Kitabı oku: «Antología de poesía chilena reciente», sayfa 7
Cuestión de un minuto
Un hombre sentado de noche
en el muro de un jardín
piensa en su vida, diciéndose
que todo está en orden,
que nada le falta, hasta el punto
de no tener conciencia
Hasta que un desconocido se cruza
ante sus ojos, pero no levanta el rostro
para ver el de su prójimo
Algo cambia por la eternidad
de un momento
y ahora ser él mismo no le basta
¿Qué debe hacer cuando la vida
lo abandona en apariencias?
Existe sólo para que alguien más no sufra
de soledad
La historia del mundo y sus recuerdos
se desdibujan, mientras en el jardín
el humo del cigarrillo serpentea
como una capa sin cuerpo, sólo con viento
Así permanece invisible como una piedra
para otra piedra, como la materia
para el espíritu
y en sólo cuestión de un minuto
ya no cree en nada,
salvo en que habrá una señal
para que todo vuelva a empezar
Como se demora el regreso
comienza a pronunciar palabras sin sentido,
hasta que ellas también pierden su significado
Certeza
Todo está claro como una linterna
o más aún como una luciérnaga
La verdad es un virus
en los ojos del hambre
La vida de los canallas
no vale la obscenidad
de su reflejo en un río
Gente sola deambula
por habitaciones vacías
y guardo un minuto de silencio
por los vivos, ya que los muertos
no tienen queja alguna
La libertad se redujo
a elegir entre una pantalla
u otra
El vino se derrama en calles
que nunca vieron una fiesta
Nada es importante
cuando risas grabadas
responden a la palabra amor
en un estudio de televisión
Alguien habla de pobreza,
de robo y malversación,
pero se muerde la lengua
para que nadie mencione
a los miserables que pagarán
con su olvido
la ignorancia de los ricos
Hernán Ramírez
Integrante del Taller de Poesía de la SECH de 1981. Integrante fundador del Grupo Poetas Tralca, 982. Coordinador del Taller Literario Caliche, de 1980. Director Agrupación Difusora del Arte en1980. Sin publicaciones, excepto a principios de los Ochenta en la Revista Solidaridad (de la Vicaría del mismo nombre) y en la Revista América Joven (editada en Europa)
(Antes)
Hace más de cuatro mil millones de años
No había nada, nada… o quizás algo
Hasta que el Tiempo
En un lugar aún indeterminado
Inocula expansión al Espacio
De una materialidad ígnea alucinante
Hidrogeno Oxígeno Temperatura
Dio a luz la vida dando a luz la muerte
Desde entonces no hay explicación posible
Acerca del origen del misterio
No hay más respuestas probables…
Ante tanta maravilla no alcanza ni calza nada con nada
Ni con los ojos de ella en los míos ni con Dios en la poesía.
(Intertanto)
En la coincidencia de dos calles
Se detiene la micro que siempre viene
De la población ex Nueva Esperanza.
Sentados tras el chofer
Dos profesores conversan…
Mientras ceden sus asientos
A dos técnicas de párvulos
Que saludan a dos enfermeras auxiliares
Que discuten con el auxiliar del liceo
Padre de un ayudante de contabilidad
Amigo del vigilante del Banco del Estado
Que juega en el mismo club
Del carabinero casado con la hija
Del que fuera por muchos años
Presidente de la Junta de Vecinos
De la población Nueva Esperanza
Cuyo secretario
Jubilado de Ferrocarriles del Estado (Q.E.P.D)
Padre del chofer de la micro
Redactó en el libro de actas
—Requisado el 11 de octubre del año 1973
Por unos señores de bigote cabello corto de lentes oscuros—
«Que lamentando sólo la ausencia forzada de don Isaac
Obrero de la construcción que no acepta ser de la directiva
Por no saber leer ni escribir
Abuelo de Albertina, ahora en Suecia
Se acuerda por la unanimidad de los presentes
Pavimentar la calle Venceremos
Por donde transitaremos con nuestros hijos
Hacia una vida mejor»—
(Tus ojos)
Tus ojos reducen todo a un instante
Porque el lado de acá de tu mirada
Coincide con el principio de mis cosas.
