Kitabı oku: «La Leyenda de los Dolgias», sayfa 4

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El vehículo se estaciona en el área asignada. Jaelian y Arkend ayudan a Janvie y a las jóvenes a bajar. Gircelle tiene el rostro dominado por el cansancio, pero se le ilumina al ver la puerta corrediza a un lado. Se apresura a abrirla para contemplar por un momento el majestuoso modelo de nave para viaje interplanetario llamado Diastro, cubierto por un halo protector.

Gircelle sonríe y toma del brazo a Arkend, quien también se muestra entusiasmado. Después se acerca a la nave y pasa su mano por el fuselaje.

—Hola, Diastro —dice—. ¿Listo para el viaje que nos espera?

—Diastro y yo nos pusimos de acuerdo previamente para sorprenderte mañana, amor —le dice Arkend.

Le da la mano y se dirigen a la puerta principal de la casa, junto con los demás.

—Recordemos lo bueno de este día —les dice Jaelian—. Vayamos a descansar. Mañana será un día muy largo.

—Te acompaño a la entrada, amor —dice Gircelle.

Arkend se despide de Madania y de los padres de Gircelle.

—Gracias por todo —dice—. Tío Jaelian, cuenta con los condimentos de mi abuela para la parrillada.

—Excelente, Arkend. Con tu ayuda, los vorsets serán un manjar —responde Jaelian.

El joven le da un apretón de manos y le sonríe.

—Que tengan buenas noches —les dice a Janvie y Madania.

Mientras los demás entran a la casa, Gircelle y Arkend caminan hacia la entrada. Los dos contemplan el cielo. El imponente Dolgiania se aprecia con claridad, y algunas estrellas fugaces se dejan ver. La luna de Dodanesk brilla con intensidad, coronando una noche de muchos contrastes.

En la puerta que mira hacia la calle, Gircelle y Arkend se toman de las manos, se miran a los ojos y se besan.

—Descansa, hermosa —se despide Arkend—. Necesitamos a nuestra piloto estelar en su mejor forma, mañana.

—Cuente con ello, Primer Oficial Lotpar —dice Gircelle, sonriendo.

La joven abraza a Arkend y este camina hacia su vehículo. Sube, enciende los sistemas y despega en dirección al horizonte en cuestión de algunos segundos.

Gircelle regresa y camina lentamente por el corredor. En el camino, observa de nuevo al planeta capital de la Federación Dolgia. En el que continuarán la historia de sus vidas.

Entra en la casa y activa los sistemas de protección. Se encuentra a Madania revisando su equipaje en la sala. Las dos se abrazan afectuosamente.

—Gracias por quedarte conmigo esta noche, Madi. Aún no asimilo todo lo que ha sucedido.

—Para eso he estado siempre, Gizz —dice Madania, mirándola a los ojos—. Gracias a ti por tantos años de locuras juntas.

Las dos van a la cocina por un bocadillo y agua. Luego se despiden de Janvie y Jaelian.

Madania va en busca de su equipaje y se dispone a subirlo por la escalera. Gircelle la detiene, sorprendiéndola.

—¿No quieres llegar un poco más rápido? —le pregunta, guiñando un ojo—. Sígueme.

Gircelle toma un panel que está en una mesa cercana y le hace unos ajustes. Instantáneamente, una parte del techo se abre en forma de óvalo y comienza a proyectar una luz en forma que crea un ducto sólido. Madania no puede creer lo que está viendo. Gircelle continúa manipulando el panel con soltura. Un sector del piso superior se desprende para formar una plataforma.

—Bienvenida a mi transportador secreto. Fue un regalo de cumpleaños de mis papás.

—¿Y por qué no me habías dicho de esto? —pregunta Madania, todavía atónita—. Me lo muestras tan solo un día antes de irnos...

—Bueno, Madi, las sorpresas seguirán arriba. Sube.

Madania se acerca de forma titubeante hacia el tubo de luz. Gircelle estira su mano para ayudarla a subir.

