Kitabı oku: «Naturaleza de la Ciencia para Todos», sayfa 3
La masa es una propiedad transfenoménica y que a través de los sentidos no podemos acceder a ella, sino que tenemos que recurrir a un instrumento como la balanza para poder determinarla. Es cierto que a través del tacto podemos acceder a los efectos de un cuerpo con masa. Así por ejemplo, sentimos el “peso” en nuestras manos como una presión sobre nuestra palma cuando levantamos una roca, si estuviésemos en el espacio ni siquiera podríamos tener esa sensación.
Es evidente que esta sensación tiene mucho que ver con la masa de un cuerpo, pero la masa en sí no la percibimos directamente, ni siquiera se necesita de un observador para acceder a ella. Un caso muy similar se da con la temperatura.
La sensación térmica tiene algo que ver con la temperatura, sentimos nuestro cuerpo acalorado cuando la temperatura ambiente es elevada o después de hacer ejercicio, pero para estimar la temperatura de forma “directa”, debemos recurrir a un termómetro.
A gran parte de las propiedades podemos acceder sólo de forma indirecta. Tenemos acceso directo del color de un objeto a través de la visión, aunque a la longitud de onda de la radiación que emite o refleja un objeto no podemos acceder más que a través de un instrumento llamado espectrofotómetro.
Todos los objetos que estudia la química (átomos y moléculas) como además sus propiedades periódicas tales como el estado de oxidación, radio atómico, electronegatividad etc., son todas propiedades transfenoménicas.
Ahora bien, la esencia de la materia está ligada a este tipo de propiedades. ¿Por qué el agua es incolora? o ¿por qué los metales son buenos conductores?, se debe a las propiedades periódicas de los átomos que la constituyen. Las causas por lo tanto están en general a una escala inobservable transfenoménico y los efectos están en general a nivel fenoménico.
¿Cómo podemos acceder a propiedades y objetos inobservables? Respecto de lo que no podemos observar de forma directa, sean estas propiedades u objetos, tenemos que conjeturar su existencia. Así por ejemplo, el amor que siente una persona determinada hacia nosotros, es una propiedad que no podemos observar pero que sí podemos conjeturar y que evidentemente buscamos al menos evidencias indirectas que ese amor es real y no un mero producto de nuestra imaginación. Por otra parte, cuando esta persona se preocupa por nosotros cuando estamos enfermos, cuando nos apoya en nuestros fracasos o cuando nos aconseja ante nuestros errores, estamos ante evidencias que esta persona siente algo hacia nosotros y ese algo conjeturamos que debe ser amor.
El conjeturar la presencia de un objeto inobservable no es un acto meramente voluntario. Cada vez que nuestra mente comienza a trabajar es debido a un problema o pregunta que gatilla en nosotros esa curiosidad casi infantil. Cuando vamos a comernos un alimento y este emite un olor poco familiar, inmediatamente conjeturamos que este alimento está descompuesto y que está contaminado con micro-organismos dañinos para nuestro organismo. Por otra parte, si en un día cualquiera usted siente un ardor en su espalda y su cara, lo más probable es que usted conjeture que sufrió una insolación producto de la irradiación UV emitida por el sol.
Los dos casos anteriores son un claro ejemplo de cómo nuestra mente relaciona lo que podemos observar o sentir, con un nivel microscópico en el caso de la descomposición por micro-organismos o un nivel astronómico en el caso del sol y sus emisiones de radiación.
Afortunadamente hemos nacido en una sociedad que tiene una herencia de conocimiento el cual nos permite aceptar sin mayores traumas que la naturaleza tiene varios niveles. El nivel microscópico, astronómico o cosmológico y nuestro nivel (el observable) forman parte de la estructura de la naturaleza. A estas alturas es fácil asimilar que existen objetos que podemos observar y otros que no podemos acceder a través de nuestros sentidos pero sí podemos conjeturar su existencia por los efectos observables que estos generan.