Vuelvo mis ojos hacia dentro
Donde habita el fin de los tuyos
Con la velocidad del beso que viene
Con la rebeldía del suceso que nos traspasa.
Miguel Ángel Salinas
Santiago de Chile, inicios de los Sesenta del siglo XX. Ha publicado: Yo n@die (Réplicas de Calibán, 2010). Car@col es su segundo libro.
No obstante, es autor de una prolífica y vasta producción poética. Escribe sin financiamientos ni mecenazgos. Poco se adhiere...
Ahora que los negros se salieron de la tele dejé de ser el más negro como antaño lo fui del barrio del curso de la pega y ya no se festina con la línea que divide el anverso y el reverso de mi mano Ahora andan en Metro en hora peak los tátara descendientes de Mama Kisy Kunta Kinte y los sirvientes de La cabaña del Tío Tom que a fin de cuentas también algo debían al Tío Sam Toman la troncal uno se los encuentra sirviendo mesas regando los prados de esta copia feliz del edén otras le dan firme en el barrio chocolate o la juegan de caballito a la pata del corcel De Valdivia Limpian los baños en la refundación de Santiago rondando la Plaza de Armas y yéndose en rosca con los peruanos Se hospedan en casonas que se derrumban o se incendian con el combustible de prestigiosas empresas inmobiliarias Se les queman sus pocas cosas siempre se les recuerda que no están en su tierra les cortan los suministros y aun así están empeñados en calentarnos la sangre a nosotros que por todo nos calentamos la cabeza.
¡Eureka!... ¡Eureka!
Hay un resumen elemental
entre la raíz de la física
y la subjetividad plena
ocurrida en todo sujeto
cuales campos de energías
que a tiempo se mueven
incidiendo contradictorias
y en un resultado en que:
toda teoría es cuántica
& toda alma es cuática.
Da igual… si el masaje no es sólo un masaje Que aquí una rubia no sea originalmente rubia Que el travestismo unisex sea vecino de la robótica Que todo corte mute y se imponga el que la lleva Que la pierna entera el mohicano o con rebaje Que un café sea la orilla de un pozo de adicciones Que en el espacio ciber a todo se le dé rienda suelta Que un tatuaje no suprima una herida incurable Que un piercing sea más un signo que pura rebeldía Que la apoteosis hiera el cuerpo por las puras Que la carne picaneada ya no cause ni asombro Que la belleza aquí sea ocasionalmente cosmética Que un efecto de letal consecuencia sea la pasturri Que el último relojero se esmere en seguir dando la hora Que la venta de libros esté predestinada a la quiebra Que la cibernética la lleve más que la ética y la estética Que en este lugar se le dé duro al pensamiento mágico Que el small el médium el large y el extralarge Que no se rotule en el juguete al niño curvo del Oriente Que de todas las leyes impere siempre la de moraga Que se venda por oro incluso lo que no tiene brillo Que el negocio consista sólo en abaratar las ilusiones Que nadie se dé cuenta cuando retiren los capitales Que a este elefante marketing también le echen el ojo Que con su bulla los evangélicos desalojen a los mercaderes Que la disputa sea entre grafiteros y blanqueadores Que con esto uno coma que por esto uno muera Que el milagroso despegue termine en un desplome … Da igual.
