Kitabı oku: «Psicoterapia Integrativa EIS», sayfa 17

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Repercusiones clínicas

En el ámbito de las repercusiones clínicas de las posturas más "escépticas", un aspecto relevante se refiere a replantear lo que puede, o no puede, aportar el psicoterapeuta.

En este contexto epistemológico, el terapeuta no puede conocer la verdadera naturaleza del paciente y de sus sufrimientos, sin importar lo que observe en las sesiones de psicoterapia. Tampoco puede aportar conocimientos previos alcanzados en otros contextos. En otras palabras, el terapeuta no puede aportar "verdades", por lo cual deberá respetar los significados del paciente. "La doctrina antirrealista insiste en que las teorías del terapeuta, su lenguaje, construcciones o narrativas acerca del paciente, determinan lo que el terapeuta observa… e imposibilitan cualquier conocimiento no distorsionado acerca de la verdadera situación del paciente" (Held, 1995, p. 7).

Se ha asumido que "los terapeutas y los clientes crean una realidad terapéutica (sistema de significados) a través de su lenguajear" (Epstein y Loos, 1989, p. 407). La noción de que el lenguaje no revela ninguna realidad independiente trae consigo fuertes repercusiones clínicas: "Toda terapia toma la forma de conversaciones entre personas y, los hallazgos de estas conversaciones, no tienen otra "realidad" que la acordada por mutuo consentimiento" (Hoffman, 1990, p. 2). "Todo es construido. Esto requiere de una nueva epistemología. El paciente y el terapeuta son entonces concebidos como comprometidos en un dueto para dos voces, en el cual el significado es traducido y construido, y ya no es algo evidente, la verdad es construida más que revelada" (Bouchard y Guérrette, 1991, p. 386; las cursivas son nuestras).

La teoría biológica del conocimiento de Maturana ha sido muy difundida y ha tenido fuertes repercusiones en algunos medios psicoterapéuticos; particularmente en el ámbito de los enfoques sistémico y post racionalista. Un común denominador de esas repercusiones clínicas, es un énfasis especial en el respeto a los pacientes y a sus formas de mirar las cosas.

El Modelo Intermedio del Instituto de Terapia Familiar de Santiago, ha sido una integración de la teoría biológica del conocimiento de Maturana, de la cibernética de segundo orden, y de algunos aspectos de la teoría general de sistemas. Sobre la base de asumir la objetividad en paréntesis, y de asumir una aproximación "sistémica en realidades consensuadas", el terapeuta solo puede perturbar, nunca programar, nunca "indoctrinar". Se genera, por lo tanto, un territorio de co-construcción de realidades consensuadas; el terapeuta no accede al paciente aportándole conocimientos validados. En la interacción terapéutica, paciente y terapeuta pueden ir validando juntos el proceso, pero sobre la base de consensos. La validez de una intervención clínica, en último término, solo la podría determinar el paciente; en la medida que éste deje de tener el dolor por el que venía a consultar, o que se haya producido el cambio que deseaba producir. En este contexto, "el uso del lenguaje adquiere una importancia fundamental, al constituirse las realidades a partir de operaciones de distinción en el lenguaje, en acoplamiento estructural con el otro" (Méndez, 1992, p. 135).

Desde la perspectiva constructivista y post racionalista de Guidano, muy en sintonía con Maturana, se niega que exista una realidad externa a nosotros, que sea única para todos. Se asume que el observador introduce un orden a la realidad – al observarla – y este orden sería el reflejo de su propia estructura, más que del mundo. De allí que el psicoterapeuta no pueda aportar conocimientos válidos; vale decir "verdades" que le otorguen una superioridad frente al paciente. En este contexto, el rol del terapeuta es un rol que podría definirse como el de un perturbador emocional estratégicamente orientado. "No alguien que perturba simplemente porque es importante perturbar, o porque es importante producir discrepancias, sino un perturbador que se esfuerza por controlar la situación emocional y por graduar con la explicación que está ofreciendo, para producir cambios paulatinos desde el punto de vista de sí mismo en el paciente. Cambios en forma gradual significa, en este sentido, que son estratégicamente orientados, para conseguir aumentar el autoconocimiento del paciente" (Ruiz, 2003, pp. 232-233).

