Kitabı oku: «Antología de poesía chilena reciente», sayfa 5

Yazı tipi:

Algunas publicaciones suyas son:

 69 poemicidios y un te almo –Editorial Entrama Cultural. 2017.

 Mi 11 de septiembre, 24 periodistas relatan su vivencia. Editorial Occidente 2017.

 Redactor del libro Flora silvestre de chile, de los fotógrafos María de la Luz Vial y Robinson Palma.1997.

 Ausentes presentes. Editorial Horizonte.1972.

 Los niños cuentan. Editorial Ministerio de Educación.1963.

 Es padre de dos hijos Valentina (36), diseñadora industrial e ingeniera en ejecución civil, y José Manuel (30), cineasta científico.

La boca no sabe contar

en los labios

desbocada

besa y vuela de pájaro

besa y se va

besa y vuelve

besa como cañón

besa sus bombas

una tras otra

estalla desordenada

sin aliento

suelta su lengua de fuego

besa torrencial

la boca no sabe calcular

en los pechos

arremolinada

vuelta loca

devora miel

besa ciega

el cielo de tus labios

besa hasta el final.

Me detengo frente a tus ojos

ese relámpago maravilloso

ese segundo primero de los segundos

en que se detiene el sol,

cuando la luna llega tarde a las sábanas

esa noche de día en que tus ojos me miran

donde mis sentidos te besan

la mañana de toda la vida

la noche blanca de ojos de sol

ese día más largo en que se detiene mi existir

ese instante en que me incendio para siempre

que por mirar te amo.

Todas las noches te amo con locura

con el credo en la boca

con la inocencia primigenia del pan

te beso siempre a sabiendas del último tren

con la eternidad del segundo cumplido

con la seguridad del destello

te toco hasta que pierdo las manos

te abrazo te entrego

donde al alma no se devuelve

tanto tanto que todas las noches

te dejo embarazada

tanto tanto que todas las noches

tenemos un hijo

así de cielo

así de estrellas.

Amo una mujer en la oscuridad

que se ilumina de sombras

que adivino de noche

en el resplandor de la obsidiana y la sábana

que la descubro por su arena volcánica

por su caudal de azabache

por su cabalgata de luna quemada

que vislumbro en mi ceguera.

Ándate

toma tus maletas

y ándate

ándate ahora

porque mañana será inútil

mi boca no tiene ley

mis abrazos solo saben del amparo

ándate

porque perderás tu nombre

por todos los nombres de la luz

busca el fin del mundo

levanta tu casa frente al mar

anuncia el último día de tu vida

porque nadie te amará como mi cuchilla

puedes quedar sin piernas

olvidarte de tus tetas

negar tu sonrisa por todas las mañanas

y dejar rodar tu cabeza

para que no te reconozca

ándate ahora

porque es tarde

porque te amo

y no puedo vivir sin ti.

Imagino

y es lo único que tengo

sueño con la ventana de lluvias

tus ojos detenidos frente al mar

lejos escucho las campanas del viento

el viento ululando

el cielo más cielo de estrellas

toda la estatura de Dios

en el tragaluz de cristal

hasta la mañana

más mañana desde ayer

de todos los días

con la mesa de trabajo encendida de papeles

con la fiesta de la cocina y la leña fulgurante

en dos sillas

sentados frente al crepúsculo

como en el sueño

contigo

es lo único que tengo

caminando junto a nuestros padres

con nuestros hijos

festejando con los amigos

una casa de colores

un bosque iluminado.

Martín Faunes

Escritor, docente, psicólogo social nacido en Santiago en 1949. Premio Municipal Juegos Literarios Gabriela Mistral 2019, ha publicado la novela Viajera de los nombres supuestos (EDEBE), y los libros de cuentos Tranvía equivocado, Fantasmas en la red y un lápiz de pasta marca Bic, Voces verdaderas, ambiguas, equivocadas (Cuarto Propio), además del libro de cortometrajes Lo duro y lo hermoso al finalizar el siglo XX (Cuarto Propio).

