Kitabı oku: «Psicoterapia Integrativa EIS», sayfa 18

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El rol del sapo – como fuente de conocimiento – no puede ser ambiguo. Es lo que ocurre cuando "informa pero no informa". En este preciso punto Hamlet nos diría: "El sapo ¿perturba o informa? That is the question". Si solo perturba a su observador, el observador no podría decirnadaacerca de lo que le pasa al sapo. Maturana no podría ser el único ser humano privilegiado, capaz de ir más allá de una mera perturbación, capaz de liberarse de la "prisión biológica" que él mismo ha postulado paratodoslos seres humanos, capaz de acceder a las "verdaderas" limitaciones del sapo, ni podría ser el único ser humano capaz desabercómo opera el sapo. Y si, por el contrario, todos podemos aprender a partir de lo que le ocurre al sapo, seríaporque todos los seres humanos podemos saber acerca de nuestro ambiente.

En lo relativo al lenguaje, asumimos que el lenguaje acoge, simboliza, y transmite realidades; pero es efectivo también queen ocasiones crea realidades. Por supuesto, existe un lenguaje creativo que genera por sí lo que antes no existía; Shakespeare, Cervantes o Neruda nos ilustran brillantemente al respecto. En forma adicional, es efectivo que, en muchísimas ocasiones, la misma palabra o frase pasa a ser traducida de múltiples maneras, según el quién, el cuándo y el cómo. Y es efectivo también que, al emitir cada palabra o al escribirla, estamos generando una experiencia parcialmente nueva.

Más aún, es probable que cada palabra sea significada con matices diferentes, por cada individuo de la especie humana.De allí no se colige, sin embargo, que el lenguaje siempre crea la realidad, en lugar de simbolizarla.

En lo genérico, el lenguaje solo es posible porque existe una realidad como fuente de significados compartidos. En caso contrario, se trataría de lenguajes autistas, plenos de neologismos que no nos permitirían entendernos. Cuando una comunidad comparte un lenguaje – incomprensible para otras comunidades – nos está mostrandouna forma común de fonetizar la realidad que están compartiendo. En español, la palabra "manzana" no crea algo inexistente; evoca – para todos quienes hablan español – una fruta plenamente reconocible. Y cuando no deseamos que nos pasen "gatos por liebres", todos sabemos de lo que estamos hablando. Sin referentes realesy compartidos, el lenguaje no serviría para nada… ni siquiera existiría.

Desde mi óptica de análisis, entonces, el tema del lenguaje constituye un argumento pro realismo y no "anti". El lenguajerecoge nuestra realidad compartida, y la transforma enpalabras compartidas, consignificados compartidos. Si cada cual creara a su amaño realidades con su lenguajear – y con sus operaciones de distinción – y si el significado de las palabras fuera predominantemente idiosincrásico, el lenguaje pasaría a ser caótico, nadie se entendería con nadie, y la torre de Babel adquiriría dimensiones que la Biblia jamás imaginó.

El tema de la realidad como "multi-versa" amerita consideraciones adicionales.

Admitir la realidad como "multi-versa", se aviene bien con los tiempos, con el relativismo de Einstein, con la física cuántica y la interpretación de Copenhague, con la amplitud de criterio, y con la flexibilidad mental. Por el contrario – y como ya lo hemos señalado – admitir una realidad única o "universa", sería ir de la mano de la rigidez, de la ingenuidad, y del simplismo.

Desde otra perspectiva, el tema de la realidad como "multi-versa" abre las puertas a todo tipo de relativismos.Cuando la "realidad" es cambiante y plenamente dependiente de mis operaciones de distinción, pierde su poder para fiscalizar la calidad de mi conocimiento. Al no resultar accesible una realidad "allá afuera", pasa a legitimarse lo que ocurre "acá adentro". Los límites de todo pasan a quedar difusos; y se deja muy abierta la puerta para un "todo vale" o bien para un "nada vale", en función de la lectura de turno… que "también/tampoco" vale.

El propio Einstein ironizaba acerca de la existencia/no existencia de la realidad: "La realidad es meramente una ilusión… pero se trata de una ilusión muy persistente".