A modo de discusión

El ámbito de la epistemología, constituyeun territorio deargumentación,no de demostración. En un sentido estricto, no es posible demostrar que la realidad existe; pero tampoco es posible demostrar que no existe.

Por otra parte, el ámbito de la epistemología constituye también unterritorio de opción,no de integración. Como lo hemos señalado, no todo puede ser integrado. Yasí como no es posible integrar la materia con la antimateria, tampoco es posible integrar el realismo con el constructivismo radical.

Por lo tanto. en las líneas siguientesargumentaremos yoptaremos, asumiendo que el riesgo de error está presente por doquier.

Pareciera ser un hecho de la causa el quelos relativismos cognoscitivos "venden".Es así como se ha venido desencadenando un verdadero "póker escepticista" en la línea de "tu relativismo y dos más": "La realidad es multiversa y cada "versión" es tan válida como cualquier otra"; "el observador modifica de tal forma lo observado, que no resulta posible la observación"; "al conocer, solo nos estamos observando a nosotros mismos"; "puesto que cada persona es un universo en sí misma, carece de sentido el pretender identificar reguladores comunes para los seres humanos"; "puesto que las "verdades" no existen, cada paciente tiene su verdad… y el paciente es el que sabe"; "resulta epistemológicamente absurdo que el terapeuta pretenda aportar al paciente conocimientos "desde fuera" del sistema psicológico aproblemado"…

El tipo de afirmaciones señaladas resulta fascinante para muchos de nuestros colegas. A través de estas vías, muchos se sienten accediendo a posturas privilegiadas, que los alejan de lo que muchos inocentemente creen.

El "contenido subyacente" de las afirmaciones anteriores tiene un común denominador: "Si deseas ser ‘profundo’ adhiere a este tipo de afirmaciones. Si no adhieres, te mantendrás en tu ingenuidad…y seguirás creyendo en Santa Claus".

Y son muchos los psicoterapeutas que se dejan seducir por los recién explicitados "cantos de sirena"… que encierran algunas "verdades", que hablan "en profundo", que suenan a "profundo" y que en el fondo son, desde nuestra óptica, profundamente discutibles.Hablar en profundo, sonar a profundo, parecer profundo… es fácil; ser profundo es muy difícil.

Marginarse del entusiasmo relativista no es fácil. Es difícil decir "hasta aquí… "compro"; de aquí para allá… ¡no! Equivale a decir "de aquí para allá seguiré siendo… ¡ingenuón!".

Todo esto es de la mayor importancia. Una vez más, segmentos epistemológicos bien fundamentados – por la vía de la generalización – son llevados a configurar enfoques epistemológicos empobrecidos. Todo a tono con nuestra tradicional tendencia al reduccionismo.

Reflexionemos algo más...

A la hora de lasactitudes,en los territorios epistemológicos resultan especialmente importantes la tranquilidad y la apertura. Por ejemplo, el no dejarnos sesgarpor el deseo de validar nuestras opciones epistemológicas, sobreestimando lo que podemos conocer. Tampoco el entusiasmarnos fácilmente en la línea desobrecuestionarnuestras opciones cognoscitivas.

La búsqueda del conocimiento puede tener motivaciones muy diversas. Es efectivo que muchas personas – por afán de establecer superioridad y/o por afán de poder – , hacen un mal uso de sus supuestos "conocimientos". Un ejemplo extremo de esto lo encontramos en la Inquisición española, o en el racismo desquiciado de Hitler; personas supuestamente poseedoras de la "verdad", la impusieron a otros a sangre y fuego.

Sin embargo,así como existe el saber para oprimir, existe el saber para ayudar. Si queremos ser justos, conocimientos bien fundamentados han involucrado un gran aporte a la humanidad: la escritura, la rueda, las leyes sociales, la imprenta, la penicilina, los rayos X, los psicofármacos, etc., se inscriben en esta categoría. En suma, muchas personas pueden buscar el conocimiento – más que por generar ventajas egocéntricas – por un afán de superación personal, o procurando un enriquecimiento del funcionamiento social.

Por lo demás, el mal uso no determina la existencia o no existencia. Que el conocimiento se use mal, no involucra nada en términos epistemológicos. El que exista la bomba atómica, no conduce a negar la descomposición del átomo.