Hoy en día nos enseñan en los colegios y en textos de divulgación científica que estos objetos inobservables existen y nadie mentalmente cuerdo lo duda. Lo cierto es que se requirió de mucho trabajo experimental para constatar la existencia de por ejemplo los átomos, quarks y qué decir del experimento más largo y caro de la historia para comprobar la existencia del Bosón de Higgs.
En este contexto, la estructura de la naturaleza, por lo tanto, nos indica que las propiedades de objetos observables se deben a las interacciones y a las propiedades de los objetos inobservables que lo constituyen. Por ejemplo, la propiedad que usted tiene de poder hablar se lo debe a las interacciones de las neuronas, la transmisión de impulsos eléctricos por vía química y muchos otros procesos a escala microscópica.
La rigidez y dureza de una mesa se debe a las interacciones de las moléculas de celulosa que la componen. Las propiedades del agua como buen solvente, su estabilidad térmica, su elevado punto de ebullición y además su mayor densidad en estado líquido que en estado sólido, se debe a las interacciones de los átomos de hidrógeno, oxígeno y de los electrones no enlazantes de este átomo, formando sistemas de redes tridimensionales los cuales requieren de mucha energía para poder ser separados para formar agua gaseosa.
Quien quiera comprender la estructura de la naturaleza deberá al menos poder describir los objetos observables e inobservables que la constituyen. Por otra parte, deberá describir los diversos niveles que la componen y como estos interaccionan, en donde las propiedades observables de los objetos de la naturaleza son el resultado de interacciones, producto de procesos que ocurren a niveles inobservables.
Quienes se queden sólo a nivel observable lamentablemente tendrán una visión de la naturaleza muy reducida, meramente fenoménica, análoga al hombre primitivo o al del infante, sólo se quedarán con los efectos observables y no con las causas, a sus propiedades circunstanciales y no a sus propiedades esenciales, podrán describir la componente observable de la naturaleza pero no podrán acceder a cómo esta funciona, sabrán que el fuego “quema” y se propaga pero no sabrán por qué.
En la naturaleza, gran parte de los fenómenos que observamos de forma directa tienen sus causas en un nivel inobservable. El azul de cielo es un fenómeno hermoso que todos hemos visto, pero sus causas no las podemos percibir de forma directa y muy pocas personas las conocen.
La radiación poli-cromática emitida desde el sol y su propiedad transfenoménica de refractarse al pasar del medio interestelar al atmosférico terrestre es la causa de ese hermoso fenómeno. El cambio en el ángulo de refracción en la medida en que el sol se esconde en el horizonte es la causa de estas distintas tonalidades, con la consecuencia que sea la longitud de onda del azul la que llegue hasta nuestros ojos a mediodía y que estos colores cambien en el amanecer y el atardecer.
Estos ángulos van cambiando de forma determinada y mecanicista mientras transcurre el día, así por ejemplo en el atardecer de un día despejado, con nubosidad baja, el cielo tiende a ser más amarillento o enrojecido, más púrpura próximo al anochecer, a diferencia de ese mismo cielo a medio día el cual tiende a ser más azulado como se muestra en la Figura 7.

Figura 7. Colores del cielo en distintas horas. (Fotografías de http://commons.wikimedia.org)
Otro ejemplo más familiar. ¿Se ha preguntado usted por qué se parece en algo a sus progenitores? La mayoría de ustedes me dirán que sí lo saben y me comentarán todo lo que nos enseñaron respecto de reproducción, biología y específicamente genética.
Fíjese que estamos ante el mismo caso anterior, las causas de nuestras características y rasgos físicos se deben a objetos inobservables, como los genes, proteínas, ribosomas, etc. y sus particulares propiedades transfenoménicas que se manifiestan durante la fecundación, división celular, recombinación y así sucesivamente.
El último ejemplo está relacionado con nuestro planeta. Muchas de las características del planeta Tierra se deben a procesos que ocurrieron a escala astronómica. Su composición característica consistente en un núcleo de hierro y una corteza predominante en silicio, oxígeno y aluminio, son el resultados de fusiones nucleares ocurridas en el centro de estrellas, las cuales algunas vez explotaron como supernovas, arrojando su material, el cual al solidificarse y compactarse formó los planetas como el nuestro. Por lo tanto la composición química de nuestro planeta se debe a procesos que ocurrieron a escala astronómica y que aún siguen ocurriendo aunque no podamos observarlo. Cuando piense en el calcio y el carbono de su cuerpo, piense también en estrellas.