Sus cuentos aparecen en antologías de Alfaguara, Etnika, Mosquito, Simplemente Editores y LOM, entre otras. Ha sido traducido al inglés en ¡Basta! Más de 100 hombres contra la violencia de género (Asterión), y al italiano en Compañero Presidente (Feltrinelli Milán), antología distribuida en Europa junto al DVD de La memoria obstinada, de Patricio Guzmán. Su cuento «El hombre del abrigo amarillento y la mujer que lo amaba» aparece en ruso en el libro Silencio y Tiempo. Antología del cuento chileno (Instituto de Lenguas Extranjeras de Moscú).

Faunes fundó la Corporación La Serena Dieciséis de Octubre, galardonada por el Museo de la Memoria con el Premio Nacional de Derechos Humanos 2015. Dirige, además, el colectivo «Las historias que podemos contar», con el que ha producido tres libros sobre memoria histórica a modo de saga en Cuarto Propio, más otro publicado por Monte Ávila en Venezuela. Mantiene un espacio web con más de 300 relatos sobre la historia reciente.

De su libro infanto / juvenil Cuentos para leer y sonreír (edebe), su historia «El pájaro pardo y el león desafinado» ha sido musicalizado y llevado al teatro con múltiples presentaciones.

El último vuelo del cóndor chileno

Hastiado el cóndor chileno

Prisionero en ese escudo abyecto donde sólo hay fuerza y no razón,

Ante la atónita mirada del huemul

Ciervo pusilánime que nada dice y poco aporta,

El ave libertaria en plena parada de los militares

Pudo al fin desprenderse y agitando las alas, majestuoso,

[montó el vuelo.

Esos que se han puesto el nombre de «infantes de la patria»

Que no hacía minutos lo colmaban de elogios

Enfurecidos contemplaban ahora cómo ese símbolo

[que los enorgullecía sorteaba

los árboles del parque y tomaba rumbo a la montaña.

Más de alguno atinó a dispararle

Era sin embargo tanta la voluntad de partir de aquel pájaro

[libertario que, pese a

la hora y a la edad, logró esquivar con éxito balazos y bajezas.

Es que estaba viejo el cóndor chileno y sería ese su último viaje

Situación que él intuía

No le fue fácil llegar por eso hasta el roquerío

Ese que lo había visto nacer y lo vería morir

Pero habría valido la pena

Volvía a ese hogar suyo tras contemplar desde la altura el buen

[Valle de Santiago

Ese de la Nueva Extremadura

Sin embargo se equivocaba

No iba a ser ese su último vuelo

Desde su sitio de muerte pudo ver cómo una cóndora arribaba

[hasta donde él se estaba

Era un ejemplar joven y magnífico que posada en la palestra,

[agitaba alas

conservando el equilibrio.

Le bastó una mirada para adivinar en el cóndor

[convicciones profundas

Y al entenderlo sereno ante la muerte

Fruto de los tiempos que han cambiado

Osada como era, lo quiso premiar ofreciéndose como hembra

Algo que jamás hubieran hecho aquellas

Las cóndoras de su tiempo

Esas que volaban junto a él antes que el escudo lo convirtiera

[en prisionero

Así pues

Con esa hembra magnífica

De cara al horizonte

En un último esfuerzo saltó sobre su grupa buscando el éxtasis

La última flor del limonero.

Y lo encontró

Fue homenaje a la vida

Explosión del deseo

Un relámpago que hizo trizas el silencio e incluso los recuerdos

Yo sé que algunos podrían pensar que fue también un revés

[para la patria

«Traición» como le llaman

Pero a esos y a todos, les digo que los únicos traidores eran esos

Los que lo tenían prisionero

Cóndor chileno

Pájaro libertario

Te fuiste a pique tras el éxtasis en un planeo sin cadenas

Esa sí fue tu última vez

Y tras ese vuelo final tuyo, te estrellaste en lo profundo del barranco

En todo caso cuenta un pájaro testigo

Contemplador del acontecimiento

Que jamás vio ni verá una cara de cóndor muerto más feliz

[que esa que tenía

aquella vez nuestra ave insigne

Aquel cóndor del escudo que pese a haber vivido prisionero

Se negó a morir encadenado.