Paradójicamente, sin embargo, a la prepotencia interpersonal se puede llegar por una doble vía. Por la vía "yo lo sé", o bien por la vía "yo he superado la ingenuidad suya, porque YO ya sé que nada sé". Y la modestia cognoscitiva no siempre va de la mano con la modestia personal; más bien suelen ir poco de la mano Es así como los escépticos suelen defender con vehemencia sus postulados,irradiando superioridaddesde su elevado estrado epistemológico.

Es efectivo que muchos se aferran al realismo epistemológico… por un afán de encontrar seguridad y estabilidad, por rigidez personal, o por "simplismo", como lo ha expresado von Foerster. Pero es efectivo también, como lo hemos venido señalando, que los agnósticos y los constructivistas suelen asumir una postura de "superioridad existencial". Superioridad en la línea del "yo no me dejo engañar como lo hacen ustedes"; o en la línea del "yo he alcanzado un nivel superior de desarrollo".

No conozco a escépticos que se vayan modesta y silenciosamente a sus casas… bajo el supuesto epistemológico "como nada sé, nada puedo aportar". Pero sí conozco a muchos que suelen dictar cátedra explicando detalladamente "los porqués… de los no sé". ¿Cómosaben esos porqués?

De este modo, si no sé nada, no puedo explicar nada. Si la realidad solo puede perturbar mi biología, y si solo percibo mi biología perturbada ¿cómo es que una biología "autista" le puede informar al mundo acerca del operar del conocimiento humano, acerca del operar de seres ubicados más allá de mi biología? ¿Cómo se puede explicar tanto, sabiendo tan poco? ¿No suena más consecuente un "no me crean nada… ni siquiera sé si existen… solo me estoy autoobservando"?

Si no existimos, o bien si existimos y la realidad externa no existe, o bien si la realidad externa existe y nos resulta imposible de conocer… en cualquiera de esas alternativas, nos queda poco por hacer. En ese contexto epistemológico los problemas humanos o no existen o son insolubles. Solo quedaría el cruzarnos de brazos creyendo "observar" a los existentes o no, quienes aparentemente continúan con sus esfuerzos inconducentes; por ejemplo, aplicando conocimientos inexistentes a pacientes incognoscibles… cuyos problemas serían inexistentes o incognoscibles también. En este mundo solipsista, escéptico y desesperanzado, solo quedaría esperar que termine lo que nunca existió. En medio de este oscurantismo epistemológico, lo más absurdo sería el dedicarse a dictar cátedra – desde el no conocimiento – para que un ignorante rescate de su ignorancia a seres inexistentes, o incognoscibles e incognoscentes.

El valor de nuestros sentidos se establece en la acción. Si no les creemos a nuestros sentidos, simplemente no sobrevivimos; las excepciones a esto solo confirman la regla. Si nuestros antepasados no creían en el león y no huían, no sobrevivían; los tiempos no estaban para lujos epistemológicos. Si un escéptico no cree en la existencia del precipicio, no sobrevive. En los hechos, todos los escépticos viven como si fueran "realistas".

Esta "contradicción vital" se arrastra desde antaño: "¿Por qué se pone en marcha el sofista camino de Megara en vez de seguir tendido, simplemente soñando que se va?" (reflexiones de Aristóteles, hace 2400 años).

El propio Michael Mahoney,destacado constructivista, invita a los escépticos a cuestionar sus propias inconsecuencias: "No deberíamos hacer la locura de negar un mundo más allá de nuestro acceso perceptual. El hacerlo – y el actuar en concordancia con tal negación, cosa que ningún idealista viviente o constructivista radical ha hecho – sería literalmente amenazante para la vida" (1991, p. 112).

Las preguntas que surgen con fuerza, a estas alturas del análisis, podrían ser: ¿Por qué un escéptico – que nada sabe – puede dedicar su vida a enseñarnos acerca de cómo opera el conocimiento? ¿Acerca de lo que – según él mismo – no puede conocer en modo alguno? ¿Por qué ningún escéptico vive en consecuencia con sus propias creencias? ¿No será acaso porque no es posible vivir así? ¿No será que, si cada constructivista radical pasara de la especulación a una acción consistente con sus supuestas creencias, se extinguirían los constructivistas radicales? ¿No sería tal vez porque la realidad inexistente o incognosciblese les vendría encima? Extraña teoría esta; ninguno de sus autores y suscriptores la quiere aplicar a sí mismo. Extraña aproximación epistemológica en la cualse predica pero jamás se practica. Estas inconsistencias de la aproximación no lucen bien a la hora de conocer, a la hora de "convencer", a la hora de conseguir adeptos.