En la Tabla 1 se entrega una lista de objetos materiales y una pequeña lista de propiedades transfenoménicas asociadas a ellos.
Tabla 1. Ejemplos de objetos materiales, sus propiedades fenoménicas y transfenoménicas asociadas.
Objeto material | Propiedad transfenomenica | Propiedad fenomenica |
Agua Líquida | DensidadMasaConductividad | IncoloraSin forma definidaInodora |
Estrella | TemperaturaIrradiafotonesGravedad | Azulada amarilla o rojaBrillanteEsférica |
Ser humano | 23 cromosomasAprenderConciencia | Bípedo4 extremidades32 dientes |
Átomo | Configuración electrónicaRadio atómicoPotencial de Ionización | No tiene |
II.5 Sistemas materiales y propiedades emergentes
La relación propiedad fenoménica vs. propiedad transfenoménica tiene su origen a través del concepto de propiedad emergente y con el concepto de causa-efecto (causalidad).
En general cualquier propiedad esencial de un objeto tiene una causa, es decir, tiene un origen material, un fundamento. Por ejemplo, el que los seres humanos posean la capacidad de aprender y crear no es algo meramente fortuito, se debe a las interacciones de las neuronas de su cerebro.
A diferencia de un trozo de metal, el ser humano no responde de igual manera a un mismo estímulo. Por ejemplo, ante una descarga eléctrica, un metal elevará su temperatura de acuerdo a una ley invariable relacionada con su resistencia eléctrica, pero un ser humano no responderá de la misma manera ante una agresión o ante un grito. Quizás, a la primera agresión se asuste, al segundo grito se enoje y al tercer grito responda con otro grito, a la cuarta agresión es probable que empiece una pelea.
Nuevamente, esta característica tiene que ver cómo interaccionan las neuronas y cómo estas modifican sus conexiones ante los estímulos del medio (M. Bunge & Ardila, 2002). ¿Por qué nuestro cerebro es tan especial?, nuevamente el fundamento de esta característica se debe a nuestro legado genético, propiedad transfenoménica.
Para el caso de la comparación entre los humanos y el resto de los homínidos cercanos a nivel genético los seres humanos presentan una pequeña diferencia en su ADN, que genera un cerebro de mayor tamaño y con una zona rugosa de mayor proporción. Esta zona cerebral presenta mayor capacidad predictiva, una mayor capacidad de relacionar observaciones e ideas y finalmente una mayor capacidad creativa, generando que los seres humanos tengan mayor conciencia de su mortalidad, de los peligros, de las dificultades actuales pero por sobre todo las futuras.
Desde el mundo micro (ADN) se generan efectos a nivel humano, nuevamente la realidad sistémica que nos aporta la ciencia conecta las propiedades a nivel molecular de ADN con las características del sistema humano en su totalidad, como dicen los biólogos, del genotipo hasta el fenotipo.
Muchas de las clasificaciones anteriores de cánidos vs. felinos o simios vs. humanos, bajo el contexto de propiedad fenoménica parecían imposibles de abordar. La mera clasificación de objetos fuera del marco de las teorías de la ciencia está por tanto bastante limitado. Los niños y la mayoría de los seres humanos con una baja educación científica construyen clasificaciones sólo en base a propiedades fenoménicas, pero como hemos visto, ni para el caso de los metales como tampoco para la taxonomía de los homínidos, las propiedades fenoménicas son suficientes, lo cierto es que son bastante limitadas ya que se limitan a nuestra escala.
En la naturaleza no existen dos objetos completamente iguales, como tampoco existen objetos completamente diferentes. Todos los objetos de la naturaleza compartimos al menos una propiedad o nos diferenciamos en al menos una propiedad. Esto no tiene nada de raro, recuerde toda la materia de nuestro universo proviene de la misma semilla, de la misma partícula primigenia, de la singularidad del Big-Bang.