—Dejaré que respires por un momento, Madi.

—¿Qué es esto?

—No solo deberías respirar, sino también intentar sostenerte de alguna parte —la aclara Gircelle, sonriendo.

Madania se da cuenta de que el tubo no tiene partes para sostenerse, pero Gircelle no le da tiempo de reaccionar. Un extraño sonido de encendido se activa en el interior del tubo, donde las dos se encuentran ahora. Brota una extraña corriente de aire a su alrededor y se distribuye por todo el conducto. En segundos, son elevadas con una velocidad vertiginosa. El tubo no solo es recto, tiene curvas inesperadas que recuerdan a los toboganes acuáticos a los que les gustaba ir cuando eran pequeñas. Gircelle se ríe y Madania grita. El ducto de luz recorre toda la propiedad y termina, luego de diez minutos, en la habitación de Gircelle. El ducto desemboca en una fosa recubierta por peculiares materiales elásticos fluorescentes, que simulan un efecto de caleidoscopio. Las dos caen hacia allí. Gircelle sale a la superficie riendo, y Madania lo hace un poco después, agitada. Tiene los ojos cerrados e intenta tranquilizarse.

—¿Todo bien, Madi? ¿Quieres ir de regreso a la sala?

Madania abre los ojos y observa a Gircelle con seriedad.

—Claro que no. Has logrado que esté indispuesta para el viaje, Gircelle. Si sucede algún inconveniente en el Diastro, será tu culpa.

Gircelle ríe.

—Es cuestión de acostumbrarte. Cuando te subes de buen humor, se vuelve muy divertido.

—El ducto es fabuloso, pero creo que ya tuvimos bastante por hoy, Gizz —le responde Madania, y se deja caer en la cama que se encuentra al lado de la de su amiga.

Gircelle observa por un momento la figura de un Matzik yamchano que cuelga del techo. Después saca ropa holgada de un gabinete. Le da unas prendas a Madania y baja la intensidad de la luz de la habitación.

—Es cierto, Madi —dice después—. Solamente quería que pudiéramos relajarnos un momento y que vieras mi regalo —voltea a ver la terraza que conecta con su habitación, bañada por la luz de las lunas de Dodanesk y Dolgiania—. No puedo dormir todavía, Madi. Fue un día bonito y extraño a la vez. Saldré un momento a la terraza para aclarar mis pensamientos y poder dormir mejor.

Madania asiente y se recarga en la cabecera de la cama. Con una leve sonrisa, observa a su amiga mientras sale.

La luz reflejada por Dolgiania y las lunas de ambos planetas es hermosa. Gircelle ve cómo pequeños grupos de naves Tavet surcan la ciudad como parte de sus operaciones de reconocimiento y seguridad.

No siente sueño porque sus pensamientos fluyen con mucha rapidez. Baja la mirada hacia el espacio de vehículos para ver al Diastro. Después observa los edificios iluminados del centro de Dodaine, que no dejan de palpitar gracias a su intensa actividad nocturna a pesar al incidente en el Lounge. Por último, Gircelle vuelve a observar el cielo, enmarcado todavía por los remanentes de los extraños resplandores que derivaron en la caída de aquellos fragmentos en llamas. Se enfoca en el brillo de Dolgiania.

—Buenas noches, gran planeta capital —dice—. Nos veremos mañana.

Cruza la puerta corrediza para regresar a su habitación. Después la cierra y activa el sistema de polarizado de los vidrios para que el sol de Dolgia no las deslumbre al amanecer. Madania está recostada en la otra cama, muy cerca de conciliar el sueño.

Janvie y Jaelian se despiden de ellas a través del panel de la habitación.

—Mañana tendrán el viaje de sus vidas, hermosas —les dice Janvie—. Recuperen energías. Sobre todo tú, Gizz. Ya pasó todo, mi flor del cielo. La Flota Tavet nos protege ahora.

—Claro, mami.