Considero legítimo aceptar que cada cual percibe – en alguna medida – según su propia biología, según su propia personalidad, según sus motivaciones contingentes, etc. En este contexto, lo percibido se combina con nosotros, generando un resultado cuyos componentes idiosincrásicos son insoslayables; y en muchos casos de enorme magnitud. Son muchos los casos en los que dos o más personas perciben la misma situación; la significan de modo radicalmente diferente, incluso incompatible. Sin embargo, esto no conduce, ni ha conducido, a quetodaversión de la realidad sea radicalmente distinta para cada persona; no obstante nuestras diferencias, son muchos los territorios en los que tendemos al acuerdo, tendemos al "universo".

Sin confluencias perceptivas, no existirían el lenguaje, la escritura, las leyes sociales, etc.; con todo lo idiosincrásico involucrado en estos territorios, las confluencias son las suficientes para que la comunicación opere. Si la luz roja del semáforo fuera significativamente "multi-versa", su utilidad sería nula; en los hechos, sin embargo, los matices idiosincrásicos en la percepción de una luz roja, no son tan acentuados como para anular su utilidad compartida. La luz roja de un semáforo no solo "perturba" nuestro sistema biológico; también loinforma;y de esa información común a todos, suele depender la vida de muchos. Aquí, las modalidades perceptivas de la especie humana involucran cambios biológicos comunes: ante una luz roja, ninguna biología cambia a su amaño. Si estuviéramos "presos" de nuestras biologías, si nuestros cambios biológicos fueran "azarosos", si cada cual "lenguajeara" a su manera, los semáforos no podríaninformarnos.Lo que pareciera ocurrir es que biologías semejantes (entre los seres humanos), generan cambios biológicos semejantes, ante una estimulación común; y esos cambios biológicos semejantes son los que nos permiten guiarnos por señales del tránsito a su vez comunes. De este modo,cambios biológicos comunes e informantes– ante una estimulación ambiental común – posibilitan que la especie humana utilice las luces rojas en las más variadas latitudes. El color rojo se construye a través de una combinación entre la longitud de onda que aporta el color rojo y aquellas modalidades perceptivas compartidas por la especie humana. De este modo ante un semáforo en rojo no estamos mirando tan solo nuestros cambios biológicos, y no estamos tan solo mirándonos a nosotros mismos. Estamos todos siendo informados de lo que acurreallá afuera…por poco sofisticado que parezca el aseverar algo así.

En suma, el compartir la especie humana involucra compartir muchas necesidades, compartir muchos mecanismos de dolor/placer, compartir muchas formas de percibir y muchas formas de valorar. El escritor C. S. Lewis, autor del ensayo "El Problema del Dolor" (1940), ha planteado quedel Himno a los Salmos babilonios, de las Leyes del Manu, del Libro de los Muertos, de los estoicos, de los platónicos, de los aborígenes australianos y de los pieles rojas, se obtendrá un común denominador valórico, compartido por todas esas sociedades, que implica condena a la opresión, el asesinato, la traición, la falsedad, un llamado a ser bondadoso con los ancianos y los débiles, a dar limosna, a ser justo yhonesto, a ser misericorde.

¿Y cómo sería posible que percepciones tan "multi-versas", desde latitudes tan diversas, confluyeran en el mismo "verso", en temáticas tan complejas? ¿No será que lo "multi-verso" opera mucho en algunos territorios y poco en otros?

El argumento de los consensos requiere ser abordado también. En ausencia de una realidad alcanzable, la calidad del conocimiento no podría ser evaluada vía aportes a predicción y cambio: "La ciencia no tiene que ver con la predicción, no tiene que ver con el futuro, no tiene que ver con hacer nada sobre las cosas; tiene que ver con el explicar" (Maturana, 1990, p. 20). Desde esta perspectiva, las explicaciones serán satisfactorias si cumplen con los criterios científicos "consensuados". Para Maturana, las explicaciones científicas no requieren del supuesto de una realidad independiente. Y las explicaciones científicas no tienen que ver con la verdad: "La universalidad de la ciencia no está en su referencia a un universo, sino que está en la configuración de una comunidad humana que acepta ese criterio explicativo" (1990, p. 47).

Desde nuestra óptica, la afirmación anterior bordea el absurdo. Y el decir que bordea, constituye una muestra de aprecio hacia la persona de Humberto Maturana… no así hacia su epistemología.