No todos los objetos de la naturaleza comparten las mismas propiedades, así por ejemplo, mientras que el árbol tiene la propiedad de generar O2, la piedra no. Sin embargo, ambos objetos comparten las propiedades de la masa y la energía, ambas propiedades transfenoménicas.
El mero concepto de objeto natural o de objeto material, implica que todos los objetos de nuestra realidad deberíamos compartir al menos una propiedad que justifique esta denominación. Fíjese que en casi todos los textos de ciencia existe un error cuando definen el concepto de materia con la definición más popular de que materia es todo lo que posee masa y volumen. Sin embargo, un fotón forma parte de la realidad material y no posee masa, es un objeto natural muy real.
¿Cuál es la propiedad que comparten todos los objetos de la naturaleza?, pues bien se dice que todos los objetos materiales cambian con el tiempo, son mutables, independiente que podamos percibir este cambio y que ese cambio se debe a la única propiedad que comparten todos los objetos de la naturaleza y es la energía (M. Bunge, 2000a). La segunda ley de la termodinámica hace referencia a la propiedad “energía” y sus procesos de transferencia de calor y trabajo.
Si usted se compara con un hermano, es evidente que ambos comparten además del apellido, ciertas características físicas. Comparten los mismos padres e incluso algunas enfermedades, sin embargo, también usted presenta ciertas diferencias, incluso los gemelos presentan diferencias aunque menores.
Tanto el sol como usted, ambos tienen átomos de hidrógeno en su estructura (similitud). Sin embargo, el sol es un ente generador de energía mediante la fusión nuclear, a diferencia de usted que es un ente consumidor de energía, específicamente la energía que le aportan los alimentos.
Quizás, usted estará pensando ¿en qué me parezco yo a un grano de arena? Es evidente que existen muchísimas diferencias entre usted y un grano de arena, pero existen unas pocas similitudes que son suficiente para re-afirmar este último punto, tanto usted como un grano de arena poseen masa y volumen como también su sistema material está constituido por átomos entre otros aspectos.
En resumen, los objetos inobservables a los cuales nos referimos en nuestra cultura, sumado a sus propiedades, en su momento tuvieron que conjeturarse. De ellos se sospechó de su existencia en un comienzo, luego estas sospechas se sometieron a pruebas experimentales rigurosas y cuando las evidencias apuntaron a que estos objetos materiales, como el átomo y sus propiedades transfenoménicas, como su potencial de ionización, realmente existían y no eran meras ficciones, pues bien, ahí se constituyó lo que se denomina “hecho científico”, es decir, un ámbito de la realidad que pudimos conocer aunque sea de forma indirecta gracias a la ciencia.
Obviamente nuestro conocimiento de estos objetos inobservables no es completo, así por ejemplo aún hay muchas cosas que desconocemos de los átomos y moléculas. Sin embargo, la existencia de estos objetos, aunque no los observemos de forma directa, sí podemos afirmar que estos existen. Los mismos agujeros negros tan escurridizos para los telescopios convencionales, sí se pudo constatar su existencia detectando la emisión de radiación, la famosa radiación Hawking que hizo famoso a Stephen Hawking quien la predijo.
Así hemos llegado a un punto crucial de este capítulo respecto de la estructura de la naturaleza. Ahora que usted estimado lector mire a su alrededor, espero que lo sobrecoja una sensación de asombro y sienta la conexión entre lo que usted es, con todo lo que observa y los procesos que ocurren a su alrededor. Por otra parte, entienda que su estado actual, se debe a procesos que están ocurriendo o que ocurrieron en algún tiempo pasado. Un átomo de carbono de su estructura celular fue generado millones de años atrás por una estrella, en su momento este átomo fue captado por una roca y luego por un vegetal o un animal, el cual usted comió.
El mundo celular y atómico, el mundo animal y el mundo cosmológico están todos conectados, lo cual es lo mismo que decir que en esta naturaleza no estamos aislados, todos formamos parte de una supra-estructura llamada universo.
