Kitabı oku: «El libro rojo de Jung», sayfa 4
CRONOLOGÍA
A continuación consignamos una cronología que da cuenta de algunos hitos fundamentales de la vida y la obra de Jung, y destacamos con subrayado la datación de las visiones, comentarios e imágenes de El libro rojo.
ABREVIATURAS: LP (Liber Primus), LS (Liber Secundus), OC (Obra completa), RSP (Recuerdos, sueños y pensamientos).
1875
Nace el 26 de julio en Kesswil, Suiza. De niño sueña que desciende por un agujero a una habitación donde encuentra un tronco de piel y carne con un ojo en la parte superior, que relaciona con Jesucristo. Años después comprendió que este sueño fue una especie de iniciación en “los secretos de la tierra” (RSP, p. 30).
1887
Visión de Dios quien desde su trono arroja excremento demoliendo la catedral. Primera experiencia del “Dios viviente inmediato, que se alza omnipotente y libre por encima de la Iglesia” (RSP, p. 57).
1895-1900
Estudios de Ciencias Naturales y después Medicina en la Universidad de Basilea. Sesiones de espiritismo con su prima médium Helene Preiswerk.
1900
Decide especializarse en Psiquiatría. Ingresa a fines de año en la clínica Burghölzli, bajo la dirección del profesor Bleuler.
1902
Doctorado en Medicina, concedido por la Universidad de Zúrich, con la tesis “Acerca de la psicología y la psicopatología de los llamados fenómenos ocultos” (en OC 1), con gran influencia de T. Flournoy. Viaja a París a estudiar con P. Janet. Al año siguiente, se casa con Emma Rauschenbach con quien tiene 5 hijos.
1903-1905
Médico en la clínica Burghölzli. Descubrimiento del complejo afectivo a través de su test de asociación de palabras (OC 2).
1905-1909
Médico superior en Burghölzli.
1905-1913
Profesor suplente en la Universidad de Medicina, de la Universidad de Zúrich.
1906-1907
Primeros contactos epistolares con Freud y posterior encuentro. Toma partido públicamente, por el psicoanálisis. Publica “Sobre la psicología de la dementia preacox: un ensayo” (en OC 3).
1912
Publica Transformaciones y símbolos de la libido (reeditado con el título Símbolos de transformación, OC 5). Primeras ideas sobre lo inconsciente colectivo, concepción de símbolo y libido, importancia de la imaginación. Ruptura teórica con el psicoanálisis.
1913
OCTUBRE
Repetida visión de inundación de las tierras del Norte por un mar de sangre y muerte de miles. Una voz dice que esto se volverá real (RSP, pp. 209-210).
27 DE OCTUBRE
Carta a Freud en la que rompe su relación con él (OC D. Epistolario. Correspondencia Freud/Jung, carta 357 J).
NOVIEMBRE
Comienza a escribir los Libros negros, que luego transcribirá a ELR.
12 DE NOVIEMBRE
CAP. I
“El reencuentro del alma” (LP).
14 DE NOVIEMBRE
CAP. II
“Alma y Dios” (LP).
15 DE NOVIEMBRE
CAP. III
“Sobre el servicio del alma” (LP).
28 DE NOVIEMBRE
CAP. IV
“El desierto” (LP).
11 DE DICIEMBRE
“Experiencias en el desierto” (LP).
12 DE DICIEMBRE
CAP. V
“Viaje infernal hacia el futuro” (LP).
13 DE DICIEMBRE
Conferencia en la Asociación Psicoanalítica de Zúrich: “Acerca de la psicología de lo inconsciente”.
17 DE DICIEMBRE
CAP. VI
“Escisión del espíritu” (LP).
18 DE DICIEMBRE
CAP. VII
“Asesinato del héroe” (LP).
19 DE DICIEMBRE
CAP. VIII
“Concepción de Dios” (LP).
21 DE DICIEMBRE
CAP. IX
“Mysterium. Encuentro” (LP).
22 DE DICIEMBRE
CAP. X
“Instrucción” (LP).
25 DE DICIEMBRE
CAP. XI
“Resolución” (LP). Pie de un gigante pisando una ciudad, homicidio, sangrienta crueldad.
26 DE DICIEMBRE
CAP. I
“El Rojo” (LS).
28 DE DICIEMBRE
CAP. II
“El castillo en el bosque” (LS).