—Que tengan una buena noche las dos. Las queremos —agrega Jaelian.

—Igualmente, papá. Los quiero.

Gircelle se recuesta en su cama y observa a Madania.

—Gracias por quedarte conmigo esta noche, Madi.

—No es nada. Gracias a ti por la locura de hace un momento. Espero que la Ruta Thende sea menos sorpresiva y rápida.

Las dos ríen juntas.

—La Ruta Thende es especial y rápida, sí, pero se adapta a una. Gracias a ti por las locuras que me has enseñado —dice Gircelle.

—Dolgiania será testigo de otras nuevas.

Ambas chocan sus palmas, con una sonrisa.

—Ten una bonita noche, Madi.

—Igualmente, Gizz. Te lo mereces más que yo.

Madania se duerme rápidamente. Gircelle se queda reflexionando, con la mirada fija en la luna Dodana cuya forma se adivina a través del ventanal. Le gustaría escuchar los informes de la Flota Tavet sobre el extraño acontecimiento que les tocó vivir y que empañó tristemente sus festejos de graduación. En medio de estos pensamientos, cae rendida por el sueño. Ambas quedan bajo la protección del cielo de Dodanesk y del resto de los planetas de la Federación.

V

RUTA THENDE

Los primeros rayos del gran astro dolgia se asoman en el horizonte de Dodaine. Los edificios del centro y de las zonas residenciales de los alrededores reflejan un brillante sol en sus estructuras. El tráfico de la ciudad se satura en pocos minutos a pesar de que es una tranquila mañana de un día de descanso.

En la cocina de la casa de la familia Ganeve, Janvie se encarga de que los primeros sonidos de los panquets resuenen en los recipientes de los calentadores. La primera en detectar su irresistible aroma es Gircelle, quien aún no ha podido conciliar plenamente el sueño.

Gircelle se recarga en la cabecera de su cama y hace una respiración profunda mientras observa los rayos del sol brillando de manera tenue a través de las ventanas polarizadas de su habitación. Sabe que no volverá a ver su habitación en todo el semestre.

Voltea hacia su mesa de noche para mirar la hora en su panel, son las siete y media de la mañana, tiempo suficiente para despertarse sin prisa. En ese mismo momento recibe una alerta. Se trata de un mensaje de Arkend:

“Buen día, amor. Espero te sientas mucho mejor. Nos vemos a las once. ¡Te Amo!”

El aroma de su desayuno favorito invade la casa entera. Una relajante pieza musical se escucha en su habitación. Notas musicales que le permiten meditar y motivarse en el día que llevará la mayor responsabilidad de su vida: dirigir un viaje interplanetario.

Madania también despierta al sentir la agradable combinación de aromas, pero le está costando trabajo levantarse de la cama. Su amiga se da cuenta de eso, entonces hace unos cambios en el panel que está al lado de su mesa de noche, y modifica la polarización de las ventanas. Así, los rayos del sol de Dolgia pueden entrar con facilidad a la habitación.

Madania se tapa con las sábanas. Gircelle se ríe y se acerca a ella:

—Se enfrían los panquets, perezosa —le dice.

Madania se destapa con un gesto de cansancio, se frota los ojos y respira con profundidad al ver la luz del sol.

—Lleva tu panel a la cocina para revisar la información de los sistemas del Diastro. Hay que configurarlos con las instrucciones que nos enviaron de la Torre de Terran y luego cargar las provisiones —le dice Gircelle.

Madania asiente.

—El sol está increíble —le dice Madania—. Buena idea la de mi tía de despertarnos con música y con panquets. Estemos listas antes de que tus papás se los terminen.

—Claro, pero tampoco olvides las coordenadas de paneles y timones, Madi. Y que Arkend nos confirme si ya actualizó la configuración automática.

Madania toca los hombros de Gircelle.

—Gizz, tranquila, por favor. Primero los panquets y luego el Diastro.

Gircelle asiente y respira un poco.

