Kitabı oku: «Mercedes Sanz-Bachiller», sayfa 3

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Por otra parte, la pacificación de Marruecos, con la exitosa operación hispano-francesa en Alhucemas de septiembre de 1925, y la prosperidad económica de estos años dieron popularidad al régimen. Mucho influyó la política económica que, desde finales de 1925, diseñó el directorio civil, basada en el intervencionismo del Estado, invirtiéndose en obras públicas, creando monopolios estatales, como la Compañía Telefónica Nacional de España, aunque controlada por la «ITT Corp.» (International Telephone and Telegraph Corporation), o las Confederaciones Hidrográficas, la compañía de aviación Iberia, y la Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo-CAMPSA. Nacieron algunos bancos oficiales como el Banco Exterior de España, el Banco Hipotecario y el Banco de Crédito Industrial y, a finales de 1926, la Organización Corporativa Nacional del Trabajo y los Comités Paritarios que, una vez ilegalizada la CNT, fueron aceptados por la UGT. La conflictividad social y las huelgas disminuyeron y se aprobaron el subsidio para las familias numerosas y el seguro de maternidad. Así pues, a lo largo del directorio civil, pareció que nada podía ensombrecer el rumbo de la nación.59

En contraste con esta realidad, la vida personal de Merceditas dio un vuelco, puesto que el 20 de enero de 1926 murió su madre60 a los 50 años de edad.61 Merceditas tenía 14 años y, definitivamente, quedó huérfana de padre y de madre. En el testamento de Mercedes Bachiller quedó estipulado que la niña quedaría a cargo de su tío Aurelio Bachiller Sanz,62 primo carnal de su madre, médico y alcalde de Montemayor, que, tal como lo recordaba Mercedes, «era un hombre correcto y frío, nunca estuve en su casa. Era el hombre más sobresaliente del pueblo, generoso, de ideas liberales, de una extrema humanidad pero con un trato más bien seco».63

Él se encargaba de pagar el colegio, de proporcionarle una pequeña pensión y de administrar sus tierras y rentas. Fue a partir de entonces cuando el internado se convirtió en su hogar casi de forma ininterrumpida porque

era propietaria de casas, pero no tenía hogar. Es muy distinto una casa a un hogar. Era una chica de catorce años sin padre, sin madre, sin hermanos, sin tíos, sin abuelos... sin nada. ¡Qué iba a tener! Además, mis casas eran de muchas habitaciones, con paneras, corrales, bodegas... imposible vivir sola ahí.64

Esta circunstancia hizo que pasase largas temporadas en el colegio y que, cuando se lo permitían, visitara las casas de sus compañeras, las cuales «infinidad de veces me hacían participar de su ambiente familiar. Las mayores fueron admirables, severas pero gratas; una disciplina bien llevada que creo ha sido parte de mi vida en el cumplimiento del deber».65

Los veranos los pasaba entre Sardón de Duero, donde tenía una finca Millán Alonso Lasheras, y Traspinedo, con sus tíos Acacia Bachiller y Miguel López.66 Según Mercedes Redondo, «los hijos de ambos fueron los primos queridos de mi madre, especialmente el de su edad, Miguel».67 Sin embargo, en 1927, al cumplir los 16 años, su tío y tutor, Aurelio Bachiller, consideró que Mercedes ya había alcanzado la madurez suficiente y consintió su emancipación.68 Esta circunstancia fue aprovechada por Mercedes para, a los 17 años, trasladarse a Neully sur Seine, muy cerca de París, y cursar allí el último año de estudios. Este colegio, que ocupaba un antiguo pabellón de caza del rey Luis XIV, pertenecía a la misma congregación religiosa dominica en la que había estado interna en Valladolid. Para poder hacer frente a los gastos del viaje y de la estancia, Mercedes vendió una pimpollada y marchó con dos compañeras del colegio, las hermanas Pino. En Francia pudo, además, perfeccionar el francés y proyectar su futuro: un año más en Inglaterra que finalmente no llegó a realizar. Al regresar a Valladolid en el verano de 1929, se volvió a instalar en las habitaciones de su antiguo colegio. Aunque había tenido una vida difícil y dura en lo personal, Mercedes era una mujer joven, independiente, con una sólida formación académica, solvencia económica y con todo el futuro por delante.