29 DE DICIEMBRE
CAP. III
“Uno de los inferiores” (LS).
30 DE DICIEMBRE
CAP. IV
“El anacoreta” (LS).
1914
1 DE ENERO
CAP. V
“Dies II” (LS).
2 DE ENERO
CAP. VI
“La muerte” (LS). Visión de un mar de sangre y una procesión de multitudes muertas.
5 DE ENERO
CAP. VII
“Los restos de templos tempranos” (LS).
8 DE ENERO
CAP. VIII
“Primer día” (LS).
9 DE ENERO
CAP. IX
“Segundo día” y
CAP. X
“Los encantamientos” (LS).
10 DE ENERO
CAP. XI
“La apertura del huevo” (LS).
12 DE ENERO
CAP. XI
“El infierno” (LS).
13 DE ENERO
CAP. XIII
“El asesinato sacrificial” (LS).
14 DE ENERO
CAP. XIV
“La locura divina” (LS).
17 DE ENERO
CAP. XV
“Nox secunda” (LS). Primera aparición de los muertos en ELR.
18 DE ENERO
CAP. XVI
“Nox tertia” (LS).
19 DE ENERO
CAP. XVII
“Nox quarta” (LS).
22 DE ENERO
CAP. XVIII
“Las tres profecías” (LS). Su alma sube desde las profundidades y le pregunta si aceptará la guerra y la destrucción. Ella le muestra imágenes de destrucción, armas militares, restos humanos, barcos hundidos, Estados destrozados, etc.
23 DE ENERO
CAP. XIX
“El don de la magia” (LS).
27 DE ENERO
CAP. XX
“El camino de la cruz” (LS).
27 DE ENERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 1. Primera aparición de Filemón.
29 DE ENERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 2.
1 DE FEBRERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 3.
2 DE FEBRERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 4.
9 DE FEBRERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 5.
11 DE FEBRERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 6.
13 DE FEBRERO
Conferencia: “Acerca del simbolismo del sueño” en la Sociedad Psicoanalítica de Zúrich.
23 DE FEBRERO
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 7.
30 DE MARZO AL 13 DE ABRIL
Viaje a Rávena. Profunda impresión del monumento funerario de Gala Placidia. (RSP, pp. 334-339).
19 DE ABRIL
CAP. XXI
“El mago” (LS). Parte 8.
19 AL 21 DE ABRIL
Escrutinios.
Parte 1 y comienza parte 2.
20 DE ABRIL
Renuncia a la presidencia de la Asociación Psicoanalítica Internacional.
30 DE ABRIL
Abandona su cátedra en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zúrich.
ABRIL-JUNIO
Termina los Libros negros (2-5) del LP y LS y escribe los Libros negros 5 y 6, correspondientes a Escrutinios. Tiene tres veces el mismo sueño: estaba en un país extranjero, no tenía forma de regresar rápido a su casa por barco, seguido del advenimiento de un frío glacial. En el último sueño, aparece un árbol con uvas que él ofrece a la muchedumbre (RPS, p. 210).
21 DE MAYO
Continúa parte 2 de Escrutinios. Una voz dice que los sacrificados caerán a izquierda y derecha.
23 AL 25 DE MAYO
Termina parte 2 de Escrutinios. Estado de profunda tristeza.
24 DE JUNIO
El alma le dice que lo más grande va a lo más pequeño. Luego permanece en silencio por un año entero.
(Escrutinios. Parte 2).
20 DE JULIO
Conferencia en la Sociedad Psico-Médica de Londres sobre el método constructivo. (“Sobre la comprensión psicológica de procesos patológicos”, en OC 3).
28 DE JULIO
Conferencia en la Asociación Médica Británica sobre el aspecto compensador de lo inconsciente. (“Sobre el significado de lo inconsciente en psicopatología”, en OC 3).
1 DE AGOSTO
Estalla la Primera Guerra Mundial. Comprende que sus visiones no eran el pródromo de un brote esquizofrénico, sino visiones anticipatorias de la guerra.
9 AL 22 DE AGOSTO
Presta servicio militar en Lucerna.
NOVIEMBRE
Intenso estudio de Así habló Zaratustra de F. Nietzsche. También, lee la Divina Comedia de Dante.
1915
1 DE ENERO AL 8 DE MARZO
Servicio militar en Olten. Estudia obras gnósticas.