La pregunta pertinente que se plantea aquí, dice relación con el porqué la comunidad científica ha consensuado ciertos criterios y no otros. Las mil precauciones metodológicas que adoptan los científicos, no son por obsesión, por vocación ritualista, por caprichos gratuitos, por sincronía cósmica, o por disposiciones coreográficas. No conozco científicos que se conformarían con satisfacer criterios consensuados con sus colegas científicos, manteniendo como telón de fondo el postulado que el conocimiento de la realidad es imposible. ¿Para qué tomarse tantas molestias metodológicas, para intentar conocer aquello que postulan que no se puede conocer? ¿Qué sentido tiene el consensuar conclusiones explicativas, en un contexto en el cual ninguno de los "consensuantes" es capaz de percibir más allá de sus propios cambios biológicos?

Los científicos buscan descubrir como las cosas operan. No buscan consensos arbitrarios que se recortan contra un telón de fondo de no conocimiento. No conozco científico alguno que se conforme con estar de acuerdo con sus colegas, en torno a reglas del juego que procurarían conocer lo que no se puede conocer. Felices en torno a "aunque nunca conoceremos nada, estamos súper de acuerdo en los métodos para no conocer".

La confluencia en torno a la metodología científica – léase hipótesis, verificación, réplicas, etc. – no se ha alcanzado por azar o por libre asociación. Se ha alcanzado porque permite alcanzar mejores conocimientos, acerca del cómo y del porqué operan las cosasen la realidad.

Se ha acuñado que "las verdades de hoy son las mentiras del mañana". Es importante recordar entonces, quela ciencia es humilde y no prepotente, y que no opera con "verdades finales"; para la ciencia el conocimiento es siempre probabilístico, es siempre perfectible.Pero es el conocimiento de la realidad lo que interesa en todo momento, no una mera aprobación de los pares en función de ciertos criterios consensuados. Más aún, esos mismos criterios científicos carecerían de sentido alguno, si el acceso a la realidad fuera totalmente imposible. El ejemplo de Albert Einstein grafica bien este punto. No obstante haber aprobado dos observaciones empíricas de su teoría de la relatividad,y no obstante la aceptación entusiasta por parte de la comunidad científica, Einstein se negó a aceptar su propia teoría hasta tener los resultados de la tercera prueba: el cambio al rojo. Es que para Einstein, era fundamental investigar si su teoría se avenía bien, no solo con los consensos de sus propios colegas,sino fundamentalmente con la forma como opera la realidad. Como lo ha señalado Aubert, si el hombre de ciencia se afana y trabaja luchando con una materia huidiza,es para arrancar a esta sus secretos.

El tema de las leyes requiere también de cierta atención. Desde mi punto de vista, asumo como efectivo que tendemos a darnos explicaciones antes de tiempo, y que tendemos a percibir regularidades donde no las hay. Sin embargo, considero que "tender a" es distinto de "tener que hacerlo", es distinto de "hacerlo siempre" y distinto de "no podemos remediarlo". Es así como la historia del conocimiento está llena de explicaciones prematuras, que fueron corregidas o reemplazadas, porque las nuevas explicaciones operaban mejor, en la realidad. La evolución de Ptolomeo a Copérnico muestra bien esto; también la mencionada evolución desde Newton a Einstein. Adicionalmente, las ya citadas predicciones de Gamow – en relación a los ecos del Big Bang – ejemplifican, de un modo para mí convincente, que somos capaces de descubrir leyes, no solo de "inventarlas".

Por otra parte, el uso de leyes supuestamente "inventadas", ha conducido a todo el desarrollo tecnológico actual, lo cual no es trivial en términos de validación.

Respecto al tema de las leyes, desde la física se ha señalado: "Algunas veces se argumenta que las leyes de la naturaleza son impuestas al mundo por nuestras mentes, con el objeto de darle sentido. Ciertamente es verdadero que el ser humano tiene una tendencia a elaborar patrones… e incluso a imaginarlos cuando no existen. Nuestros antepasados veían animales y dioses entre las estrellas e inventaron las constelaciones. Y todos buscamos rostros, llamas y rocas en las nubes. Entretanto, acredito que cualquier sugerencia de que las leyes de la naturaleza sean proyecciones similares de la mente humana, es absurda. La existencia de regularidades en la naturaleza es un hecho matemático objetivo" (Davies, 1992, p. 81). Al respecto Alan Sokal (1997), experto en física cuántica y profesor de la Universidad de Nueva York, ha dicho: "Quien piense que las leyes de la física son meras convenciones sociales, está invitado a transgredir esas convenciones desde la ventana de mi departamento (vivo en un piso 25)".