Es efectivo que, en la experiencia inmediata, no podemos distinguir entre ilusión y percepción; pero esto, a mi juicio, no invalida el conocimiento. Paradójicamente y en un sentido de fondo, este ejemplo de Maturana constituye un aporte a posturas más "realistas". Si nuestras cogniciones fueran puras ilusiones, no se las podría contrastar con percepción alguna, y se podría usar a las ilusiones inmediatas como algo a corregir a través de cogniciones más mediatas.

Lo que lo anterior explicita, es que nuestra percepción es falible, que puede y suele equivocarse.El problema epistemológico se presentaría si nunca pudiéramos enmendar el error. La propia noción de ilusión invita al contraste con lo que no lo es; y ese contraste no sería posible, sin un acceso a un conocimiento superior a la mera ilusión. El que una ilusión pueda ser "corregida", involucra la posibilidad de acceder a un conocimientomejor. Epistemológicamente hablando, importa poco en qué momento se acceda a este conocimiento mejor.En un mundo de puras ilusiones, no existiría el concepto de ilusión.

El que existan diez neuronas motoras eferentes por cada receptora aferente, no dice mucho en términos epistemológicos. El tema de fondo aquí, es si la neurona aferente logra o no cumplir con su función. Vienen al caso aquí los versos mejicanos: "La noche que la mataron / Rosita estaba de suerte: / de tres tiros que le dieron / nomás uno era de muerte".

Lo ocurrido con Francisco puede operar también en el sistema nervioso. De este modo, aun cuando solo el 10% de las neuronas fuera aferente, si ese 10% hace bien su trabajo… podría resultar suficiente.

El solo hecho que logremos saber que la proporción es 1 a 10 resulta más que sugerente. ¿Cómo podríamossaberde esa proporción, si las neuronas aferentes fueran insuficientes o simplemente inoperantes? Una contradicción más.

La afirmación de Mahoney, dicho sea de paso, tiende a entrar en conflicto con planteamientos realizados por Mlodinow. Sobre la base de la investigación existente, este autor nos informa que "Un tercio de nuestro cerebro está dedicado a procesar la información visual sensorio aferente: a interpretar colores, a detectar bordes y movimientos, a percibir profundidad y distancia, a identificar objetos, a reconocer rostros, y a muchas otras tareas" (Mlodinow, 2012, p. 35). En estas investigaciones, la información aferente adquiere un rol predominante.

Un problema no menor se presenta en el tema del córtex visual explicitado por von Foerster. Si el impulso neuronal es el mismo y la experiencia subjetiva es distinta, ¿cómo soslaya von Foerster este problema? ¿Cómo logra informarse acerca de lo subjetiva que es su propia percepción? ¿Cómo logra informarse de lo que ocurre en el córtex, si no puede tener acceso a lo que ocurre en él? No se puede argumentar – a partir de observaciones de evidencias ubicadas "fuera" – que nuestra subjetividad nos impide observar esas evidencias ubicadas "fuera".La tautología del procedimiento es la que más queda en evidencia.

El experimento de la salamandra o del sapo (enEl árbol del conocimientose habla de un sapo), nos conduce a un territorio de nuevas contradicciones. Así como el sapo tiene su ojo rotado en 180 grados, pareciera ser que las conclusiones del experimento están rotadas en los mismos 180 grados.

¿Cómo se informa Maturana, de las vicisitudes perceptuales de un sapo, el cual supuestamente solo puede "perturbar" a Maturana y jamás informarlo? ¿Cómo puede Maturana usar esa información – proveniente de un sapo que no lo puede informar – como recurso argumentativo? ¿Cómo puede Maturana negar a los seres humanos todo acceso a la información proveniente "del mundo", cuando él mismo está utilizando información proveniente del sapo? En un sentido de fondo, todo esto resulta increíblemente contradictorio.