10 AL 12 DE MARZO
Presta servicio en el transporte de heridos.
ABRIL – MAYO
Escribe las citas bíblicas de Isaías y Juan que comienzan ELR.
3 DE JUNIO
Navegando por un lago, ve un águila sacar un pez y elevarse. Su alma le dice que es un símbolo de lo inferior que ascenderá hacia arriba. Comienza parte 3 de Escrutinios.
14 AL 19 DE SEPTIEMBRE
Escrutinios. Parte 3.
OCTUBRE
Termina de prestar servicio militar.
2 AL 20 DE DICIEMBRE
Escrutinios. Parte 4.
25 DE DICIEMBRE
Imagen de Izdubar (p. 36 facsímil).
1916
8 AL 16 DE ENERO
Escrutinios. Parte 5.
16 DE ENERO
Anexo C. Impresión preliminar de los “Sermones”.
18 AL 30 DE ENERO
Escrutinios. Parte 6. “Primer Sermón a los muertos”.
31 DE ENERO
Escrutinios. Parte 7. “Segundo Sermón a los muertos”.
1 DE FEBRERO
Escrutinios. Parte 8. “Tercer Sermón a los muertos”.
3 AL 5 DE FEBRERO
Escrutinios. Parte 9. “Cuarto Sermón a los muertos”.
6 DE FEBRERO
Escrutinios. Partes 10 y 11. “Quinto y sexto Sermón a los muertos”.
8 DE FEBRERO
Escrutinios. Partes 12 y 13. “Séptimo Sermón a los muertos”.
17 DE FEBRERO AL 12 DE ABRIL
Escrutinios. Termina Parte 13.
FINES DE ABRIL AL 31 DE MAYO
Escrutinios. Parte 14.
1 DE JUNIO
Escrutinios. Parte 15. El Epílogo fue escrito recién en 1959.
Escribe “La función trascendente” (en OC 8), que no publica hasta 1957 y “La estructura de lo inconsciente” (en OC 7), donde trata de la importancia de la imaginación y de la relación entre la psicología individual y colectiva respectivamente.
OCTUBRE
Sostiene dos presentaciones en el Club Psicológico sobre la relación del individuo y la adaptación colectiva (OC 18/2, §§ 1084-1106).
1917
ENERO (APROX.)
Imágenes de los encantamientos (pp. 50-61 facsímil) y del árbol (p. 63 facsímil).
4 AL 15 DE FEBRERO
Imagen “Apertura del huevo” (p. 64 facsímil).
11 DE JUNIO AL 2 DE OCTUBRE
Servicio militar en Chateau d’Oex, detiene su producción.
AGOSTO Y SEPTIEMBRE
Dibuja mándalas diariamente.
AGOSTO-OCTUBRE
Imágenes de mándalas (pp. 79-97 facsímil).
INVIERNO
Comienza a transcribir Escrutinios a El libro rojo compuesto de visiones, desde abril de 1913 a junio de 1916, incluyendo los Sermones.
1918
Escribe “Sobre lo inconsciente” (en OC 10). El hombre se encuentra entre dos mundos: uno de la percepción externa y otro, de la percepción de lo inconsciente, ambos unidos por el símbolo. Comienza a desarrollar Tipos psicológicos (OC 6).
1919
ABRIL
Imagen del Telésforo o Fanes.
(p. 113 facsímil).
NOVIEMBRE
Imagen del Lapis Philosophorum.
(p. 121 facsímil).
4 DE DICIEMBRE
Imagen de Atmavictu, contracara del Lapis.
(p. 122 facsímil).
1920
4 DE ENERO
Imagen de hombre regando flores que surgen del dragón y crecen Cabiros.
(p. 123 facsímil).
Fallece su madre. Comienza con los planes para construir la torre de Bollingen, cuya finalización será recién en 1955, año en que fallece su mujer.
1921
9 DE ENERO
Imagen “Amor triumphat” (p. 127 facsímil). Publica Tipos psicológicos (OC 6), donde establece las cuatro funciones de la consciencia, tipos extravertido e intravertido, el sí-mismo. Conceptualmente es su obra más cercana a El libro rojo.
1922
25 DE NOVIEMBRE
Imagen de “Müspilli”.
(p. 135 facsímil).
