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Omnipresencia
En la luna te ocultabas,
sólo para algunos efectos,
y en circunstancias muy especiales,
desde tu olimpo bajabas.
Y ahora te materializas en todo:
Sales desde la grúa que ensordece el amanecer.
Emerges desde el agua que acaricia mis manos.
Fluyes desde el libro que ya no puedo leer.
(no puedo leer un libro si estás saliendo desde él)
Te asomas desde la nube que arropa las copas del bosque.
Saltas desde ese edificio al techo del autobús.
Apareces lentamente detrás de la cortina de caracoles.
Desembarcas en mi cuerpo desde tu corazón.
Aterrizas en mi pecho al caer desde tu flor.
Me sorprendes proyectándote en la pared, en medio de la reunión.
Caes sobre mi espalda mientras preparo mi café.
Te corporizas en la cocina desde el vapor del tazón.
Parpadeas en la llama, brotas en el canto de la cigarra.
…surges, te desenrollas, manas, te incorporas.
Te veo por todas partes,
todo lo cubres, por toda mi vista te expandes,
mantente así, con tu omnipresencia invádeme,
que siga arreciando tu lluvia,
que tu sabor no me falte.
Tormenta
El viento aúlla sobre las copas de los árboles
Los árboles se abaten sobre las calles de la ciudad
La ciudad colapsa bajo el peso de la lluvia
La lluvia invade y arrasa las escaleras
Las escaleras se derrumban aplastando los automóviles
Los automóviles claman con sus alarmas silenciando al viento
El viento contraataca sacudiendo las techumbres
Los techos acallan las alarmas y ensordecen a la gente
La gente se despierta y corre hacia los teléfonos
Los teléfonos suenan al unísono rivalizando con techos y alarmas
La alarma de la gente y de los autos se contagia a la ciudad
La ciudad me despierta y me confunde con sus dantescas imágenes
Pero es tu imagen la que entonces aparece borrando el viento
Y el viento se repliega liberando las techumbres
Y las techumbres acarician y arrullan a los teléfonos
Y los teléfonos se duermen tranquilizando a los automóviles
Y los automóviles se detienen desconcertando así a la lluvia
Y la lluvia se sacude y tirita enderezando las escaleras
Y las escaleras se despliegan normalizando la ciudad
Y la ciudad bosteza estirando sus árboles
Y los árboles arropan con sus ramas a la gente
Y yo me duermo para amarte en mis sueños, nuevamente.
José Ángel Cuevas
Es chileno, nacido en Santiago en octubre de 1946. Se crió en la calle Rosas 1314, segundo piso, mirando la ciudad desde una ventana graaaande… Estudió en el Liceo Amunátegui, aprendió a bailar rock en la Quinta Normal, ayudó a su padre a reparar máquinas de escribir Underwood, Remington, fue un rockero total recorriendo la ciudad en motoneta...y leer ,leer mucho en la Biblioteca Naciona… Después entró a estudiar Derecho, pero no le gustó. Mucho cuico. Se pasó al glorioso Pedagógico a estudiar Filosofía… y ahí se autoconstruyó… Con su Grupo América recorrió todos los países del continente a dedo, en camiones… Etcétera.
Se casó muy joven… Tuvo tres hijitos… Trabajó en diversos liceos… Después entró a las Juventudes Comunistas… Recorrió poblaciones con su grupo… Etcétera.