II.6 La naturaleza cambiante del universo
Independiente del nivel en el cual estemos hablando, en la naturaleza los objetos materiales presentan estados y procesos.
Un estado se entiende como la sumatoria de las propiedades de un objeto en un momento dado. Por ejemplo, si usted tiene una taza de té o café a la vista, podemos decir que su contenido está en estado líquido. Esto por cuanto, en este momento, presenta todas las propiedades de los líquidos como de no tener forma definida, poseer masa, volumen, viscosidad, etc.
Mi actual estado civil es casado, espero que esto dure hasta el último día de mi vida y con la misma mujer (cuando mi mujer lea esto, espero que una lágrima emerja de su ojo). Esto significa que tengo las propiedades de todo hombre casado, como por ejemplo un contrato civil, una obligación de fidelidad, emerge en mí el amor hacia mi pareja y emergió una bella hija de esta unión, sin contar de los bienes materiales que hemos adquirido.
Ahora bien, el universo se caracteriza por el cambio. Todo está cambiando y la flecha del tiempo tiene un solo sentido y es los cambios espontáneos de los sistemas materiales.
Los estados de los objetos materiales cambian y ahí surge la gran diferencia entre el verbo ser y estar. Si algún día traducen este libro al inglés o al francés no sé cómo lo harán con este párrafo, el ser es inmutable es decir, no cambia. Yo soy humano, pero estoy casado, esto quiere decir que desde que nací soy un ser humano y esto seguirá así hasta mi último aliento. Pero, respecto de mi estado civil, antes estaba soltero y ahora estoy casado, alguna de mis propiedades cambiaron, incluso tengo un poco de barriga, estoy quedando calvo y tengo 36 años, muy similar al cliché del casado reflejado en el personaje de Homero Simpson.
Los diferentes estados de un objeto material son muy interesantes, sobre todo el de los seres vivos. Por ejemplo, el ciclo de vida de una hormiga pasa por diversos estados, desde el huevo, larva, pasando por la crisálida hasta la hormiga, la cual al dejar descendencia genera un nuevo ser que comienza desde el mismo primer estado de huevo, generándose así un ciclo.
Entonces un estado es una situación en la cual un objeto material puede adoptar ciertas propiedades observables o medibles, las cuales son temporales, que pueden y van a cambiar en su evolución temporal.
Las diferencias en las propiedades de los diversos estados de una mariposa o un mosquito son evidentes y no vale la pena que las describa acá. Sin embargo, sirven como base para entender ejemplos más complejos, como el cambio de estado de las sociedades. Por ejemplo, el paso de la monarquía a la república implicó un nuevo orden social y nuevas propiedades del sistema social, como los derechos civiles, la capacidad de elegir a los gobernantes, la libertad y la igualdad. En la Figura 8 se muestran esquemas que representan los cambios de estado de una hormiga y de una sociedad.

Figura 8. Cambio de estado de una hormiga (izquierda) y de la sociedad francesa desde la monarquía a la república (derecha). (Figuras tomadas de http://commons.wikimedia.org. La figura original del ciclo de vida de la hormiga presenta los nombres de las etapas en inglés).
En términos de la información, personalmente he presenciado el paso de una sociedad atomizada a una sociedad globalizada con la emergencia de las telecomunicaciones. Antiguamente la información llegaba a Chile sumamente retrasada, censurada y muchas veces cortada, sin enterarnos lo que pasaba en el mundo. Por ejemplo, de niño nunca me enteré y mis padres tampoco el que habían nombrado a una calle de Europa con el nombre “Salvador Allende Rue”, es decir, la calle Salvador Allende. Independiente de su ideología política, hubiese sido interesante que esa noticia llegara ya sea para alegrarse o en el caso que usted tenga una ideología de extrema derecha, al menos para enfadarse. Personalmente me topé con esa calle cuando realizaba parte de mis estudios doctorales en Francia en la ciudad de Pau. Si comparamos con lo que sucede hoy en día, las noticias vuelan, están mucho más democratizadas, de libre acceso, incluso sin ser periodista una simple persona puede dar a conocer una noticia al mundo. Claramente nuestra sociedad está en un nuevo estado respecto de las comunicaciones.