1927
9 DE ENERO
Imagen de mándala compuesto por una flor, ocho estrellas y ocho puertas.
(p. 159 facsímil).
1928
Imagen del castillo dorado (p. 163 facsímil). Publica “Las relaciones del yo y lo inconsciente” (en OC 7) y “Sobre la energética del alma” (en OC 8), donde presenta su método de imaginación activa y describe el funcionamiento energético de la psique respectivamente.
1930
Luego de publicar “Comentario al libro El secreto de la flor de oro” (en OC 13), junto a R. Wilhelm, la alquimia pasa a ser su estudio predilecto. Deja de escribir El libro rojo. Comienza a dictar, en inglés, un seminario sobre Visiones (OC B. Seminarios), que durará hasta 1934.
1932
Dicta el seminario La psicología del yoga Kundalini (en OC B. Seminarios).
Escribe sobre el Ulises de Joyce y sobre Picasso (en OC 15).
1934
Publica “Sobre los arquetipos de lo inconsciente colectivo” (en OC 9/1) y dicta el seminario Sobre el Zarathustra de Nietzsche (OC B. Seminarios) hasta 1939.
1937-1938
Participa de las Terry Lectures en Yale University con su trabajo Psicología y religión (en OC 11). Escribe “Las visiones de Zósimo” (en OC 13).
1940-1941
“Ensayo de interpretación psicológica del dogma de la Trinidad” (en OC 11), “Paracelso como médico” (en OC 15) e Introducción a la esencia de la mitología junto a Karl Kerényi.
1944
Sufre un infarto. Serie de intensas visiones postmortem y de coniunctio. Publica Psicología y alquimia (OC 12).
1946
“La psicología de la transferencia” (en OC 16) donde interpreta el texto alquímico Rosarium Philosophorum.
1952
Convaleciente de una grave enfermedad, escribe Respuesta a Job (en OC 11), donde asume una despojada crítica del cristianismo, luego de haber publicado el año anterior Aion (OC 9/2), en cierta forma, su preludio. Publica su última conferencia en Eranos: “Sincronicidad como principio de conexiones acausales” (en OC 8).
1955/1956
Publica su obra capital Mysterium Coniunctionis (OC 14). Aparece publicado anónimamente en Du, el Systema Munditotius del Anexo A de El libro rojo. Fallece su esposa.
1959
Escribe el Epílogo de El libro rojo.
1961
Escribe junto a sus discípulos su única obra de divulgación: El hombre y sus símbolos. El 6 de junio fallece en Küsnacht, Zúrich.

PRIMERA PARTE
EN BUSCA DE LAS CLAVES
“La práctica de la magia consiste en que lo incomprendido se haga comprensible de una manera y un modo no comprensibles”.54
CARL GUSTAV JUNG, El libro rojo.
En esta “Primera Parte”, intentaremos buscar las claves de El libro rojo a partir de la misma obra, es decir, haremos una aproximación a sus ideas y símbolos fundamentales y a los criterios de comprensión allí sugeridos. En la “Segunda Parte”, realizaremos con esas claves un recorrido simbólico por toda la obra. Si bien El libro rojo es laberíntico, inasible y, por así decirlo, ‘abrasivo’ para la consciencia de un lector promedio, la obra facilita la tarea de comprensión, pues permanentemente reflexiona, se ‘repliega’ sobre sí misma: presenta visiones y al mismo tiempo se mira a sí misma una y otra vez y se transforma en un movimiento recursivo, espiralado, como si se tratara de “unir el principio con el fin”. Esto no debe ser tomado como una mera metáfora, sino como un símbolo, pues el mismo reconocimiento de este modo de su discurrir ayuda a ahondar en su mensaje. Vale recordar, mutatis mutandis, la experiencia del propio Jung en ocasión de su lectura de una obra de naturaleza bien diversa, el Ulises de Joyce:
“Uno lee y lee, y cree entender lo que lee. De cuando en cuando cae como por un agujero en una frase nueva… Mas, una vez alcanzado el nivel de entrega adecuado, se acostumbra a todo”.55
Quizá, no pueda aplicarse a este caso el que uno ‘se acostumbre a todo’, pero dejarse llevar por este texto con mirada fervorosa es descubrir esa condición serpentina, ‘ourobórica’ de la obra. Esperamos poder dar cuenta de esta extraña afirmación a lo largo de todo Claves, pero primero quisiéramos precisar esta idea.