En el capítulo 2, nos referíamos a la necesidad de que los leones tengan sus propios historiadores, que relaten sus hazañas frente a los cazadores; otro tanto se está requiriendo en el ámbito de los sapos.

Los sapos historiadores contarían – con orgullo – las hazañas de billones de sapos que han logrado atrapar, con precisión, a trillones de gusanos e insectos… a través de millones de años. Insectoscapturados en el ambiente;gusanos ubicados en unambiente"nutritivo"; ambiente que, gracias a las precisiones perceptivas de los sapos, ha constituido toda una fuente desupervivencia.

Los sapos historiadores podrían incluso ponerse autocríticos: "Es efectivo que nuestro cerebro es rígido y que nuestra evolución neurológica ha sido escasa… por lo cual somos fácilmente engañables. Pero eso no legitima el que – a partir de un sapo dañado y engañado – se pase a desprestigiar la capacidad de todos nuestros compañeros sapos para percibir su ambiente". Culminarían su argumentación señalando: "Tiene razón el Dr. Maturana, al señalar que nuestras conexiones biológicas son simplistas y rígidas; que no distinguimos el arriba del abajo y que somos incapaces de autocorregir nuestras rigideces biológicas. La verdad es que solo somos modestos sapos; no se nos pueden exigir autocorrecciones tipo Hellen Keller. Pero lo fundamental es que, rígidos o no, autocorrectivos o no, no nos dedicamos a la autocontemplación. Nos hemos manejado con eficiencia creciente en nuestro ambiente ‘sapil’; con abnegación y con dignidad, sin pedirle nada a nadie. Y si logramos cazar con precisión, cuando el ambiente es movedizo y hostil, ¿no es esto señal de que percibimos el ambiente? ¿Por qué esto no se nos reconoce? Después de estas verdaderas hazañas ambientales, ¿cómo se nos puede acusar de estar presos de nuestra biología? La verdad es que somos increíblemente precisos y eficientes en nuestro ambiente… cuando no nos hacen trampas desde un peldaño superior de la escala zoológica".

Lo medular es que la rígida correlación cerebral interna de los sapos no les ha impedido captar y cazar con precisión, a través de millones de años. Y esa cacería precisa no ha sido función del azar, de la colaboración de los insectos, ni de la buena suerte de tantísimos sapos. Ha sido consecuencia de captar realidades. En términos evolutivos si los sentidos de los sapos no les permitieran captar su ambiente, los sapos se habrían extinguido.Si los sapos solo observaran su propia biología… ¡se habrían extinguido!

Cuando los sentidos del sapo funcionan normalmente, sobrevive; cuando sus sentidos son dañados, no sobrevive. Esto, ¿habla bien o mal de la función y de la importancia de los sentidos del sapo? ¿No será que sus sentidos le permiten conocer su ambiente y manejarse mejor en este?

No se puede considerar trivial el que se extinguirían todos los sapos a los cuales se les rotaran los ojos. Si, por una jugada del destino, todos los sapos del mundo amanecieran con sus ojos rotados, pronto no habría más sapos. Y no habría más sapos, porque…los sentidos… tienen sentido. No podemos descalificar a los sentidos, cuando funcionan mal porque han sido intencionalmente dañados. No podemos enfatizar el valor de las "rigideces internas", si estas no han impedido la supervivencia… cuando los sapos actúan en su hábitat natural. Eso es desviar la atención, apartándola de lo medular. Y lo medular es que – en condiciones "normales" –no habría supervivencia para aquellos sapos que dejaran de confiar en sus sentidos.

El hecho que el sapo "alterado" siga tirando su lengua indefinidamente, explicita la presencia de conexiones internas rígidas, y explicita también el que no estamos hablando de un sapo muy genial. Un mayor desarrollo cerebral, ¿les permitiría corregir el problema? ¿Es lo que podríamos hacer los seres humanos…?