Im/píos – In/confesos
En la iglesia Santa Ana
un cura le hacía a eso
debajito e’ la sotana
tenía pasado a queso
El fraile pollera usaba
y debajo un pajarito
que casi nunca volaba
saciábalo con cabritos
Por pituquines se supo
que les pasaba la mano
mas al picante de abusos
se lo comen los gusanos
Políticos y empresarios
contábanle sus secretos
eran su red cual denario
y ampararon al perverso
Nunca estuvo tras las rejas
por priores fue perdonado
teníanlo entre cejas
y se salvó jabonado
Unas viejas re perpetuas
y unas monjas calentonas
cuidarónlo con sus tretas
haciéndose las weonas
Obispos y cardenales
dignatarios vaticanos
compinches de tantos males
y enverijados fulanos
Dueños son d’stos infiernos
también de sus paraísos
llaves tienen de lo eterno
manejando sus panizos
Indulgentes oprobiosos
del estiércol testaferros
divinos y tenebrosos
lame culos cuales perros
De la puta Babilonia
viene el basural impío
novedad sin parsimonia
desde siempre acontecido.
Tómeme no más por un ingenuo Considéreme del otro lado de la calle Supóngame un caso de oscuros reveses Enróstreme lo que además me corresponde Hágame la reverenda desconocida Subordíneme a la ganancia de mi valor cero Exíjame que a ultranza asuma mi derrota Restrínjame al ghetto de su política pública Arróguese poder sobre mi voluntad Impóngame su ley y su moneda Declárese un servidor de mis afanes Niégueme de mi sal y de mi agua Infúndame el temor de su mandato Dispénseme la música y el bullicio Déjeme que como un perro ladre Enróstreme que por eso usted avanza Exprímame hasta la última gota Sáqueme los ojos para crianza de sus cuervos Endóseme sus inmunes pecados veniales Aplíqueme la pena capital por disidencia Despójeme de lo que usted y yo merecemos Envícieme con las ofertas de su piratería Empújeme al abismo mientras limpio sus cimas Contamíneme el agua la tierra el aire Aprópiese incluso de lo inexorable Confúndame con la fantasía de sus milagros Embáuqueme en sus renovadas estrategias Caliénteme la sangre hasta el resentimiento Y métase hasta en el último rincón de mi casa Pero aténgase después a las consecuencias.
Un mal síntoma somos de este tiempo unos energúmenos de enervantes visiones como si el cuerpo no se aviniera con la mente y la realidad fuera un desborde generalizado hasta lo más sagrado flotando en la caca la culpa seguro la tienen los próceres que fundaron la provincia a punta de vejámenes Por eso es que vamos de mal en peor clientes habituales de prolíficas farmacias en búsqueda de la pastilla milagrosa o de esa crema que nos devuelva la lozanía padeciendo serias inhibiciones en la cama eructando la queja del último animal faenado solitariamente interconectados con el mundo viendo tele hasta que el sueño nos vence quizá nos importan demasiado sus personajes que hacen de la noche un parpadeante desvelo Nuestra felicidad está en el cuero del pollo en la última tecnología en la gran oferta Nos peleamos con gente que ni conocemos y en las cabezas hay turnos de 24 horas como que siempre hay luces encendidas Cualquier día le damos duro al vecino su tranquilidad nos genera mucho ruido seguro que él también tiene sospechas Por la cara nos buscamos en redes sociales e indagamos en muros ajenos para ver fotos siempre los muy cabrones en fiestas eternas Si por ahí los vemos se las cantamos claritas creyendo que son otros los culpables y al menor roce cualquiera muestra su arma Nos sacamos la madre a tirones hasta el ruedo prometiéndonos las duras penas del infierno Parece que andamos todos en las mismas.
Roger Texier
Nace en Valparaíso en 1955. Médico-cirujano. Miembro de la SECH y Letras de Chile. Cultiva la poesía y la narrativa breve. Poemas publicados en antologías colectivas de talleres (SECH, CEMOR-Chile) y microrrelatos publicados en las antologías digitales Sea breve, por favor (2011), Sea breve, por favor (2013), Microcuentos por la Memoria (2013), Dispara usted o disparo yo y Lectures du Chili (ambas en 2017); en la antología Borrando Fronteras (Ed. Macedonia, 2014) y en los sitios web E-Kuóreo y Letras de Chile.