Cuando Filemón se presenta inicialmente a Jung en un sueño, lleva un manojo de llaves y sostiene una de ellas como si estuviese por abrir la verja de un castillo. Como es sabido, la llave iniciática que abre y cierra las cámaras secretas de los misterios no es un instrumento externo que pueda conseguirse utilizando lo que Panikkar denominaba la “epistemología del cazador”. Para tal gesta, no basta la voluntad, ni mucho menos, la agudeza intelectual. Más aún, voluntad e intelecto son meros medios al servicio de un espíritu que se busca a sí mismo y que se manifiesta en un temple de ánimo, una Stimmung, que cultiva ese silencio que se abre al misterio, y así construye su morada: “¡Oh mi silencio!… ¡edificio en el alma, (…)!”.56
Por cierto, la clavis hermenéutica eficaz es la que cada uno puede ir forjando, a partir de una lenta maduración del texto y de sí mismo. Tal es, como veremos, el sentido del enigmático epígrafe, pues la ‘magia’ surge de esa capacidad para sostener la paradoja, la contradicción.
Precisamente, el Liber Novus propone una recreación del tiempo y en el tiempo; él mismo toma el modo de Aión, el Dios leontocéfalo mitraico, al cual nos referiremos repetidas veces y que, de algún modo, anticipa y es simbólicamente asimilable a Abraxas, al menos al Abraxas peculiar del Liber Novus. Este Dios leontocéfalo suele llevar en la mano dos llaves atravesadas por doce orificios, las de las puertas del Cielo; ellas son, quizá, las necesarias para permitir el libre flujo por el cosmos.
A la luz de lo dicho y desde esta mirada, volvemos a preguntarnos:
¿Qué es El libro rojo?
1. EL LIBER NOVUS: LA VOZ DEL ESPÍRITU DE LA PROFUNDIDAD
El libro rojo habla a nuestro tiempo con la voz atemporal de un saber que renace en el fondo del alma. El libro rojo es una obra inusual, no solo por su bello formato arcaico y por su estilo anacrónico, sino porque su relato visionario invita a adentrarse en el insondable misterio de la propia profundidad. Y así El libro rojo, el Liber Novus, de C. G. Jung, es ‘nuevo’ (novus) no solo porque anuncia la ‘buena nueva’ de lo venidero, en definitiva del ‘Dios venidero’, sino porque invita a descubrirla desde lo interior:
“Quien mira desde lo interior sabe que todo es nuevo”.57
Para introducirnos en este libro peculiar, en sus propios términos diremos, inicialmente, qué no es el Liber Novus. El Liber Novus no es, naturalmente, una obra científica58 o especulativa, no es un hijo del ‘espíritu de este tiempo’, aunque también contiene reflexiones que se aproximan al antiguo concepto de ‘teoría’ y que consisten en una contemplación o meditación de los misterios vividos en las visiones. Por otra parte, como podrá verse, muchos de estos pasajes ‘teóricos’ dan inspiración y son retomados en la obra teórica posterior de Jung. Más aún, Jung mismo concibe estas experiencias como el fundamento inspirador de toda su obra.
El Liber Novus no es tampoco una obra de ficción literaria o plástica, entendida como una recreación de la fantasía con fines estéticos, en buena medida arbitraria en términos de su verdad y, sin embargo, describe realidades intangibles que se manifiestan en un lenguaje imaginativo, simbólico. El símbolo es verdadero cuando en él se hace presente lo ausente, aquello que no hubiera podido manifestarse de otro modo y, en este sentido, no es posible concebir el libro de Jung como una obra de ‘arte’, salvo que retomemos la acepción tradicional de ‘arte’ —particularmente alquímica— como un saber que se desarrolla a partir del surgimiento natural de una materia que transforma y se transforma.59 Como señalamos más adelante, la meta de la obra alquímica era, a veces, identificada con el ‘vellocino de oro’, concebido como un bello libro capaz de recoger, al igual que un espejo mágico, las chispas dispersas de la luz interior.60
Por cierto, también es posible suponer una influencia del artista y poeta visionario William Blake,61 tan caro a Jung, cuya obra se aproxima a la labor del Liber Novus, aunque el propio Jung supone que su obra es más una producción artística que una representación auténtica, es decir, más inmediata, de procesos inconscientes.62

William Blake, “La creación del mundo”, El libro de Uridzen, Lamberth, 1794.