—Tú sabes, Madi. Tengo tantos sentimientos encontrados que no me han dejado dormir bien. Tuve sueños con el Diastro, y cuento las horas para hacer las maniobras de pilotaje en la cabina. Cuanto más rápido lleguemos al campus, mejor.

Madania la escucha con atención y la comprende mejor que nadie. Sabe que iniciar una vida universitaria genera ese tipo de emociones.

Las dos terminan de alistarse y ya están listas para bajar, esta vez por la escalera ya que el tubo de luz que las transportó la noche anterior fue fabricado solo para la habitación de Gircelle. Madania se alegra por esto.

—Qué bueno que a tus papás no se les ocurrió regalarte el modelo de dos vías.

—Se los puedo pedir para el invierno, Madi —le contesta riendo.

—Es bueno que me avises para estar alerta y usar las escaleras. Yo no me vuelvo a subir ahí.

Las dos amigas se dirigen a la cocina. Sus risas llaman la atención de Janvie. Ella se acerca a las jovencitas y las abraza.

La barra ubicada en medio de los gabinetes de la cocina está decorada con paneles animados de colores que dicen sus nombres. También hay un confeti holográfico y música festiva instalada en el sistema de sonido de la cocina. En medio de la mesa se encuentra a su disposición una alta y robusta torre de panquets adornada con aderezos dulces de distintos sabores.

Gircelle y Madania, felices, abrazan a Janvie y le agradecen este gesto.

El hambre, el susto reciente, las tensiones de los días que han vivido, y el irresistible aroma de su desayuno favorito, las motiva a comer los panquets con rapidez.

Jaelian baja las escaleras y se acerca a la cocina, seducido por el olor y la apariencia del famoso desayuno dodano. Saluda a las tres:

—Buen día, hermosas. ¡El desayuno perfecto! —ellas le sonríen mientras lo prueban—. El sol salió muy brillante esta mañana —dice al asomarse por la ventana para ver el jardín iluminado por el amanecer.

Jaelian toma su panel personal en la mesa del desayunador.

—Tenv Lavtark me envió un mensaje. Me sugiere enlazarme con él para que nos ponga al tanto sobre lo que sucedió anoche —les dice Jaelian.

—Muy bien, papá. También queremos escucharlo.

Jaelian asiente a Gircelle y activa una interfaz en su panel personal para crear un enlace en la red interna.

Después de unos segundos, aparece en el panel un hombre de mediana edad y cabello oscuro, que viste un elegante uniforme de la Capitanía Tavet.

—Buen día a todos —les dice Lavtark.

—Hola, Tenv. Qué gusto verte de nuevo —le dice Jaelian.

—Sé que los sucesos de anoche nos tienen a todos consternados. En nombre de la Flota Tavet, reciban nuestras disculpas por haber alterado la paz en el mar de Terran.

—La Flota Tavet siempre ha tomado en cuenta las opiniones de los ciudadanos, y les agradecemos por ello —le dice Jaelian.

—Necesitamos saber qué fue lo que sucedió, Capitán Lavtark. ¿La Flota Tavet puede garantizarnos que podremos tener un viaje seguro a Dolgiania? —pregunta Gircelle.

—Haremos lo posible para que así sea, Gircelle. El Regimiento de Investigaciones está trabajando para poder llegar a conclusiones seguras.

—Reitero mi pregunta, Capitán Lavtark, ¿qué sucedió anoche en el Mar de Terran? —insiste Gircelle con un semblante serio.

Jaelian toca su antebrazo para tranquilizarla.

—Un convoy de naves de una comunidad externa a la Federación quiso ingresar a la Ruta Thende y a Dodanesk sin autorización. La Flota no pudo identificar su procedencia. Tuvimos que abrir fuego para detenerlos. Ignoraron nuestras preguntas y órdenes e intentaron ingresar por la fuerza —dice Lavtark—. Por las características de las naves descartamos a los Vandormanos y también a cualquier civilización enemiga de la Federación.