Mientras Mercedes reingresaba en su antiguo internado de las dominicas, la dictadura empezaba a tambalearse. Aunque no fue decisiva para su caída, la oposición al régimen era creciente y venía desde diversos sectores de la sociedad española: las organizaciones patronales y los sindicatos católicos, los intelectuales y parte del Ejército.69 Empezando por el cuerpo de Artillería, que acabó disuelto, y siguiendo por el pronunciamiento de Valencia, encabezado por el capitán general Alberto Castro Girona y por el político conservador José Sánchez Guerra.70 Pero es que, además, se añadieron los enfrentamientos con el mundo universitario, el fracaso político del partido único y de la Asamblea Nacional Consultiva y el rechazo que generó el proyecto constitucional. Además, la etapa de prosperidad económica llegaba a su fin71 con la depreciación de la peseta, la caída de los valores bursátiles y de la rentabilidad empresarial y el estancamiento de la constitución de sociedades y de las inversiones. Así estaban las cosas cuando Miguel Primo de Rivera consultó a los capitanes generales si debía o no debía continuar en el poder. La respuesta llevó al dictador a presentar su dimisión a Alfonso XIII. Era el 26 de enero de 1930.

Fue entonces cuando Alfonso XIII encargó la formación de gobierno al general Dámaso Berenguer con dos objetivos:72 restablecer la Constitución de 1876 y convocar elecciones a Cortes. Sin embargo, la España de 1930 ya no era la de 1923, y los partidos dinásticos que habían sustentado el sistema restauracionista tampoco, enfrascados ambos en particulares guerras de liderazgo. Además, las fuerzas republicanas, Alianza Republicana o Derecha Republicana, empezaron a reorganizarse y a crecer en influencia, así como Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), la Organización Republicana Gallega Autonomista (ORGA) o el valenciano Partido Unión Republicana Autonomista (PURA). Con el objetivo de derrocar a la monarquía, el PSOE y la CNT empezaron a colaborar con el republicanismo. Todo este movimiento de fuerzas políticas contrarias a la continuidad de la monarquía y partidarias de la instauración en España de un régimen republicano se reunió a mediados de agosto en la ciudad de San Sebastián y aprobó un plan de actuación que tenía como fin último la instauración de la república. La sublevación de la guarnición de Jaca y el posterior fusilamiento de Fermín Galán y Ángel García Hernández, a mediados de diciembre, no auguraban un buen final para la monarquía.

Para la joven Mercedes Sanz-Bachiller, aquel año de 1930 significaría el inicio de una nueva etapa en lo personal, y de gran trascendencia para el futuro político de España. Durante sus años de estudio en las dominicas francesas, Mercedes había entablado una gran amistad con Sara Alonso Pimentel73 y, por este motivo, frecuentaba su casa a menudo. Esta familia, según recordaba Mercedes, «habían sido ya amigos de mis bisabuelos por asuntos de fincas y cosas de esas».74

La casa de los Alonso Pimentel era propiedad del Banco Hispano Americano, y estaba en el mismo edificio donde vivían el director de dicho banco, Andrés Redondo Ortega, y su hermano Onésimo.75 Onésimo Redondo era un joven abogado de 25 años que trabajaba como secretario asesor en el Sindicato de Cultivadores de la Remolacha de Castilla la Vieja, empleo que justo había conseguido gracias a su vecino Millán Alonso Lasheras. Pues bien, fue en el ascensor de este edificio donde, un 11 de junio de 1930, coincidieron Mercedes, Onésimo y Millán Alonso.76

Millán Alonso, ante la insistencia de Onésimo, les presentó al cabo de dos días en su casa, y quedaron en verse a la mañana siguiente, en la misa de las 9 de la mañana, en los jesuitas de Valladolid. Desayunaron juntos y volvieron a quedar para el día siguiente. Fue paseando por Campo Grande, cuando Onésimo le preguntó si quería casarse con él. Mercedes le contestó que sí enseguida, pensando que, llegado el caso, ya tendría tiempo para decir que no.77 Y a partir de entonces se inició un noviazgo de ocho meses que culminó en boda. Así lo recordaba Mercedes:

Tenía 18 años cuando de una manera casual me conoció Onésimo. Él tenía 25. Se enamoró locamente y yo vi en esta unión la solución de mi vida; la compañía y el apoyo del que toda mujer necesita. 8 meses de relaciones y boda.78

Al iniciar el noviazgo, Mercedes dejó Valladolid y se trasladó a Montemayor de Pililla, a la casa familiar, donde permaneció hasta finales de 1930. Esta circunstancia y las ausencias de Onésimo por sus actividades profesionales y políticas condicionaron la relación, que se llevó a cabo mayormente por carta.79 Y es que ese verano Onésimo estaba trabajando, por la construcción de una fábrica azucarera del Sindicato de Cultivadores de la Remolacha de Castilla la Vieja, en Venta de Baños (Palencia), trabajo que le mantenía lejos de Valladolid. A ello se añadían las dificultades económicas para la celebración del enlace con Mercedes, de manera que la fecha de la boda se iba retrasando. A estas circunstancias se añadía el creciente interés de Onésimo por la política, un interés que se había iniciado a través de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, pero, sobre todo, a raíz de su estancia en la Escuela Superior de Comercio de la Universidad de Manheim, en Alemania. Fueron sus inquietudes políticas las que le llevaron a colaborar con el Partido Nacional Agrario80 y organizar el mitin agrarista que se celebró a finales de octubre de 1930 en Valladolid. Mercedes, lejos de mantenerse al margen, también colaboró con los agraristas,81 y lo hizo económicamente, dato que no debe extrañarnos, dados sus orígenes como propietaria agrícola en Montemayor de Pililla y su posición económica acomodada. Mercedes, aunque por entonces todavía residía en Montemayor, se trasladó de nuevo a Valladolid al inicio del año 1931.

1 Censo de la población de 1910, provincia de Valladolid, población de hecho. Disponible en línea: <http://www.ine.es/inebaseweb/pdfDispacher.do?td=80326&ext=.pdf>.

2 José Cubero Garrote (dir.): Valladolid. Todos los pueblos de la provincia, Medina del Campo, Ánfora, 2006, pp. 320-321.

3 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», pp. 10-11; P. Preston: Palomas..., p. 22.

4 Registro Civil de Montemayor de Pililla (RCMP), Nacimientos, libro n.º 33, f. 9; Archivo Diocesano de Valladolid (ADV), Registros Bautismales, libro 9BC, f. 399.

5 Ramiro Vicente Sanz Bachiller falleció el 8 de julio de 1907. RCMP, Defunciones, libro n.º 26, f. 38.

6 RCMP, Nacimientos, libro n.º 34, f. 96.

7 María de las Mercedes Petra Sanz Bachiller falleció el 3 de noviembre de 1909. RCMP, Defunciones, libro n.º 27, f. 69.

8 Datos recogidos durante las conversaciones con algunos vecinos de Montemayor de Pililla en el año 2017.

9 P. Preston: Palomas..., p. 22.

10 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 8.

11 J. Martínez de Bedoya: Memorias..., pp. 156 y 191.

12 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 8; P. Preston: Palomas..., p. 22.

13 Según se indica en la inscripción bautismal de Ramiro Vicente Sanz Bachiller, el abuelo materno había fallecido con anterioridad a 1905. ADV, Registros Bautismales, libro 9BC, f. 399.

14 Moisés Sanz Izquierdo nació el 28 de agosto de 1873. Era hijo de Gregorio Sanz y Remigia Izquierdo, ambos de Montemayor. RCMP, Nacimientos, libro n.º 4, f. 12v; ADV, Registros Bautismales, libro 8A, f. 64.

15 Moisés Sanz Izquierdo falleció el 4 de mayo de 1915. RCMP, Defunciones, libro 29, f. 4.

16 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 9.

17 M. Sanz-Bachiller: «Breves reflexiones...».

18 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 10.

19 Ibíd., p. 9; P. Preston: Palomas..., pp. 23-24.

20 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 9.

21 Gazeta de Madrid (GM), 1710, 10 de septiembre de 1857. Disponible en línea: <https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1857/1710/A00001-00003.pdf>.

22 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 9.