El propio Jung se preguntaba cuando escribía, qué era lo que estaba haciendo, pues seguramente no era ciencia. En una oportunidad, una voz —que reconoció como la de una paciente— le dijo: “Eso es arte” y, pese a la insistencia de esa voz, Jung comprendió que no lo era.63 Por ello mismo, la bella plasmación de las visiones no juega, en sentido estricto, un papel estético o ‘artístico’, sino que permite crear un espacio, un témenos, una catedral para albergar esas visiones y poder asumirlas. Tal fue el consejo que Jung le dio a Christiana Morgan, una paciente que realizó —bajo su guía— su propio camino visionario:
“…cuando estas cosas se vuelcan en algún libro precioso, usted puede tomarlo y recorrer sus páginas, y para usted ésta será su iglesia —su catedral— el lugar silencioso de su espíritu donde encontrará la renovación”.64
La creación simbólica no solamente no es arbitraria, sino que muestra su vitalidad cuando puede recrear símbolos detectables del pasado o cuando presenta símbolos históricamente nuevos. Así, por ejemplo, ‘Elías’ aparece en el Liber Novus con algunas de sus connotaciones tradicionales; es —en algún sentido— el profeta bíblico, pero el modo inusual de su aparición —acompañado por Salomé y la serpiente—, así como la índole de su enseñanza, según describimos oportunamente, son insólitos. Y sin embargo, su carácter insólito no es arbitrario pues —para utilizar la misma expresión de Jung— es un arquetipo vivo y activo que viene desde antaño, produciendo variadas formas de recepción (Rezeptionserscheinungen) que manifiestan un sentido en su propio contexto. El Liber Novus tampoco predice acontecimientos; no revela una nueva doctrina redentora ni pretende enseñar o legislar: “No es una doctrina ni una instrucción la que os doy”.65 Y sin embargo, la obra manifiesta un alcance ‘apocalíptico’ pues ‘revela’ y por ello es ‘religiosa’ en algún sentido, sobre todo porque invita a los hombres a una ‘observancia’ (relegere), a buscar en sí mismos el camino o la voz de su propia revelación. En el Liber Novus leemos: “Solo hay un camino, y ése es tu camino”,66 pero también:
“El camino lleva al amor mutuo de la comunidad. Los hombres verán y sentirán la similitud y lo común de sus caminos”.67
Esta obra se presenta como un estímulo para que cada uno siga el camino de sus propios símbolos; dicho de otro modo, para que cada uno conciba su propio ‘libro’ y así también pueda comprender los del prójimo.
El Liber Novus es, de algún modo, un libro profético. En el apartado 3 de esta “Primera Parte”, titulado “Una profecía que clama en cada hombre”, intentamos precisar en qué sentido puede considerárselo profético sin confundirlo, por ello, con una obra ‘pseudorreligiosa’ al modo, por ejemplo, de los textos ocultistas decimonónicos, poco respetados por Jung. Asimismo, esto nos permite reiterar que, aunque pueda ser banalizado caprichosamente por autores New Age, como ya ocurrió con la obra de Jung, el Liber Novus no puede definirse adecuadamente desde esa corriente y, mucho menos, considerarse como su literatura precursora.68 Borges decía que todo autor funda sus precursores; análogamente, podría afirmarse que muchos seguidores calumnian a sus precursores.