—Enterados, Tenv. Por favor, comunícate conmigo y con los jóvenes. Te agradeceremos que nos mantengas al tanto de todo esto, o de otro potencial incidente.

—Así será, Jaelian. Un gusto saludarlos. Buen viaje para todos.

El enlace finaliza y Jaelian desactiva la interfaz en su panel personal.

—El Capitán Lavtark nos está ocultando información. Intuyo que algo más está sucediendo —dice Gircelle con una expresión de seriedad en su rostro.

—Quieren asegurarse de lo que sucede, ojos celestiales.

Gircelle asiente a su padre sin pronunciar palabra.

—Gracias por los panquets, tía Janvie —dice Madania para romper un poco con la tensión que quedó después del enlace con el Capitán Lavtark.

—Seguirán los días del Equinoccio Cindente, lo revisé ayer con el meteorólogo de Interjogue. Dijo que el sol dolgia seguirá teniendo este brillo en los días venideros. Lo vamos a poder admirar cuando recorramos la Ruta Thende —les dice Gircelle mientras toma el recipiente del aderezo dulce de Promend para vaciarlo sobre sus panquets.

Janvie desactiva el sistema de los calentadores, toma una silla y se sienta con todos en la mesa. Observa a su hija cómo agrega el aderezo de Tulmunik con calma y destreza.

—Todos los días le insistías a tus abuelos por esta receta —le dice Janvie.

Gircelle asiente esbozando una sonrisa.

—Esas mañanas en Promend, mientras las olas del mar y los sonidos de los caracoles de batalla sonaban a lo lejos, mi madre te enseñó el arte de las recetas yamchanas. También, en esta cocina descubriste una de las leyendas de Promend, los panquets. Y desde entonces no los dejas —le dice Janvia a su hija, riéndose.

Gircelle se sirve su desayuno favorito. La responsabilidad de pilotear el Diastro le genera mucha ansiedad.

—Te veo preocupada, flor del cielo.

—Es el Diastro, el susto de anoche, el viaje... tantas cosas que estamos dejando atrás, mami. Cuando bailaba anoche con Arkend, vimos naves interplanetarias a lo lejos. No pude dormir pensando en el despegue, el viaje, en los paneles de la cabina, en el secuenciador, los timones...

Jaelian termina con sus panquets, coloca su plato en el dispositivo de limpieza y se dirige hacia su hija.

—Hay varios detalles que debemos tomar en cuenta, Gizz —le dice mientras toca sus hombros—. Esto que voy a enseñarles es solo teoría, de la parte práctica tendrán que encargarse ustedes. Y estamos con el tiempo justo.

El padre de Gircelle toma de la mano a Janvie y caminan en grupo hacia el acceso principal de la casa. Mientras se dirigen a los espacios techados de los vehículos, Jaelian les cuenta a los jóvenes la historia del Diastro.

—Lo fabricaron con una aleación blanca brillante que proviene de la arena de las playas de Yamchem, llamada Distrum. De ahí viene su nombre —Gircelle y Madania lo escuchan sorprendidas—. El Diastro es un prototipo diseñado para vuelos interplanetarios. Interjogue, la empresa que lo construyó, no lo comercializó para el público en general, solo produjeron dos en Dodaine. El otro fue un regalo para tus abuelos, Gizz.

Abre la puerta que resguarda al Diastro.

—Viajarán en un vehículo único. Estamos seguros de que será de vanguardia cuando se construya para todos —le dice a su hija, orgulloso de haber contribuido a diseñarlo.

Durante el camino, se detienen frente a la puerta del estacionamiento de los vehículos. Jaelian y Gircelle se miran al mismo tiempo.

—De pequeña, antes de dormirte y arroparte mientras veíamos las estrellas, siempre me decías que querías conocer los planetas de la Federación. Uno de ellos ya lo conoces, Yamchem, pero tenías la inquietud de conocer especialmente a Dolgiania.

