hablaba en las revistas y que sonaban en la radio. No había que ser tan rebuscado para encontrar esos discos.
TERESA ITURRIOZ: Intentábamos hacer canciones y nos dimos cuenta de que necesitábamos alguien que cantara porque no nos apetecía cantar ni a Ibon ni a mí. Y le dije a Ibon, «en mi clase hay una chica que cuando habla tiene una voz muy bonita». Con Jone no nos conocíamos apenas cuando le propuse entrar en Aventuras de Kirlian. Coincidíamos en clase, pero no éramos del mismo grupo de amigas. Le dije si le apetecía venir, y se vino. Y ya éramos tres.
IBON ERRAZKIN: Peru tenía varios hermanos que tocaban en grupos. Pablo Iceta tocaba en La Galería, Jon Iceta tocaba en un grupo siniestro, La Fábula Escocesa, y luego estuvo muy metido en Novophonic93. Teresa y yo conocíamos a Jon y a Pablo y sabíamos que tenían un hermano, Peru, que también escuchaba música. Un día, sin conocerle, le llamamos y le dijimos, «oye Peru, ¿no tocas en ningún grupo? Pues toca con nosotros».
TERESA ITURRIOZ: Yo era novia de uno de los hermanos de Peru, que tocaba el bajo. Creo que las ganas de tocarlo también me vinieron por ahí. ¡Estaba rodeada de bajistas! Hicimos un grupo totalmente de diseño. A Jone la escogimos porque tenía una voz bonita al hablar, y a Peru, porque nos parecía tan guapo que pensábamos que quedaría muy bien.
El fichaje de Jone fue mejor de lo que creímos. Su padre tenía unas oficinas en el barrio de Amara. Íbamos a ensayar los sábados y domingos a las cuatro de la tarde. Era una habitación que daba a la calle, como un escaparate, pero había unas cortinas muy bonitas con lamas como de los 70. Corríamos los cortinones y ensayábamos detrás. No pagábamos alquiler. Eso fue importante. A lo mejor si hubiésemos tenido que pagar habríamos puesto más pegas.
EL INSTITUTO PEÑAFLORIDA Y EL USANDIZAGA
IBON ERRAZKIN: Hice dos números de Interiores en el 84 y en el 85 hice otro fanzine: Imagen pública. Yo era muy fan de PiL. El primer número era una cosa muy finita con muy pocas páginas. En el fanzine hablaba más de grupos locales que de fuera, aunque si caía en mis manos algún New Musical Express fusilaba alguna entrevista. Pero la gracia era entrevistar a grupos locales, hacerles cuestionarios… En el segundo número ya entrevisté a La Insidia.
Hice tres números y con cada uno organicé una fiesta para presentarlo. Para el primero monté un concierto con La Insidia y La Vieja Escuela. En la presentación del segundo tocaron Duncan Dhu en Altxerri, una especie de galería de arte y bar de jazz. Ya había empezado a tocar con Teresa y teníamos planes de hacer algo, pero yo entonces me dedicaba más al fanzine.
La Insidia era un grupo de culto en Donosti. Para la gente de nuestro círculo era el mejor. Javier Aramburu tenía un par de años más que yo. Tenía una presencia muy especial y era muy carismático. La Insidia no se parecía nada a Family. Era bastante oscuro. Javier cantaba como Martin Bates de Eyeless In Gaza, desgañitándose.
RICARDO ALDARONDO: A Javier e Iñaki [Gametxogoikoetxea] los conocí por el programa. Ponía las primeras canciones de La Insidia, iba a verles en directo y era fan. Estuve en La Insidia en la segunda parte de la vida del grupo, más o menos del 85 al 88, tocando la guitarra y algún teclado.
TERESA ITURRIOZ: ¡La Insidia y Matrona Impúdica eran mis grupos favoritos! Tampoco eran tan distintos. La Insidia era muy desgarrado. Yo era joven y me gustaba lo desgarrado. Matrona Impúdica también eran desgarrados y me encantaba cómo tocaba el bajo Jose Gregorio Izkue: me recordaba al de los Stranglers, moviendo la patita mientras cantaba. Todo me parecía muy exótico y bonito. De La Insidia también me gustaban mucho las letras. En mi casa estaban aburridos de La Insidia, de tanto que los ponía. La única forma de oír esos grupos eran las casetes.