Más allá de estas cuestiones insustanciales, Jung era consciente del riesgo que supone asumir la identidad del profeta o del ‘inspirado’ por Dios. De allí, por un lado, la necesidad de discreción que evita o disminuye el peligro de constituirse en una ‘personalidad-mana’, es decir, en alguien en quien se proyecta lo numinoso y que tiende a caer en una grave inflación.69 Por el otro, tanto la valoración de la ciencia y la racionalidad, como el reconocimiento de la propia oscuridad y limitación, compensan el peligro de unilateralización. El propio San Pablo, apóstol iluminado, conocía que era un pecador incapaz de escapar a la tentación:
“En otras palabras —escribió Jung en una obra posterior— incluso el hombre iluminado sigue siendo el que es. Y eso que se es, nunca deja de ser otra cosa que su yo, un yo limitado frente a Aquel que en él habita, y cuya figura, carente de límites conocidos, le rodea por todas partes, profunda como los fundamentos de la tierra y vasta como el Cielo”.70
Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que la misma ‘profecía’ de El libro rojo transmite esa idea, y la transmite como una posibilidad universal, pues propone a todos los hombres tener a la vista la vastísima sombra que siempre acompaña el descubrimiento de la luz. Más adelante, nos referimos al caso de Nietzsche, ‘profeta de nuestros tiempos’ que, desde la mirada junguiana, sucumbió a esta tentación. A partir de lo antes señalado, es factible que alguien pueda considerar a El libro rojo como el testimonio de un alucinado; de hecho, el mismo Jung temió, en un principio, que su encuentro tan potente con lo inconsciente pudiera devenir en una psicosis. Un abordaje de esa índole no sería sorprendente; son numerosos los testimonios de místicos y hombres espirituales que fueron sometidos a un reduccionismo psicopatológico.
La literatura al respecto es vastísima, pero en somera respuesta a ello, basta recordar que William James se ocupó, a fines del siglo XIX, de mostrar que las semejanzas externas entre ciertos estados anímicos de los místicos y los que hoy podrían denominarse trastornos mentales graves ocultan una diferencia fundamental; el testimonio de la vida y la obra de estos hombres y mujeres muestra que pudieron llevar ‘la carga moral de la vida’ con una eficacia mayor que el promedio de los seres humanos.71 Sin duda, mutatis mutandis, una argumentación pragmática similar puede aplicarse al caso de Jung. Por otra parte, tal como desarrollamos más adelante, El libro rojo, en una actitud crítica frente al reduccionismo psiquiátrico, se encarga de resignificar el concepto de locura distinguiendo y relacionando sus diversas formas en un marco más amplio que el científico. Asimismo, en un sueño dentro de una visión, en el capítulo xv del Liber Secundus, el propio Jung es internado en un psiquiátrico; allí, el profesional que lo atiende le advierte que el libro que lee, la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, un clásico de la devoción cristiana, “…hoy lleva al manicomio”. Pero ese mismo médico es incapaz de distinguir entre un proceso claramente alucinatorio que supone ser poseído por lo inconsciente —en ese caso por voces persecutorias— de las voces que surgen en quien se aproxima a ellas consciente y libremente, de acuerdo con aquello que Jung denominó posteriormente ‘imaginación activa’ y que allí aparece como ‘método intuitivo’.
Sin duda, es dable comparar El libro rojo con otros libros inspirados del pasado. Pero a diferencia de numerosos textos espirituales tradicionales, El libro rojo da cuenta, sin condescendencias, del curso de búsqueda —sinuoso y a veces tortuoso—, a través de una selva de símbolos, de quien carece de la protección que ofrecen las tradiciones espirituales. Es sabido que una tradición viva ayuda a orientarse en el mundo simbólico que emerge espontáneamente en un proceso espiritual. Una tradición muerta tiende a anular el misterio y a desechar aquello que no se ajusta a la doctrina. Pero una tradición viva, inevitablemente, propone con mayor o menor rigor un sistema simbólico, una ‘teoría’ referida a cuestiones últimas; una moral, un culto, una ascesis y junto a todo ello la guía espiritual de quienes están capacitados para ayudar a sobrellevar los peligros del camino. Por cierto, El libro rojo parece anunciar que la simbólica de las tradiciones sigue vigente en el interior de la psique, pero que el camino de ahondamiento está desprovisto de tal salvaguarda.72 En Psicología y religión Jung afirma:
“…siempre será preciso confesar con toda humildad, que la experiencia religiosa extra ecclesiam es subjetiva y está expuesta a infinitos peligros”.73
Quizá, este grado extremo de indeterminación haya sido el sino de toda obra espiritual fundante o, al menos, el sino de los fundadores. Desde este punto de vista y con todas las salvedades respecto de una obra que no pretende fundar una religión, sino proponer una renovada mirada religiosa, hoy es difícil poder medir su impacto y alcance, pues carecemos de la distancia temporal y cultural suficiente para hacerlo. Por otra parte, quizá el mayor mérito de toda obra fundante es carecer de parámetros, porque su valor consiste, precisamente, en dar una respuesta que mantiene el misterio irreductible a algo previamente conocido.