Jaelian enciende la iluminación. Una estilizada silueta cubierta con una capa protectora opaca aparece ante sus ojos. Las jovencitas se emocionan y sonríen al ver las imponentes líneas del Diastro. Jaelian desactiva el halo protector y la blanca nave aparece ante sus ojos. Después de mucho tiempo, Gircelle y Madania vuelven a ver al elegante vehículo de Interjogue, con un diseño inspirado en las aves Matzik, nativas del santuario de Tulmun en Yamchem. El Diastro es un vehículo interplanetario que se caracteriza por tener una ligereza y aceleración destacada. En una fase prototípica, es muy difícil encontrar una nave con estas cualidades.

Las dos lo observan con detalle, en especial Gircelle. Sus ojos y su sonrisa no dejan de brillar, y sintonizan con el blanco pulido del fuselaje.

Jaelian se acerca a su hija y le entrega el dispositivo que abre la puerta principal. Ella sonríe y toma el aparato, nerviosa. Luego, la invita a que presione el botón que abre la puerta de la nave. Gircelle lo aprieta y enseguida se escucha el ruido de los sistemas trabajando. Desde afuera puede observar con detalle las modificaciones que le hicieron a la cabina: la polarización de las alargadas ventanillas, los asientos nuevos que aminoran los efectos que producen la gravedad, los paneles y los timones con los sistemas actualizados. Después activa la escalera y entra a la cabina. La observa con detenimiento. Luego se acerca al asiento del piloto, le llama la atención el timón principal. Lo toma con sus manos y duda unos segundos antes de sentarse.

Jaelian se acerca a ella y la toma del brazo.

—Bienvenida al Diastro, Capitana Ganeve. La nave está a sus órdenes, lista para partir hacia donde desee —le dice, haciendo el saludo militar Tavet.

—Descanse, soldado. Buen trabajo.

Gircelle toma el timón y observa todo lo que tiene a su alrededor. Imagina el viaje que harán en las próximas horas. En la parte exterior del Diastro se pueden ver sus peculiares alas, similares a las del ave yamchana. Estas se encuentran replegadas en sus compartimentos del fuselaje, de esa manera pueden maniobrarse y guardarse mejor cuando está apagado o estacionado. La nave puede desplegar parcialmente sus alas en vuelos cortos o de altura media. Esos son los viajes que configura Jaelian cuando se traslada a las oficinas corporativas de Interjogue. El despliegue pleno aún no se ha utilizado. Por eso es de suma importancia revisar detalles con los jóvenes antes de que llegue el resto de los invitados a la casa para hacer la parrillada de despedida.

Jaelian les pide a las jóvenes que se reúnan en el centro de la cabina.

—Comencemos con los datos del panel de los sistemas de los motores y de propulsión —les dice Jaelian—. Madania, una Ingeniera de Vuelo debe asegurarse de que las maniobras y los sistemas se vayan desarrollando adecuadamente.

—Entonces se trata de ir configurando las indicaciones que me den Gircelle y Arkend —dice Madania.

—Correcto, Madi, al igual que ellos, tú también tendrás una responsabilidad importante. La Torre de la Terminal Interplanetaria de Terran estará en contacto con ustedes durante toda la maniobra de despegue —hace unos ajustes en los paneles, los cuales emiten diferentes sonidos de procesamiento y aprobación—. Una vez que entren al espacio exterior, las comunicaciones se interrumpirán por un momento, y se reestablecerán cuando hayan ingresado a la Ruta Thende.

Gircelle y Madania están muy atentas a la explicación de Jaelian. Después de una hora de preparaciones y maniobras, a pesar de tener ventanas polarizadas, los rayos del sol de la mañana iluminan sutilmente los paneles de instrumentos que se encuentran en la cabina.

Jaelian y Gircelle revisan los datos para iniciar la configuración del secuenciador, uno de los principales componentes del Diastro, ya que se encarga de regular la aceleración de los motores y controlar los procedimientos generales en el despegue.