23 Entrevista con Mercedes Redondo Sanz-Bachiller (17 de febrero de 2013).

24 Fernando Manero Miguel: «La Tierra de Pinares de Valladolid: el significado de la intervención humana en la organización de un paisaje vegetal», VI Coloquio de Geografía, Asociación de Geógrafos Españoles, 1979. Disponible en línea: <http://uvadoc.uva.es/handle/10324/9082>; Amando Represa Rodríguez: Valladolid y sus comarcas. Una ciudad entre ríos, Valladolid, Ámbito, 2007, pp. 75-78.

25 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», pp. 10-11.

26 J. Martínez de Bedoya: Memorias..., pp. 154 y 316.

27 Entrevista con Pilar Redondo Sanz-Bachiller (9 de octubre de 2013).

28 José Luis del Olmo Guadarrama: El ciclo del año para el labrador, Valladolid, Centro Etnográfico de Documentación y Diputación de Valladolid, 1988, pp. 7-8 y 21-22; algunos datos se han extraído de las conversaciones mantenidas con vecinos de Montemayor de Pililla en 2017.

29 Los datos y las dos citas siguientes en Carlos Hermida Revillas: «Coyuntura económica y movilización campesina en Castilla la Vieja, 1914-1923», Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, 3, 1982, pp. 182-184.

30 Pablo Pérez López: «Los negocios y la actividad industrial y mercantil en Valladolid vistos por sus protagonistas (1913-1927)», Espacio, Tiempo y Forma, serie V, Historia Contemporánea, 3, 1990, pp. 249-256.

31 Pedro Carasa Soto: «Castilla y León», en José Varela Ortega: El poder de la influencia. Geografía del caciquismo en España (1875-1923), Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales / Marcial Pons, 2001, pp. 175-235; íd.: «Cambio de cultura política y poder local en la Castilla contemporánea», en Pedro Carasa Soto (dir.): El poder local en Castilla. Estudios sobre su ejercicio durante la Restauración (1874-1923), Valladolid, Universidad de Valladolid, 2003, pp. 7-25; María Ángeles Lario González: «La Corona en el proyecto canovista», en Javier Tusell y Florentino Portero (eds.): Antonio Cánovas y el sistema político de la Restauración, Madrid, Biblioteca Nueva, 1998, pp. 89-110; Fidel Gómez Ochoa: «La formación del Partido Conservador: la fusión conservadora», Ayer, 52, 2003, pp. 57-90; José Ramón Milán García: «Los liberales en el reinado de Alfonso XII: el difícil arte de aprender de los fracasos», Ayer, 52, 2003, pp. 91-115; Carlos Dardé: «El sistema político y las elecciones», en Javier Tusell y Florentino Portero (eds.): Antonio Cánovas y el sistema político de la Restauración, Madrid, Biblioteca Nueva, pp. 111-135.

32 Inés Sofía Hidalgo Marín: «La familia Gamazo: elite castellana en la Restauración (1876-1923)», Investigaciones Históricas, 15, 1995, pp. 107-118; Esther Calzada del Amo: Germán Gamazo. Poder político y redes sociales en la Restauración (1840-1901), Madrid, Marcial Pons, 2011; Juan Antonio Cano García: Gamacistas y albistas. La vida política en Valladolid durante la Restauración, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2008, pp. 65-102.

33 Celso Almuiña: «Santiago Alba, paradigma de político regenerador», Investigaciones Históricas, 15, 1995, pp. 269-296; J. A. Cano García: Gamacistas..., pp. 103-206.

34 Guillermo A. Pérez Sánchez, Pablo Pérez López, Ricardo Martín de la Guardia y Juan Antonio Cano García: «Parlamentarios vallisoletanos en la segunda Restauración (1901-1923)», Investigaciones Históricas, 15, 1995, pp. 81-95.

35 Censo de la población de 1900, provincia de Valladolid, población de hecho. Disponible en línea: <http://www.ine.es/inebaseweb/pdfDispacher.do?td=69595&ext=.pdf>.

36 Juan A. Cano García: «El componente económico en la configuración de la élite política vallisoletana», Investigaciones Históricas, 18, 1998, pp. 224 y 228; íd.: «El conservadurismo vallisoletano en la segunda Restauración: César Silió», Investigaciones Históricas, 15, 1995, pp. 97-105.