Ahí comenzó a escribir… Ganó varios concursos… Vinieron esos tres gloriosos años del ’70 al ’73… El pueblo en el poder… Se nacionalizó el cobre, las grandes empresas pasaron a manos del pueblo, medio litro de leche al pueblo, quitaron los fundos a los ricos del sur (los grupos económicos Matte, Vial, Edwards, Larraín… Etcétera… Después vinieron esos horribles diecisiete años de crimen y horror… Estuvo detenido, le quitaron la casa que estaba comprando, después cargo de profesor… Etc., etc. Todavía sigue vivo…
Poemas Bolcheviques
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Saludo a Freddy Taverna
compañero del Pedagógico. Las últimas horas antes de ser fusilado Freddy Taverna las pasó cantando tangos. Sí, pobre Freddy. ¿Cómo estaría por dentro? Después fue ejecutado por los asesinos del Regimiento Norte o Caravana de la Muerte. ¿Qué tangos habrá cantado en la cárcel de Pisagua esa primavera del 73? No lo imagino. Despojado de su exmelena y zapatos en punta con los que dirigió las huestes pandillas de locos de Macul 774. Rebeldes y revolucionarios. Freddy Taverna fue arrestado y encerrado en un espacio mínimo cantó tangos iquiqueños allí con el Universo encima de la frente y fusilado al amanecer por los asesinos de la maldita Burguesía. Siempre intentaron matarnos a todos los que queríamos hacer la Revolución en Macul 774.
Tardes de bebida
Felices tardes de bebida
bebemos junto al río los árboles cantan
bebemos en la noche oscura de Toque de Queda
en voz baja
bebemos en mesas rojas deshechas y muertas
para esperar que termine la lluvia
la muerte
de caer
El tren pasa
innumerables personas se lanzan a su paso
Bebemos por el Barrio Norte en el ayer
los gatos se restriegan
bebemos en las garras de la Policía Secreta
días enteros frente a la ventana
Ahora solo faltaría que Dios eche un vistazo
se siente en una silla del Restaurante
y coma de esta misma mugre de comida.
Vía Crucis del cesante y su cesantía
La cesantía prolongada / conduce
provoca ilusiones cósmicas
cosmológicas
lleva a pensar en Dios intensamente
despojado de su poder sobre persona
animal o cosa
El cesante se vuelca hacia el cielo
levita
sus hijos gritan
el cesante no oye sino el crecimiento de los árboles
se ve ascender a sí mismo
baja de peso
no piensa ya en mujeres desnudas
que lo besan en la boca
el cesante toma su té puro
su sopa
Todo ha sido vendido todo
empeñado
las paredes lucen empapeladas de currículum vitae
lo que fue
lo que ha sido
A quién le importa lo que sabe
lo que ignora
el río corre / las nubes saltan
Ya llegará la noche
para cerrar los ojos y colgarse
de algún árbol
cargado de cerezas
negras
rojas
Los vencidos van
Los vencidos salen / los vencidos
van a saltar / correr / demoler
el miércoles de cenizas de Chile
estallan las estrellas solidarias y los fondos
de pensiones los huesos de los trabajadores
los vencidos piensan / lloran / dentro de sí
envejecen / se encorvan sin chistar
se trata de un inconsciente poderoso
el de los vencidos de la clase chilena
Ah, las grandes Maniobras Nacionales
la historia del engaño / sectores completos
de sociedad patriarcal.
Ahí van por los caminos / drogados
bebidos / con su sombrero al viento,
los rotitos.
Orietta de la Jara
Santiaguina de 1952. Estudió Secundaria en el Liceo 14, hoy Amanda Labarca, en Vitacura. Ingresó en 1971 a la carrera de Historia y Geografía en el Pedagógico de la Universidad de Chile. Ejerció como profesora de Historia en la Scuola Italiana por tres años. En el año 1978, mientras terminaba la carrera de Pedagogía, ingresó a la Universidad Católica de Chile a estudiar Secretariado Profesional. En 1987 cursó Cosmetología, dando examen en el Ministerio de Salud, ejerciendo como profesional paramédico hasta hoy. Fue profesora de estética integral desde 1988 hasta el 2016. Durante diez años trabajó activamente como dirigente sindical del Colegio Profesional de Cosmetólogas de Chile A.G.
Fue Fundadora del Colegio Profesional A.G., gremio donde ocupó diversos cargos directivos siendo presidenta en dos períodos.
Tiene un libro de poemas publicado: Poesía concreta, la no poesía, en el año 2004. Participó en la Segunda Antología Voces Online del Club de Escritores.cl, con extractos de los libros Sentimientos de mujer, Naturaleza viva y Poemas de la gata, aún sin publicar. Y asimismo integró la Tercera Antología Voces online de Escritores.cl con poesía infantil (ambas del 2006).
En el año 2010 sus textos aparecieron en el primer tomo de ¡Niños, aprendamos en rima! y seis años después en el segundo tomo.
La ola
Ola de esperanzas acogidas
Eres la belleza en vestidura
Ola con el viento presumida
De escapada fácil, pues nunca perduras
Ola ladrona de amores
Promesas recoges sin fin
Olvidos causando dolores
Resaca, con mis lágrimas escogí.
Olas de vida fugaz
La intención traes en tu altura
Tan efímera pero audaz
Eres mar que por siglos perduras
Olas que deben morir
Naturalmente sin ostentar
Que poco sentido vivir
Sin dejar para recordar.
Olas muertas sin retorno
Muchas preguntas nacen de ahí
Olas que hablan sin adorno
Se fueron y me estremecí
Ola, que te llevas grandes penas
Envolviendo en tu regazo a toda hora
Convierte la angustia en ajena
Y descanse mi pecho sin demora.
Haz algo
Silencio que el olvido va teniendo
no se nota en mi mente testaruda
imposible con fronteras y viviendo
las persigo, ya mi alma está desnuda.
El olvido entre el silencio se esconde
como bosque ruidoso nocturno
con la luz siempre alguien responde
hasta notar, aunque sea esto absurdo.
El crepúsculo resplandece, sin el miedo
que causaban a mis fibras juveniles
como nubes arrancando por el cielo
se quedaron los temores puberiles.
No es grave morir; sino, no vivir
como la noche escondida en la noche
nadie logrará saber algo de ti
si de muestra no hay siquiera un derroche
Te escucho viento
Te siento viento
Hoy te escucho afuera,
Dejarte entrar quisiera
Y alegrar mi vida con tu aliento.
Sensible estoy a tu pesar
En mi rostro quiero sentir
Me hablas bajito silbando
Mas ganas tengo de vivir.
Eres brisa fresca, eres voz
Abro la puerta, puedes pasar
Refresca mi menta y mi piel
Y te retiras veloz pero sutil.
Te sigo escuchando viento
Me emociono, hay deseo pasajero
Recuerdos de un pasado sin aliento
A mi mente un buen momento.
Eres viento frágil
Estuviste y recuerdo dejaste
Pasaste algo volátil
Solo huellas pasajeras en mi lápiz.
Mientras camino por el agua
Mis pies disfrutan del contacto
Rememoran días de antaño
Mi mano en la de mi padre
Y los pinos en mi olfato.
Gotitas de lluvia en mi rostro
Sonido del agua en el suelo
Mi mente una voz recordando
Enseñanzas que quedaron.
Camino a la playa en Enero
Jubilo de aquellos tiempos
Recuerdos y anhelos de infancia
Mi padre junto a mí caminando.
Quisiera trasponer a los tiempos
Quisiera ocho años tener
Sin recuerdos dolorosos
Y la mano de mi padre, la mía sujetando.
Sueños no cumplidos
No debería haber sueños no cumplidos
Como viajar donde todo es desconocido
Donde las flores tienen otro colorido
Y los caminos, no importa el sentido.
No debería haber sueños no cumplidos
Como pisar arenas en el infinito
Donde las aguas me amen sin vestido
Y las vergüenzas sean olvido.
Quisiera volar al infinito
Si ese lugar alguna vez ha existido
Donde los árboles canten al oído
Y las garzas en los árboles hagan su nido.
No sé qué hacer con mis sueños detenidos
Revoloteando con deseos intranquilos
Donde las estrellas tomen otro camino
Para irme sin sueños no cumplidos.
Blanca del Río Vergara
Nace en Molina en 1936. Doctora en Ciencias de la Educación, Desarrollo y Formación en la Universidad de Toulouse II, Francia. Licenciada en Pedagogía y Literatura (Inglés y Francés) en la Facultad de Filosofía y Educaciónde la Universidad de Chile. Fue académico en las Universidades de Chile, Argel y Orán (Argelia) y fue Oficial de Enlace y Consultora para UNICEF, PNUD en países africanos (1976-1994).