Jaelian percibe las emociones de su hija mientras revisan los sistemas del timón del capitán.

—¿En qué piensas, flor del cielo?

—No lo sé, papá —le contesta Gircelle, ocupando el asiento del capitán—. Son procedimientos y maniobras muy específicas. El reto es más grande de lo que imaginaba.

Su padre se levanta del suelo y se acerca a ella.

—Sé que esto toma tiempo, hermosa. Tanto para mí como para el equipo de Interjogue, este ha sido el desafío más grande que hemos tenido, es importante que lo conozcan—señala el timón y los paneles—. Si quieres lograr tus sueños en Dolgiania, debes entender al Diastro para que él te entienda a ti. Será un trabajo en equipo dirigido por ti, Arkend y Madania. Aquí vivirán los cinco durante doce horas en el espacio exterior Federado —le dice tocando su mano derecha—. Conozco sus secretos y procedimientos, no olvides que fui el líder del equipo de ingenieros que lo diseñó.

Gircelle escucha con atención a Jaelian.

—Permíteme ayudarte a que el Diastro y tú sean Matziks libres en el firmamento esta noche.

Gircelle asiente y respira con tranquilidad con las palabras de su padre. Luego, cierra los ojos y los abre de nuevo para fijar su mirada en Dolgiania, a través de la ventanilla de la cabina.

—Gracias, papá —le dice volteando hacia él. Después dirige su mirada nuevamente en el cielo en dirección a Dolgiania—. En un momento estaremos listos. Ya queremos conocerte.

Gircelle y su padre se abrazan, y Janvie y Madania aplauden.

Gircelle, Madania y Jaelian continúan configurando los paneles de los timones junto con los del resto de la cabina. En medio de la incesante actividad, un ruido en la puerta del Diastro los distrae. Una silueta juvenil se aprecia a través de los vidrios polarizados. Jaelian presiona un botón en el panel y la puerta se abre.

—¡Amor! —dice Gircelle al levantarse del asiento.

Baja un escalón del blanco Matzik para salir y abraza a su novio.

—Llegaste antes.

—Ya no podía esperar para verte. Nos espera un día largo y debemos tener todo en orden, señorita.

Una serie de equipajes y provisiones clasificadas en un magistral orden por tamaño y tipo adornan un rincón del área. Gircelle se sorprende, sonríe y le da una palmada en el hombro a Arkend.

—¿Por qué no me dijiste, amor? Teníamos pensado ir por ellos cuando termináramos con las configuraciones —le dice Gircelle.

—Mi tía Janvie y yo nos tomamos la libertad de hacerlo para estar más tranquilos con los tiempos.

—No dejas de sorprenderme.

—Lo más importante es conquistar a la Universidad de Dolgiavit desde hoy, amor —le dice Arkend.

Jaelian y Madania salen del Diastro para saludar a Arkend.

—¡Arkend! —le dice Janvie mientras lo abraza—. Genial tu idea de darle una sorpresa con los equipajes a Gizz.

Arkend le sonríe.

—Encantado de haber sido tu cómplice, tía Janvie.

Jaelian interviene para dar un fuerte apretón de manos a su yerno y abrazarlo.

—Bienvenido, Primer Oficial Lotpar.

Arkend asiente a Jaelian y le muestra unas cajas herméticas que ha dejado sobre una mesa de herramientas.

—Es una sorpresa para esta tarde: el platillo principal y unas famosas bebidas Federadas.

Jaelian le agradece el gesto.

—Excelente elección, Arkend. Ahora es momento de activar motores y después nuestros paladares.

Los dos sonríen mientras se acercan a la puerta del Diastro para abordar la cabina y continuar con la revisión y configuración del vehículo.

Gircelle y Arkend se miran dulcemente. Después actualizan un Jogueware en el sistema de conversión de los paneles en la cabina de mando. El joven deja una herramienta en una de las mesas de servicio y toca la mano de su novia.