Si Kant, Watzlawick, Maturana, Guidano, etc., realmente hubieran creído que "inventamos la ley de la gravedad" – y no que ladescubrióNewton – habrían aceptado gustosos el desafío de Sokal de saltar desde el piso 25; sin embargo, estamos seguros junto con el lector y todos de que… ninguno habría saltado.

Muchos "escépticos" lo son con conocimiento de causa, con la mejor actitud, fundamentadamente. Sería absurdo calificar a todos los escépticos como esnobistas, que no entienden mucho de aquello que aplauden tanto. Pero, adicionalmente, siempre habrá personas deseosas de "cuestionar la cuestión"; siempre habrá personas que se sientan atraídas por lo que se ubica más allá de lo obvio; en un nivel de análisis aparentemente superior. Por supuesto, pueden tener razón; en este caso, pienso que no.

No es cosa de asistir a una conferencia para muy fácilmente dejar de creer en nuestros sentidos. Para girar en 180 grados lo que la humanidad ha vivenciado, valorado, y utilizado con éxito a través de toda su historia, se requiere de algo más que los fundamentos presentados por escépticos, por idealistas, o por constructivistas radicales. Todos los cuales, además, comparten la contradicción vital de no vivir de un modo consistente con sus supuestas creencias.

Y lasrepercusiones psicoterapéuticasde estas posturas, me merecen a su vez muchas reservas. Evidencias de apoyo acerca del aporte clínico del escepticismo hay pocas; o simplemente no las hay. ¿Para qué buscar un apoyo empírico inocuo, cuando la mejor evidencia emerge del "lenguajear"? ¿Para qué rendirle cuentas a una supuesta realidad, cuando lo consecuente es hacer caso a mis palabras?

Al respecto recuerdo una conversación personal con Vittorio Guidano. Al preguntarle por evidencias acerca de su enfoque me respondió que "no eran necesarias; si otros desean buscarlas… que lo hagan".

Por otra parte, el escepticismo dista de ser la única fuente de respeto por los pacientes. Al paciente se lo puede respetar – y mucho – valorándolo, aportándole conocimientos válidos y autocriticándonos "realmente", sin necesidad alguna de negarnos opciones epistemológicas.

En suma, y sin desear ofender a aquellos colegas – muchos de ellos brillantes – que optan por los caminos "escépticos", todo parece indicar que ese camino involucra "mucho ruido epistemológico y pocas nueces psicoterapéuticas". Involucra generar la ilusión de que los problemas de la psicoterapia se reducirán sustancialmente… vía cambios epistemológicos. Involucra incluso un daño, aunque nadie procure provocarlo; un daño porque, directa o indirectamente, se fomenta el desorden, el "todo puede ser" y el que los pacientes van a cambiar vía "secretaría epistemológica".

Curiosamente Karl Popper, connotado autor constructivista, se ha mostrado como un entusiasta defensor del realismo: "El peso de los argumentos está abrumadoramente en su favor". Adicionalmente, si al propio Einstein se le hubiera señalado: "Su versión de la realidad es una más de tantas otras; válida para el consenso de la comunidad científica, pero sin valor alguno en la realidad", es más que probable que no le habría gustado; tampoco habría estado de acuerdo.

Al respecto, resulta paradójico que quien planteó la teoría de la relatividad, haya sido un connotado realista. Es así como Albert Einstein, en respuesta a Bertrand Russel, escribe: "No veo ningún "peligro metafísico" en nuestra aceptación de las cosas, esto es de los objetos físicos, junto con las estructuras espacio/temporales a las cuales pertenecen". Esto se complementa bien con otro pasaje de una carta de Einstein a su colega Max Born: "Usted cree en un Dios que juega a los dados y yo creo en la ley y el orden totales en un mundo que existe objetivamente y que, de un modo absurdamente especulativo, intento aprehender".