Vuelta del espacio

Es muy solitario el espacio allá afuera, En un vuelo tan eterno Elton John

He vuelto a este mundo tras casi un milenio

Me han recibido con honores que tal vez no merecía

Me invitan a un trago y a algo frugal como todo lo que hoy puede consumirse

Me invitan también a un lugar donde podré relajarme.

Una campanilla repica

Una docena de muchachas ante mí se presentan

Elijo a la más humilde a la más sombría

Una que se toma de mi brazo sonriendo agradecida

Dice que hará lo que me cause más placer

Asegura que lo gozará haciendo

Y yo que quisiera creer que lo que dice lo dice de verdad

Hundo mi cabeza entre el frío acero de sus piernas mientras lloro, lloramos.

Víctor Lobos

Original de Santiago (1960), estudió en el Colegio San Juan Evangelista, y luego en la Universidad Católica de Santiago, donde se graduó en Psicología. Trabajó en el Instituto Psiquiátrico de Santiago, durante once años fue profesor titular de la cátedra de Psicología Dinámica en la Universidad La Republica y actualmente ejerce su práctica clínica en la consulta privada.

Fue uno de los integrantes del primer taller literario de José Donoso, pero abandonó la prosa y no retomó la escritura hasta el año 2001, cuando empezó a escribir poesía de manera sistemática. Sin embargo, sólo publicó su primer libro, un poemario titulado El ojo y otros puntos de vista (RIL editores), en 2007. Elogiado críticamente por Raúl Zurita, Andrés Morales y Manuel Silva Acevedo, este volumen fue seguido por Norte en Elocoyán (2013) y Mithos: de dioses y héroes (2015), ambos publicados por MAGO editores; la plaquette Cuervos (2017), traducida al ruso por Tatiana Istomina para la colección de poesía bilingüe de los Cuadernos de Casa Bermeja de Argentina y MAGO editores de Chile; y el volumen doble de poesía Cuervos y otros poemas encontrados en sueños / El jardín de las delicias y otros poemas domésticos (2018, Editorial La Trastienda).

Después de la lluvia

Como ásperas migajas en sábana negra

Vuelven las viejas consejas.

Con la luna brillosa y el desparramo de estrellas,

Para que traces con ellas el camino de vuelta.

Niña del viento

Mi niña del viento, estabas tan flaca

Que el Puelche te encumbró como a un volantín

Y de ti no quedó más que un rastro de lluvia.

Haucella

Dondequiera que miraba veía tu figura de potranca estilizada

Retozando a la luz de la luna o en pleno mediodía,

Me topaba a cada rato con tus ojazos de ternera asustada

Y si hablaba con alguien sus gestos y sus acentos

Se me antojaban los tuyos, llamándome.

Me tenías engatusado, haucella condenada.

Me ibas chupando el alma poco a poco,

Con gusto y con calma,

Hasta que gritó la bandurria remontando el vuelo,

Tus pupilas se borraron en el iris gris verdoso

Y las mías, liberadas del embrujo,

Se fijaron en tus uñas enlutadas.

Kutrán Killén

Está en la colorá

Esa luna llena que asoma entre los cerros.

Está empachá

De niños tiernos que se fue comiendo

Para ir creciendo

De recorte de uña a globo sangriento.

Se va durmiendo

Mientras sube por el cielo

Azul y negro

Y echa su luz azogada

Sobre la tierra blanda

Y la ruma de leños secos.

Al fondo del estero

Hay un cuero chico

Que también va creciendo

A costa de incautas liebres y terneros.

En la casa,

Con los postigos cerrados,

Viendo la tele, recordando agravios,

Discurriendo venganzas,

Nos vamos gastando

Como hadas viejas que se han transformado

Demasiadas veces

En polillas, en luciérnagas

Y en renacuajos.

El niño de los animales

Nací en el bosque y de más no me acuerdo.

En cuanto me crecieron las piernas

Me puse a caminar.