—En unas horas no estaremos revisando paneles, hermosa, sino las estrellas del espacio exterior Federado.

—A tu lado junto a Madania, Vollend y Gironed será memorable. Todo el esfuerzo será muy dulce también.

—Correcto, amor —le dice Arkend al sacar un recipiente de una de las bolsas de su chamarra—. Permíteme adelantar ese esfuerzo.

Gircelle sonríe al ver lo que su novio le deja en su mano, un dulce fresco y suave de Fórmula Octernd.

—¡Gracias, amor!

Arkend saca unas carpetas de los gabinetes de provisiones. Allí aparecen unos documentos de elegantes formatos y colores. Los agrupa y les dice a Gircelle y a Madania:

—Estos documentos son de vital importancia para nuestro viaje, porque ahí están los códigos de navegación de la Ruta Thende para naves interplanetarias domésticas.

Los rostros de las jóvenes se iluminan. La revisión está llegando a su fin. Solo queda el encendido de los sistemas de ignición de los motores.

Jaelian interviene para asistir a Arkend. Se recuesta debajo de los timones y realiza complejos ajustes en los paneles de mando.

Todos expresan asombro al ver que Gircelle está haciendo unos arreglos en las interfaces de los paneles principales. Es una faceta de ella que no conocían.

Gircelle fluye con sus manos. Con ojos brillantes pronuncia los términos de vuelo y las maniobras de los paneles. Parecía estar guiada por una inteligencia superior.

—¿Cómo sabías eso, Gizz? —le pregunta Madania.

Ella le sonríe y le guiña del ojo derecho.

—No recuerdo haberte enseñado programaciones y maniobras de vuelo, ojos celestiales. Estos paneles aún los tenemos en fase de prototipo —le dice su padre.

Hace una pausa por unos segundos, sorprendido por las prodigiosas habilidades de su hija, y después continúa con las labores de la cabina.

—Por favor, ayúdenme a localizar una herramienta —les dice Jaelian con esfuerzo ya que está sosteniendo uno de los paneles del timón del piloto.

Arkend se dirige hacia los gabinetes de material técnico. Al abrir uno de ellos, observa las peculiares herramientas para los paneles de los timones.

—Necesitaré la herramienta Terwlud. Con estos ajustes y una revisión de paneles, podremos iniciar el proceso de revisión e ignición de los motores —se voltea y mira a su hija—. Gizz, por favor, sostén en tus manos las unidades de Jogueware que están cerca de mis pies. Te avisaré cuando sea el momento de insertarlas en los paneles.

—Muy bien, papá.

Arkend pone la herramienta Terwlud en la mano de su suegro. Es ligera y de un color brillante para localizarla fácilmente.

—Muy bien —dice Jaelian alzando la voz—. Cuando les indique, alineen este panel que estoy sosteniendo para insertarlo en la otra terminal.

La pareja asiente.

—Madi, por favor monitorea en los paneles de ingeniería que el despliegue de los datos sea correcto luego del acoplamiento de este panel.

—Perfecto, tío Jaelian —dice Madania.

—Atento a mis indicaciones... —les dice— ¡Ahora!

Completa el acoplamiento del panel ajustado debajo del timón del piloto y se aparta de los asientos. Los paneles principales y auxiliares del Diastro se encienden al mismo tiempo, desplegando gráficos y datos. Todos sonríen y festejan.

Una suave voz femenina los saluda desde el panel que corresponde a la computadora de mando.

—Bienvenidos, soy el panel central del Diastro. Ajustes y configuración de Jogueware completado. Iniciando el ciclo de ignición de motores principales.

Gircelle se sienta de prisa en el asiento del piloto. Toma el timón e intenta familiarizarse con él. Su novio la observa, orgulloso. La jovencita estudia detenidamente los botones y aditamentos del timón. El padre se acomoda en el asiento del Primer Oficial para guiarla.

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9788468561608
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