En el territorio epistemológico hasta ahora explicitado, hemos argumentado y vamos aoptar; en el entendido que no hemos demostrado nada. Y no hemos demostrado nada, más allá de nuestras indiscutibles limitaciones, porque en estos territorios se hace imposible el demostrar.

Nos resta, entonces, el planteamiento epistemológico por el cual opta nuestro Supraparadigma Integrativo.

Nuestra opción epistemológica: Constructivismo Moderado

Por supuesto, resulta plenamente respetable que nuestro análisis precedente sea cuestionado. Adicionalmente mucho de lo aquí afirmado puede resultar cuestionable. Difícil resultaría, sin embargo, calificar nuestro análisis de superficial, de poco documentado o de ingenuo.

Sobre la base del análisis precedente, estamos en condiciones de decantar losfundamentos epistemológicos del Supraparadigma Integrativo.

En consistencia con lo que he venido señalando, el Supraparadigma Integrativo asume que no es posible "demostrar" la existencia de la realidad externa, ni el acceso a su conocimiento. En suma, asume un enfoque que hemos llamado constructivismo moderado, enfoque muy cercano a lo que se ha denominado constructivismo crítico (Mahoney, 1991) o bien constructivismo dialéctico (Hoffman, 1998).

Como lo habíamos señalado, es importante el no sobreestimar los alcances de nuestro conocimiento; pero es importante también el no subestimar estos alcances.

Primeramente, y en un sentido genérico, podemos afirmar que si fuéramos realistas "ingenuos" nos situaríamos en contra de múltiples evidencias existentes; evidencias acerca de las limitaciones de nuestro conocimiento. Y si fuéramos idealistas, escépticos o constructivistas radicales, nos iríamos silenciosamente para "nuestra casa"… la cual nos resultaría muy barata de construir.

Por lo pronto, es efectivo que solo captamos un 1% del ambiente físico que nos rodea. Y es efectivo también que, en ocasiones, las ilusiones engañan nuestras percepciones. Y también es efectivo que las células eferentes tienden a ser muchas más que las aferentes. Y es efectivo que – por lo que sabemos hoy – solo podemos acceder al mundo externo a través de los cambios que se producen en nuestras modalidades biológico-perceptivas… y que lo que percibimos son nuestros propios cambios biológicos. Adicionalmente, es efectivo que somos activos al percibir, que ponemos en acción nuestros mecanismos "feed-forward", y que somos constructores activos de nuestra propia experiencia.

La teoría de la perturbación deja abierta la opción para que cualquier estímulo nos vaya generando cambios biológicos arbitrarios; incluso para que una misma estimulación produzca, en distintos momentos, cambios biológicos totalmente diferentes.

Sin embargo, y no obstante nuestras múltiples limitaciones epistemológicas, hemos venido conociendo mucho; en "realidad" muchísimo. Es quenuestros cambios biológicos – al percibir – no son azarosos, no son autistas, no son arbitrarios.

Se trata, muchas veces, de cambios biológicos específicos, producidos por aquello que estamos conociendo; nuestras modalidades perceptivas se van activando en función específica de lo que vamos percibiendo. Y estos cambios biológicos específicos tienden a repetirse de un modo muy similar cuando volvemos a percibir los mismos objetos.

No se trata, entonces, de cambios biológicos "caprichosos", que emergen por generación espontánea. Tampoco se trata de cambios biológicos amorfos, azarosos, derivados de un mero perturbar. Ni se trata de cambios aleatorios independientes a lo que se está percibiendo. Ni de cambios biológicos completamente diferentes, aun cuando en diferentes momentos se esté percibiendo el mismo objeto. Se trata de cambios biológicos específicos cuya configuración depende de lo que se está percibiendo.Según qué estamos percibiendo será el cambio biológico que estamos experienciando.

Y cuando lo que se percibe en diferentes ocasiones es el mismo objeto,los cambios biológicos mantendrán cierta regularidad entre una percepción y la otra, del mismo objeto.