IBON ERRAZKIN: Había muchos conciertos en salones de actos de institutos públicos como el Peñaflorida y el Usandizaga94. Eran conciertos a los que iban fácilmente doscientas o trescientas personas. Ibas allí los viernes por la tarde y tocaban tres grupos. Allí vi a Duncan Dhu cuando empezaban, a Matrona Impúdica y a La Vieja Escuela, un grupo que parecía que iba a ser tan conocido como Duncan Dhu y La Dama se Esconde, pero que se separó pronto.
Esos conciertos los montaban los alumnos del instituto: gente de dieciséis y diecisiete años. El público era de su misma edad y los grupos, también. Y el ambiente era muy mixto. Había muchísimas chicas.
RICARDO ALDARONDO: A mediados de los años 80, los grupos pedíamos permiso en los institutos y montábamos pequeños festivales con dos o tres grupos, sobre todo coincidiendo con el comienzo de las vacaciones de Navidad o Semana Santa. Mogollón surgió en el Instituto Peñaflorida, en la Navidad del 78, tocando entre clase y clase y en los recreos. Nuestro primer concierto fue en la fiesta de fin de trimestre en el salón de actos.
TERESA ITURRIOZ: Es una pena que se dejaran de hacer conciertos allí porque si yo quise tocar el bajo fue porque veía que no era solo una cosa para la gente importante que estaba en Madrid haciendo música en discográficas. Tu vecino de al lado lo hacía y tú lo podías hacer también. No creo que entonces lo pensase con estas palabras, pero quería hacerlo y lo hice.
IBON ERRAZKIN: Los conciertos en los institutos duraron hasta el 87. Dejaron de hacerse probablemente porque la gente que estaba en 3.º de BUP en el 85 ya había dejado el instituto y nadie tomó el relevo.
JAVIER SÁNCHEZ: Recuerdo perfectamente un concierto de Aventuras en el Instituto Femenino. Aquello era alucinante. El Instituto Femenino y el Peñaflorida estaban pegados. Una semana se tocaba en uno y a la siguiente en el otro. Ojalá volvieran a hacerlo. Que los menores de dieciocho años no puedan ir a conciertos me parece una aberración.
IBON ERRAZKIN: Tengo nulas dotes de mánager, pero al principio me encargué yo de buscar conciertos. Era fácil. Txuribeltz era un bar siniestro y de rollo valenciano. Traían mucho a tocar a Comité Cisne. Para el bar era bueno porque se llenaba. Movíamos gente de nuestra edad; unas doscientas personas, de las cuales unas treinta tocaban en otros grupos a los que luego también íbamos a ver. Todos tocamos en Txuribeltz tres o cuatro veces.
RICARDO ALDARONDO: Ibon era muy jovencito y tímido, pero yo ya conocía su buen gusto y sabiduría musical, que desde el primer momento se reflejó en las canciones. Me llamó la atención lo que luego a todos: el minimalismo —o quizá habría que hablar de modestia muy bien aprovechada—, las melodías encantadoras, un sentido de lo naíf nada infantiloide, las baterías primitivas de Peru… Todo estaba hecho con una naturalidad y espíritu artesanal que los hacía diferentes a todo. Además eran muy prolíficos y desde el primer momento tuvieron su sonido muy definido y claro.
JAVIER SÁNCHEZ: Unos cuantos seguidores íbamos a todo lo que se movía. Equiparábamos Aventuras de Kirlian con Radio Futura o los Pegamoides. Fuimos a muchísimos conciertos de Aventuras. El ambiente era de fascinación. Era ver a un grupo diferente que traía cosas que no habíamos oído. Y eran sencillas de hacer, en teoría.