El rock propuso…
El rock propuso un futuro de interrogantes
el bolero prometió un tiempo de romances,
ambos apostaron a ambos hemisferios
de la conciencia enloquecida por la guerra.
El rock ignoró al bolero y buscó su destino
el bolero tomó vereda y no detuvo su camino.
No se hicieron la guerra.
La guerra la inventaron otros,
la vendieron otros.
Ahora llegó el futuro y nosotros
bizcos y desquiciados.
Tercera vía
Lo escribo todo, brillante
bebo el éxito y me arropan
los elogios
o escribo y nada guardo
para un después de otros
o me diluyo, me diluyo
en los espejos del camino.
Y ahora…
Fueron los murmullos de las locomotoras,
fueron los anuncios de las naves recalando,
fueron también las boyas recibiendo la niebla,
y ahora esta estridencia de ambulancias publicitarias,
y ahora esta impaciencia de edificios tan fríos,
y ahora esta violencia de rieles en silencio.
Max Valdés
Es novelista, cuentista, editor, antólogo, escritor de literatura infantil. Nació en Caleu en 1963. Es Magister en Edición de la Universidad Diego Portales y Máster en Edición de la U.Pompeau Fabra de Barcelona. Con un Diplomado en estudios de Arte mención Escultura de la Universidad Católica de Chile. Profesor de escritura creativa de la Universidad Andrés Bello y fue profesor de lenguaje en la escuela rural El Robledal de Caleu.
Ha publicado los volúmenes de cuentos: Mimí agoniza en la buhardilla de los bohemios; Ni un rumor en la oscuridad y las novelas: Una mañana de más; El ciervo herido; Manuscrito sobre la oscuridad; El ladrón de cerezas. En literatura infantil ha publicado: Una pequeña historia de miedo; Un gorila en mi cuarto; Sofía y la pareja de amantes.
Ha sido publicado en antologías y muestras literarias en Chile, España, México, Argentina, Francia, Croacia, Bolivia y Alemania. Finalista del Premio Municipal de Literatura Municipalidad de Santiago 2015 en literatura juvenil con el libro de relatos La sombra que arrastra el cochero. Primer Premio Pedro de Oña en novela corta, Primer Premio novela Juegos Literarios Gabriela Mistral 2000, Mención honrosa género cuento Juegos Florales 1998, Premio Oscar Castro en novela breve, entre otros. Su última novela (policial) es Fragmentos de un crimen, que obtuvo, entre otros reconocimientos, una beca de investigación, una beca de creación y financiamiento del Ministerio de las Culturas para su publicación.
A los veinte años…
A los veinte años una mujer me llevó a su cuarto
me dijo que nada grave pasaría
era un décimo piso de un edificio gris
con corredores desolados y puertas que temblaban
me arrastró con sus dedos de fierro
me empujaba para que no me convirtiera en humo
el cuarto era de mal gusto
y olía a tabaco de varios días
su aliento también olía a trasnoche
me dijo que intentó lanzarse desde el balcón
asomé la cabeza
vi automóviles del tamaño de un insecto
y libélulas iluminando los departamentos aledaños
ella me tomó de la cintura
Y me hizo poner los pies en la azotea:
mis zapatos de hierro se clavaron en el borde
es para que sepas la sensación de estar a punto de volar
o destruirse
Acostada después en su cama se arrancó la piel de sus deseos
y yo me transformé en un animal con caparazón de hierro
la luna colgaba del cielo
las estrellas hacían señas desde una casa en ruinas
que contenía cinco niños encerrados
ella no supo jamás mi nombre
sentí el vuelo de los trenes del sur de Chile
Ella me ahorcaba con sus brazos como rieles hambrientos
Entonces, alguien abrió la puerta que llevaba al sótano
Y volví a oír la voz de mi madre que me llamaba desde la oscuridad.