En este contexto,nuestros cambios biológicos nos dan cuenta – indirectamente – de aquello que está produciendo estos cambios.De este modo, en muchas de nuestras percepciones, no estamos captando solamente nuestros propios cambios subjetivos y autónomos. Y tampoco estamos captando realidades en forma directa y objetiva.Estamos captando combinaciones de nosotros con aquello que estamos conociendo. Objetos y situaciones específicos producen en nosotros cambios biológicos también específicos. Esa es la esencia de nuestro planteamiento epistemológico.

Desde el realismo rescatamos primeramentela existenciade una realidadmás allá de que la pensemos. De la mano de la epistemología evolutiva, enfatizamos el aporte evolutivo del desarrollo de nuestro sistema nervioso… porque nos permite acceder a mejores formas de conocimiento. Rescatamos elprogresode la ciencia y de la medicina, y nuestras consiguientes mayores expectativas de vida, como un derivado de un mejor conocimiento y de un mejor dominio del ambiente.

Desde la vertiente más "escéptica", rescatamos el que siempre nuestro conocimiento estará "contaminado"por nuestra modalidad perceptiva, es decir, por nuestra biología. Y puesto que, como lo señala Maturana, no es posible conocer desde la no biología, consideramos queel conocimiento plenamente "objetivo" está epistemológicamente fuera de nuestro alcance.

Además, la investigación ha venido mostrando que nuestro sistema nervioso es activo en el conocer y que co construye la experiencia del conocimiento (teorías motoras de la mente). Así, nuestro sistema nervioso, junto con nuestras expectativas y mecanismos "feed-forward", interfieren en nuestra percepción; tiñendo – a lo menos parcialmente – lo percibido. En suma, no existe la percepción"a-teórica" y nuestra personalidad nos aporta una teoría al momento de percibir y de conocer.

Según nuestro constructivismo moderado, somos parcialmente constructores de nuestras percepciones; en otras palabras, puesto que no podemos "escapar" de nosotros mismos en nuestra percepción, en cada percepción nos percibimosparcialmentea nosotros mismos.

Se ha señalado que "la misma descarga en las nubes será relámpago para el sordo y será trueno para el ciego". Es así como, en el proceso de percibir, la realidad percibida deberá adaptarse a nuestras posibilidades y a nuestras modalidades perceptivas. Pero, a su vez,nuestras modalidades perceptivas no son así porque sí. En la evolución se han venido puliendo y refinandopara captar mejorla realidad.Es así comolos sentidos tienen sentido,y por ello vale la pena hacerles caso, al menos en la abrumadora mayoría de las veces. Y en algunos no solo vale la pena: nos puede valer la vida.

Es efectivo, entonces, que no sucumbimos a los cantos de sirena del escepticismo o del constructivismo radical. Pero tampoco nos sobreestimamos epistemológicamente, en la línea del realismo radical o "ingenuo". Como lo hemos señalado, nuestro constructivismo moderado admite la existencia de un mundo real, que está más allá del sujeto cognoscente; sin embargo, ese mundo real nunca puede ser conocido directamente.

Nuestro constructivismo moderado, entonces, navega por un territorio que se ubica entre el escepticismo y el realismo "ingenuo". Aunque no resulta posible acceder a la realidad de un modo independiente al observador, "la realidad es más que un simple reflejo de la mente del que percibe. En este sentido, entonces, la verdad es tanto construida como descubierta" (Safran y Muran 2000, p. 35).

En una dirección análoga se sitúan los planteamientos de Mlodinow: "Percibimos el mundo soloindirectamente, a través del procesar y del interpretar los datos ‘crudos’ aportados por nuestros sentidos" (2012, p. 45; las cursivas son nuestras).

En un sentido de fondo, conocemos a través deintegracionesde nosotros con la realidad Es así como hemos propuesto el concepto de "unidad cognitiva biológico/ambiental", como la modalidad básica del conocimiento humano. Desde nuestra perspectiva, cada unidad de nuestro conocimiento integra biología y ambiente. Ningún conocimiento es 100% biológico y ninguno es 100% ambiental. El sujeto cognoscente no se puede desprender de su biología, conoce a través de sus modalidades perceptivas, y sufre de lo que hemos denominado "restricciones biológicas" (Suárez, 1994). En el procesamiento perceptivo, el sujeto tampoco puede escapar de sus propias modalidades de conceptualizar, por lo que es posible hablar también de "restricciones lingüísticas". Ello implica que nunca el sujeto conoce la realidad en sí, en forma objetiva.