Autora y coautora de libros de Educación y Literatura, artículos y ensayos. Obras recientes: A la sombra de un baobab en África ( poesía, 2010), Este planeta nuestro (poesía, 2011). Entre el amor literario y el amor humano en Pablo Neruda. El juego de las influencias (Ensayo, 2014); Vivir en África. Crónicas y Cuentos: 2ª edición, 2019. Análisis de situación de los pueblos originarios de Chile. Congreso Berna, Suiza (Ensayos, 2018). Asociación de Escritores Italo-Chilenos: Ensayos y Artículos (coautoría ,2018); Vivir y Contar (coautoría, 2019). Traducida al francés e italiano. Participante en ferias del Libro y congresos internacionales (Quebec, Canadá, 2015; Berna, Suiza, 2018). Jurado en los sistemas de postulación al Fondo del Libro (CNCA). Participa en el Comité de Pueblos Originarios (Política del Libro 2015-2020). Miembro de Asociaciones Literarias. Es Presidenta Emérita del Centro PEN Chile, filial del PEN Internacional.
Retórica del álamo y el viento
Escuálido como hombre de pueblo marchito.
No tiene ademanes sueltos como el sauce,
ni se cubre de flores rojas como el ceibo.
Monet deseaba pintar, así como el pájaro canta,
lo plasmó en arboleda, en serie,
luces y sombras fugitivas que menguan y renacen.
El álamo, blanco de mañana,
se inflama al sol declinante del crepúsculo:
gama de rojos, púrpuras, azules,
verdinegro de noche entre la masa opaca de los árboles.
Y a mí que no poseo el arte del pincel
ese árbol modesto, la ligereza de sus ramas,
las hojas danzarinas, las voces del follaje,
el sueño despierto del árbol a la hora de siesta, me fascinan.
En un susurro se hila y se deshila. Se diría que reposa.
Efímero sosiego. Basta un tropel de nubes, truenos
para que devenga una torva de tronco, ramas, hojas
e intente huir como pájaro herido.
Delirio del árbol, retórica del álamo y el viento.
A ti te hablo, mi poema
Cosmogonía del pueblo Dogon En África del Oeste A ti te hablo, mi poema estás hecho de palabras como yo. Ogotemmeli, el viejo cazador ciego de Bandiagara *, me enseñó a hilar con ellas. El crochet de las nubes las enhebró una a una. Hizo hilos pares e impares, figuras métricas y libres. El algodón les dio dulzura, sencillez. El maestro herrero las templó en su fragua. El Dios de las aguas las lavó una a una: las dejó límpidas, transparentes. El caballo incestuoso les dio su ímpetu y mientras los hilos se entrecruzaban. La lengua horquilla les dio el ritmo, el movimiento que impone el arte de la lírica. Ogotemmeli declamaba y sus palabras eran el tejido mismo. Y el tejido era el verbo. Siempre te he respetado, mi poema. Perdóname si alguna vez usé palabras-oropeles, Algún día el colibrí aprenderá a pastar margaritas Tú eres un primer intento. Otro te embellecerá. Yo te corrijo, pero poco a poco tú me borras. Me seduces, perturbas mi sueño. Lamento haberte retenido tanto tiempo. Eres libre. Échate a volar. A ti te toca ahora ser mi autor. * Bandiagara, capital del Pueblo Dogon.
Felipe de la Parra Vial
Periodista de 1971 a la fecha. Nació en Santiago en 1951. Actualmente dirige la Revista Digital de Cultura y las Artes, www.entramacultural.cl, desde 2017. Dirigió la revista Occidente (2011-2018). Anteriormente, trabajó en revistas del INTA de la Universidad de Chile; en la Editorial Holanda Comunicaciones, como directivo de Ercilla, Vea, Publimark, Cinegrama, Miss 17, Deporte Total, Elle, Catalina y Gourmand. En los años de la dictadura fundó y dirigió el Diario Liberación, más un par de publicaciones clandestinas, escribiendo en otras.
Con estudios en la Universidad de Chile, diplomados en la Universidad de Colonia (Goethe Institut) e Instituto Tecnológico de Monterrey, entre otros de plástica y curso de música antigua.