A continuación nombraré una serie de estados de objetos materiales y las propiedades que definen esos estados.
• Estado elemental: Estado de una sustancia en el cual sus componentes no pueden separarse.
• Estado febril: Estado de un ser vivo en el cual presenta una temperatura por sobre la normal y saludable para el correcto funcionamiento de su organismo.
• Estado de plasma: Estado de la materia que presenta las mismas propiedades que el estado gaseoso, pero que además suma la presencia de iones y por lo tanto la capacidad de conducir la electricidad. Este estado se da en sistemas de alta temperatura como el sol o una llama.
Todos los sistemas naturales o materiales tienen estados en algún momento dado, que pueden ser más de uno dependiendo del conjunto de propiedades a los cuales nos refiramos y al nivel de la realidad abarcado. Por ejemplo, una persona podría estar desde un punto de vista psiquiátrico en estado paranoico, desde un punto de vista de las leyes civiles estar soltero o desde un punto de vista anímico estar aburrido.
Ahora bien, los sistemas materiales no son inmutables, todos estamos viviendo cambios progresivos en el tiempo, que involucran transformaciones contínuas en las magnitudes de algunas variables, es lo que llamamos “procesos”. Un ejemplo de proceso es el de envejecimiento, nuestra edad biológica está continuamente cambiando, va aumentando y nuestro tiempo se va agotando, este proceso es el proceso de envejecimiento de todo ser vivo, pero no debemos confundir que los procesos son exclusivos de los seres vivos, un objeto material inerte también cambia progresivamente, las rocas sufren del proceso de erosión por el clima, los átomos presentan los procesos de desintegración nuclear a mayor o menor velocidad, nuestro planeta está viviendo una serie de procesos geológicos, como el movimiento de las placas tectónicas y así podríamos seguir.
Todos los objetos materiales y los sistemas que conforman están constantemente cambiando, científicamente se ha planteado que la propiedad de la energía es la causante de este cambio, todos los objetos materiales tienen como propiedad alguna forma de energía, responsable de los cambios y de la evolución de la materia (M. Bunge, 2000a).
Las llamadas ciencias naturales nos han mostrado a través de tres grandes teorías la evolución de nuestra realidad material.
En primer lugar, la cosmología a través de la teoría del Big Bang nos han llevado a explicar y predecir la evolución de la materia a escala cosmológica desde el surgimiento de los primeros fotones y protones, hasta los primeros átomos de hidrógeno, estrellas, galaxias, agujeros negros, la expansión del universo, en donde las últimas evidencias apuntan a que esta expansión no tendrá fin.
La segunda teoría de la geología, la famosa teoría Tectónica de Placas nos ha permitido poder explicar y predecir la evolución de la tierra como objeto material y de los componentes del sistema que la compone. Así, por ejemplo, esta teoría nos ha llevado comprender que las montañas, islas, continentes, son productos de procesos sumamente dinámicos que sufre el planeta. Gracias a esta teoría sabemos que la Cordillera de los Andes estaba bajo el mar hace millones de años, como también hemos comprendido los períodos de cambios climáticos, hemos descubierto que los continentes estaban antiguamente unidos y que gran parte de esta energía proviene directa o indirectamente del sol.
Finalmente, la teoría Sintética de la Evolución, junto con la unión de esta teoría con la teoría Atómico Molecular y la Termodinámica nos ha llevado a comprender que la materia inerte cambia y se organiza, llevando a generar materia viva, que estos cambios generan extinción y emergencia de especies juntos con el proceso de selección natural.
No existe ninguna teoría de las anteriormente mencionadas que no considere la propiedad energía para dar cuenta de los procesos a los cuales se refiere, tanto la evolución del cosmos, de nuestro planeta o de los objetos materiales presentes en ella.
Muchas veces por nuestras cortas vidas no nos damos cuenta de estos cambios que ocurren frente a nuestras narices. En efecto, el cielo en la escala de una vida humana, cambia de una forma prácticamente imperceptible. La posición de las estrellas, como también las propiedades fenoménicas de los objetos observables de nuestro cielo son prácticamente las mismas que observaron nuestros padres.