Sin embargo, el proceso deja espacio suficiente para conocer "indirectamente" la realidad; es decir, para conocerla a través de nuestras modalidades biológicas, estimuladas por nuestro ambiente… y para comunicarla por medio de nuestras propias palabras. De este modo, restricción biológica pasa a ser muy diferente de "prisión biológica", la cual implicaría que solo percibimos nuestra propia biología, sin tener acceso cognitivo alguno a aquello que deseamos conocer.

Podría decirse que conocemos en partesegún como las cosas son…y en partesegún como somos nosotros. En este contexto, suscribimos en plenitud lo rescatado por Guidano y Liotti a partir de las afirmaciones de Lorenz: "Cada unidad de conocimiento, lejos de ser una copia del mundo real, debería ser siempre considerada un producto de la interacción entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido, ambos igualmente reales" (Lorenz, 1973, citado por Guidano y Liotti, 2006, p. 5).

Más aún, en un sentido profundo, es posible asumir que las modalidades biológicas y las concepciones lingüísticas, junto con restringirnos,nos abren horizontes cognoscitivos.En ausencia de modalidades biológicas sensorio/perceptivas y de capacidad de lenguaje, nuestro conocer se limitaría sustancialmente… y nuestro perfil humano se desvirtuaría.

Paradójicamente entonces, biología y lenguaje por una parte noslimitan,en el sentido que nos "obligan" a conocer de determinadas formas. Pero por otra nos enriquecen, en el sentido que nospermiten accedera conocimientos que sin ellos no serían factibles.

En el marco del constructivismo moderado, entonces, consideramos que los seres humanos no somos inventores radicales en el proceso de conocer. Pero tampoco somos entes "puros", capaces de acceder inmaculadamente a la realidad en sí, y de descubrirla en plenitud. Somosparcialmente constructoresyparcialmente descubridoresde la realidad y de sus leyes.

Por otra parte, nuestra opción epistemológica por el "constructivismo moderado" resulta consistente con algunas líneas de investigación más recientes. Y, si bien esto no involucra pretender entrar en "demostraciones", estos hallazgos resultan sugerentes a la hora de optar.

La "lectura de la mente", se puede intentar por caminos muy distantes de la parapsicología. Estos caminos nuevos, se han venido explorando en años recientes, y han venido aportando datos que tienen fuertes repercusiones epistemológicas. Más aún, una opción epistemológica del tipo "constructivismo moderado", resulta consistente con estos datos nuevos que está aportando la investigación.

Investigadores como Naselaris et al. (2009), han logrado graficar lo que un sujeto percibe, a partir de datos extraídos desde las neuroimágenes (fmri, es decir, de la "functional magnetic resonance imaging"). Los autores aplicaron el método bayesiano, que implica una forma estadística específica de manejar las probabilidades.

En relación a la fMRI se ha señalado: "La ciencia de la mente ha sido re-hecha por una tecnología particular. La imagen de resonancia funcional magnética (fmri), la cual emergió en los años 90’. Está relacionada con la imagen de resonancia magnética (mri) que su doctor emplea, excepto que la fMRI mapea la actividad de diferentes estructuras del cerebro detectando el flujo sanguíneo sutil que aumenta y disminuye, en la medida que esa actividad varía. De esta manera la fmri ofrece imágenes tridimensionales del cerebro trabajando, dentro y fuera, mapeando, con una resolución de alrededor de un milímetro, el nivel de actividad del órgano. Para tener una idea acerca de lo que la fmri puede hacer, considere esto: los científicos pueden ahora utilizar datos recogidos desde su cerebro para reconstruir una imagen que usted está mirando. Las lecturas electromagnéticas fmri de la actividad cerebral de un sujeto, sin referencia alguna a la imagen externa presente, se logra combinando datos de áreas del cerebro que responden a regiones particulares en el campo de visión de la persona junto con datos de otras partes del cerebro que responden a diferentes temáticas. Un computador entonces trabaja con una base de datos de seis millones de imágenes y va escogiendo aquellas que mejor corresponden con las lecturas obtenidas desde el cerebro"(Mlodinov, 2012, pp. 7 y 8).

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