Los sapos historiadores hicieron una oportuna referencia a Hellen Keller. A los diecinueve meses de edad, Hellen quedó ciega y sorda; debido a que no podía oír, se encontró con la dificultad de no poder hablar. Pero Hellen era extremadamente inteligente, lo que dice relación con complejidad neural. Es así como pronto aprendió a leer y escribir en braille. También aprendió a "oír" de los labios de las personas, tocándoles con sus dedos y sintiendo el movimiento y las vibraciones. Haciendo ejercicios con la lengua y dientes, logró aprender a hablar, lo cual mereció el calificativo de "la proeza individual más grande que registra la historia de la educación". Posteriormente llegó a dictar conferencias y a escribir libros. Como síntesis de su experiencia señaló: "La naturaleza se ajusta a las necesidades de cada individuo. Cada átomo de mi cuerpo equivale a un registro de vibraciones. Mi mano es para mí lo que el oído y la vista son para vosotros. Todos los actos de mi vida dependen de mi mano como un eje central. A ello le debo mi continuo contacto con el mundo exterior". Hellen nos demostró a todos que la naturaleza se adapta a nuestras modalidades perceptivas y que éstas a su vez van evolucionandopara permitirnos percibir mejor. Si alguien no se dejó aprisionar por su biología, ese alguien fue Hellen Keller.

Sin faltarles el respeto a los sapos, parecen existir evidencias que los dejan "mal parados" en comparación con las opciones humanas de conocimiento: "La mente inconsciente es tan buena al procesar imágenes que si usted fuera provisto de anteojos que mostraran al revés las imágenes que ven sus ojos, después de un breve rato usted vería las cosas nuevamente en forma correcta. Al retirar los anteojos, usted vería nuevamente el mundo al revés… pero solo por un corto rato" (Mlodinow, 2012, pp. 45-46). Así, nuestra "mejor" biología se traduciría en percepciones también "mejores".

Todo esto nos conduce a otro territorio… al territorio de la epistemología evolutiva.

Cuando, en la evolución, van sobreviviendo los más aptos, no se trata de los más aptos para autocontemplarse;se trata de los más aptos para manejarse con su ambiente. En el tiempo, los sentidos de cada especie se van perfeccionando, para percibir mejor, para poder informar mejor, para poder adaptarse mejor. Y cuando los sentidos fallan – porque no informan o porque informan mal – se suele pagar un precio muy alto; son muchos los casos en los que el ambiente no perdona. De este modo – y en un sentido de fondo – mucho de las posturas "escépticas" entra en contradicción directa con la teoría de Darwin.

Para laepistemología evolutiva(Campbell, 1974), la evolución no solo es biológica; también hay evolución en los procesos de conocimiento.Cada adaptación progresiva puede ser vista como unaadquisición de información sobre la realidad,y como una real adquisición de conocimiento. El incremento en la complejidad neural ha permitido obtener un nivel único de desarrollo del cerebro. Esto ha puesto en marcha el lenguaje y sofisticados mecanismos de percibir y conocer; estos permiten la construcción de modelos representacionales de la realidad, a través de los cuales se hace posible una exploración y control del ambiente sin precedentes en la escala zoológica. La complejidad neural del sapo no le permite acceder a información que le posibilite superar el problema de la rotación de su ojo. La complejidad neural humana sí lo permitiría, aun cuando en otros niveles podría ser engañada también. En el fondo,esprecisamente el ambiente el que ejerce un rol fiscalizador de lacalidad y de los alcances de nuestro conocimiento. Si los sentidos no nos informaran de realidades, y si la realidad fuera inalcanzable, la complejidad neural carecería de importancia para la supervivencia.

La complejidad neural nos facilita una exploración más sofisticada de nuestro ambiente, y una investigación más precisa acerca de sus potenciales aportes Es así como – en los años sesenta – alrededor de dos millones de personas morían anualmente por causa de la viruela. Pocos años después, más precisamente el 1 de enero de 1980, la Organización Mundial de la Salud declaró erradicada la viruela en el planeta. ¿La razón? Eldescubrimientode un tipo de vacuna efectiva para todas las variantes de la enfermedad. Resulta legítimo argumentar que "si nuestro conocimiento no accediera a la realidad", no se habría erradicado viruela alguna. Aún queda la opción de sostener que nada de esto existe y que todo es una construcción radical del cognoscente; si bien esta opción es factible, resulta sugerente que incluso los constructivistas radicales se vacunen… con igual entusiasmo que los realistas "ingenuos". ¿Por qué no se protegen con estupendas "vacunas mentales" o con meros cambios en el "lenguajear"?