Respecto de los cambios de nuestro planeta, geográficamente estos cambios son poco perceptibles, salvo en el caso de países como Chile en donde los sismos y terremotos que se dan con cierta frecuencia nos recuerda que las placas de Nazca está colisionando con la placa continental sudamericana, incluso muchos de esos grandes terremotos han generado cambios geográficos abruptos en pocos minutos. Un tour muy interesante que puede tomar cualquier persona que visite la ciudad de Valdivia en Chile es en una pequeña barcaza, en la cual usted puede observar las casas que quedaron bajo el nivel del río Calle-Calle, luego del terremoto más grande registrado en la historia de la humanidad que ocurrió precisamente en ese lugar. Este sismo de gran magnitud cambió la geografía de la ciudad en menos de 30 minutos.
Finalmente, respecto de la teoría de la Evolución es en la práctica imposible para una persona común poder percatarse de la selección natural o de la emergencia de una nueva especie. Quizás, usted podría percatarse del proceso de la selección natural con un poco de curiosidad, conociendo las características que dan mayor ventaja a hombres y mujeres a la hora de encontrar pareja para formar una familia. Ya no se valora tanto como en la antigüedad por ejemplo la capacidad física en comparación con la estabilidad emocional y la capacidad intelectual. A la hora de buscar al “macho” humano, muchas mujeres encuentran mucho más seductor en un hombre el constatar una elevada capacidad intelectual, conocimiento, seguridad en sí mismo, características que ciertamente no eran valoradas en el hombre de las cavernas. A continuación entregaré en la Tabla 2 información de una serie de procesos que ocurren en nuestra realidad.
Tabla 2. Ejemplos de estados y procesos de objetos materiales de nuestra realidad.
Objeto material | Sistema | Estado | Proceso |
Planeta Tierra | Solar | Sólido | Traslación |
Ser humano | Familiar | Casado | Educar a los hijos |
Átomo | Molécula | Líquido | Evaporación |
Galaxia | Universo | Espiral | Alejamiento |
Corazón | Circulatorio | Sano | Bombeo de sangre |
En resumen, todos somos a la vez objetos materiales y sistemas materiales, presentamos estados y sufrimos procesos, seres vivos o inertes no escapan a esta “regla ontológica” naturalista (recordar que la ontología es una rama de la filosofía que estudia los seres y las propiedades). Es una regla ontológica por cuanto es transversal a todos los seres y las propiedades que conforman nuestra realidad material. Somos seres mutables que cambiamos debido a nuestra propiedad esencial, la energía.
Nuestra realidad además de sistémica se presenta a distintos niveles y estos niveles están todos conectados formando el supra sistema universal, desde la molécula que libera el hipotálamo hasta el crecimiento de huesos y músculos cuando alcanzamos la adolescencia, es una cadena de causas moleculares y efectos a nivel macro.
Objetos materiales, sistemas, propiedades, estados y procesos son conceptos que nos sirven para comprender material. Un amante o divulgador de la ciencia que desee comprender por ejemplo algún aspecto de ella, deberá identificar al menos al objeto material al cual se refiere, el nivel y el sistema con las propiedades a las cuales se relaciona, su estado y si está viviendo algún proceso.
Independiente del tecnicismo del lenguaje científico, con las preguntas adecuadas a un especialista o consultando la literatura respectiva, podrá comprender con muy poco trabajo cualquier ámbito del conocimiento científico para puro placer, para comunicarlo, para fanfarronear de sus conocimientos o todas las anteriores. Esto último de fanfarronear no crea que es algo menor, logré enamorar a mi bella mujer gracias a mis conocimientos científicos, a pesar de mi fealdad y mi mal gusto en el vestir.
Dejando las bromas de lado, ahora que usted tiene un panorama más claro de la estructura de la realidad, podrá comprender de mejor manera de cómo se genera y cómo se estructura el conocimiento científico. Más que mal, el conocimiento científico se genera para poder comprender esta realidad material altamente sistémica.