El Liber Novus, como ya se dijo, es, hasta cierto punto, un libro inclasificable y acaso sea aconsejable abordarlo desde ese lugar. Así es como se presenta; como la voz del espíritu de la profundidad, contrapuesto al espíritu de este tiempo regido por la utilidad, el valor y la justificación. El libro rojo, al igual que el espíritu de la profundidad, habla desde y hacia lo desconocido. En efecto, el espíritu de la profundidad irrumpe arrancándonos de aquello que concebimos como razonable, sensato —en definitiva, de lo aceptado como ‘sentido’ (Sinn)– y nos lleva a su opuesto, al contrasentido (Widersinn). Ese movimiento hacia ‘lo otro’, hacia ‘lo inconsciente’, solo puede redundar en un crecimiento de la personalidad total si no se desconoce el punto de partida, si se integra el ‘sentido’. Poder sostener esa tensión polar entre ‘sentido’ y ‘contrasentido’, nos instala en el ‘suprasentido’ (Übersinn). Se trata de vivir ‘lo otro’, ‘lo no vivido’, lo cual no significa llevar todo a la acción, sino vivirlo todo simbólicamente, bueno y malo; es decir, tomar consciencia de la vida completa que habita en el fondo de la psique. En el Liber Primus leemos:
“La profundidad me enseñó la otra verdad. Por tanto, reunió en mí el sentido y el contrasentido”.74
De otro modo, toda unilateralización, sea en el sentido o en el contrasentido, lleva al sinsentido (Unsinn), aquello que se opone y niega al suprasentido, aunque, paradójicamente, también forme parte de él. Como puede verse en este caso, los términos alemanes así traducidos reflejan correctamente la interrelación entre los polos y tanto su síntesis en el suprasentido como su disociación en el sinsentido. Por cierto, más adelante retomaremos esta ardua cuestión, pero cabe recordar, adelantándonos al eco del Liber Novus en la obra posterior de Jung, que este suprasentido se corresponde de algún modo con lo que Jung denomina el ‘sí-mismo’. Así, en Psicología y alquimia leemos:
“El sí-mismo, empero, es una paradoja absoluta pues, desde cualquier punto de vista que se lo considere, representa tesis y antítesis y, a la vez, síntesis”.75
A partir de lo antes señalado, podrá apreciarse que el tono profético del libro manifiesta un correlato empírico psíquico, es decir, muestra que la luz está en una profundidad a la que lleva el ‘camino de lo venidero’; donde, paradójicamente, los caminos no han sido hollados y, por ello, la luz mora en esa tenebrosa profundidad.
De todo lo anterior surge que una apreciación estética del libro puede aproximarnos a su atmósfera inusual, pero el esteticismo es un velo que nos aleja. La erudición y la labor crítica e interpretativa es necesaria hasta cierto punto, pero solo si está al servicio de una comprensión, que es comprensión de sí:
“…pues el alma está dondequiera que no esté el saber erudito”.76
¿Cómo aproximarse inicialmente a este libro? Quizá un pasaje del Liber Novus pueda guiarnos. En el Liber Secundus, Jung se encuentra con una joven y duda si se trata de un personaje de cuento, de fábula, o de una ‘realidad’. Allí comprende que solo será ‘real’ si acepta la realidad de los cuentos y de las fábulas.77 Esa realidad sutil o simbólica es acaso la que, en alguna medida, es menester evocar para su lectura. Por ello, tal vez convenga primero tomar este ‘libro nuevo’ cargado de tiempo, como una de esas obras que solo pueden hallarse en viejos manuscritos o —parafraseando otro texto de Jung referido a la muerte, al que ya aludimos78 – como aquellas historias de espectros que se cuentan, por la noche, frente a un hogar encendido. ¿Y cuál es la historia? La historia es siempre la misma: “Había una vez, en un país remoto, remotísimo, un tesoro, una perla, una doncella que había que rescatar”. Así comienza y de eso se trata, en esencia, la historia que nos ocupa. Para Jung, este conocido inicio de numerosos relatos tradicionales, preñados de misterio y candidez, sugiere el comienzo de una búsqueda de sí mismo, pero nuestra astucia, la de este tiempo, prefiere burlarse. Nos auguramos que más de un lector pueda descubrir ulteriores recursos y, sobre todo, iluminar la lectura del Liber Novus y ser iluminado por él, ‘mirando desde su interior’.