No eran buenos en directo, pero eso era parte del atractivo. Pensabas, «no hace falta tocar como los de la tele, puedes salir a tocar dos cuerdas mientras merezca la pena y tenga un sentido». Hacían una música totalmente novedosa con la mayor sencillez y con melodías increíbles. Nosotros, que ya teníamos inclinación por las melodías, alucinábamos.
JAVIER SÁNCHEZ: A través de Aventuras empezamos a tener contacto con La Insidia. Mikel y yo íbamos a verlos y alucinábamos. Era un espectáculo verles. Se creaba una atmósfera alucinante. Estabas viendo algo único. Te das cuenta de que estás delante de alguien especial en muy pocos momentos de tu vida. Y teníamos clarísimo que con esa edad y esas canciones eran muy poco de este mundo. Estaban tocados por una varita. Estaban Iñaki con su bajo y los teclados, Ricardo Aldarondo a la guitarra haciendo punteos y ruidos varios y Javier a la guitarra y la voz.
Un día Javier Aramburu se puso unas gafas de lectura, sacó un libro y musicaron un poema de Lorca. Pero no era algo pretencioso, sino natural. En ellos parecía lo más lógico del mundo. A nosotros, las letras nos parecían un accesorio para formar la melodía de la voz, pero con las suyas te derretías. Te dejaban baldado, fueran o no de Lorca. Tenían esa aura especial en cada uno de los directos. Volvías totalmente embobado a casa.
MIKEL AGUIRRE: Aventuras de Kirlian eran un mundo aparte: unos Young Marble Giants de Donosti, una Velvet Underground menos ruidosa, un grupo extraño. Aventuras de Kirlian y La Insidia me marcaron mucho.
Si tenías oportunidad de ver a Javier Aramburu a finales de los 80, valía la pena. Era muy bueno, muy de vanguardia. Vi a La Insidia en la sala Komplot en un concierto en el que también tocaron Aventuras de Kirlian y 23 Ojos de Pez. En 23 Ojos de Pez también tocaban Ibon y Jon Iceta, el hermano de Peru. Eran una mezcla de Talking Heads y Orange Juice de Donosti.
RICARDO ALDARONDO: Javi Pez estaba totalmente conectado con Ibon y La Insidia. El primer disco que hizo como Parafünk me parece una obra maestra incomprendida y olvidada, y pionera en la forma de rapear y de mezclar hip-hop y soul, y en el arte del sampleado. Como no lo publicó con Siesta o Elefant y no encaja en aquella etiqueta de «pop de mesa camilla», parece que no forma parte de esa escena. Además, después Pez montó su sello discográfico y estableció conexión con la escena dance de Barcelona.
JAVIER SÁNCHEZ: Cada grupo era muy diferente del otro. Y todos tenían una personalidad muy marcada. Decías, «madre mía, las cosas que pueden pasar en una ciudad tan pequeña». Nos preguntábamos, «si me voy a Gijón o a Bilbao, ¿pasará lo mismo?». No teníamos ni idea. Para nosotros Aventuras, La Insidia y 23 Ojos de Pez eran el trío de ases.
IBON ERRAZKIN: El boom de los sellos independientes ya había pasado. Grabábamos maquetas pero pensábamos que a lo sumo la pondrían en Radio Cadena. Era impensable mandar una maqueta a DRO. Era tan difícil como que en los 70 te fichara CBS. Esas discográficas se habían convertido en estructuras muy grandes. Aventuras nunca mandamos una maqueta a una casa de discos. Lo veíamos tan lejos que la música se convirtió en algo muy idealizado y muy arty.
Hacías una maqueta con una portada a mano, se la pasabas a tus amigos y se movía en un ambiente muy de exigencia. Tenías que ser muy artista. No había ninguna intención comercial ni de hacer algo bien grabado en un estudio para moverlo por discográficas. Era más de ideas y de evolucionar todo el rato, de dejar atrás lo anterior. No recuerdo hablar nunca de grabar un disco. Estos grupos estuvimos grabando maquetas tres o cuatro años. El modo de expresión era la maqueta. Grababas una cada tres o cuatro meses con las canciones nuevas y parecía suficiente.