La complejidad neural nos posibilita acceder a niveles más altos de educación y, por tanto, de conocimiento; y esta mayor educación incide incluso en la génesis de mayores expectativas de vida. En Chile, por ejemplo, se ha constatado que las personas sin educación, comparadas con las que tienen 13 o más años de estudios, tienen 11 veces más probabilidades de morir de un ataque cardíaco, 20 veces más de morir de cáncer al estómago, 29 veces más de morir de enfermedades respiratorias. La esperanza de vida de los sin educación es de 73 años y la de los "educados" es de 84 (Ministerio de Salud, 2006). Ante estas cifras, podemos asumir la postura de que nada existe, y de que todo deriva del imaginar o del lenguajear. Pero podemos asumir también que una mayor complejidad neural ha permitido un mayor desarrollo de la medicina y de la higiene, lo que a su vez amplía nuestras esperanzas de vida. Para quienes creemos esto último, va quedando una tarea pendienteen la realidad: lograr que una mayor justicia social permita un acceso más equitativo a los frutos del mayor conocimiento.

Es importante no caer – desde una reflexión especulativa – en un "no podría ocurrir lo que sí está ocurriendo". Heinz von Foerster solo podría tener experiencias subjetivas; y, sin embargo, nos informa con precisión acerca de sus observaciones en el córtex. Según Mahoney, estaríamos construidos muy preferentemente para "autoobservarnos", y nos habla de diez neuronas motoras por solo un aferente; y, sin embargo, con nuestras escasas neuronas aferentes, todos podemos observar "aferentemente" esa adversa proporción.

Cuando los seres humanos observamos un rostro, miles de neuronas, de diferentes partes del cerebro, se sintonizan por alrededor de un cuarto de segundo. El "eco neurológico de la experiencia" involucra una configuración ordenada de la dinámica interna del cerebro, al menos por un instante. El reconocimiento consciente de un rostro pasa a ser entonces función de la activación sincrónica de múltiples "clusters", que a su vez involucran la sintonía de miles de neuronas (Rodríguez et al., 1999). Siendo esto funcional a la percepción, pasa a resultar irrelevante el que exista o no un mayor número de neuronas eferentes/motoras en nuestro sistema nervioso.

Los sapos, según Maturana, solo podrían responder según sus conexiones internas; y, sin embargo, vienen cazando insectos – con una precisión increíble – desde siempre. Hemos sostenido que si el sapo solo se mirara a sí mismo, no podría cazar insecto alguno. Esto constituye un argumento esencial. Cuando las observaciones neurológicas cuestionan la posibilidad de que se presenten ciertas conductas, y la evidencia conductual muestra que sí se presentan,le creemos a la evidencia conductual.Si de una radiografía se desprende que una persona no podría mover un brazo, y la persona de hecho sí lo mueve, le creemos al despliegue conductual.

Sin embargo, es muy diferente la biología del sapo que la de Hellen Keller; es un hecho que Hellen constituye un verdadero ejemplo de superación de la biología. El que el sapo dañado continúe eternamente tirando su lengua, ejemplifica muy bien las rigideces y el simplismo de la biología del sapo.

Un último alcance en relación al "caso del sapo"; tiene que ver con un nuevo llamado a la "consistencia epistemológica". Si el sapo solo puede perturbar a su observador, el observador solo estaría observando cambios en su propia biología;del sapono sabría nada. No podría generar una teoría del conocimiento, argumentando que vio en el sapo lo que no podría haber visto. Por el contrario,si el sapo puede informar a su observador, éste no puede generar una teoría del conocimiento que sostenga que el sapo solo lo puede perturbar.

En estricto rigor, y en consistencia con sus propios planteamientos epistemológicos, Maturana debería decirnos: "Del sapono sénada. Ni siquiera puedo asegurarles la existencia objetiva del sapo. Menos les puedo informar acerca de cómo opera el cerebro del sapo, o acerca de lo que percibe o no percibe. Y menos aún puedo usar lo que supuestamente le ocurre al sapo, como argumento epistemológico que fundamente nuestras limitaciones humanas en el conocer.Si del sapo nada sé, no puedo usar como argumento nada de lo que le ocurra al sapo".

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