37 Guillermo A. Pérez Sánchez et al.: «Parlamentarios vallisoletanos...», p. 93.

38 Juan Pablo Fusi y Jordi Palafox: España: 1808-1996. El desafío de la modernidad, Madrid, Espasa-Calpe, 1998, pp. 178-183; Ramón Villares y Javier Moreno Luzón: «Restauración y dictadura», en Josep Fontana y Ramón Villares (dirs.): Historia de España, Barcelona, Crítica / Marcial Pons, 2009, vol. 7, pp. 307-420.

39 María del Carmen García de la Rasilla Ortega: «Repercusión del problema marroquí en la vida Vallisoletana (1909-27)», Investigaciones Históricas, 6, 1986, pp. 189-213.

40 Jesús Ángel Redondo Cardeñoso: 1904. Rebelión en Castilla y León, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2013, pp. 33-53.

41 Jesús María Palomares Ibáñez: «Líderes del socialismo castellano: Remigio Cabello, fundador de la Agrupación Socialista de Valladolid (1869-1936)», Investigaciones Históricas, 6, 1986, pp. 171-185.

42 J. A. Redondo Cardeñoso: 1904. Rebelión..., pp. 58-139.

43 J. P. Fusi et al.: España: 1808-1996..., p. 185.

44 Francisco J. Romero Salvadó: España, 1914-1918. Entre la guerra y la revolución, Barcelona, Crítica, 2002, pp. 6-29; Maximiliano Fuentes Codera: España en la Primera Guerra Mundial. Una movilización cultural, Madrid, Akal, 2014, pp. 61-72; J. P. Fusi et al.: España: 1808-1996..., pp. 185-190; R. Villares et al.: «Restauración...», pp. 421-495.

45 Albert Carreras y Xavier Tafunell: Historia económica de la España contemporánea, Barcelona, Crítica, 2007, pp. 223-234.

46 Juan Agapito y Revilla: «Sumario artístico-histórico de los edificios más importantes de Valladolid», en Guía de Valladolid. Dedicada a los congresistas por el Comité local, Valladolid, Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, Congreso de Valladolid (17-22 de octubre de 1915). Disponible en línea: <http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=19234>. Del conjunto arquitectónico ocupado por las dominicas francesas, en la actualidad solo queda el claustro, convertido desde hace unos años en un centro comercial, y la iglesia. El antiguo colegio se trasladó a la zona de Valladolid conocida como Huerta del Rey.

47 La llegada de las dominicas francesas se produjo en el contexto de laicización del sistema educativo francés que impulsó el ministro de Instrucción Pública de la III República, Jules Ferry. Se concretó en dos decretos, ambos de 29 de marzo de 1880, por los que se expulsaba y dispersaba a algunas órdenes religiosas en un plazo de tres meses. A las congregaciones que no estaban autorizadas para impartir enseñanza se les daba un tiempo para que presentaran la solicitud de autorización. Al negarse a aceptar tal procedimiento, empezaron a salir de Francia y a establecerse en España, concretamente en las dos Castillas y Andalucía. En Paulí Dávila Balsera: «Las órdenes y congregaciones religiosas francesas y su impacto sobre la educación en España. Siglos XIX y XX», en José María Hernández Díaz (ed.): Francia en la educación de la España contemporánea (1808-2008), Salamanca, Universidad de Salamanca, 2011, pp. 120-121.

48 Loreto Casado Candelas: «Una práctica cultural. Colegio Nuestra Señora del Rosario (Dominicas Francesas) de Valladolid, 1888», en Pere Gabriel, Jordi Pomés y Francisco Fernández Gómez (eds.): «España Res publica». Nacionalización española e identidades en conflicto (siglos XIX y XX), Granada, Comares, 2013, pp. 483-491.

49 Jesús María Palomares Ibáñez: Valladolid. 1900-1931, Valladolid, Ateneo de Valladolid, 1981, pp. 30-35; Ignacio Martín Jiménez: Hacia el paroxismo. Violencia política en la provincia de Valladolid (1917-1936), Valladolid, Universidad de Valladolid, 2008, pp. 20-40.

50 J. M. Palomares Ibáñez: Valladolid..., pp. 22-24.

51 Ibíd., p. 58.

52 Guía-anuario de Valladolid y su provincia, Valladolid, Casa Santarén, 1922, p. 437. Disponible en línea: <http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=863>.

53 Rosa Agenjo Bosch: La pintora Ángeles Santos y su obra anterior a la Guerra Civil Española. Catalogación y estudio, tesis doctoral, Universitat de Barcelona, 1986, p. 13. Disponible en línea: <http://hdl.handle.net/2445/42593>.

54 M. Sanz-Bachiller: «Breves reflexiones...».

55 Shlomo Ben-Ami: El cirujano de hierro. La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), Barcelona, RBA, 2012, pp. 125-169; José Luis Gómez Navarro: El régimen de Primo de Rivera: reyes, dictaduras y dictadores, Madrid, Cátedra, 1991, pp. 207-260.

56 Jesús María Palomares Ibáñez: Nuevos políticos para un nuevo caciquismo: la dictadura de Primo de Rivera en Valladolid, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1993, pp. 44-46 y 78-79.

57 GM, 274, 1 de octubre de 1923. Disponible en línea: <https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1923/274/A00003-00004.pdf>.

58 C. Almuiña: «Santiago Alba, paradigma...», pp. 291-292.

59 A. Carreras et al.: Historia económica..., pp. 237-251; Antonio Pérez Yuste: «La creación de la Compañía Telefónica Nacional de España en la Dictadura de Primo de Riera», Cuadernos de Historia Contemporánea, 29, 2007, pp. 95-117; S. Ben Ami: El cirujano..., pp. 222-288; J. L. Gómez Navarro: El régimen de Primo..., pp. 391-486; J. P. Fusi et al.: España: 1808-1996..., pp. 241-243.

60 RCMP, Defunciones, libro 35, f. 141.

61 Había nacido el 10 de agosto de 1875. RCMP, Nacimientos, libro 5, f. 33.

62 Aurelio Bachiller Sanz fue médico y alcalde de Montemayor de Pililla en 1922, según consta en Guía-anuario de Valladolid y su provincia, Valladolid, Casa Santarén, 1922, p. 437. Disponible en línea: <http://bibliotecadigital.jcyl.es/es/consulta/registro.cmd?id=863>; P. Preston: Palomas..., p. 24.

63 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 11.

64 Sofía Moro: Ellos y nosotros, Barcelona, Círculo de Lectores, 2006, p. 205.

65 M. Sanz-Bachiller: «Breves reflexiones...».

66 Entrevista con Mercedes Redondo Sanz-Bachiller (17 de febrero de 2013); entrevista con Pilar Redondo Sanz-Bachiller (9 de octubre de 2013).

67 Entrevista con Mercedes Redondo Sanz-Bachiller (22 de febrero de 2017).

68 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 11.

69 Carmen González Martínez: «La Dictadura de Primo de Rivera: una propuesta de análisis», Anales de Historia Contemporánea, 16, 2000, pp. 337-408; J. L. Gómez Navarro: El régimen de Primo..., pp. 520 y ss.; S. Ben Ami: El cirujano..., pp. 289-353.

70 Juan José Oña Fernández: «Tensión en capitanía: los sucesos de Valencia de 1929», Revista de Historia Militar, 103, 2008, pp. 167-205.

71 A. Carreras et al.: Historia económica..., pp. 251-259.

72 Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo: «Proclamación de la República, Constitución y reformas», en Santos Juliá (coord.): República y guerra en España (1931-1939), Madrid, Espasa-Calpe, 2006, pp. 1-8; Julián Casanova: «República y guerra civil», en Josep Fontana y Ramón Villares (dirs.): Historia de España, Barcelona, Crítica / Marcial Pons, 2007, vol. 8, pp. 3-15.

73 P. Preston: Palomas..., pp. 25-26.

74 S. Moro: Ellos..., p. 205.

75 J. L. Mínguez Goyanes: Onésimo Redondo..., pp. 11-22; M. Tomasoni: Onésimo Redondo..., pp. 55-105.

76 C. Isasi Vicondoa: «Recuerdos y emociones...», p. 13.

77 P. Preston: Palomas..., p. 28.

78 M. Sanz-Bachiller: «Breves reflexiones...».

79 M. Tomasoni: Onésimo Redondo..., p. 112.

80 Jesús María Palomares Ibáñez: La Segunda República en Valladolid: agrupaciones y partidos políticos, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1996, pp. 67-70.

81 M. Tomasoni: Onésimo Redondo..., pp. 109-110.

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