Al empezar el día me encuentro con una libélula.

Vuela que te vuela en torno a mi cabeza

Hasta que me besa.

Beso el escupo del mosquito

Y me vuelvo insecto azul

Al fondo de una cueva negra

En el vientre de la Bestia:

La abro de un tajo

Y nazco humano entre vísceras y huesos.

Sigo mi camino por la orilla del mar

Y en Mehuín un enorme mero

Me quiere tragar.

Beso la pluma de una gaviota

Que cae flotando

Y me echo a volar:

Me poso en el lomo del pez,

Renazco persona y lo parto por la mitad.

En la casa del Cherrufe,

Que es toda de piedra,

Beso una telaraña plateada:

Entro con ocho patas peludas por su oreja

Y le como el cerebro de lava

Hasta que me transformo en Su Majestad.

En mi cama encuentro a una niña relinda,

Desnuda y dormida,

Y no sé de qué animal se trata:

Me convierto en golondrina y vuelo sobre ella

Hasta que tengo que posarme entre sus piernas

Para poder descansar.

«¡Te tengo!» —dijo la princesa,

Aferrando triunfal su red

De aromas y greñas

Y desde entonces este bicho

No ha vuelto a viajar.

Monte Citerón

Pájaros como hojas cayendo

Contra un cielo negro

Desde la cima del monte Citerón.

Nubes azules floreciendo

Como hongos marchitos

A su alrededor.

Arriba, donde juegan los lobeznos,

Hay fragmentos de barro cocido,

Frágiles esqueletos serpentinos

Y secas escamas que recuerdan

Los pies taladrados del infante Edipo

Y los bastonazos del joven pastor

Que también vio lo que no debería haber visto.

La duda

Después de la lectura pública de la carta de Peribea

Y justo antes del colgarse de una viga de encina negra en la cámara nupcial

Hubo ese instante conmovedor

Entre eternidades de culpa y océanos de vergüenza que la arrasaron

En que Yocasta se preguntó angustiada

Si Edipo realmente la había amado

A pesar de su vientre estriado y de sus pechos fláccidos

O si sólo consintió en yacer con ella

Porque era parte del trato.

Cuervos I

Árbol de cuervos.

Hojas inmóviles en el viento.

Crujidos, graznidos negros

Perforando el silencio.

Tablones podridos

En el zaguán polvoriento.

Postigos cerrados.

Casa solitaria al borde del cementerio.

Niña mimada desnuda en la cama

Apenas respira cubierta de velos.

Mano húmeda

Explora sagrados misterios.

Cuervos II

Inquietante pentagrama:

Sombras de cuervos

En las ramas desnudas

Esta madrugada.

La vieja casa

Que nunca cambia.

La cicatriz breve y profunda

Que se adentra en los sombríos cerros.

La herida soñada

Que se abre paso en la carne

Hasta las mismísimas entrañas.

Juan Mihovilovich

Natural de Punta Arenas (1951). Escritor, actual Juez de Puerto Cisnes, Región de Aysén, Chile. Defensor y promotor de los Derechos Humanos durante la época dictatorial. Miembro Correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua.

Entre sus premios literarios se cuentan: Pedro de Oña 1980; Finalista Casino de Mieres, Asturias, España, con Sus desnudos pies sobre la nieve, 1989; Julio Cortázar, Buenos Aires, Argentina, con Extraños elementos, 1985; Revista Andrés Bello de El Mercurio, 1978; Cuentos de mi país, Biblioteca Nacional y Bata, 1982; Semifinalista Premio Herralde, España, con El contagio de la locura, 2005. Premio Nacional Narrativa y Crónica Francisco Coloane 2016 por Yo mi hermano.

Distinción Letras de Chile 2018.

Sus cuentos han sido antologados en publicaciones chilenas y extranjeras. Varias de sus obras fueron traducidas al croata.

Türler ve etiketler

Yaş sınırı:
0+
Hacim:
81 s. 3 illüstrasyon
ISBN:
9789569385254
Yayıncı:
Telif hakkı:
Bookwire
İndirme biçimi: